SE BUSCAN TOROS PARA EL JULI.

Plaza de las Ventas. 4 de junio 2014. Corrida de Beneficencia.
Seguramente El Juli se relajó un poco en su hotel cuando recibió la noticia del lote que se había llevado, pienso que lo tranquilizo pensar que tendría que lidiar en primer turno con la pequeñez de un toro de un encierro de Alcurrucén que resulto impresentable para Madrid.

Ante la borreguez moribunda de su primero el de San Blas instrumento algunos muletazos torcido, con la mano muy abajo, adelantando el pico, descargando la suerte, embarcando con la muleta arrastrada sobre la arena, después de rematar con violencia se marchaba y, cuando al animal ya lo había reventado por completo y se encontraba en estado moribundo se pegó un arrimón ratonero.

Volvía loco al borreguito, que sería dócil, pero estaba fundido ante el maratónico concierto del destoreo a toda velocidad que le ejecuto Julián. Al final el borreguito se hartó de buscar el pedazo de tela roja que aparecía por los lugares más insospechados.

Pero estos son los toros que le valen al Juli, lo sabe el y su equipo. Tanto le valen que ayer después de su horripilante Julipie, le cortó una oreja que estaba sobrada hasta para la Monumental de Cancún.

Con el cuarto se apresuró a recibirlo con ese capotón que se carga, para darle unas verónicas codilleras y unas chicuelinas ramplonas en un quite de pésimo gusto. Con la muleta nuevamente dejo claro que se ha convertido en un mediocre, laborioso y corretón fabricante de pases. Izquierda- derecha, da igual en redondo que al natural, ejecuta los muletazos con una mecánica que borda en la exasperación.

Hay verdades que deben decirse aunque sean amargas: hasta ha perdido el estilo que consiguió a principios de la década pasada. Con dos toritos nobles y sin importancia estuvo mucho peor que mal: estuvo vulgar.

¡Se buscan toros para El Juli! una misión que parece imposible conforme pasan las temporadas porque ese toro con carrocería de Volkswagen beetle y motor de Ferrari con el que sueña Juli/Dios parece que está en extinción.

El resto del festejo salvo el quinto toro y el que abrió plaza fue un desperdicio de tiempo y dinero. Estarán los Lozano de capa caída, puesto que la tercia de figuras, la afición y hasta El Rey Juan Carlos habían puesto en esta ganadería sus esperanzas, pero la realidad fue que en esta ocasión sus toros fracasaron estrepitosamente.

Aunque siendo justos lo de Alcurrucén no está muy lejos de otros encierros lidiados en este San Isidro por ganaderías que han suplido la casta brava por la sangre borreguna.

El resto del Festejo…
El primero de su lote le planto un crucigrama a Fandiño que no pudo resolverlo con claridad, ya que nunca le encontró la distancia y en esas estaba apenas cuando el toro se le aplomo y ahí se terminó todo. Falto de ideas y recursos regreso con la mirada perdida al callejón.

Con su segundo estuvo a nada de que se le fuera bajo las mismas circunstancias de su primero, sin embargo Fandiño saco la casta, se llevó la muleta a la mano izquierda y le exprimió dos series por naturales que calaron muy fuerte en el tendido. Rubrico su faena con una grandiosa estocada, de esas que todo aquel que quiera matar algún día a los toros como Dios manda, tiene que ver una y otra vez.

Alejandro Talavante pasó sin pena ni gloria por el ruedo de Las Ventas como un fantasma shakespeariano. Anduvo entre el puedo y no quiero en su primero, y entre el quiero y no puedo con su segundo.

Talavante al igual que el diestro mexicano Joselito Adame fueron los unicos toreros en este San Isidro, que no pudieron tocar pelo en ninguna de sus tres actuaciones. Talavante por sus fallos con el acero en sus dos primeras tardes, mientras que Joselito fue victima de sus circunstancias y la mala leche de un juez de plaza de nombre Justo. C’est la vie.
Es lo que digo yo.

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