RESUMEN DE LA FERIA DE ASTE NAGUSIA-2014 DE BILBAO: INTERESANTES FESTEJOS CON POBRES ENTRADAS EN CONJUNTO

27 de agosto de 2014… Sobre la Feria de Aste Nagusia de Bilbao
Agosto es el mes más taurino del año en España y Francia cuando las ferias se suceden en esas dos naciones. Todas tienen cierto interés. Sin embargo, la Feria de Bilbao, denominada Semana Grande en castellano y Aste Nagusia en vascuence, es la que en el mes de agosto acapara más que ninguna otra la atención del aficionado y de la prensa. En el calendario taurino español esta feria estival puede considerarse como la tercera en importancia, después de las ferias primaverales de San Isidro en Madrid y de la de Abril en Sevilla.

La Feria de Bilbao, a diferencia de las ferias de Sevilla y Madrid, no ha seguido la tendencia de progresivamente aumentar la cantidad de festejos. El abono de la Semana Grande ha permanecido relativamente constante desde los años cuarenta. Antes el abono consistía en una semana de festejos, de ahí el nombre castellano de la feria, y ahora se dan solamente uno o dos festejos más que entonces.

Antes de referirme a lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre, que así se llama la plaza de toros de Bilbao, deseo anotar aquí algunas características del público bilbaíno. El aficionado de Bilbao generalmente es justo en sus juicios, teniendo la tendencia a no premiar a los toreros con excesivos trofeos ni a excederse en las protestas. En cambio, exige que en las corridas se lidie el toro con edad, peso y trapío, pero reconoce y aprecia los esfuerzos que los diestros hacen cuando las condiciones de esos serios cornúpetas no son apropiadas para el lucimiento de los toreros.

Sobre la edición 2014 de Aste Nagusia
El ciclo 2014 comenzó el sábado 16 de agosto con el tradicional festejo de rejones y concluyó el domingo 24 con una corrida de toros, en la que se lidió, como es la norma, el encierro de Victorino Martín. Entremedio se celebraron siete corridas más y, como una novedad, el viernes 22 se dio una novillada matinal, en la que el líder de los novilleros José Garrido se encerró en solitario con seis ejemplares de El Parralejo, y por la tarde se dio una corrida de toros. Aparte de la novillada en el abono hubo otro festejo aun más novedoso, al anunciarse un mal llamado mano a mano entre el magistral caballero Pablo Hermoso de Mendoza y el gran diestro Enrique Ponce, que hizo esa tarde su 58 paseíllo por el ruedo de Vista Alegre. También hubo otro mano a mano, este más tradicional, entre los diestros Morante de la Puebla y José María Manzanares.

Los veintidós puestos de las ocho corridas de toros fueron cubiertos por diecisiete matadores y el rejoneador Hermoso de Mendoza. Ponce, El Juli, Perera y Fandiño hicieron doblete, y los trece restantes diestros actuaron en solo un festejo. En los carteles se notaban las ausencias de las figuras Castella y Talavante, y por consiguiente la de José Tomás. Con respecto al ganado, en este abono se anunciaron solamente dos encierros de las ganaderías consideradas toristas: Fuente Ymbro y Victorino Martín. No obstante, como se exige en Bilbao, en general, los toros de los encierros restantes tenían poco que envidiar en seriedad y presencia a los dos de las ganaderías duras.

En el resto del artículo, primero aparecen las reseñas de los diez festejos que muestran los resultados de las actuaciones de toreros y de la conducta de los toros en el ruedo más la asistencia de público, seguidas por unas observaciones cuantitativas. Luego hago unos comentarios sobre lo más relevante sucedido en cada festejo, enfatizando las actuaciones de los diestros triunfadores. Finalmente completo el resumen con un anexo en el que se anotan los ganadores de los premios que algunas instituciones conceden a los triunfadores del ciclo ferial.

Advierto que mis comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en la pantalla chica más mi interpretación de lo leído en la prensa cibernética.

