ANÍBAL RUIZ EN SU ADIOS “DEJA UN HASTA PRONTO” CON NUEVE OREJAS

Tarde de acontecimiento en el centro de la Mancha, un torero cabal de los pies a la cabeza decide retirarse de los ruedos, la tarde de ambiente de remolino, el Dios Eolo haciendo de las suyas, desconcierto en la puerta y trabas a la entrada, consabidas prisas por el comienzo, el torero aparece en calesa con su cuadrilla, abrazos y fotos a la llegada, una sonrisa franca habitual se transforma en seriedad y mucha responsabilidad, la lógica incertidumbre aún no ha pasado a la plaza, no sabe si hay gente, los móviles no están a su alcance, estábamos pocos en la calle esperando su llegada ¡Madre mía¡ diría el torero ¿Que habrá dentro? Pues mucha gente Aníbal, jugaba el Madrid a esas horas, duro rival para el cemento, se escuchaban los goles por los gritos en los bares ¡Madre mía! ¿Que habrá dentro? Tu pueblo y otros muchos te esperaban torero, el fondo del portón de cuadrillas animaba a todos se veía el frente a rebosar y sus laterales más de media plaza alegraba la cara al diestro, lo flashes se amotinaban, los que entramos tarde por las trabas nos ganamos una caída por inmortalizar el acto, un compañero con el afán de hacerse hueco empuja sin mal fin, pero da con mis huesos por el suelo. Mal pie para empezar, cal y yeso en pantalón pero tarea realizada, no sería mal pie fue una tarde para el recuerdo, una tarde para enmarcar en los anales de una figura del toreo manchego del corazón, de la Mancha, solitario en su salida, ANÍBAL no atinaba donde mirar hasta su arrancada en paseíllo, volvía la alegría y el paso firme, las ganas el sentirse torero, de plomo y oro, inmaculado, de fuerza arrolladora de templanza y ademanes con guiños a brazos abiertos de manchar su traje a sangre, sudor y arte. Nunca fue un torero fino, nunca fue un torero que se dejara ganar la batalla y hoy contra el mismo seguro pensó de igual manera, a este le gano ya la batalla, fueron siete batallas de distinta índole, batallas entre infinitas rachas de viento, ante siete toros, toros como se anunciaban antes, no se dejó Aníbal nada escondido, los morlacos de Mollalta y Ventorrillo exigentes al máximo y los hubo de todo tipo, mansos, con genio, bruscos, nobles y que asustaban de verdad, vaya el 2º y el 5º y todos en general, su labor entusiasta, machacona, maciza, tesonera, rabiosa y por momentos electrizante dieron paso en muchos momentos a la templanza, al saber al dominar las suertes, desprecios ya conocidos en su personal toreo y por supuesto su caballo de batalla en todos estos años, la dichosa espada en la que hoy tampoco podía faltar, solventada con nota alta, hay si esta hubiera funcionado en tantos años, que sería a estas horas D. Aníbal, pues sería un derroche de triunfos. No vale describir fases de faena, si se echaron de menos quites, si faltó toreo de capote, si no de vieron molinetes y pocas trincheras o naturales muy largos que los hubo y buenos, lo que si hubo, y mucho, fue valor y vergüenza torera en una corrida donde no se guardó ni un esfuerzo, miedo me dio su fatiga al terminar al cuarto, pero tomó aire o vino de la tierra y pa´lante. Un final de agasajos y para bienes de regalos de peñas, de amigos, de alcaldía y los suyos para subirlo al cielo, primero Oscar y después Miguel Ángel y marchar para el hotel con la asignatura aprobada con sobresaliente, incluido y la felicidad y su sonrisa por bandera. Enhorabuena amigo tú lo mereces y quien te negó en su día que te devuelva al Don que te has ganado en el toreo.

No puedo dejar de pasar en tarde tan importante, las gentes que le arroparon, no conozco a muchos y menos a consejeros y diputados que los hubo, sí alcaldes como el de mi pueblo, un presidente de los pies a la cabeza como José Luis Grau, lleno de honestidad y sapiencia en esto, toreros como Vázquez, Moreno, Carnicerito, Aranda entre otros que no vi y que si estaban, gentes del toro empresarios, peones, currantes en general y prensa en la plaza y mucha de la que dejaran fe de lo que allí pasó, como otros muchos que en vez de acompañar al torero hicieron su crónica desde la mesa camilla sin perder detalle y repetición de ahí que en mis líneas no se puedan escuchar los brindis por bonitos y emotivos, la emotividad estaba en el apoyo personal y el calor humano, ese que me honra en decir que de mi pueblo se desplazaron muchas gentes y de los alrededores, Tomelloso en particular en definitiva una tarde para recordar.

Fueron brindaos, tanto Ángel Lill, apoderado, Diego su ayuda, José María El Niño del Tentadero y su propio hijo, el resto me perdonen por la omisión pero no puede captarlo, va por ellos.

Alcázar de San Juan (Ciudad Real).- Toros de Mollalta y El Ventorrillo, el 7º como sobrero de regalo de este último hierro, bien presentados de preciosas laminas y de juego desigual 4º y 6º de buen juego, brusco 2º y 5º. Aníbal Ruiz, como único espada, que se despedía de los ruedos: Ovación con saludos, dos orejas, oreja, dos orejas, dos orejas, oreja tras aviso y oreja en el de regalo. Saludaron Oscar Castellanos, Miguel Ángel Ramírez, Félix Jesús Rodríguez y Pablo Fernández, gran ovación para el picador Ignacio Sánchez. Los sobresalientes Rafael Osorio y José Caraballo quedando inéditos.

Por si no se habían dado cuenta el titular refleja, si decirlo, que Aníbal Ruiz no se cortó la COLETA

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