BIOGRAFIA DEL MALOGRADO TORERO MANUEL RUIZ CAMINO, “MANOLO ARRUZA”.

Aunque no tuviera tiempo de demostrarlo a causa de su prematura y trágica muerte, Manolo Arruza fue, en palabras de su hermano, el excelente matador Carlos Arruza, mucho mejor torero que él mismo.

Había nacido en Madrid el día 10 de Septiembre de 1918, hijo de Manuel Ruiz Arruza, sastre de profesión y de Cristina Camino Galicia, hija del Notario Don Higinio Camino Galicia y Doña Valeriana Galicia Ayala, y hermana por lo tanto del Poeta Felipe Camino Galicia (León Felipe). Nació un año antes de que la familia se trasladara a México en busca de nuevos y mejores horizontes, donde ya estaban establecidos una de las hermanas de Doña Cristina, Salustiana (Salus o Salud) y el propio León Felipe.

Se cree que fue su padre, quien a pesar de los temores y de la abierta oposición de su esposa Doña Cristina, inculcó en sus hijos Carlos y Manolo la afición a los toros desde muy jóvenes, de tal manera que pronto dejaron la escuela y comenzaron juntos sus respectivas carreras taurinas, cuando ni siquiera habían alcanzado la adolescencia.

No obstante las carreras de ambos jóvenes toreros no serían caminos de rosas y se verían desde muy temprano salpicadas de incidentes y situaciones inciertas que pondrían a prueba el carácter de ambos hermanos.

Efectivamente, aunque tras pasar por una escuela taurina siguiendo las condiciones que les habían sido impuestas por su padre, comenzaron pronto una carrera de niños toreros llena de éxitos, una vez transcurridos un par de años, el público comenzó a considerarlos y a exigirles como a los hombres que ya comenzaban a ser, cosa para lo cual quizás no estuvieran todavía preparados. La consecuencia fue que sus carreras se estancaron hasta tal punto, que su padre, Don Manuel Ruiz Arruza, pensó que la única solución para salir del estancamiento era la de atravesar el Atlántico e irse a torear en España.

A pesar de la oposición de Doña Cristina, Don Manuel vendió su negocio de sastrería – ya lo había hecho en dos ocasiones anteriores para irse a Montecarlo con la idea de desbancar a la banca del Casino, gracias a un método “infalible” de su invención, que por supuesto no había dado el resultado apetecido en ninguna de las ocasiones y causaron su ruina económica – y se embarcó con Carlos y Manolo para España, dejando a su esposa y a su otro hijo, Pepe, en México, cubriéndoles las espaldas gracias al negocio de ropa para niños de Doña Cristina.

La llegada a España comenzó con problemas, especialmente para Carlos, ya que el “boicot” encubierto que se estaba llevando a cabo contra los toreros mexicanos no permitía a éste torear por su condición de Mexicano, aunque tampoco Manolo tuvo ocasión de hacerlo más que en un par de ocasiones, ya que al poco de llegar a España se declaró la Guerra Civil, forzándoles a permanecer en un Madrid sitiado, sometidos a todo tipo de privaciones y penalidades.

Como las desgracias nunca vienen solas poco tiempo después cayó enfermo Don Manuel, hasta el punto de no poderse siquiera levantar de la cama para acudir a guarecerse en los refugios cuando sonaban las alarmas de los bombardeos a los que se veía sometida la población de Madrid. Dada la insostenible situación en que se encontraban decidieron que Carlos regresase a México, mientras Manolo se quedaba en Madrid al cuidado de su padre, para que una vez allí aquel allí preparase la repatriación de su padre y su hermano.

Con la ayuda de algunos familiares, Carlos pudo alcanzar por fin París, a cuya Embajada de México, Doña Cristina le había enviado dinero para adquirir su pasaje de regreso a México. Sin embargo y para colmo de males debido a un malentendido, no es hasta más de dos semanas después de su llegada a la Capital Francesa, que Carlos no consiguió que le entreguen el dinero que su madre había enviado a nombre de los Hermanos Arruza y que una y otra vez Carlos reclamaba con su propio y verdadero nombre, Carlos Ruiz Camino. Mas tarde Carlos habría de confesar que aquellos días en París fueron los únicos de su vida de torero durante los cuales pasó verdaderamente hambre, pudiendo comprobar en carne propia el dicho de las gentes del toreo que reza : “más cornás da el hambre”.

