UNA FERIA CON CALOR Y CON POCO COLOR

Queridos amigos, cuando el mes de Mayo inició su anual peregrinaje por la primavera sevillana, la tierra de Maria Santísima también arrancó, esperanzada, su particular rosario taurino de doce misterios gozosos, en que se convierten cada una de sus corridas de toros. La Feria de 2014 estaba a punto de romper con la fuerza que esta ciudad posee para engrandecer todo lo que en ella acontece. La fiesta de los toros no puede ser menos, y los sevillanos estaban preparados para asistir al ciclo continuado de festejos, con la ilusión que todos los aficionados renuevan cada año cuando esta primavera hispalense luce en todo su esplendor.

Atrás había quedado ese Domingo de Resurrección, oscurecido por la lluvia que, envidiosa por no haber podido visitar la Sevilla cofrade durante la Semana Mayor hispalense, no quiso faltar a la apertura de La Real Maestranza, haciendo desistir de presenciar la inhabitual corrida miureña, a algunos aficionados poco amantes de paraguas e impermeables, tan necesarios en estas circunstancias.

También había quedado atrás la novillada programada para el domingo 27 de abril, que tantas expectativas había levantado y que el ganado de Matilla se encargo de fastidiar, dejando solo para la historia el debut de un chaval, que primero por los detallas que dejó sobre el albero maestrante, y segundo por ser descendiente del Faraón de Camas, dejó la impronta de la personalidad, y nos trajo cierto aroma de romero, a los amantes del buen toreo.

Por dejar atrás, había dejado atrás hasta la polémica suscitada por la injustificada ausencia de toreros, a los que Sevilla se había entregado, como solo la afición hispalense sabe hacerlo.

El ciclo continuado se abrió con una corrida que trajo ilusiones a los aficionados sevillanos, que cubrieron en la mitad los tendidos de La Maestranza. La ganadería de Montalvo embarcó para Sevilla seis toros, que como se dice ahora, sirvieron, pero además, fueron encastados y dejaron una impronta de corrida seria, fue lo más importante de la tarde, ya que los “coletas” no tuvieron su día mas inspirado.

El viernes se lidio la corrida de Fuente Ymbro, que manseó mas de lo deseable, y se prestaron muy poco para que Javier Castaño, Paco Ureña y Esaú Fernández, pudieran lucir lo que llevan dentro, solo el sevillano pudo pasear la primera oreja de la Feria, después de fulminar a su primero con una buena estocada. Apenas se cubrió la mitad del aforo maestrante.

El sábado 3 de mayo se produjo uno de los acontecimientos del abono, la alternativa del espartinero Javier Jiménez, actuando como maestro de ceremonia Enrique Ponce, que reapareció después de su grave percance en las Fallas valencianas, y Manuel Jesús El Cid, que testifico el doctorado. La tarde con más de ¾ de entrada se cerró con pocas cosas notables, por la mansedumbre y falta de casta de los toros de Parladé. Solo el toricantano dejo una grata impresión de torero maduro y con oficio para el doctorado, el público así lo reconoció y le premio con una fuerte ovación, que saludó desde el tercio en su primero, y la oreja del que cerró plaza.

El domingo, otra alternativa, esta de Andrés Romero, un joven rejoneador que le cortó las dos orejas al segundo de su lote, no queriendo quedarse atrás el dia en que su padrino, Diego Ventura, firmó otra gran actuación que le valió la novena salida por la Puerta del Príncipe. El testigo Andy Cartagena solo pudo escuchar ovaciones a la muerte de sus oponentes, que como sus hermanos, pertenecían a la ganadería de Fermín Bohórquez. El coso del Baratillo se lleno en sus ¾ partes.

Castella, Escribano y Fandiño, con reses de Jandilla/Vegahermosa, formaban el cartel del lunes 8 de Mayo, un cartel que llevó a La Maestranza público para llenar solo la mitad de su capacidad. Los que no fueron es posible que se alegraran después de comprobar la sosería y la poca fuerza de los toros de Borja Domecq, que solo permitieron el lucimiento con el capote de Escribano que dejó verónicas lentas y templadas, para el recuerdo.

Al día siguiente se lidio una corrida de Daniel Ruiz remendada con toros de Fuente Ymbro, que resultó deplorable en líneas generales, con toros devueltos y sobreros que no mejoraron en nada a los titulares, la terna compuesta por Adame, Nazaré y David Galván, se estrelló con la ineficacia de los toros, cosechando la peor parte el gaditano David Galván, al llevarse una cornada del sexto. Media plaza se cubrió de pacientes sufridores.