Reseñas y sumarios cuantitativos
Reseñas:
Bilbao.16 de agosto. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez (complicados en conjunto, los más difíciles el tercero y sexto) para Andy Cartagena (ovación; oreja), Diego Ventura (silencio; ovación) y Andrés Romero, sustituyendo a Leonardo Hernández, (silencio; silencio). Entrada: 1/2.

Bilbao. 17 de agosto. Toros de Fuente Ymbro (descastados, deslucidos y muy complicados; el cuarto fue devuelto por lesionarse, lidiándose el sobrero del mismo hierro; el peligroso sexto se lidió en quinto lugar y el manso y reservón quinto en sexto lugar por Alberto Aguilar estar en la enfermería) para Manuel Escribano (ovación; ovación), Alberto Aguilar (silencio; silencio) y Jiménez Fortes (silencio tras aviso; silencio). Entrada: 1/3

Bilbao.18 de agosto. Toros de Alcurrucén (bien presentados; deslucido el 1º, manejables el 2º y el 3º, bravos y nobles el 4º y el 5º, y con movilidad el 6º) para Paco Ureña (ovación; ovación), Joselito Adame (ovación tras leve petición de oreja; oreja tras aviso) y Juan del Alamo (vuelta tras petición; oreja). Entrada: 1/3. Incidencias: en el segundo Jarocho saludó en banderillas.

Bilbao. 19 de agosto. Toros de Fermín Bohórquez (noble pero soso), Carmen Lorenzo (bravo y repetidor) y Victorino Martín (con dificultades) para Pablo Hermoso de Mendoza (saludos; dos orejas; ovación; salida a hombros); y toros de Juan Pedro Domecq (encastado y manejable), Victorino Martín (manso y complicado) y otro de Juan Pedro Domecq que se lidió como sobrero, sustituyendo al anunciado de Alcurrucén, que se inutilizó de salida (bravo y noble) para Enrique Ponce (ovación; silencio; ovación tras aviso ). Entrada: 3/4. Incidencias: antes de comenzar el paseíllo Hermoso de Mendoza y Ponce fueron homenajeados con el tradicional aurresku, para conmemorar los 25 años de sus alternativas; Cándido Ruiz saludó en banderillas.

Bilbao. 20 de agosto. Toros de El Cuvillo (desigualmente presentados; el tercero y el cuarto con dificultades, el primero, el segundo y el sexto manejables con las fuerzas justas; el mejor el bravo y noble quinto) para el mano a mano entre Morante de la Puebla (ovación; pitos; oreja) y José María Manzanares (ovación tras leve petición; ovación; ovación tras aviso). Entrada: 3/4.

Bilbao. Jueves 21 de agosto. Toros de (el extraordinario tercero fue premiado con la vuelta al ruedo después de minoritaria petición de indulto; difícil el cuarto, faltos de fuerza el segundo y quinto, y manejable el sexto) para Enrique Ponce (saludos; silencio tras aviso), El Juli (silencio; oreja tras aviso) y Miguel Ángel Perera (vuelta al ruedo; oreja con petición mayoritaria de la segunda). Entrada: más de 3/4.

Bilbao, 22 de agosto. Novillada matinal. Novillos de El Parralejo (de bonita presencia y de buen juego en conjunto) para José Garrido en solitario (oreja; ovación; oreja; oreja; dos orejas; oreja; salida a hombros). Entrada: muy pobre, menos de 2000 personas. Bilbao. 22 de agosto, tarde. Toros de Jandilla, el 3º con el hierro de Vegahermosa (serios, bien hechos, excepto el basto cuarto; manejables el 2º y el 6º fueron manejables, y complicados y con peligro el resto) para. Juan José Padilla (silencio tras aviso; saludos tras dos avisos), Miguel Ángel Perera (ovación; vuelta tras petición y tras un aviso) e Iván Fandiño (silencio tras aviso; ovación tras aviso). Entrada: 2/3. Incidencias: saludó Miguel Martín en banderillas,

Bilbao. 23 de agosto. Toros de La Quinta (el sexto como sobrero, desiguales de presencia y en conjunto descastados, escasos de fuerza y complicados, algo más manejables el tercero, el cuarto y el sexto) para Antonio Ferrera (silencio; ovación), El Juli (silencio; silencio) e Iván Fandiño (saludos; ovación tras aviso). Entrada: ½.

