HÉCTOR ROJAS RENTERÍA Y… ROGELIO DE PASCUAL.

LA VIDA quizás la podamos comparar con una corrida de toros. Sí, por raro que pueda parecer.

EN TRÁNSITO por este mundo, esférico como si fuese un redondel, tenemos que enfrentarnos a un futuro incierto, a lidiarlo como mejor podamos, a pasar miedos y sustos, gustos y disgustos, a triunfos y fracasos, a “torear” criterios diferentes al nuestro, a vivir ratos de alegrías y de dolor, a verle la cara al “criollo” y/o al de casta, al peligroso manso o al bravo y noble que debemos de entender a la perfección para no petardear. En ciertas tardes soportaremos estoicamente los sinsabores de la inexperiencia, en otras tenemos que medir la alegría de ciertos triunfos, sin protagonismos tantear la prosperidad y separarla de la adversidad, pero para todo lo anterior estamos obligados a prepararnos y saber ir poco a poco. La vida es, en veces, muy dura, podríamos pensar que la mala suerte la tenemos aferrada como segunda piel. ¡Suele suceder!

EN ESE invisible libro, en el cual está escrito el destino de todo ser viviente, conocemos ahora la página negra donde estaba “prevista” la espantosa cornada sufrida por uno de los humildes de la fiesta, el paisano subalterno Héctor Rojas “El Willi”, el mismo que ha padecido sinsabores a diestra y siniestra, cornadas graves, enfermedades largas y complicadas, su pasada diaria lucha por bajar de peso, posteriormente para recuperarlo y luego entrenar rígidamente para ser aceptado en las filas de los de plata, logrado meses después. Ahora, cuando su panorama profesional comenzaba a tomar el camino deseado, llega la cornada gravísima en Zacatecas que por poco le cuesta la vida. Y debemos de decirlo así, nos alegramos que esté como está, el pitón del astado heridor quedó a escasos dos o tres milímetros de quitarle la existencia, nos da gusto saber que la trayectoria “fue milagrosa” y aún sigue con millones de millones de esperanzas en salir avante de esta situación por la que nadie quiere pasar. De los males el menos.

HÉCTOR RECIEN había retornado de tierras europeas, fue invitado por su amigo Joselito Adame, con quien actúa en tierras aztecas, y él mismo me confiaba que de mucho le había servido el viaje, que había aprendido infinidad de cosas, se le notaba contento pues aparte de lo anterior en la temporada grande en la Monumental México debutaba como subalterno y en esa misma saludó en el tercio. Hoy, sedado desde el domingo pasado, el de la cornada, creo que al fondo de su subconsciente, llegaran esos recuerdos que de mucho le van a servir, lo van a sacar delante de la mano de los médicos que le cuidan. Dios les va a ayudar. Falta ahora ver si algunos “taurinos” zacatecanos se acercan a motivar a la madre de Héctor, a llevarle de menos una taza de café, ella está sola esperando la recuperación de su único hijo, el mismo que sigue grave pero con visos de salir avante.

Y TAMBIÉN hacemos votos por la salud de nuestro buen amigo Rogelio de Pascual quien está delicado en la ciudad de León, Guanajuato, ciudad donde reside desde hace varios años. Rogelio es afortunadamente sobreviviente de la época romántica, de aquellos guerreros y maletillas ahora extintos, de los curtidos en mil batallas con cebús, con criollotes descomunales que verdaderamente enseñaban a andarles por el camino correcto so pena de irse al hule, nada de comodidades y menos de niñerías, noches de bohemia antes de torear esos novenarios terroríficos de tan gratos recuerdos.

AMANECERES DE tremendas resacas y no había más que por la tarde salir a jugársela, nadie, crudos o no, dejaba pasar a sus compañeros, eran, de verdad, guerras encarnizadas entre hermanos del mismo dolor, de las mismas ilusiones. En aquellos años cierta la hermandad taurina, la familia torera existía, los convivios de ver salir el sol, de soñar caminando bajo los rayos quemantes del astro que nos ilumina, esos terregosos caminos que fueron mudos testigos de ver a varios suspirantes a la gloria y la fama llegar a esas pérdidas y recónditas comunidades de seres sanos que arropaban a los toreros.

ROGELIO FUE uno de ellos, por lo mismo le hemos visto caminar por esa ciudad donde ahora vive con la frente muy en alto. Ahora que esta resentido de su físico le deseamos un restablecimiento inmediato y le enviamos un abrazo… Nos Vemos.

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