15 junio, 2021

OPINION: HUELGA DE HAMBRE DE OCHO NOVILLEROS EN BOGOTA (COLOMBIA) Y SUS EFECTOS.

En los últimos años he expresado mis opiniones sobre como los anti taurinos no han cesado en sus campañas de dinamitar el toreo, con la intención de, a la larga, eliminarlo del mapa. No están cerca de conseguir esta ambiciosa meta, pues la fiesta brava es una expresión artística y cultural muy arraigada en España, Francia y Portugal, más en varios países de América Latina, en donde ha subsistido por varios siglos, a pesar de cambios internos y externos.

En los últimos años he expresado mis opiniones sobre como los anti taurinos no han cesado en sus campañas de dinamitar el toreo, con la intención de, a la larga, eliminarlo del mapa. No están cerca de conseguir esta ambiciosa meta, pues la fiesta brava es una expresión artística y cultural muy arraigada en España, Francia y Portugal, más en varios países de América Latina, en donde ha subsistido por varios siglos, a pesar de cambios internos y externos.

Los anti taurinos están formados principalmente por simpatizantes de las organizaciones que proclaman ser defensores de los animales, y que consideran al toreo como una actividad cruel. Ellos presentan la fiesta brava como un espectáculo sin valor artístico o cultural, que se basa en la complacencia de los aficionados de ver torturar a un indefenso animal y, con bien organizadas manifestaciones públicas, presiones políticas y manipuladas campañas en los medios de comunicación, han ganado muchos simpatizantes.

Por otro lado, los movimientos interesados en la supervivencia del toreo hasta ahora han sido tardíos, desorganizados y no bastante intensos y, por consiguiente, poco efectivos para contrarrestar los movimientos anti taurinos. Las causas responsables por este fallo, han sido la falta de unión entre los que aman a la fiesta, y los escasos esfuerzos hechos por los taurinos y profesionales del toreo, que deberían ser los más activos para asegurar su sobrevivencia.

Así que los anti taurinos, con sus manipulaciones publicitarias y políticas, se las han aviado, como peligrosos y traicioneros Miuras, para inferirles al toreo graves cornadas, de las que algunas son mortales, como la prohibición del toreo en Cataluña, y el prohibir el uso de la suerte suprema en los festejos dados en el cantón de Quito (Ecuador), y varias menos graves, entre ellas, la suspensión de los festejos taurinos en la plazas de toros de San Sebastián (España) y en la Santamaría de Bogotá (Colombia), de cuyas cornadas aun no se sabe si el toreo se salvará en esos locales.

Al leer en la prensa a primeros agosto que unos novilleros colombianos habían iniciado una huelga de hambre a las puertas de la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá, como protesta por el cierre de la plaza, y pidiendo que los festejos taurinos vuelvan a darse en ese prestigioso coso, me ha motivado escribir esta OPINION. En ella, primeramente, resumiré los sucesos que causaron que la Santamaría se cerrara para el toreo desde el 2012 hasta el presente, y luego me referiré específicamente a la huelga de hambre de los ocho valientes novilleros, y a sus inmediatas consecuencias.

Demos un paso atrás. Gustavo Petro tomó la posesión de Alcalde de Bogotá en el 2011. El nuevo alcalde era un miembro de la desmovilizada guerrilla del M-19 y antes de ser acalde, era senador por el partido izquierdista Polo Democrático Alternativo. Es un declarado contrario a las corridas de toros y, según Eduardo Peña, el representante en Colombia de la organización ADI (Animal Defenders International) durante su campaña electoral había hecho un pacto con grupos de protección a los animales para actuar en defensa de los animales y en contra de las corridas de toros.

Por lo tanto, Petro, desde el comienzo de su mandato, no ocultó su intención de acabar con la fiesta brava en su ciudad. La primera acción en contra de la fiesta que la prensa taurina publicó fue que el alcalde renunció al uso del palco que los empresarios de la Plaza de Toros de Santamaría tradicionalmente reservan para su uso, y que intentó negociar con los organizadores de la temporada taurina para que se hicieran algunas modificaciones en las corridas. Dijo: “Queremos iniciar una negociación con la Corporación Taurina de Bogotá con el fin de modificar las circunstancias que hacen de las corridas de toros un espectáculo alrededor de la muerte”.