Otra vez la consabida media entrada en los tendidos del Baratillo, para ver una corrida de Garcigrande que resulto noblona pero insulsa, solo un par de toros colaboraron para presenciar algunos detalles de El Cid, que dio una vuelta al ruedo y de Daniel Luque, que sufrió una herida leve mientras toreaba a su primero, en el que escuchó una ovación después de su arrastre. El mexicano Arturo Saldívar pasó sin pena ni gloria por Sevilla.

La corrida de El Pilar, nos trajo la buena nueva de poder disfrutar de un gran toro, “Niñito”, que a la postre resultaría el mejor toro de la Feria, un toro bravo, con casta y nobleza, que debió de haber sido premiado con la vuelta al ruedo y al que David Mora le realizó una buena faena, pero que se quedo algo corta para lo que el toro pedía, lo mato de una estocada defectuosa, y se le concedió una oreja. Abellán y Escribano, solo dejaron detalles, pues el resto de la corrida de Fraile, no termino de romper.

La segunda parte de la corrida de Victoriano del Río, que se lidió el viernes 9, con ¾ partes del aforo cubierto, resultó entretenida, con toros que colaboraron para el lucimiento de sus matadores. Ponce realizó una gran faena al cuarto, que malogró con los aceros, dando, no obstante, una triunfal vuelta al ruedo. Castella estuvo apático con un toro que merecía algo más y el mexicano Joselito Adame le cortó una oreja al sexto de la tarde y ultimo de su paso por Sevilla.

El sábado llegaba la corrida de los llamados toreros mediáticos, que llevó mucha gente a los tendidos de La Maestranza, que vio cubierto su graderío en mas de ¾ partes. Los toros de Torrestrella tuvieron movilidad y permitieron el regocijo de un público no habitual en el coso hispalense. El Cordobés, solo se anuncio, pues se desentendió de la lidia en sus dos toros, Padilla, bullidor, con raza y vergüenza torera, le corto una oreja a su segundo y dio la vuelta al ruedo en el primero que sorteo, mientras que el Fandi hizo feliz a sus partidarios con los garapullos, que lo sacaron a saludar en sus dos toros.

Y por fin llego el último día de esta atípica Feria de Abril sevillana celebrada en mayo. Domingo 11, las puertas de La Maestranza se abrieron desde por la mañana para acoger el segundo festejo de rejones. Los toros de El Capea, bien presentados, ofrecieron un juego desigual. La noticia puede ser que Diego ventura no salio por la Puerta del Príncipe, aunque bien cerca estuvo ya que le cortó las dos orejas al primero de su lote y saludo en el quinto. El portugués Rui Fernández, también toco pelo del primero al cortar un apéndice y el joven Luís valdenebro se vino de vació por el mal manejo de los aceros, aunque dio una merecida vuelta en el tercero.

Por la tarde, los toros de Victorino Martín, lidiados por Ferrera, El Cid y Fandiño se encargaron de echar el cierre a esta docena de festejos celebrados en el coso del Baratillo, una corrida bien presentada, pero con un juego desigual, malo diría yo, hasta que salio el cuarto, “Disparate” fue un ejemplar que comenzó con algunos síntomas de blandura y que algunos faltos de paciencia, protestaron pidiendo su devolución. ¡Menos mal! que la señora Presidenta no les hizo caso, nos hubiésemos perdido uno de los mejores toros de la Feria. Ferrera estuvo enorme con él y le cortó una oreja, que hubiesen sido dos, si llega a manejar la espada con más pureza. El Cid y Fandiño, escucharon el silencio de los espectadores que llenaron los tendidos en sus ¾ partes.

En fin, amigos, una feria calurosa en cuanto a la climatología, que nos deja pocas cosas relevantes en lo positivo, y algunas más en lo negativo. Demasiado ladrillo a la vista y corridas que se vienen abajo, junto a toros que por diversos motivos se han ido al desolladero con las orejas intactas, y toreros que han dejado la impronta de faltarle ilusión. ¿A quien culpamos de esta feria tan atípica? Entre otros, a unos toreros, llamados figuras, que han dejado plantado a la afición sevillana, a una empresa que no ha sabido aprovechar la ocasión, con su política de precios y elección de ganado, para montar una feria, diferente pero mas atractiva, y por ultimo a esta cacareada crisis, que aunque esta en vías de que se marche de una puñetera vez, aun esta haciendo estragos en las familias españolas en general y en la Fiesta Nacional en particular.

Señores, “a quienes corresponda”, pónganse manos a la obra para solucionar el desaguisado de esta Feria de 2014, la Feria de Sevilla en particular y la Fiesta de los toros en general, no aguantan, otra embestida tan descompuesta y con tan poca clase como la de este año.
Que Dios reparta suerte, amigos.

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