ROTUNDIDAD DE EMILIO HUERTAS EN LA SOLANA, 4 OREJAS Y RABO.

Un año más y ya son muchos la coqueta plaza solanera daba su corrida de feria, ambiente con la Peña La Solanera al completo dando colorido y ambiente, como siempre Paulino Sánchez y su equipo encargados de recoger la información con medios audiovisuales y gráficos para sus paisanos y para los anales de su historia de su pueblo, y de su plaza, como bien tiene recogido en su libro publicado en el centenario de la plaza. Mi más sincera enhorabuena desde esta humilde tribuna “quizás alguien no sepa de la labor de este grupo a nivel local desde tiempo inmemorial” por si acaso. Se echó de menos al Capellán de la plaza D. Candelo recientemente fallecido y también se notó el disparate en la presidencia, ni atenta a cambiar los tercios ni a las sugerencias de los toreros durante la lidia “ojo para la próxima”.

De los toros un convidado de Piedra el rejoneador “El Cartagenero”, estuvo frío y sin acoplamiento ante el soso de Castilblanco sin encontrar los embroques y siempre a grupas pasadas, rejón de castigo de mala ejecución así como el par a dos manos fallido, tan solo el clavel en lo alto, con el de muerte para olvidar como olvidó el Presidente los recados por exceso de tiempo, fue silenciado.

OLIVA SOTO hacia su segundo paseíllo en La Mancha y tuvo el santo de cara con su primer enemigo, hubo muchos detalles de pinturería y pellizco, pero muy lejos de acoplarse y ceñirse, todo con muchas ventajas así estuvo fácil y vistoso para los poco expertos, lo mejor a pies juntos y a trinchera de inicio, pinchazo y pinchazo hondo que al final se concierte en estocada para oreja. Su segundo más de los mismo consiguió otra oreja tras pinchar dos veces, demasiada benevolencia del palco, matar al mensajero no es buena cosa.

Antonio Joao Ferreira dio toda una lección de humildad a pesar de estar poco placeado, se puso y bien con ganas en sus dos toros intentando hacer las cosas por derecho y bien, consiguiendo pasajes muy buenos en su primero para mí los de pecho inconmensurables de pitón a rabo, el animal acuso la pésima lidia en banderillas y encontró el hoyo de las agujas para dos orejas. En su segundo, recio rodilla en tierra, para continuar por chicuelinas aceleradas y con peligro, su faena de buen comienzo por bajo y temple se fue diluyendo poco a poco se le vieron las ganas en dos redondos bien ligados, al natural dos series importantes de buen calado y con la espada y verduguillo para olvidar, silencio.

EMILIO HUERTAS, decía en mi titular la rotundidad de Emilio y a fé que fué así, desde que se abrió de capote para enjaretar tres verónicas de tronío y remate con mucho sabor, tras quite airoso, Emilio brindó al publico sabedor del material que había, un toro que pedía el carnet de matador, al realizar el pase cambiado por detrás salió prendido de fea manera, se recompuso después de momentos de angustia de todos. Emilio se fue a la cara y desgranó pasajes de arte de correr la mano y dar los tiempos justos, las series en redondo perfectas y al natural dos muy profundas y eternas, se embraguetó el torero sacando los de pecho por el rabo, la estocada contraria y atravesada que escupe mas descabello para dos orejas. Llegó el sexto y con el la locura en los tendidos, el toreo clásico y firme del bueno del que todo el mundo entiende, surgieron las series por ambos pitones excelsas y de mano muy baja, incluso la plasticidad y la forma de cargar las suertes tuvieron consonancia y estilo propio y la estocada marcando los tiempos y atracándose para dos orejas y rabo sin paisanaje.

La Solana, Ciudad Real. Toros de Castilblanco, para rejones sin raza, y de Torregrande flojos y faltos de raza aunque se dejaron validos para los toreros. El rejoneador “El Cartagenero”, silencio; Oliva Soto, oreja tras aviso y oreja Antonio Joao Ferreira, dos orejas y silencio tras aviso; Emilio Huertas, dos orejas y dos orejas y rabo. Salieron en hombros acompañados del mayoral de la ganadería.

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