ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA…

NINGÚN AVISO Y NI UN TORO SE LE FUE VIVO A LOS CORRALES… 5ª ULTIMA PARTE.
Pepe Luis Vázquez fue un torero todo pundonor y entrega, sumamente valiente, destacó por ser un extraordinario estoqueador que ejecutaba la suerte de recibir de manera impecable, jamás se le fue un toro vivo a los corrales, tampoco le tocaron ningún aviso y nunca pinchó dos veces a un mismo toro, en pocas palabras fue realmente un auténtico Matador de Toros.

Recuerdo particularmente una tarde que lo vi torear en Tijuana, en su primer toro había cortado una oreja y al torear de muleta a su segundo astado sufrió una cornada muy fuerte en el hueco popítleo (atrás de la rodilla), el pitón le seccionó la vena safena, la herida era impresionante, los borbollones de sangre al ritmo de los latidos de su corazón salían como cascada y Pepe Luis se negó a ingresar a la enfermería, ni siquiera entró al callejón, en el mismo ruedo con un corbatín le aplicaron un torniquete para tratar de parar la hemorragia y el diestro de Matehuala siguió toreando entre borbotones de sangre, olés y ovaciones hasta culminar su actuación con un soberbio estoconazo, en la enfermería de la plaza recibió de manos de su banderillero las dos orejas y el rabo que le enviaron desde el biombo de la autoridad.

En total fueron doce cornadas las que sufrió Pepe Luis Vázquez a lo largo de treinta y cuatros años de torero, nueve de ellos como novillero en los que no recibió ninguna cornada y veinticinco años como matador de toros; de esa docena de cornadas tres fueron gravísimas, la de Tijuana fue una de ellas y estando herido despachó a ocho de los doce toros que le echaron mano. Entre sus mejores faenas sobre sale la que le realizó al toro “Rondeño” de Campo Alegre en Monterrey en 1949.

SU AMOR A LA FIESTA BRAVA ES INAGOTABLE
Por otra parte, Pepe Luis Vázquez que actualmente tiene noventa y un años de edad; el 19 de marzo del próximo año cumplirá los 92, es en la actualidad el decano de los toreros en México y su amor a la Fiesta Brava es inagotable; durante las temporadas de la plaza México asiste todos los domingos a las corridas y a las novilladas, también acude a los festejos de la Plaza Arroyo y no deja de darse sus vueltecitas por los Viveros de Coyoacán, para ver entrenar a los jóvenes que sueñan con alcanzar la fama en los redondeles del mundo. Enhorabuena matador, eso es tener afición de verdad.

Pepe Luis Vázquez como hombre y como torero nunca fue egoísta, por el contrario, se destacó siempre por ser un matador de toros que comprendía y apoyaba a los novilleros, cosa que sigue haciendo y en la actualidad tiene como alumno al novillero Paulo Campero que debutó en la Plaza México el domingo 18 de septiembre de 2011 y a quien le deseamos mucha suerte.

LÁGRIMAS Y RECUERDOS, NUNCA SE CORTÓ LA COLETA NI DIJO ADIÓS A LOS RUEDOS
Pepe Luis Vázquez tuvo la fortuna de torear por todo el mundo taurino por excelencia y taurino ocasionalmente, partió plaza en todos los ruedos de Centroamérica y de Sudamérica, sus triunfos en Guatemala, Panamá Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, y en todo el continente Americano fueron muchísimos; también toreó en España, en Portugal, en las Islas Azores y en Filipinas.

Pepe Luis Vázquez Castillo no se cortó la coleta ni se despidió oficialmente de los ruedos, la última vez que se vistió de luces fue en el año de 1972 en Acapulco, tarde en la que cortó tres orejas y un rabo. Una semana antes había toreado en Monterrey donde también se llevó tres orejas y un rabo en la espuerta.

Hace dos años el Club Taurino de Aficionados de los Ángeles le rindió un merecidísimo homenaje al diestro potosino en Tijuana, reconociendo su brillante trayectoria como torero y se hicieron remembranzas de los muchos toros que estoqueó en la suerte de recibir en el ruedo de aquella ciudad fronteriza.

Las salidas a hombros de los aficionados, en las Plazas de Cuatro Caminos y La México, con las orejas y los rabos en sus manos, son recuerdos que se enraizaron en el alma de Pepe Luis Vázquez que como hombre agradecido y sentimental, hace una remembranza de la tragedia que vivió en tierras venezolanas, destacando la solidaridad de su gente.

Durante una entrevista que al salir de una novillada en la placita de Arroyo le hizo el connotado periodista, pintor y fotógrafo taurino Alfredo Florez García a Pepe Luis Vázquez, mencionó el torero que después de la cornada tan grave que sufrió en tierras venezolanas y estuvo en condiciones para regresar a México, se dio a conocer la noticia en la prensa y muchas personas fueron a despedirlo, entre ellas un carpintero que le obsequió un par de muletas ortopédicas que él mismo elaboró, otra persona cuyo nombre nunca supo, le prometió a la Virgen de Guadalupe regalarle una piedrecilla de plata que le enviaría con el mismo torero si salvaba su vida y le entregó la joya al diestro mexicano, al llegar a México lo primero que hizo Pepe Luis Vázquez fue visitar la Basílica de Guadalupe para cumplir la manda y rezar por aquella buena persona.

Recuerda Pepe Luis con mucho cariño al público venezolano, tiene muy presente que a raíz de la cornada muchos aficionados acudieron a la enfermería de la plaza para donar sangre, todos esos detalles tan generosos de la gente jamás los podrá olvidar porque quedaron muy grabados en el alma del torero, así se lo hizo saber el diestro de Matehuala a su entrevistador, al tiempo que enjugaba las lágrimas de agradecimiento que asomaban a sus ojos.

Pepe Luis Vázquez Castillo es un hombre fuerte de carácter y sumamente sensible, característica de los grandes artistas. Este torero en México y en el extranjero alternó con todas las figuras del toreo de su época; destacan de los nuestros Lorenzo Garza, Luciano Contreras, los hermanos Félix y Luis Briones, “Calesero, Procuna, el maestro Fermín Espinosa “Armillita”, Carlos Arruza Eloy Cavazos, Manolo Martínez, y muchos más.

EN EL BIOMBO DE LA AUTORIDAD
En la década de los 90 Pepe Luis Vázquez ocupó el biombo de la autoridad en la Plaza México, fue designado por las autoridades del Distrito Federal que vieron en él grandes cualidades y conocimientos para ejercer tan difícil compromiso, y se desempeñó con absoluta rectitud, caracterizándose por su exigencia para conceder apéndices, lo que no dejó siempre muy satisfecho al público.

Bien sabían los toreros que estando Pepe Luis Vázquez en el palco de la autoridad del coso de Insurgentes, para cortar orejas no bastaba con una buena faena, había que coronarla con una buena estocada en buen sitio.

Así debería ser en todas las plazas, porque hoy en día hay jueces como el que funge en la ciudad de León, que regalan orejas por un chabacano desplante, por un trapazo de rodillas o por abrazarse al toro en espantos giros sobre piernas simulando derechazos o naturales que distan mucho de serlo y sepultar la espada en cualquier sitio. Inclusive se obsequian orejas después de tres o más pinchazos escupiéndose de la suerte. FIN

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