Sin embargo, esa temporada no pudo evitar que la famosa e importante feria taurina bogotana, más otros festejos, se celebraran con las corridas sin modificaciones. Ahora bien, en junio de 2012, el alcalde se salió con la suya y, al no tener autoridad judicial para prohibir el toreo, tomó una medida radical, y tal vez ilegal, rompiendo de una manera unilateral el contrato que la alcaldía tenía vigente hasta marzo de 2015 con la Corporación Taurina de Bogotá, que administraba la plaza Santamaría, Esta institución apeló a la Corte Constitucional de la nación, pero como las cosas de palacio van despacio, hasta la presente ese tribunal no ha oído ni fallado el caso y, por lo tanto, los bogotanos han seguido todo este tiempo sin poder desfrutar del toreo en la Santamaría.

Durante este abuso de autoridad del alcalde para evitar que haya toros en Bogotá, los aficionados y taurinos locales e internacionales han hecho pocos esfuerzos para intentar solucionar el asunto, o al menos para motivar a la prensa para que informe sobre del atropello, Esto no extraña, pues ha sucedido en otras similares situaciones cuando el toreo ha sido atacado. Tuvo que ser un pequeño grupo de jóvenes novilleros colombianos, exponiendo su salud, los que se han atrevido a llamar la atención sobre la injusticia cometida en Bogotá en contra de la fiesta, envolviéndose en una larga huelga de hambre.

El grupo está formado por los novilleros Andrés Manrique Rivera, Wilmar Villamil, Diego Torres, Luis Alfredo Peña, Brayan Rodríguez, Omar Fonseca, Andes Mazorca y Enrique Parra. Comenzaron la huelga el día el 4 de agosto y aun continúan hasta hoy 31 del mismo mes, cuando escribo estas líneas. La carencia de alimentos ha afectado la salud de los huelguistas, que se deteriora por momentos y, de cuando en cuando, han tenido que tener atención médica. Al inicio de la huelga el grupo puso una denuncia contra el alcalde de la capital colombiana y contra Clara Ruiz, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, acusándoles de carecer de competencia legal para prohibir los espectáculos taurinos en la Santamaría. Los novilleros, visiblemente débiles y preocupados, se refugian de la lluvia y el frío bajo una carpa instalada en un costado de la plaza de toros, donde reciben asistencia sanitaria durante 24 horas.

Los heroicos esfuerzos de estos novilleros fueron difundidos mundialmente por los medios de comunicación, y aun así, que se sepa, ha habido pocas reacciones de los profesionales internacionales en favor de los huelguistas y su causa, excepto por simples declaraciones de ánimo y en las corridas televisadas algún que otro diestro ha brindado a los novilleros deseándoles suerte. Poco más hay que añadir, hasta que el gran diestro colombiano Cesar Rincón, que reside en España, viajó a Bogotá para reunirse con los novilleros en las puertas de la Santamaría. Allí los animó a que siguieran la protesta, pero les pidió que abandonaran la huelga de hambre por el mal estado de salud en que se encontraban. Además, también les prometió que organizaría una manifestación para apoyarlos en la causa de defender la fiesta brava.

Rincón comenzó inmediatamente una campaña para hacer presión para que los deseos de los novilleros se realizaran. Su acción ha culminado el sábado 30 de agosto con una manifestación en un ambiente festivo frente de la Plaza Santamaría, adonde acudieron más de un millar de aficionados y taurinos para apoyar la causa de los novilleros, que ya llevaban 26 días de huelga.

Ahora queda que la Corte Constitucional decida en unos días que el alcalde bogotano reconozca el derecho legal de la Corporación Taurina de Bogotá para dar toros los en la Santamaría, y así compensar el esfuerzo de los novilleros y, al mismo tiempo, frustrar los deseos del alcalde Gustavo Petro, que está intentando por todos los medios terminar con la fiesta brava en la capital de la nación colombiana.

También, las acciones en pro de nuestra fiesta de los bravos novilleros colombianos y del maestro César Rincón deberían ser un ejemplo para que los taurinos y toreros españoles y de otras nacionalidades se despierten del letargo y entiendan que tienen la obligación de organizarse para defender a la fiesta de los muchos Gustavo Petro que existen en el mundo.

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