Bilbao. 24 de agosto de 2014. Toros de Victorino Martín (serios, bien presentados y de juego desigual, el mejor el encastado quinto y los manejables segundo y sexto, complicados el primero, el tercero y el cuarto) para Diego Urdiales (ovación con saludos en ambos), El Cid (saludos; oreja) y Luis Bolívar (silencio; ovación tras aviso). Entrada: 1/2. Incidencias; Raúl Adrada saludó en banderillas en el tercero; un espontáneo se lanzó al ruedo a la salida del cuarto toro, siendo herido con un puntazo en la axila, un varetazo en el pecho y una contusión en el tobillo derecho.

Datos cuantitativos
Las reseñas de los diez festejos muestran que el público y la presidencia evaluaron las actuaciones completadas por los 17 matadores, los cuatro rejoneadores y el novillero de la manera siguiente:

Con bronca, pitos o división de opiniones: 1:
Con silencio: 15:
Con ovación o salida al tercio: 26:
Con vuelta al ruedo sin trofeos 3:
Con una oreja: 11; y
Con dos orejas: 2

En total se cortaron 15 orejas; 8 en las ocho corridas de toros, 6 en la novillada, y 1 en la corrida de rejones. Estos son los ganadores de esos trofeos: los diestros Morante, El Cid, El Juli, Perera, Adame y del Alamo, un trofeo cada uno, el novillero José Garrido, 6, y los rejoneadores Hermoso de Mendoza, 2 en la corrida mixta, y Andy Cartagena, 1 en el festejo de rejones. En este ciclo ferial, solo Hermoso de Mendoza y José Garrido abrieron la Puerta Grande. En Vista Alegre el requisito para salir a hombros es cortarle dos orejas a un toro o novillo, o sumar un mínimo tres trofeos en una encerrona en solitario. La cantidad de trofeos obtenidos ha sido escasa, pero el número se hubiera casi doblado si los toreros hubieran estado más efectivos con la espada, o el rejón de muerte… y si el presidente hubiera concedido más de las varias peticiones mayoritarias de orejas que hubo.

Con respecto a la asistencia de público, a pesar de las buenas combinaciones en conjunto, y algunos carteles muy atractivos, como los manos a manos Morante- Manzanares y Hermoso de Mendoza-Ponce, y la encerrona del novillero José Garrido, la plaza no se ha llenado en ningún festejo. Hubo más o menos tres cuartos del aforo cubiertos en las corridas de los días 19, 20 y 21, dos tercios en la del 22, media plaza en las del 23 y el 24, más en el festejo de rejones, un tercio en las corridas del 17 y 18, y solo menos de 2.000 personas en la novillada. La capacidad de la Plaza de Vista Alegre es de unos 14.700 espectadores.

Comentarios
Ahora completaré este resumen con unos comentarios sobre los acontecimientos más relevantes realizados por los protagonistas de los diez festejos.

La corrida de rejones: una oreja para Cartagena.
El sábado 16 de agosto, con la plaza cubierta a medias, Andy Cartagena, Diego Ventura y Andrés Romero, sustituyendo a Leonardo Hernández, abrieron el ciclo ferial lidiando un complicado encierro de Ángel Sánchez y Sánchez, cuyos deslucidos toros mansearon y ofrecieron peligro para los caballeros y para sus cabalgaduras.

Hubo que esperar hasta el cuarto toro de la tarde para que Andy Cartagena, con una arriesgada y emotiva actuación, calentara a una audiencia que, hasta ese punto, parecía no estar reconociendo el mérito de como los tres rejoneadores, con más o menos lucimiento, se habían estado sobreponiendo a las dificultades de los astados. Cartagena cortó el único trofeo concedido esa tarde. Después de colocar un buen rejón de castigo con Solisombra, continuó su meritoria labor, colocando en todo lo alto banderillas a una mano a lomos de Maravilla y a dos manos con Pericalvo, más las cortas con el simpar Juncal. El mérito de la actuación era que para hacer el rejoneo clásico continuamente tenía que sacar al astado de las tablas, encelando con piruetas y otros adornos. Un buen rejonazo de muerte afirmó la concepción del trofeo. También se lució en el primero, pero al matar de un rejonazo bajo que causó derrame, el premio quedó en una salida al tercio.

