16 junio, 2021

5ª EN LA SAN MARCOS… TRES SALIDAS AL TERCIO Y UNA VUELTA AL RUEDO SIGNIFICATIVAS.

Seis cornudos de buenos pesebres y criados a la sombra del “Cerro de los Gallos” envió don Fernando Topete desde su explotación jalisciense de Rosas Viejas. La balanza ganadera se niveló hacia el extremo positivo, consecuencia ésta de que tres de los bóvidos destacaron por haber manifestado bravura, clase y nobleza. En el tramo de la suerte de las puyas, cinco acudieron abiertamente al encuentro con los petos, volteando la cornamenta el malo sexto, defecto que ratificó incluso en viendo la muleta. Ejemplar de negra nota en medio de una aprobatoria partida.

Seis cornudos de buenos pesebres y criados a la sombra del “Cerro de los Gallos” envió don Fernando Topete desde su explotación jalisciense de Rosas Viejas. La balanza ganadera se niveló hacia el extremo positivo, consecuencia ésta de que tres de los bóvidos destacaron por haber manifestado bravura, clase y nobleza. En el tramo de la suerte de las puyas, cinco acudieron abiertamente al encuentro con los petos, volteando la cornamenta el malo sexto, defecto que ratificó incluso en viendo la muleta. Ejemplar de negra nota en medio de una aprobatoria partida.

Fue la importante aportación del criador para la quinta novillada de la campaña en el coso del barrio de San Marcos, que esta ocasión en sus gradas no se observó el lleno de las anteriores funciones; sin mala calificación, acótese tres cuartos de aforo.

Sobre el escaso entendimiento capotero de Tulio Salguero (al tercio en ambos), titular de la lidia, se apreció un conjunto de armónicas, lentas y estéticas Chicuelinas de Mendoza. Novillo de reata buena que en las exigencias muleteras hizo notar atención al engaño, nobleza y clase, cualidades que opacaron a un ibérico de buen tratado torero, de expresión clásica pero desentonado del conocimiento de terrenos, obstáculo que solo le permitió pegarle excelentes pases que no arribaron a la faena rotunda que el astado ofrecía. Luego de un pinchazo vino estupenda estocada de consecuencias rápidas.

Los bien hechos lances al cuarto, no tuvieron percusión; en seguido acto, con mucha forma se observó superior en un grueso ramillete de gaoneras.

Mejor entendimiento logró en el fascículo muletero con este segundo de su lote, tres añero noble y de calidad en la embestida, al que sobre ambos flancos toreó relajada, profunda e inspiradamente, procurando siempre rematar las series indicando al antagonista la mini geografía de las arenas de adentro. Otra oreja se perdió dado el pinchazo que interpretó antes de la estocada pasada.

Sus piernas como bien enterrados pedestales de seda y oro, los brazos muy sueltos y la voraz disposición fueron el entramado para que Antonio Mendoza (al tercio y vuelta) construyera de su incipiente tauromaquia una fase deslumbrante de verónicas sustanciosas y toreras. Luego se apoderó del espacio una contienda en quites que como espectro invadió el anillo: formidables caleserinas de Garay, empero superiores las saltilleras denodadas a cortesía del moreliano; joven bienvenido que tomando la muleta fue edificando su trasteo en tandas breves, sin embargo de buena calificación, según dio licencias aquel bicorne fijo, de clase aunque tardo pero que no merecía, como tampoco el chaval provocarlo, morir de un lamentable bajonazo y media espada aceptable.

Las complicaciones que desde su aparición animal manifestó el quinto, fueron resueltas lucida y atinadamente al usar el avío mayor. Torero enérgico que pisa con firmeza conmovedora el albero, que sabe mover la muleta y que con orgullo torero, en la primera tanda, absorbió las embestidas poderosas del ungulado, el cual como correspondencia terminó acometiendo con clase, nobleza y recorrido en todos los muletazos del valioso trasteo, al que hizo una conclusión al modo de media estocada levemente caída y certero espadazo.

Alexis Garay (palmas en ambos) intentó de todo al torear de capa… bueno, muy poco concretó, no obstante dio entusiasmo ardiente cuando tomó sarga y ayudado sobreponiéndose al descastado adversario del cual se hizo cíngulos en pases lentos y rítmicos, deliciosos y diversos, edificados en diáfano aguante. Un bledo le importaron los parones y el terrible maromón que la res le cobró. La pleitesía que se hubiese retratado en una oreja, se difuminó al emplear de mala forma el estoque.

Bestia bronca la que cerró la función, y pese a las inconveniencias múltiples derramadas por tal indeseable caso, el espigado chaval local, en nueva edición, fresca y obstinada, luchó ardientemente dejando su imagen de hambriento novillero, bien plantada en la memoria de los aficionados.

Deja un comentario