ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA…

“ROVIRA” EN MÉXICO… TRES DEBUTS EN EL TOREO (Tercera Parte)
Raúl Ochoa “Rovira” visitó nuestro país presentándose como novillero en el Toreo de La Condesa el 9 de septiembre de 1945, alternando con Luis Mata y el también debutante novillero mexicano Rafael Larrea, lidiando novillos de Santacilia, ganadería que aquella tarde hizo su debut en la capital de nuestro país.

En octubre del mismo año, el nombre de Raúl Ochoa “Rovira” nuevamente apareció en los carteles de la temporada novilleril de El Toreo de La Condesa, esta vez sus alternantes fueron Rafael Perea “El Boni”, Félix Briones y Leopoldo Gamboa, Raúl fue el triunfador en las dos tardes al cortar un total de ocho orejas.

Hay historiadores que aseguran en sus obras que a principios de diciembre de 1945, Raúl Ochoa “Rovira” recibió una segunda alternativa en el coso de Medellín, Colombia, pero ninguno de ellos informa quien fue el padrino, tampoco mencionan el nombre del testigo y nada dicen del ganado que se lidió.

Lo cierto es y hay constancia de ello, que Raúl, Ochoa se doctoró en tierra azteca la tarde del 23 de diciembre de 1945 en Mérida, capital del Estado de Yucatán, apadrinado por Luis Gómez “El Estudiante”, fungiendo como testigo Gregorio García, lidiando toros con el hierro de Palomeque y que el toro de la ceremonia que abrió plaza llevó por nombre “Diablito”.

LA ALTERNATIVA EN LA CIUDAD CONDAL “ROVIRA” CONQUISTÓ AL PÚBLICO DE BARCELONA
Como ninguna de las dos o tres alternativas tomadas por “Rovira” en tierras de América era reconocida en suelo español, el diestro nacionalizado peruano decidió ir por ella a la madre patria y en el coso de la Ciudad Condal (Barcelona), el 24 de junio de 1946, apadrinado por Manolo Escudero, ante Julián Marín “El León Navarro” y nuestro coterráneo Luis Briones como testigos; recibió la borla de matador de toros lidiando a “Mochuelo” marcado con el No. 33, perteneciente a la ganadería de D. Arturo Sánchez.

Vestido “Rovira” de rosa pálido y oro brindó al público la muerte de “Mochuelo” al que toreó estupendamente con el capote y fue muy ovacionado en los quites, entre los que destacó uno muy ceñido por orteguinas; con la muleta le ligó siete estatuarios por alto, cinco imponentes derechazos y seis manoletinas, después toreó por naturales rematando con el de pecho y se adornó con un desplante muy torero, fue largamente ovacionado y mató de una excelente estocada que le valió el corte de las dos orejas.

Al toro que cerró plaza, octavo de la tarde de nombre “Emigrantero”, lo recibió con un farol de rodillas y tres verónicas de excelente factura, el bravo y codicioso ejemplar, con mucha lámina y trapío recibió cinco puyazos, tumbó en tres ocasiones a los varilargueros y el diestro nacionalizado peruano se lució en un ajustadísimo quite por gaoneras. Le brindó la muerte de ese toro al Ministro de Educación, José Ibáñez Martín diciendo: “Brindo por usted señor ministro y por España, que es la patria de mi patria”.

“Rovira inició su faena de muleta ante “Emigrantero” con impresionante quietud, ligando cinco pases del celeste imperio muy ceñidos, (posteriormente a este muletazo se le dio el nombre de pase de la muerte y en la actualidad es conocido como ayudado por alto), instrumentó después cuatro derechazos y tres manoletinas, intentó torear por naturales pero el toro por ese lado se quedaba en el viaje, por lo que volvió a plantarle cara con la muleta en la diestra para continuar su labor con otra tanda de derechazos que remató con un exquisito trincherazo. En la suerte suprema se tiró a matar en línea recta señalando un pinchazo en lo alto y en el segundo viaje dejó media estocada en muy buen sitio que hizo rodar rápidamente al toro sin puntilla, el público tapizó los tendidos de pañuelos blancos, el Presidente sacó el pañuelo verde otorgándole las dos orejas y el rabo, el diestro salió a hombros de la plaza con cuatro orejas y un rabo en la espuerta y el empresario le ofreció siete contratos más, lo que le permitió a “Rovira” encumbrarse en el coso de la Ciudad Condal eslabonando otros siete triunfos.

El 10 de julio de 1946, en la Feria de San Fermín en Pamplona, “Raúl Ochoa le cortó las dos orejas a su primer toro, siendo el triunfador de la tarde. Actuó con los diestros Pepe Luis Vázquez y Julián Marín lidiando toros de doña Carmen de Federico y el 14 del mismo mes, nuevamente salió a hombros en corrida de ocho toros, esta vez fueron sus alternantes Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, Pepín Martín Vázquez y Agustín Parra Parrita, lidiando reses de las ganaderías de Alipio Pérez Tabernero y de Ignacio Sánchez. El diestro nacionalizado peruano, a su segundo toro del hierro de Ignacio Sánchez lo lidió extraordinariamente, puso al público de pie, mató de una gran estocada y premiaron su labor con las dos orejas, el rabo y una pata del noble animal. (En la actualidad los máximos trofeos para un torero son las dos orejas y el rabo). También el 26 de julio pero en el ruedo de la monumental de Valencia, en la cuarta corrida de la feria de San Jaime se lidió un encierro de Tassara, “Rovira” toreó muy bien a su primer toro que le brindó a Domingo Ortega. Su meritoria faena con ayudados por alto mirando a los tendidos, naturales, derechazos, manoletinas y adornos impresionó a los asistentes; mató de una gran estocada y se llevó dos orejas con las que dio merecidas vueltas al ruedo ante el regocijo del público que abroncó severamente al Presidente (en México Juez de Plaza) por no haberle concedido el rabo.

A su segundo toro lo bordó realizando una magnífica faena culminada con una gran estocada, lo premiaron con las dos orejas, el rabo y una pata del astado que cerró plaza. Sus alternantes Luis Miguel “Dominguín” y “Parrita” cortaron orejas y rabo respectivamente y el rejoneador Álvaro Domecq le cortó la oreja a un novillo de su propia ganadería.

Las dos únicas presentaciones de Raúl Ochoa “Rovira” en la feria de Málaga de 1946, constituyeron los dos mayores triunfos conquistados esa temporada en la región andaluza, actuando por vez primera al lado de Carlos Arruza, Raúl Ochoa eslabonó triunfos en La Coruña, Manzanares, Palencia, San Sebastián. Bilbao y Santander y durante la segunda corrida de la Feria de Gijón, celebrada el 17 de agosto de 1946, bajo un torrencial aguacero salió del coso con las dos orejas y el rabo del toro que cerró plaza, esa tarde sus alternantes fueron Pepe Luis Vázquez, y Pepín Martín Vázquez que nada pudieron hacer ante los toros del Conde de la Corte.

En septiembre de 1944 una vez más Raúl Ochoa tuvo otra exitosa tarde en la última corrida de la Feria de la Merced celebrada en Barcelona, actuando al lado de Juan Belmonte Campoy y del “Ciclón Mexicano” Carlos Arruza. (Continuará) pascualet1ro@yahoo.com.mx

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