Otro buen momento del festejo estuvo a cargo de Ventura con el quinto, al que le completó una buena faena, en la que destacó su hacer con sus caballos estrellas Oro, Nazarí y Morante, con los que entusiasmó banderilleando y con los espectaculares adornos, entre ellos los afamados mordiscos con que Morante daba al toro al salir de las suertes. El trofeo se le fue a Diego por colocar un trasero rejón de muerte, que necesitó de dos golpes de descabello. Oyó una gran ovación, la que agradeció desde el tercio.

A Andrés Romero la suerte no le acompañó en su debut en Vista Alegre, pues su primer astado, el más difícil del encierro, primero corneó en el anca a Carbón al salir de colocar un rejón de castigo, y luego en banderillas hirió en una pata a Guajiro. Después de estos tristes incidentes a Romero le fue difícil llegar al público, y tampoco mejoró la situación al matar de dos pinchazos y de un mal colocado rejonazo. El que cerró plaza, otro complicado animal, derribó en banderillas a caballero y caballo, afortunadamente saliendo ambos ilesos. Tampoco estuvo efectivo en el último tercio, ya que al toro doblar de un pinchazo hondo, el puntillero lo levantó, por lo que tuvo que desmontarse para descabellarlo.

El domingo 18 un mal encierro de Fuente Ymbro arruina la tarde.

En la primera corrida de toros se lidió un descastado y complicado encierro de Fuente Ymbro, al que los valientes espadas Manuel Escribano, Alberto Aguilar y Saúl Jiménez Fortes tuvieron la mala suerte de enfrentarse. Ninguno de los seis toros ofreció oportunidades para el triunfo, todos mansearon, embistiendo sin fijeza, sin humillar, atropellando o quedándose cortos, y desarrollando un obvio peligro. No obstante los tres espadas, que necesitan sobresalir en plazas de primera, hicieron todo y más de lo posible para salir airosos. En sus intentos los tres fueron volteados malamente, Escribano una vez y Aguilar y Jiménez Fortes un par de veces. El diestro madrileño fue el peor parado, teniendo que pasar a la enfermería con una lesión en una pierna. Se vio forzado a dejar correr turno para reponerse, lidiando el astado que cerró plaza, en vez del quinto. De las faenas de Aguilar y Jiménez Fortes poco hay que resaltar otro que el valor y la voluntad que mostraron. En cambio, sí podrían haber ejecutado mejor la suerte suprema. Alberto mató a su primero de una estocada haciendo guardia antes de cobrar una estocada baja. Silencio. Del que cerró plaza se deshizo de pinchazo y otra estocada enhebrada que necesitó del descabello. Otro silencio. Saúl al tercero de la tarde lo despachó de dos pinchazos, más otros dos pinchazos hondos y cuatro descabellos, oyendo silencio tras un aviso, y se libró del quinto de una estocada trasera tras un pinchazo. También oyó silencio.

Mejor le fue a Escribano quien, aunque no pudo redondear faenas, se lució con el capote y banderilleando espectacularmente a ambos toros. Al primero lo recibió a portagayola para luego hacerle un ajustado quite por chicuelinas. Al cuarto también lo recio a las puertas de toriles, y al ejecutarle la larga cambiada, el toro perdió las manos y se inutilizó. Con el sobrero, otro difícil astado de Fuente Ymbro, estuvo muy decidido y por momentos lucido, pero falló con los aceros. En su primero saludó desde el tercio, y fue fuertemente aplaudido en el cuarto bis.

El público reconoció el gran esfuerzo de los tres diestros y los despidió con aplausos al abandonar el ruedo.

