26 octubre, 2021

EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN: DOS MANOS A MANOS SIN TROFEOS EN MÁLAGA Y SEVILLA.

El Domingo de Resurrección siempre ha sido un fecha muy significativa en las pasadas temporadas taurinas españolas pero, debido a circunstancias muy especiales, en la presente temporada esta fecha ha aumentado su relevancia.

La temporada 2014 en España comenzó en febrero con dos ferias de menor categoría en los pueblos madrileños de Ajalvir y de Valdemorillos, sin las figuras en los carteles, y tomó vida en marzo, comenzando en la feria extremeña de Olivenza, y continuando en las importantes ferias de Valencia y Castellón, ya con las figuras entrando en los abonos.

El Domingo de Resurrección siempre ha sido un fecha muy significativa en las pasadas temporadas taurinas españolas pero, debido a circunstancias muy especiales, en la presente temporada esta fecha ha aumentado su relevancia.

La temporada 2014 en España comenzó en febrero con dos ferias de menor categoría en los pueblos madrileños de Ajalvir y de Valdemorillos, sin las figuras en los carteles, y tomó vida en marzo, comenzando en la feria extremeña de Olivenza, y continuando en las importantes ferias de Valencia y Castellón, ya con las figuras entrando en los abonos. Ahora bien, entre esas ferias antes se daban un buen número de festejos sueltos, pero desde el principio de la década, debido a la crisis económica existente en España. y a que ya las figuras carecen del deseo de sumar corridas sin la garantía de atraer público, pueden contarse con los dedos de la mano las corridas que se organizan fuera de los abonos feriales. Así que este año de nuevo, después de Castellón la temporada se adormeció, como muestra que en la prensa se han leído más noticias sobre los varios festivales benéficos que se han dado, que sobre los festejos mayores, que pocos han habido.

Y aquí es donde entra la relevancia del Domingo de Resurrección, pues a partir de esta fecha cuando tradicionalmente se dan varias corridas, ya la temporada revive con la celebración de las clásicas ferias como las de Sevilla, Madrid, Jerez , Córdoba, Pamplona, Bilbao y tantas otras, hasta cerrarse la temporada en Jaén en octubre. No obstante, el tren de darse pocos festejos sueltos continuará durante esta temporada. Este año, el Domingo de Resurrección se han dado varios festejos mayores, entre los que han destacado los de los manos a manos entre Morante de la Puebla y El Juli en Málaga, con toros de seis diferentes selectas ganaderías, y el de Manuel Escribano y Daniel Luque, encerrándose con los Miuras en la Plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Sin embargo, el ganado se encargó que los resultados artísticos fueron mucho menos brillantes de lo anticipado.

Antes de hacer referencias a los resultados de estos dos importantes festejos en Málaga y Sevilla, menciono aquí que ambos manos a manos no eran demandados por la afición, sino un recurso usado últimamente por las empresas con la intención de atraer algo más de público a las plazas en estos años de crisis económica cuando, incluso a menudo en festejos con tres de las más importantes figuras del momento en los carteles, las plazas se cubren en apenas tres cuartas partes del aforo, o menos. Como opiné en uno de mis artículos, antes los manos a manos no eran recursos, sino una manera para las empresas satisfacer el deseo manifestado por una dividida afición de ver enfrentarse a dos sobresalientes toreros, a menudo de diferentes estilos, que abiertamente competían cada vez que se encontraban en los ruedos. Incluso, en algunos casos no eran necesarios los manos a manos entre esos dos rivales, pues frecuentemente toreaban juntos en festejos normales, en los que siempre rivalizaban entre sí, pues el tercero contaba poco. Ejemplos, Manolete y Arruza o Aparicio y Litri (vea OPINION: ENCERRONAS Y MANOS A MANOS COMO RECURSOS). Este recurso de los innecesarios manos a manos, del que en las dos últimas temporadas se abusó, no siempre funcionó. En cambio, en esta en esta ocasión en Málaga, en donde se puso cartel de “no hay billetes” en la taquillas, sí contribuyó a crear expectación para el festejo, y en Sevilla, en donde la crítica había pronosticado que la entrada iba ser pobre, gracias a los Miuras y la tradición, hubo más de tres cuartos del aforo cubiertos. Por consiguiente, había otros factores que ayudaron a las buenas entradas.