Afortunadamente pudo por fín regresar a México y una allí preparar la repatriación de Don Manuel y Manolo logrando de nuevo la reunificación de toda la familia. Sin embargo, al poco de su regreso falleció Don Manuel debido sin duda al agravamiento de su enfermedad a causa de las penalidades sufridas en España.

Los hermanos Arruza, se encontraron entonces sin la protección y el apoyo de su padre y debieron comenzar a valerse por si mismos. Carlos por su parte continuó su carrera en México, pero en cambio Manolo no pudo hacerlo por su condición de español, ni tampoco pudo regresar a España por el conflicto que allí se estaba desarrollando. (Otras fuentes, sin embargo, nos ha informado que Manolo, por su condición de español tuvo quedarse en España, situándole en la denominada Zona Nacional, donde gracias a las buenos oficios de su tío, el Gobernador Civil de Sevilla Don Eduardo Cadenas Camino, llegaría incluso a debutar como novillero en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla, información esta que no hemos podido confirmar). De cualquier manera, de no encontrarse ya en España, como señalan las mencionadas fuentes, Manolo solo pudo esperar pacientemente a que finalizase la guerra española, lo que aconteció “oficialmente” el 1 de Abril de 1939. Al poco de anunciarse el final de la contienda, Manolo debió embarcar para España – si como hemos dicho no se encontraba ya aquí – y tuvo la suerte de le dieran una oportunidad para debutar en Madrid el 30 de Julio de 1939. Lo hizo con novillos de Concha y Sierra, teniendo como compañeros de cartel a López Lago y Francisco Casado. Manolo tuvo, por desgracia, una tarde pésima, cerrándosele las puertas de otras plazas, por lo que desilusionado volvió a México. Una vez allí los hermanos Arruza decidieron probar fortuna en Portugal y se embarcaron juntos para dicho país, donde por aquel entonces se celebraban un gran número de eventos taurinos, aunque desde luego a la manera Portuguesa (sin matar al toro). De hecho todos los grandes toreros de la época: Manolete, los Bienvenida, etc, toreaban en Portugal con cierta frecuencia.

El arrojo de ambos hermanos, atreviéndose a torear lo que otros rechazaban, les hizo triunfar al poco tiempo de llegar y durante algún tiempo permanecieron en Portugal disfrutando por fin de las “mieles del triunfo”, hasta que pasado un tiempo decidieron regresar de nuevo a México para intentar consolidar sus carreras allí, ya que no era posible hacerlo en España. De regreso a México y tras algunos meses de torear por todas las plazas con resultado desigual y todavía sin haber llegado a poder demostrar todo lo que podía ser capaz de dar de sí, a Carlos se le presentó una oportunidad para tomar la alternativa, y la aprovechó, sin poder evitar, no obstante, que la mala suerte siguiera cebándose en él, puesto que aquella tarde de su alternativa, el 1 de Diciembre de 1940, en la plaza del Toreo de México, recibió la primera cornada grave de su carrera.

Peor suerte tuvo Manuel a quien como ya se ha mencionado, no le es permitido torear en México por su condición de español (recuérdese que había nacido en Madrid), debido al boicot que de nuevo se había establecido en México contra los toreros españoles, como respuesta al establecido en España contra los mexicanos con la excusa de la ayuda que este país había prestado a los republicanos españoles exiliados en dicho país, aunque la realidad en cuanto al “boicot” era muy otra como puede verse en el recorte de prensa que se adjunta, ya que el conflicto había comenzado antes de la Guerra Civil y lo único que con él trataban los toreros españoles – a los que les importaba un pimiento la suerte del género humano, exiliado o no, que no fueran ellos mismos – era impedir la actuación de los mexicanos en “sus” plazas por el temor a verse desplazados en el favor del público por los toreros americanos que como el propio Carlos, llegaban a España con una concepción nueva y revolucionaria del toreo.

Su carrera se truncaría el día 12 de Junio de 1941 al morir accidentalmente de un disparo a la edad de 22 años. Fue un terrible golpe para Carlos que nunca olvidaría a su hermano, ni los años en que ambos compartieron sus penas y alegrías. Quizás como permanente aunque pequeño homenaje a Manolo, Carlos utilizaría ya siempre el estuche de los estoques que Don Manuel Ruiz Camino padre había encargado para sus dos hijos al comienzo de sus carreras, en el que estaba grabada la inscripción: “Hermanos Arruza”.
Fuente: Blog León Felipe.

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