En la segunda corrida Adame y del Alamo puntúan.
En la segunda corrida hicieron el paseíllo los maduros diestros Paco Ureña y Joselito Adame, que debutaban en Vista Alegre, más el joven Juan del Alamo, que en su presentación en la anterior feria se había ganado el repetir en este ciclo. Lidiaron un bien presentado encierro de Alcurrucén que, a diferencia del encierro del día anterior, sus ejemplares fueron manejables y nobles en conjunto, permitiendo el lucimiento de los espadas, especialmente de Adame y del Alamo que cortaron una oreja por coleta.

De nuevo, el salamantino del Alamo no decepcionó, pues además de la oreja cortada al buen astado que cerró plaza, al matar al tercero de una estocada delantera, después de completarle un clásica faena, que fue de más a menos por el toro acabarse, hubo una fuerte petición de oreja que el presidente no concedió. Dio una vuelta al ruedo, y después hubo protestas para el presidente. En cambio, nadie le negó el merecido trofeo que paseó al deshacerse del noble sexto toro de una estocada algo caída. Comenzó su labor en los medios, instrumentando tres tandas de templados y largos derechazos, rematadas con apretados pases de pecho. Continuó con una serie de naturales menos logradas, para volver a dar dos buenas tandas más por la derecha, para concluir con unas manoletinas y recortes. En conjunto, una labor efectuada con firmeza, clasicismo y gusto.

Antes Adame ya había le había cortado la primera oreja concedida esa tarde al encastado quinto de Alcurrucén. Lo lidió con maestría con el capote y no dejó que se le castigara en el caballo para que astado llegara al último tercio con fuerza y movilidad. Comenzó la faena en los medios con unos elegantes doblones genuflexos rematados con un pase de pecho. Templando y bajando mucho la muleta ligó tres largas tandas mandones derechazos. Después de una serie con la izquierda con menos ligue, volvió a bordar la mejor serie de derechazos, rematada con unos recortes vistosos. Una buena estocada aseguró el trofeo. En el toro de su debut ya había dado muestras de su buen toreo y decisión en su faena de muleta, que fue menos redondeada que la del quinto. En cambio, con el capote estuvo muy lucido lanceando de salida al toro y midiéndose con el diestro salamantino en quites por chicuelinas. Saludó en el tercio tras haber tenido una leve petición de oreja, Buen debut en Vista Alegre del maestro hidrocálido.

Paco Ureña tuvo una tardía presentación en Bilbao al cumplir sus doce años de alternativa. Con el peor lote del encierro, con voluntad y firmeza logró tener momentos lucidos toreando con capote y muleta, aunque al no poder redondear sus faenas se fue del ruedo de vacío. No obstante, fue fuertemente aplaudido al rematar a ambos astados.

En la corrida mixta Hermoso de Mendoza abre la Puerta Grande
El festejo del martes 19 se anunció como un mano a mano entre dos maestros, que en sus respectivos campos han hecho historia durante los últimos 25 años: el rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza y el matador de toros valenciano Enrique Ponce encerrándose cada uno con tres toros de diferentes ganaderías, aunque ambos lidiaron un astado de Victorino Martín.

El festejo era interesante, pero verdaderamente no era un mano a mano, pues lógicamente ni el jinete toreó a pie ni el diestro lo hizo a caballo. Era más bien un despliegue de la maestría de cada uno en su campo, y un homenaje a ambos toreros que celebraban su veinteava temporada desarrollando un papel estelar en el toreo de su rama. Y con un homenaje comenzó el festejo después del paseíllos cuando fueron saludados con la tradicional danza aurresku, y también se les entregó placas recordando la ocasión.

Hermoso de Mendoza fue el único que obtuvo trofeos esa tarde, al cortarle dos orejas al bravo y noble astado de Carmen Lorenzo que lidió en tercer lugar, haciendo una exhibición de maestría, templanza y dominio del toreo clásico a caballo. A su primero, un muy noble y templado ejemplar al de Fermín Bohórquez, le bordó una gran faena, quizás tal vez más pura y artística, aunque menos emotiva a la que le hizo al tercero, pero al pinchar perdió los posibles trofeos. Con el quinto, un toro descastado y parado Victorino, el caballero solo pudo estar voluntarioso y eficaz. Hubo un momento brillantez cuando con el sobresaliente Sergio Domínguez se lucieron en banderillas. Mató de dos rejonazos y un descabello. Ovación.