En Málaga el interés de ver encontrarse en el ruedo a Morante y El Juli se acrecentó aun más por dos hechos; uno el que ellos no torearían en La Maestranza sevillana por ser parte del grupo de las cinco figuras que por conflicto con la empresa habían boicoteado esa plaza; otro era que ambos diestros, uno en febrero y otro en marzo, habían anunciado a bombo y platillos en unos actos públicos en Madrid en las plazas en las cuales actuarían en la presente temporada. También informaron entonces que en sus respectivas campañas sumarian solo una treintena de festejos. Así que el lleno era más que esperado, pues si el aficionado no asistiera a La Malagueta tendría pocas oportunidades para ver torear a estos toreros.

Al no a haber presenciado estas dos corridas resumo brevemente los resultados de lo sucedido en Málaga y Sevilla, basándome la información publicada en la prensa cibernética y en los videos que muestran parte de las faenas de los cuatro diestros.

Álvaro Acevedo, en su crónica en Burladero.com, sintetiza lo sucedido en el ruedo malagueño con pocas palabras:

El público se marchó decepcionado, y es normal: había imaginado una tarde memorable sin contar que el azar juega su papel en el espectáculo taurino. La mente, en efecto, es libre, y desde ese planteamiento inicial de ensueño la corrida fue un fiasco sintetizado en seis toros y ni una sola vuelta al ruedo. Pero si analizamos la tarde sin prejuicios, hemos de reconocer que los toreros jamás volvieron la cara, acertaron en sus planteamientos de faena, estuvieron muy por encima de sus oponentes, y alcanzaron momentos de altísimo nivel. Y que si hubieran matado a sus toros como Dios manda, el resultado numérico hubiera reflejado mejor lo ejecutado con capote y muleta.

Los dos diestros lidiaron toros de diferentes selectas ganaderías que, en conjunto, no ayudaron al triunfo. Morante y El Juli tuvieron sus mejores momentos en sus actuaciones con sus primeros astados. En el sentido ganadero el festejo comenzó mal pues el primer astado, un ejemplar de Zalduendo, que correspondía a Morante, fue retirado a los corrales por invalidez. Con el sobrero de Victoriano del Río, el sevillano y el madrileño brillaron con capote. Con la muleta, el de La Puebla ligó series de pases por ambos lados, compensando la falta de emoción que el toro transmitía con la torería y la templanza de su toreo. Se le fue un posible trofeo por matar de pinchazo y estocada. Saludó en el tercio tras un aviso. Con el deslucido tercero, un astado Juan Pedro Domecq, Morante abrevió ante la imposibilidad de lucimiento, y fue silenciado. Como en su primero, el sevillano tuvo algunos buenos momentos con el soso y apagado astado de Jandilla, al que incluso, en contrastillo, lo recibió con una larga cambiada. Con la muleta no pudo redondear faena y al mandarlo al desolladero de una estocada que necesitó del descabello, de nuevo saludó desde el tercio tras aviso.

También El Juli brilló con el primero de su lote, un toro incierto de Garcigrande, al que lanceó con templanza. Con la muleta inició la faena con unos apretados pases cambiados en el tercio, para seguir con unos largos derechazos arrastrando la muleta por la arena. Después continuó por naturales y ya, con el toro parado, se pegó un arrimón pero, al cobrar una estocada trasera y baja, el premio se redujo a un salida al tercio para agradecer los aplausos. El rajado y manso cuarto de Victoriano del Río no le permitió al madrileño el lucimiento. Fue silenciado. Quiso desquitarse con el toro de Domingo Hernández que cerró el festejo, al que recibió a portagayola, para luego lancear al animal que salía suelto. Se esforzó con la muleta para sacarle una voluntariosa faena con mando y decisión, pero la espada estropeó su esfuerzo. Y con El Juli saludando en el tercio concluyó un festejo que dejo poco para el recuerdo, gracias a un ganado no apto para el triunfo, ni para lidiarse en una plaza de primera.

Reseña
Málaga. Domingo de Resurrección. Toros: el primero de Zalduendo devuelto, el sobrero de Victoriano del Río (soso), Garcigrande (con temperamento), Juan Pedro Domecq (inválido); Victoriano del Río (poca fuerza y manso), Jandilla (blando y descastado) y Domingo Hernández (descastado) para Morante de la Puebla (saludos tras aviso; silencio; saludos tras aviso) y El Juli (saludos; silencio; saludos tras aviso). Entrada: lleno de “no hay billetes”. Incidencias: con 20 minutos de retraso comenzó el festejo debido a la mala condición de el ruedo por la lluvia.

