20 octubre, 2021

GANADEROS COMO JOSÉ MARRÓN Y SUS CHIVOS ENCORNADOS Y EMPRESARIOS COMO RAFAEL HERRERÍAS Y MIGUEL ALEMÁN ESTÁN AHUYENTANDO AL PÚBLICO DE LOS COSOS TAURINOS.

Muy mala entrada hubo ayer en la plaza México y pésimos resultaron los descastados y débiles bichos que mandó el ganadero José Marrón. Salvó la tarde Alejandro Talavante con un toro de regalo. Macías regaló otro y no logró nada. El Juez de Plaza Gilberto Ruiz Torres, le regaló dos orejas a Arturo Saldívar.

Ocho toros se lidiaron ayer en la Monumental Plaza México, siete de Marrón y uno de Campo Real, la nota aguda la dio el hispano Alejandro Talavante con un toro de regalo de la ganadería queretana Campo Real, propiedad de Juan Ignacio García Gómez.

Muy mala entrada hubo ayer en la plaza México y pésimos resultaron los descastados y débiles bichos que mandó el ganadero José Marrón. Salvó la tarde Alejandro Talavante con un toro de regalo. Macías regaló otro y no logró nada. El Juez de Plaza Gilberto Ruiz Torres, le regaló dos orejas a Arturo Saldívar.

Ocho toros se lidiaron ayer en la Monumental Plaza México, siete de Marrón y uno de Campo Real, la nota aguda la dio el hispano Alejandro Talavante con un toro de regalo de la ganadería queretana Campo Real, propiedad de Juan Ignacio García Gómez.

Con ese toro de nombre “Queretano” lució el arte de Talavante en todo su esplendor, toreó bellamente y en forma muy variada con el capote; con la muleta inició de hinojos largando derechazos y naturales exquisitos, muy bien templados y la faena creció en tal forma que muletazo tras muletazo el olé del respetable era cada vez más fuerte y emotivo.

El diestro hispano nos dejó ver la belleza de su toreo y de su temple, toreó por alto, se adornó con arrucinas y emocionó toreando por manoletinas.

Despachó de un pinchazo y una estocada trasera y caída, el noble astado se amorcilló en tablas y se escuchó un aviso. Hubo aplausos y arrastre lento para el burel y el Juez de Plaza premió la labor del diestro con dos orejas.

Nada bueno de mencionar ocurrió en los cinco primeros bueyes de carreta que envió el ganadero José Marrón a la plaza más grande y cómoda del mundo porque los cinco chivos más que toros, fueron mansos y descastados, sin movilidad ni transmisión; el cuarto, cariavacado, escurrido de carnes y prácticamente sin morrillo fue protestado y pitado desde su salida, el público exigía que se devolviera a los corrales pero el juez de Plaza, Gilberto Ruiz Torres cerró los oídos y desechó la petición de los aficionados.

El sexto de nombre “Machete” fue el más potable de los bichos de Marrón, Arturo Saldívar aprovechó la embestida del burel que falto de raza y bravura seguía el trapo dócilmente cual si hubiese sido amaestrado y como nada se había visto que valiera la pena durante toda la tarde, el público se emocionó con lo realizado por Saldívar que mató de un espadazo trasero, caído y contrario, ante lo cual el Juez de Plaza Gilberto Ruiz Torres filantrópicamente le obsequió un par de orejas.

En su primero, Saldívar fue abucheado, terminó señalando un pinchazo muy trasero sin soltar, una estocada caída, cuatro golpes de descabello, recibió un aviso y finalmente el descastado bicho dobló de agotamiento.

Arturo Saldívar en el que abrió plaza tuvo momentos agradables con el capote, su toreo muleteril no brilló como otras tardes y recibió un aviso. Su segundo fue protestado por el público por su falta de presencia, pinchó en el primer viaje, en el segundo dejó una estocada caía y trasera, se retiró entre pitos que compartió con el mansurrón astado, y esa silbatina tendrá que compartirla también con el ganadero José Marrón.

Al segundo de la tarde, primero de Talavante, el diestro lo toreó de capa aceptablemente, pese a que el animal como todo el encierro fue débil y descastado; para colmo de males el bicho se estrelló en un burladero y con tres pinchazos y una estocada trasera y caída culminó Talavante la lidia de ese chivo encornado.

La entrada fue muy mala, eso de antemano lo sabíamos y con las reses que está adquiriendo la empresa para esta temporada grande, la cosa se pone peor; tal pareciera que ganaderos como José Marrón y empresarios como Rafael Herrerías y su socio Miguel Alemán Magnani están de acuerdo con los ecologistas que pretender exterminar a la Fiesta Brava.

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