ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA…

*En la fiesta brava se escucha a los niños, tienen voz y voto y se respetan sus derechos.

Muy agradable fue entrevistar a una niña aficionada a la Fiesta Brava y al arte en general, su cultura nos impactó y también su manera de expresarse.

Nuestra entrevistada, Teresa Alejandra Juárez Rodríguez tiene 13 años de edad, es hija de Luis Gerardo Juárez Ramírez y de doña Alejandra Rodríguez Páramo, estudia el primer año de secundaria en el Instituto Antonia Mayllen y en verdad que me asombró mucho su manera de expresarse y la amplia cultura que tiene, no solamente en lo personal, sino también en el terreno de las artes.

Nos dijo Teresa Alejandra: “Igual que los adultos, los niños tenemos obligaciones, responsabilidades y derechos, pero esto último a muchos adultos es lo que menos les importa y eso no podemos permitirlo, tenemos que exigir que hagan valer nuestros derechos”.

“Dentro de nuestras obligaciones está asistir puntualmente no solamente a la escuela, sino a todas las citas o compromisos que hagamos, porque es la puntualidad una norma de conducta, que nos permite respetar el tiempo de los demás, con ello ganamos respeto y prestigio.”.

“El aseo personal lo tenemos muy presente, no se necesita ropa fina para lucir bien, lo importante es que esté limpia y planchada, también los zapatos debemos de tenerlos limpios y el baño diario es indispensable, lo mismo que el peinado y el aseo de la boca”.

“Le doy gracias a Dios, porque yo tengo el apoyo y el ejemplo de mis padres, ellos con mucha paciencia y amor, me explican cuando se me atora alguna tarea, me han enseñado normas de conducta y entre ellas figura en primer lugar el respeto y la obediencia, pero yo sé que una cosa es obedecer con razonamiento y convicción y otra muy diferente es tener que obedecer a fuerza, no es justo que nos prohíban la entrada a los toros por el simple hecho de ser niños”.

“Yo voy a los toros prácticamente desde que nací porque mi padre es torero y mi mamá me llevaba en sus brazos a verlo torear, ahora voy a verlo cada vez que torea y como él siempre va a todos los festejos taurinos yo le pido que me lleve”.

“Yo no soy capaz de molestar o agredir a nadie, quiero estudiar derecho, para ayudar a las personas que tienen problemas y carecen de dinero para defenderse, yo nunca he sido agresiva y no por ir a los toros voy a cambiar mi personalidad ni mi modo de ser o de pensar”.

“Me parece muy bien que no se nos permita la entrada a muchos lugares, como los cines, cuando las películas no son adecuadas para nuestra edad, pero que nos prohíban asistir a las corridas de toros es quebrantar nuestros derechos, porque quienes somos aficionados y nos atrae la Fiesta Brava, vamos a disfrutar de todo un conjunto de emociones y belleza que no afectan a nadie, me encanta la alegría del pasodoble, el colorido en general de los tendidos y la brillante hermosura de los trajes de luces, todos nos damos cuenta del riesgo que corren los toreros y en mi caso; me imagino que se trata de un arte similar al valet, porque en el movimiento del torero hay ritmo, cadencia y luminosidad y a mí me gusta mucho el valet y la ópera”.

“Entre mis gustos y aficiones además de los toros está el canto, tengo voz de soprano y disfruto mucho cantando, entre las canciones que interpreto están Amapola, Siboney A la Orilla de un Palmar y varias más”.

“Ir a las corridas de toros no me da miedo, si me preocupo cuando el torero es revolcado o herido, pero en los tendidos estoy tranquila porque sé muy bien que no corro peligro; en cambio, en el fútbol no disfruto nada y me asusto mucho porque hay peleas entre el público, arrojan botellas, cohetes y muchas cosas, no respetan a nadie y siento que mi integridad física está en riesgo, por eso no me agrada el fútbol”.

“Qué bueno que hay un licenciado que va a regalarnos los amparos para que no nos impidan el ingreso a los toros; yo no sé lo que sean esos amparos que dicen, lo único que entiendo es que si tengo uno puedo entrar a la plaza y eso es lo que me importa, ya le dije a mi papá que me consiga uno”.

“Esta es la primera vez que alguien me entrevista para conocer mi modo de pensar, quiero decirle a nuestras autoridades que respeten nuestros derechos, los niños educados sabemos comportarnos siempre en cualquier parte, sabemos respetar las creencias y los gustos de otros, entonces ¿Por qué no respetan los nuestros? ¿Sólo porque somos niños? Eso no debe ser”.

“Está bien que nos castiguen por no portarnos bien, por no cumplir con nuestras obligaciones, por decir mentiras o por faltarle al respeto a alguien, ¿pero que nos castiguen con no ir a los toros simplemente por ser niños? nadie tiene derecho a castigarnos de esa manera; para mí, no ir a los toros es un castigo muy grande. Ojalá que los adultos también aprendan a respetar a todos los niños”.

“Hay muchas facetas del arte que me llenan de alegría, la ópera es una de ellas, mi papá ya compró los boletos para asistir con mi mamá a ver La Traviata que se escenificará el próximo mes de mayo en el Teatro del Bicentenario”, siempre vamos a dos funciones, la de presentación y la de despedida que en esta ocasión serán el 18 y el 24 de mayo”.

“También me gusta la música sacra, estuve en el coro del Oratorio de San Felipe Neri y me estoy preparando para ser catequista; de la escuela las materias que más me agradan son civismo y ética”.

“Yo respeto a todas las personas, sus gustos e ideas, y quiero que a mí también me respeten y me permitan mi libertad de acción y de expresión”.

“En el teatro doblado, hace dos años vinieron tres tenores italianos, se asombraron al ver a una niña en la función y me llamaron al escenario, me cantaron el aria Che Gélida Manina de la ópera La Bohemia, de Puccini”.

“De verdad que no tiene nada de malo que los niños podamos disfrutar de las tardes de toros, no por eso nos vamos a convertir en asesinos o en delincuentes, quiera Dios que las autoridades que tenemos, lleguen a comprender el sentir de los niños que somos aficionados a los toros”.

Así se expresó nuestra gentil entrevistada, la niña Teresa Alejandra Juárez Rodríguez, a la que le enviamos con nuestro agradecimiento y admiración, un beso y un abrazo, con el deseo de que se realicen sus sueños y sus ilusiones.

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