LOS PUYAZOS DE SERGIO.

“Lamiendo botas subió Miguel, y ahora se las lamen a él”.
Un idilio, un romance ciego e irreflexivo mantiene la “prensa especializada” y el Aguascalientes taurino. Enamorados de ellos mismos, todos los que componen este sector, rinden vasallaje al espejismo del que son víctimas, hoy que la fiesta de toros necesita de una crítica que equilibre y genere criterios entre un público ingenuo, inculto, aguantador, bebedor y pagador pero necesitado de horizontes despejados.

Críticos es lo que justamente no hay en Aguascalientes, y muy pocos en el país (Páez, el Bardo… y quizás algún otro).

Llevar las cosas calmadas les es mejor que cuestionarlas a todos los que deambulan en la fiesta y encuentran en ella relaciones sociales.

A semana y media de que se abra la compuerta de la supuesta feria “más importante de América”, se advierte ya la avalancha de “cronistas” taurinos foráneos, quienes títeres de la mafia que la mueve, llegarán con las adulaciones desenvainadas, mientras que los locales, conformes y alegres de ser segundones, teniéndose en muy poco, inconscientes de su sitio y del papel que deben desarrollar teniendo micrófonos o plumas empuñadas, les abren los brazos alegremente y se unen muchas veces a la política adulona que por inercia practican. Ven, oyen, callan y tragan u opinan lo mismo… tal vez se inspiren en el ejemplo de “Miguel”.

Mientras tanto, baja peligrosa y preocupantemente el interés, y por consecuencia las entradas, en el viejo y querido coso del barrio de San Marcos. De los llenos, pasamos a los tres cuartos y de éstos al medio aforo. El origen del descenso en el porcentaje, quizás sea complejo de señalarlo. El comentario generalizado entre los aficionados, es que se sienten timados por la empresa. Hay ofensas al intelecto.

El circo, con pretenciosa e impostada titulación de “sede de la mejor temporada de novilladas del mundo” –esto lo han propagado los ignorantes e inconscientes que no saben de la existencia de La Monumental de Madrid o de Zaragoza o Arnedo o, hasta en México el coso de “Cinco Villas” en cuyo foro circular, arenoso y severo, echan el novillo serio y entero… por nombrar algunas…-, ya no es aula para tentalear. La empresa ha prometido, como cada año, espacios en los dos carteles menores de la Feria de San Marcos en la Monumental de Bailleres, a los novilleros que comparezcan y logren éxitos –no necesariamente medidos con auriculares-.

Juan Pablo Llaguno, Diego Emilio, Antonio Mendoza, “El Tuco” y quizás otro, realizaron esfuerzos cuando su paso por el escenario acotado, empero ninguno, hasta hoy, está propuesto para que toree alguna de las novilladas feriales. En cambio, como premio a sus petardos disfrazados de triunfos, ya están pendiendo del primer cartel Javier Castro y Nicolás Gutiérrez, además de Sánchez Diego, con más argumentos y mayores adeptos para pisar la finca de Expo-Plaza. Aquellos, no solo se anclaron, sino que retrocedieron en sus carreras en relación con el año anterior. Gutiérrez cuadrado, seco, sin la gracia ni la frescura de la campaña anterior, y Castro impotente, deseoso pero extraviado, maldito y desatinado con las forjas.

Que caro paga, sin darse cuenta, el público satírico las actuaciones del équite de Navarra, Pablo Hermoso de Mendoza, y más caro paga la fiesta. En la segunda función menor está cómodamente puesto Antonio Lomelín, joven de estirpe torera y denodada pero que no obstante consolidó un petardo en el serial 2013; más desgraciado no pudo observarse. Extraña forma de incursionar –la del jinete extranjero- en una fiesta que le ha dado amigos, fortuna, fama y dinero, mucho dinero. Por si faltase algo, en la misma novillada paseará la arena un estupendo desconocido, Cayetano Ortiz, quien debió pasar por el reconocimiento en el coso de la antañona rambla de la Democracia, así como han pasado muchos chamacos hasta hoy.

Dijo un idiota que cada mañana empuña micrófono radial y atrás de él se camuflaja de intelectual, cuando no es más que intelectualoide, -como las acémilas que quisieron tener la arrogancia de caballos y, esmeradas al enjaesarce se pusieron los mejores ajuares, pero al ser pegadas en el “Concord”, no pasaron de ser mulas elegantes-, que Fermincito IV estaba muy por encima de todos los novilleros actuales, mientras complaciente, traidor y nobletón, uno que se supone que sabe hablar de toros, le apoyaba, y por ello se le hacía “alternar” con matadores en supuestos festejos mixtos. Sin embargo, la misma fresca mañana, un aficionado pensante me decía: -Si es acaso el nieto del “Maestro de Saltillo y del mundo” es el fenómeno novilleril del 2014, entonces que lo demuestre y arrase con todos los chavales de su rango… es un dolor de muelas que los matadores que actuarán en los festejos donde está este fabuloso joven apapachado, no hagan respetar sus investiduras y sus rangos en una feria taurina que cacaraquea, y casi muere en la acción, de ser la más importante de América… ¡que poca…! Reforzaba mi indignado interlocutor.

Colonizar es: “Convertir en colonia una tierra extranjera”, según breve pero certera definición etimológica del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Castellana.

Es justamente lo que está pasando con la fiesta mexicana, ahora por las aspiraciones de los toreros españoles, figuras sobre todo.

Es lamentable, pero más aún que los “colonizadores”, insensibles tiranos, practiquen ilegítimamente sus vicios y no sus virtudes.

Parece que los carteles de la Feria Nacional de San Marcos fueron hechos en España y no en México… mucho menos en Aguascalientes…

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