NUEVOS TIEMPOS PARA EL TOREO SEVILLANO

La temporada taurina de 2014 se encontró en Sevilla con un gravísimo problema que obligó a la empresa a presentar unos carteles de circunstancias. La caída voluntaria por causas diversas, y no suficientemente explicadas, de cinco figuras del toreo trastocó todos los planes para organizar una feria rematada. Ante esta grave situación, la empresa Pagés anunció unos carteles en los que se incluían en días claves a nuevos toreros. Fue preciso agudizar el ingenio, se abrió la plaza de toros a la afición, hubo actos con toreros emergentes, se rebajó el precio del abono y se hizo una apuesta: Sevilla presenta una feria con las figuras del futuro.

La temporada taurina de 2014 se encontró en Sevilla con un gravísimo problema que obligó a la empresa a presentar unos carteles de circunstancias. La caída voluntaria por causas diversas, y no suficientemente explicadas, de cinco figuras del toreo trastocó todos los planes para organizar una feria rematada. Ante esta grave situación, la empresa Pagés anunció unos carteles en los que se incluían en días claves a nuevos toreros. Fue preciso agudizar el ingenio, se abrió la plaza de toros a la afición, hubo actos con toreros emergentes, se rebajó el precio del abono y se hizo una apuesta: Sevilla presenta una feria con las figuras del futuro.

La realidad de la Feria de 2014 fue decepcionante. La asistencia de público cayó de forma llamativa, sobre todo con algunas entradas lamentables en fechas muy significativas del ciclo sevillano. Quienes estaban llamados a ser los toreros del futuro no pudieron brillar, de forma que el balance fue muy pobre. Al final de la Feria de Sevilla una sensación de desánimo y tristeza se había apoderado de todo el toreo en la capital de Andalucía y en la plaza de mayor prestigio del orbe taurino.

Sin embargo, el curso de la propia temporada tenía reservadas grandes sorpresas para Sevilla en materia de toros. El clima depresivo que inundó a todos al final de la feria se ha podido revertir con los acontecimientos que han llenado de hitos inolvidables la que, a pesar del nefasto ciclo ferial, ya se puede considerar como una de las más fructíferas de la plaza maestrante en mucho tiempo. El destino, caprichoso, ha logrado que el clima de euforia torera vuelva a Sevilla, gracias a los triunfos de algunos toreros, a los acontecimientos que la empresa ha organizado y a la respuesta del aficionado ante las propuestas ofrecidas, de forma que cuando ha finalizado el mes de julio, Sevilla vuelve a estar ansiosa de presenciar festejos taurinos. A ello ha contribuido la aparición de toreros que han despertado un enorme interés y a una política adecuada de promoción y precios de la empresa. Es posible que las futuras figuras del toreo puedan haber toreado este año en la Maestranza, aunque no lo han hecho en la feria sino que han surgido al finalizar la misma.

¿Y quienes son estos nuevos toreros que han logrado despertar la ilusión de los aficionados? Hay una baraja de espadas, algunos incluso no nacidos en la provincia sevillana, que son ahora la esperanza del toreo para los años venideros. El primero que se reivindicó en Sevilla fue Lama de Góngora, que anunciado en dos novilladas, logró en la segunda mantener la esperanza de los que desde el primer momento pusieron su confianza en el exquisito novillero. El triunfo del joven en la novillada del 18 de mayo se ha refrendado en algunas tardes que han mejorado su crédito, tales como lo que sucedió en El Puerto el día 20 de julio con el indulto de un novillo de Torrestrella.

Dentro del ciclo de novilladas del abono surgieron nombres interesantes, como Miguel Ángel León, que posteriormente confirmó sus posibilidades en Madrid, o el de El Manriqueño, que en su presentación en la Maestranza fue cogido y no pudo culminar su actuación. Otro impacto notable llegó con la presentación del onubense David de Miranda, de un valor y personalidad poco habituales. Sin olvidar que José Ruiz Muñoz, sobrino nieto de Curro Romero, dejó detalles de un toreo con marca de la casa, un estilo que ha confirmado hace poco en Santander.

El gran suceso en las novilladas llegó el 1 de junio con el triunfo apoteósico de Borja Jiménez y José Garrido y la salida de ambos por la Puerta del Príncipe con un magnífico encierro de Fuente Ymbro. Era algo que ni los más viejos del lugar recordaban. Dos novilleros a hombros tras un festejo lleno de detalles toreros y emociones desbordadas.

Este triunfo de ambos aconsejó a la empresa la organización de un mano a mano entre ambos en una nocturna el 3 de julio. La entrada fue excelente, la noche se vivió con pasión, y si no hubo reedición de la apoteosis ninguno de los dos principiantes se dejó nada en el hotel. El clima estaba creado.

Antes del 3 de julio, en la solemne fecha del Corpus, un torero olvidado de Los Palacios dio un curso de toreo al natural ante un sobrero bravo y encastado del Conde la Maza. Pepe Moral dejó muy claras sus notables condiciones. De nuevo Sevilla abría las puertas del toreo a un nuevo valor que estaba olvidado en su casa. En Pamplona lo refrendó, está anunciado en Madrid y Albacete. Su proyección ya parece imparable. Ha sido otro torero surgido de la temporada sevillana, sin olvidar a Javier Jiménez, que en la Feria demostró sus cualidades en la tarde de su alternativa.

La explosión definitiva de la temporada sevillana ha llegado con las novilladas sin picadores. Si bien en los últimos años se habían convertido en el centro de cita de nuevos aficionados para asistir a la presentación de nuevos valores, lo que ha ocurrido este año ha superado todas las previsiones, gracias especialmente a la irrupción de dos novilleros de Sevilla que han forjado un clima de rivalidad que ha logrado incluso la división de la afición. Se trata de Pablo Aguado y Rafael Serna, dos chavales que demostraron en su presentación individual que tiene mimbres para funcionar en la profesión. Pablo Aguado, sevillano, forjado a fuego lento para que antes rematara su formación profesional, es un torero de clase no exento de arrebato. Rafael Serna, de la Escuela de Sevilla, sabe conjuntar el toreo de calidad con una pinturería propia de su tierra, además de que ha dejado claras sus condiciones como estoqueador.

El clima creado por ambos logró algo insólito en la final del día 31 de julio con la plaza casi llena en una novillada nocturna sin picadores. Sevilla gozó con sus nuevos aspirantes y, aunque ahora no hubo clamor, salió de la plaza aspirando a volver pronto para seguir comprobando que las cualidades de Aguado y Serna son reales. Ya se hacen cábalas sobre si volverán este mismo año a la Maestranza. Ya se piensa en su debut con picadores en la temporada de 2015. La afición quiere seguir con pasión la trayectoria de ambos, aunque tampoco olvida a Carlos Corradini, que al cortar una solitaria oreja quedó fuera de la final.

El toreo sevillano ha pasado de la decepción a la esperanza. Aquel slogan de que Sevilla busca a las figuras del mañana no se pudo concretar en la feria, pero el transcurso del año ha ofrecido nombres nuevos para el futuro. Aquí puede haber figuras para el futuro. Se abren nuevos tiempos para el toreo sevillano.

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