El abono sevillano siempre se ha abierto el Domingo de Resurrección con una corrida de toros, y desde hace unos años el cartel ha incluido a las figuras más admiradas en Sevilla, lidiando toros de una selecta ganadería comercial. Este año, si las cosas hubieran sido normales, Morante y El Juli, en vez de torear en Málaga, hubieran entrado en el festejo inaugural del abono, pero al ser ellos, junto a Perera, Manzanares y Talavante, los que se han negado a pisar el ruedo de La Maestranza mientras Canorea sea el empresario del coso, obligaron a la empresa a romper la tradición y formar un cartel, sin ser el más deseado, al menos con ciertos alicientes. Así que decidieron romper la tradición para lidiar la corrida de Miura esa tarde, en vez de en la corrida que tradicionalmente cierra la Feria de Abril, También acordaron, siguiendo la moda, que el festejo fuera un mano a mano entre los diestros sevillanos, lo que no tiene mucho sentido, pues Manuel Escribano fue el triunfador de la feria pasada cortándole orejas a los Miura, mientras que Daniel Luque, un diestro que, aunque ha toreado a menudo en la Maestranza, no ha conseguido tener sonados éxitos. Aun así el público respondió casi llenando el coso. En cambio, los resultados artísticos no fueron similares a los económicos, pues no se dio ni siquiera una vuelta al ruedo, como muestran la reseñas, en las que se lee que Escribano en el primero y el quinto fue aplaudido y silenciado en el tercero, mientras que Luque oyó silencio en sus dos primeros astados y palmas en el que cerró plaza.

Víctor García-Rayo en APLAUSOS con estas palabras nos da una idea de lo que sucedió en el ruedo maestrante:

Se abrió la temporada en la Maestranza de Sevilla con una corrida de Miura, que si bien lució bella estampa por fuera, todo se lo guardó dentro. Deslucida y parada, llegó sin fuelle al último tercio. No aparecieron tampoco las complicaciones habituales en los toros de Zahariche a excepción del cuarto. Manuel Escribano, que se fue en los tres toros a portagayola y sufrió una fuerte voltereta al recibir a su segundo, y Daniel Luque, tan sólo pudieron mostrar voluntad y empeño en el conjunto de sus actuaciones.

Escribano fue el que buscó el triunfo con más ahínco, entrega y valor, pues además de recibir a sus toros a portagayola, los banderilleó lucidamente, y con la muleta intentó ligar faenas haciendo el buen toreo sin tampoco faltarle gestos, como comenzar una faena con arriesgados pases cambiados, siendo desarmado al hacerlo, librándose de un percance de milagro. Luque, con un toreo sobrio estuvo más comedido, destacando más en su toreo de capa que con la muleta. Las malas condiciones de sus pupilos, especialmente el peligroso cuarto, no le permitieron ligar faenas, viéndose obligado a machetear a su toros para quitárselos de en medio después de intentar hacer algo de toreo bueno.

En conjunto, ninguno de los dos espadas consiguió el triunfo. Ahora bien, para conseguirlo en Sevilla, a Escribano le quedan tres más ocasiones, dos en la Feria de Abril y otra en La de San Miguel, en las tres corridas enfrentándose con toros de hierros comerciales, Jandilla, El Pilar y Daniel Ruiz, y su compañero tendrá una oportunidad más, pues volverá a actuar con toros de Garcigrande en la Feria de Abril.

Reseña.
Sevilla. Domingo de Resurrección. Toros de Miura (serios y con trapío. en conjunto presentaron dificultades y se vinieron a menos en la muleta; los más manejables el segundo y el tercero, y los más deslucidos el, cuarto, el quinto y el sexto. Manuel Escribano (palmas tras aviso, silencio; ovación) y Daniel Luque (silencio; silencio; palmas). Entrada: algo más de 3/4. Incidencias: Curro Robles saludó al completar el tercio de banderillas del sexto, y llovió en la segunda parte del festejo. En la lidia del tercer toro, mientras Escribano brindaba, saltó un espontáneo al ruedo que fue rápidamente retirado.

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