20 octubre, 2021

PACO CAMINO: “ANTES HASTA NOS PEGÁBAMOS; AHORA LOS TOREROS SE DAN BESOS Y SE QUIEREN MUCHO”.

Paco Camino recibe un caluroso homenaje arropado por Dámaso González, Curro Vázquez y Agustín Díaz Yanes en las VIII Jornadas Taurinas de Fuenlabrada.

El Teatro Tomás y Valiente lució un lleno hasta la bandera en el homenaje que este viernes recibió el maestro Paco Camino dentro de las VIII Jornadas Taurinas de Fuenlabrada.

Paco Camino recibe un caluroso homenaje arropado por Dámaso González, Curro Vázquez y Agustín Díaz Yanes en las VIII Jornadas Taurinas de Fuenlabrada.

El Teatro Tomás y Valiente lució un lleno hasta la bandera en el homenaje que este viernes recibió el maestro Paco Camino dentro de las VIII Jornadas Taurinas de Fuenlabrada. Un emotivo acto en el que el ‘Niño sabio de Camas’ estuvo arropado por compañeros como Dámaso González y Curro Vázquez, por el director de cine Agustín Díaz Yanes y por los periodistas Jose Miguel Martín de Blas y Paco Aguado, moderador de la charla.

Durante el homenaje se hizo repaso de la carrera de Camino. Desde sus duros inicios -dejó la panadería donde trabajaba apenas unos dias antes de tomar la alternativa-, hasta su etapa de gloria repasando las grandes faenas que han marcado su carrera. “Se dice que tenía facilidad pero, ¡cómo no iba tenerla!. Miraba para atrás y en mi familia estábamos todos ‘caninos’. Tenía que tirar para adelante como fuera. Con las primeras ‘perras’ le hice una casa a mi madre en Camas”, dijo el maestro, que confesó su particular forma de preparar las corridas.

“¿Entrenar? Lo de entrenar es un camelo, oiga. Que si una carrera, que si levanto estas pesas… Nada. Pero si aquí lo que importa es quedarse quieto y el ‘muñequeo’. No he toreado de salón casi nunca”, dijo.

El banderillero Agustín Díaz. ‘Michelín’, acompañó a Camino durante casi toda su carrera. Su hijo, el prestigioso cineasta Agustín Díaz Yanes, subió al escenario para explicar el ‘caminismo’ que siempre se vivió en su casa. “Mi padre era un enamorado de Camino como torero. He tenido la suerte de verle mucho. Si lo comparamos con el cine, Paco es lo q podía ser John Ford o Alfred Hitchcock. Es decir, lo más grande de lo más grande. Toreando no hacía nada mal”, afirmó.

Durante el acto se proyectaron grandes tardes como la gesta en solitario de ocho orejas en Madrid de 1970, la faena al toro ‘Serranito’ de Pablo Romero de 1971 o su apoteósico paso por México, donde “fue el torero que causó más impacto después de Manolete”, como señaló el presentador, Paco Aguado.

Camino habló de las tardes clave, de aquellas en las que no se podía fallar. Y de la importancia del dinero. “También se es torero por el dinero, se quiere ser el mejor porque se gana mucho dinero. Y para eso había que arrear en días claves. Yo sabía que si toreaba en Madrid tres tardes tenía que cortar cuatro o cinco orejas. Pase lo que pase. Y si pasa una desgracia, que pase”.

Curro Vázquez recordó la primera vez que vio a Paco Camino. “Tenía 11 años. Fue en Linares y toreaba con Diego Puerta y Víctor Quesada. Cuando empezaba me fijaba mucho en él, Camino ha sido torero de toreros. Yo, al menos, procuraba hacer las cosas como las hacía Camino. Es un espejo referente por su naturalidad, por su forma innata de pensar delante del toro”, dijo. Y le contestó Camino. “Es que pensar delante del toro es lo principal. Si no lo haces es difícil llegar a ser algo en el toreo”.

Se habló de rivalidades pasadas y fue de obligado recuerdo su pique con Palomo Linares o su pelea a puñetazo limpio en el ruedo con Manuel Benítez ‘El Cordobés’. “En la plaza se pelea uno con todo. Pasa porque estás a 300 por hora. Pero eso es bueno. Ahora son muy amigos todos… Venga besos y cómo te quiero”. Puerta, Ordóñez, El Viti… No nos perdonábamos un quite. Yo cambiaba mis toros con un puyazo para que no me hicieran un quite. Y claro, luego pasaba las de Caín con la muleta…”, bromeaba.

Y volviendo a El Cordobés, ¿Cómo era Benítez? “Una fiera de personalidad. No respetaba a nadie. No se podía con él. Ahí estaban todas las figuras y todas las culpas de no acabar con él me las echaban a mí. Él iba por la calle y tenía 10.000 personas detrás. Yo, si salía, me saludaba uno con un sombrero y me decía, ‘buenos días’… ¡Cómo iba a acabar con él! Yo decía, ‘A mí déjenme, yo soy un hombre a cámara lenta y a mí lo de mandar…’ Hoy en día hace falta otro Cordobés para que la gente se mueva. Como con José Tomás, pero como no torea…”.

Dámaso González destacó la personalidad de Camino -“impresionaba en el patio de cuadrillas”-, así como “la naturalidad y la facilidad con la que parecía hacer todo”, a la vez que recordó anécdotas y bromas vividas fuera de los ruedos. “Una noche me cogió y nos bebimos dos botellas de anisete. Y toreábamos al día siguiente. ¡Qué dolor de cabeza!”, dijo Dámaso. Y Camino le respondió: “Eras jovencito y quería probarte…”.

Y por último, como no, salió el tema de la Medalla de Oro de Bellas Artes, otorgada a Camino en 2004 y que decidió devolverla junto a José Tomás en 2009 tras serle concedida a Francisco Rivera Ordóñez. “No era de oro, te juro que no. Parecía, pero no lo era. José Tomás y yo decidimos un día devolverla… Ahora los toreros no son políticamente incorrectos, son más educados, como han ido al colegio…”, finalizó el maestro.

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