El navarro durante toda la tarde hizo gala de sus cabalgaduras como Disparate. Pirata, Chenel Dalí, Maravilla, Viriato y otros más de su extensa cuadra, tanto poniendo banderillas largas y cortas a una o dos manos, como lidiando a los toros cabalgando a dos pistas, o haciendo giros en la misma cara de los toros para colocarlos en suerte.

La actuación más completa de Ponce y la que más llegó al público fue la efectuada al segundo toro, un noble astado de Juan Pedro Domecq. El valenciano toreó a base de mucha templanza ejecutando tandas por ambos lados, cuyos pases aumentaban en ajuste y profundidad conforme avanzaba la larga faena. Se adornó con molinetes y cambios de mano y pases del desprecio, y concluyó con elegantes poncinas. Estropeó lo hecho con la espada, y lo que hubiera sido premiado con una o dos orejas quedó en una gran ovación agradecida desde el tercio. Otra lucida faena se le ejecutó al sexto bis, un noble sobrero, con la fuerza justa, también de Juan Pedro Domecq, que sustituyó al titular de Alcurrucén que fue devuelto por endeble. Lo recibió con unos templados lances a pies juntos rematados con una bella media. También se lució en un quite. Con la muleta se vio al diestro que con la habilidad hace durar a los toros cuando tienen pocos pases. Fue otra labor de trofeo, que se quedó en una fuerte ovación tras un aviso, por matar de un pinchazo hondo y cuatro golpes de descabello. En cambio, con el difícil Victorino tuvo que apoyarse en su maestría y gran sentido de la lidia para salir del paso con facilidad. De nuevo no fue certero con los aceros al matar de una estocada caída tras dos pinchazos. Silencio.

El miércoles 20: una oreja para Morante y un gran tercio de quites
El miércoles en el mano a mano entre los artistas Morante de la Puebla y José María Manzanares se esperaba que los diestros redondearan faenas, y especialmente que compitieran en quites. Esto no sucedió hasta lidiarse el noble y bravo quinto toro de Núñez del Cuvillo, en cual como un preludio a la inspirada faena que el sevillano bordaría después, este diestro y Manzanares compitieron en quites, interpretando chicuelinas cada uno a su estilo, Morante con un toque de gracia y encanto, y el alicantino con una suprema elegancia. Antes Morante había saludado al animal con unas súper lentas verónicas, y pinturera media. Comenzó la faena con trincherazos para sacar al toro en los medios. Allí, acompañado por la música y constantes aplausos, el diestro mostró que no se puede torear con más templanza, torería y arte, y a la vez con mando y firmeza. Dio varias largas series con la derecha y una con la izquierda compuestas con pases largos, llevando el toro como dormido en la muleta. Esas series fueron rematadas con pintureros toques que no tienen nombres. Ponce estaba tan a gusto que, ya con el astado más parado, continuó toreando hasta cobrar una estocada, de la que el astado dobló. Paseó una oreja de mucho peso. Sus dos otros toros no le dieron la mismas facilidades. El primero era soso y parado, con el de la Puebla estuvo en maestro, lidiando con mucha firmeza y creando lucidos momentos pero sin redondear faena. Mató de estocada atravesada más descabello, siendo ovacionado. Con el cuarto, el peor toro del manejable encierro del Cuvillo, el maestro no se dio coba y abrevió, y además se deshizo del difícil animal con media estocada atravesada, varios pinchazos y dos golpes de descabello. Fue pitado.

Manzanares, con un lote que transmitía poca emoción, toreó a sus tres ejemplares con la maestría, elegancia, majestad y soltura con que acostumbra, pero a sus faenas les faltó más ajuste para compensar por la sosería de su lote. El presente “rey del la suerte suprema” mató muy bien al segundo y al cuarto, pero falló en el sexto, al cobrar un pinchazo, un metisaca y una estocada, estropeando su mejor faena, que tal vez le hubiera permitido puntuar. Fue fuertemente ovacionado al terminar con sus tres toros. Tarde de Perera, con una oreja que vale por cuatro, y un trofeo para el Juli.

