ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA…

Con el enorme triunfo que obtuvo en el Toreo de la Condesa Pepe Luis Vázquez durante la temporada de 1944, se le abrieron las puertas de todos los cosos nacionales, por lo que su actividad en los ruedos fue muy intensa, tarde a tarde desorejaba toros, metía mucha gente a la plaza donde toreaba y se convirtió en el novillero puntero de nuestra torería.

La temporada de 1945 no fue diferente para el torero potosino que sostuvo su paso triunfal, siguió cosechando orejas, rabos y trofeos, frecuentemente salía de la plaza a hombros de los aficionados y de nueva cuenta, en el Toreo de la Condesa brilló intensamente al cortarle las dos orejas y el rabo al novillo “Quiriceo”, procedente de la ganadería del mismo nombre.

Pepe Luis Vázquez en ese tiempo maduró mucho como torero, lucía enormidades al cubrir el segundo tercio de la lidia, eran notables sus pares de banderillas en todos los terrenos y en todas sus formas, se distinguía además por ser un extraordinario estoqueador, ejecutaba la suerte suprema con mucha seguridad y pulcritud, sus estocadas recibiendo eran el delirio del público y ocupó el sitio de honor de la novillería nacional.

UNA MORTAL CORNADA DERRUMBÓ SUS PROYECTOS Y ESFUMÓ SU ALTERNATIVA EN ESPAÑA
La ilusión más grande de Pepe Luis Vázquez era hacer campaña novilleril en España para recibir la alternativa de matador de toros en el ruedo de la Monumental plaza de toros de Las Ventas de Madrid, tenía todo preparado para ello, inclusive adquirió el pasaje de avión para volar de Caracas a Madrid el 25 de enero, pero antes tenía que cumplir un contrato firmado para torear cinco novilladas en Venezuela, la última de ellas el jueves 24 de enero de 1946, pero el destino echó por tierra todos sus planes y proyectos.

Pepe Luis Vázquez debutó en el Nuevo Teatro Circo de Caracas el domingo 30 de diciembre de 1945, lidiando reses de la ganadería de Salvador Barreto, toreando mano a mano con el novillero español José Luis Álvarez Pelayo y fue el mexicano el absoluto triunfador de la tarde. Una semana después, el 6 de enero de 1946, volvió a triunfar en el mismo coso y los dos siguientes domingos, 13 y 20 de enero, partió plaza en los ruedos de Maracay y de La Victoria respectivamente, siendo el triunfador en ambas tardes; finalmente se anunció su despedida de los ruedos venezolanos el jueves 24 de enero de 1946 en el Nuevo teatro Circo de Caracas, lidiando astados del hierro de Barrancas, una ganadería de media casta sin prestigio ni cartel.

Muy aciaga resultó aquella tarde para nuestro coterráneo, al entrar a matar al descastado bicho que abrió plaza sufrió una mortal cornada en el muslo de la pierna derecha, el asta del toro le seccionó la arteria femoral y el nervio ciático, la horrenda herida puso al borde de la muerte al torero potosino que fue atendido en la enfermería de la plaza por el doctor Hernández Natera, mientras que el capellán del coso, Monseñor Bernardo Heredia, en la misma enfermería le aplicó los Santos Óleos, ya que la vida de Pepe Luis se apagaba rápidamente por el torrente sanguíneo que brotaba de la herida.

Fueron muchos los aficionados que acudieron a la enfermería a donar su sangre para salvar la vida del torero y gracias a ellos, a las transfusiones y a los cuidados del doctor Hernández Natera y su equipo médico que se mantuvo al lado del diestro herido, se pudo estabilizar a Pepe Luis Vázquez y durante la madrugada del viernes 25 se le trasladó a la clínica Betancourt Ravard, donde quedó internado, su recuperación fue sumamente lenta y dolorosa, tuvo que transcurrir más de un mes para que pudiera ponerse de pie y eso con ayuda de unas muletas.

Pepe Luis Vázquez se vio obligado a cancelar su anhelado viaje a España, los estragos ocasionados por la cornada mermaron considerablemente sus facultades físicas y en esas condiciones era imposible torear, por lo que regresó a México para someterse a un largo y doloroso tratamiento a base de ejercicios y terapias de rehabilitación.

Pese a no estar en óptimas condiciones para ejercer su profesión, pues el miembro herido frecuentemente se le adormecía por la deficiente irrigación sanguínea, lo cual entorpecía su movilidad, Pepe Luis Vázquez no quiso esperar más tiempo y reapareció a finales de abril en el coso de Aguascalientes, ahí despertó a la amarga realidad al darse cuenta que aún no estaba restablecido de la tremenda cornada, después de pegar un muletazo de rodillas no pudo reincorporarse, la pierna afectada no le respondió y pese a ello, se negó a abandonar el ruedo para que lo atendieran en la enfermería, tuvo que realizar un esfuerzo sobrehumano para permanecer en el albero y lidiar a sus dos toros, esa vez no cortó apéndices, pero su actuación fue muy decorosa y el público le tributó sonoras ovaciones en cada uno de sus toros.

Al finalizar la corrida, Pepe Luis Vázquez no podía sostenerse en pie, el adormecimiento de su pierna derecha y el intenso dolor que sentía se potencializaron y los doctores le informaron que la irrigación sanguínea en el miembro afectado seguía siendo muy pobre. Las secuelas del grave percance sufrido en tierras venezolanas empezaban a manifestarse y lo ocurrido en Aguascalientes, obligó al torero a poner mayor atención en su restablecimiento, ya que frecuentemente se le dormía la pierna desde la parte superior de la rodilla hasta los dedos del pie, manifestándose además un intenso dolor en toda la extremidad inferior; lograba aminorar las molestias a base de masajes y balanceando la pierna lesionada hacia el frente y hacia atrás.

A base de mucho carácter, de intenso ejercicio, de jugar frontón, de masajes, diatermias y toreando de salón, Pepe Luis Vázquez fue superando poco a poco las desagradables molestias; veía con tristeza pasar los días, las semanas y los meses y el anhelo de retornar a los ruedos era cada vez más fuerte; no queriendo esperar más tiempo, decidió reaparecer ante el público capitalino en la recién inaugurada Monumental Plaza México, la tarde del 16 de junio de 1946.
Ante la inesperada presentación de Pepe Luis Vázquez en el flamante coso, los aficionados se volcaron en las taquillas agotando el boletaje, en los carteles se anunció un encierro de la ganadería Tlaxcalteca de Atlanga, para los novilleros Rafael de Portugal, Pepe Luis Vázquez y el peruano Isidoro Morales… El domingo la tercera parte.

Deja un comentario