El jueves por la larde Enrique Ponce, que repetía, más El Juli y Miguel Ángel Perera hacían la primera presentación de sus dobletes, lidiaron toros de Garcigrande que dieron un juego variado. En este festejo hubo la mejor entrada del ciclo.

El momento cumbre de la tarde estuvo a cargo de Perera que le sacó el máximo partido al bravísimo y noble tercer toro de la tarde, que fue premiado con una vuelta al ruedo. Perera lo recibió con templadísimas verónicas, para luego completar una larga excepcional faena realizada con una firmeza, clase, mando, ligazón, temple y arte fuera de serie. Después de brindar al público, comenzó su labor con ajustados pases cambiados en el centro del ruedo, para continuar con largas tandas de derechazos y naturales, en las cuales era difícil distinguir en donde terminaba un pase y el otro comenzaba. El público aplaudía en pie, cuando en el cenit de la faena una minoría comenzó indebidamente a pedir el indulto del animal, obligando al espada a continuar toreando después de un par de veces haber cuadrado al toro para matarlo. Siguieron unos pases de cercanías y adornos, y finalmente a un toro ya parado que no cuadraba, el diestro lo mató de una estocada enhebrada, un pinchazo y estocada. El premio que hubiera sido de al menos de dos orejas quedó en vueltas al ruedo para torero y toro, Esta sería la mejor faena de la feria. Al que cerró plaza otro noble animal, aunque con la fuerza justa, le completó otra gran faena, y esta vez, cobró una estocada algo baja que envió al astado al desolladero. Se le concedió una oreja de gran peso, pero el presidente le negó la segunda que mayoritariamente se pedía, La tarde fue del extremeño que hubiera podido sumar cuatro trofeos.

El Juli puntuó en el quinto astado que blandeaba de salida, pero al que madrileño cuidó para completarle, si no una rotunda faena, sí primero templados pases sueltos, a base de darle al animal tiempo y espacio hasta que, ya metido en el engaño. le completó unas tandas con pases más profundos bajándole la mano y alargando los muletazos, y ya cuando el toro no daba más, socorrió al arrimón con circulares y otros pases encimistas y de adornos, como molinetes y pases del desprecio. Cobró una estocada que necesitó del uso del descabello. Paseó una oreja. El segundo era manejable pero carecía de fondo, y se quedaba corto, no dándole al madrileño opciones para entusiasmar a la audiencia. Le tuvo que extraer con mimo algunos buenos pases, aunque sin poder cuajarle faena. Cobró una estocada trasera, y oyó silencio.

Ponce venía con ganas para no irse de la feria de vacío en su 59 actuación en Vista Alegre, pero su lote no le ayudó para obtener el triunfo que buscaba. Ahora bien, con firmeza, maestría y habilidad lidiadora les extrajo a sus toros los pocos pases que tenían dentro. Saludó en el primero y oyó silencio en el cuarto.

Anoto aquí que esa misma mañana se celebró en ese ruedo la novillada sin caballos Final del Certamen de Eres Torero, patrocinado por El Juli. El ganador del certamen fue el joven sevillano Jesús Bayort al cortar el único trofeo en el festejo, lidiando un buen eral de Montalvo.

El viernes en la matinal el novillero Garrido suma seis trofeos en su encerrona
José Garrido es el líder de los novilleros y ya ha cortado orejas en Valencia, Sevilla y Madrid, más en casi todas las otras plazas en donde se ha presentado esta temporada. En esas plazas ha probado que tiene plenas condiciones para, con algo de suerte, ser figura del toreo. Aun así yo pensaba que era un riesgo innecesario el tener una encerrona en Vista Alegre, ante un público exigente y en donde el novillo tiene que tener presencia. Además, para encerrarse con seis toros o novillos el torero debe de tener variedad en su toreo, y se ha visto que en ocasiones grandes toreros han dado un tropezón en sus carreras al hacer esta gesta. Pues bien, yo estaba completamente equivocado, ya que el novillero extremeño ha pasado esta difícil prueba con una nota de sobresaliente tanto puntuando en el número de trofeos cortados como toreando con firmeza, clase, variedad, inteligencia, valor y decisión, así confirmando que posee cualidades para llegar a ser figura del toreo.

Para su triunfal actuación al joven extremeño le ayudó el enfrentarse con seis novillos de El Parralejo de bonita estampa y de muy buen juego en conjunto. Les cortó un total de seis orejas, una al primero, tercero, cuarto y sexto, dos al quinto y fue ovacionado en el segundo. Con los seis se lució con capote y muleta, completándoles variadas faenas, siendo la más original la del quinto. A este utrero le ejecutó la entera faena con la muleta sin usar la espada de ayuda, desde el primer pase hasta tomar el estoque para terminar con el novillo de una estocada. Dio las tandas pases y adornos por ambos lados sin montar la muleta. El único fallo, buscando la variedad, fue el banderillear sin lucimiento a ese novillo. Obviamente el segundo tercio no es su fuerte. Fue una lástima que en el coso hubo apenas menos de dos mil espectadores para ver este espectáculo en vivo, menos mal que múltiples de millares lo vimos en la pantalla chica,

A Perera la autoridad le niega otra merecida oreja
El viernes por la tarde Juan José Padilla encabezaba el cartel en el que Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño decían adiós a la feria. Ya hubieran querido los tres espadas que los ejemplares de Jandilla que lidiaron hubieran tenido las mismas buenas cualidades que los novillos corridos esa mañana, pues excepto por el segundo y sexto, que fueron manejables, el resto no fueron fáciles, y algunos desarrollaron peligro. De las seis faenas las mejores fueron la de Perrera al complicado quinto, seguida por la de Fandiño al manejable sexto.

El serio quinto astado, que durante el primer tercio embestía a oleadas y sin humillar, desarmó a Perera en dos ocasiones. No se anticipaba que el extremeño pudiera sacarle jugo con la muleta. Ahora bien, como el maestro esta en tal buen momento que hace embestir al toro malo, después de doblarse con el toro para ahormarle y enseñarle a embestir, lo llevó a los medios y allí lo exprimió para sacarle una faena de maestro. Le completó cuatro series cortas de derechazos que crecían en calidad conforme Perera toreaba al cornúpeta con templanza, firmeza y mando. Con la izquierda lo intentó, pero desistió después de darle una serie incompleta. Volvió a torear por el pitón derecho, pero ya el animal salía suelto hacía las tablas. Entonces, aprovechando la querencia, le ejecutó unos circulares y unos pases por alto y, cuando se dispone a cuadrar al toro suena un aviso, por lo que inmediatamente cobra una estocada desprendida, de la que dobla el toro. Hubo una petición mayoritaria, la que caprichosamente el presidente ignoró. Al diestro lo obligaron a dar una aclamada vuelta al ruedo y al completarla pitaron al caprichoso presidente. Toreando con similar firmeza y clase, le hizo una faena a su primero que fue de más a menos por el toro desfondarse, y tras matar con eficiencia fue ovacionado.

Con el complicado tercer astado, que embestía a arreones, Fandiño trató valientemente de sacarle partido, pero no hubo manera de obtener gran lucimiento, y al matarlo de pinchazo, estocada caída y descabello se le guardó silencio. Lo mejor lo consiguió hacer en el sexto, un manejable toro cinqueño, con la fuerza justa. Con el capote se lucio lanceando con temple, y con la muleta logró construir una faena que fue de menos a más. La remató con ajustadísimas manoletinas. Su buen hacer fue digno de un trofeo, pero al matar de dos pinchazos y estocada el premio se redujo a fuertes aplausos tras un aviso.

Padilla pechó con el lote peor del encierro, dos ejemplares avispados que ofrecieron dificultades. No obstante, el valiente espada dio todo lo que lleva dentro, banderilleando con lucimiento, y con mucha voluntad, toreando de pie y de rodillas con capote y muleta para acaparar la atención del respetable. En sus intentos por agradar fue cogido muy feamente por el difícil cuarto astado, saliendo magullado de los revolcones. No fue la tarde del jerezano, pues en el primero fue silenciado tras un aviso, y en el cuarto sal

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