ROGELIO DE PASCUAL NOS CUENTA…

LA CONFIRMCIÓN EN LAS VENTAS DE MADRID “ROVIRA”… CUARTA PARTE

‏ Aquel lejano año de 1946, los críticos de la prensa especializada del mundo taurino, lo mismo que revisteros y aficionados tenían puesta la mirada en los tres toreros que consideraban eran las máximas figuras del momento, en primer lugar destacaba y por mucho Manuel Rodríguez “Manolete”, al que le seguían Raúl Ochoa “Rovira” y Luis Miguel “Dominguín”.

El 10 de octubre de 1946, “Rovira” confirmó su alternativa en una corrida celebrada a beneficio del Montepío de la Policía, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, actuando con los diestros Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Agustín Parra “Parrita”. Se lidiaron reses de la ganadería de don Joaquín Buendía. El toro de su confirmación se llamó “Barbas Agrias”, marcado con el número 34, al que “Rovira” le realizó una faena de mucho mérito aunque sin corte de orejas, pero fue muy ovacionado al dar la vuelta al ruedo.

Siguió “Rovira” su triunfal campaña en España y al terminar la temporada de 1946 de nueva cuenta viajó a América para actuar en los cosos de México, Centro y Sudamérica; sufrió varias cornadas, algunas de cierta gravedad, pero ninguna le afectó en su ánimo porque salía siempre dispuesto a triunfar con el valor y la entrega que lo caracterizaron en los ruedos, pelándole las palmas a sus alterantes y regresó a España para cumplir los contratos que dejó firmados para la temporada de 1947.

“ROVIRA” LE BRINDA EN BARCELONA A FRANCO Y A “LA COLLARES”
El 18 de mayo de 1947, en la plaza de toros Monumental de Barcelona se celebró una corrida en honor del dictador Francisco Franco Bahamond, causante de la guerra civil española y caudillo de España; actuando el rejoneador duque de Pinohermoso lidiando un novillo de su ganadería y seis toros de Doña Andrea Escudero Calvo, para ser lidiados por Manuel Álvarez “El Andaluz”, Luis Mata, y Raúl Ochoa que le brindó la muerte de su primer toro al dictador y la de su segundo astado a María del Carmen Polo esposa de Francisco Franco, a la que por su desmedida ambición por las joyas los españoles la apodaban “La Collares”.

El 12 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se homenajeó a María Eva Duarte de Perón con una corrida de toros, a la que acompañó en el palco de honor el dictador Francisco Franco Bahamond.

El rejoneador Pepe Anastasio lidió un novillo del hierro de Manuel Arranz, mientras que los diestros “Gitanillo de Triana”, Pepe Luis Vázquez y Raúl Ochoa “Rovira” se enfrentaron a seis toros de Tassara. Los matadores le brindaron su actuación a la homenajeada y al finalizar el festejo fueron llamados al palco donde Eva Duarte en presencia de Francisco Franco les entregó obsequios y reconocimientos.

El 22 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se anunciaron toros del conde de Ruiseñada para ser lidiados por los diestros Pepe Luis Vázquez, Jaime Marco “El Choni” y Raúl Ochoa “Rovira” que fue el triunfador al cortar las dos orejas de su primer toro.

ANTES DE LA TRAGEDIA DE LINARES “ROVIRA” ACTUÓ CON “MANOLETE” Y LE BRINDÓ
La última corrida que toreó Manuel Rodríguez “Manolete” antes de la tragedia de Linares, fue el martes 26 de agosto de 1947 en Santander, una corrida de beneficencia en la que estaban anunciados en el cartel Juanito Belmonte Campoy “Manolete”, y la presentación en esa plaza de Raúl Ochoa “Rovira”, lidiando toros de Rogelio Miguel del Corral, ganadería con procedencia de Saltillo y Vegahermosa que se fundó en 1935 y que actualmente lleva el nombre de Peñajara.

La corrida resultó mansurrona, Belmonte se limitó a cumplir sin esforzarse en el toro que abrió plaza y en el cuarto de la tarde tampoco hizo nada relevante.

“Manolete” expuso mucho en su primer toro que fue el segundo de la tarde, escuchó música y ovaciones, mató pronto y dio una vuelta al ruedo.

En el quinto volvió a jugarse el físico en terrenos comprometidos y con mucho aguante, despachó de una estocada y un golpe de descabello, el público aplaudió su entrega y lo ovacionó en los medios.

El debutante Raúl Ochoa Rovira se mostró breve y falto de recursos en el tercero de la tarde. El que cerró plaza se lo brindó a “Manolete” y estalló una ensordecedora ovación. El torero argentino nacionalizado peruano se mostró con mayor voluntad y entrega, logró hilvanar muletazos que hicieron sonar las palmas, estuvo acertado con la espada y fue despedido con aplausos.

Nadie podría imaginarse que aquel brindis era el último que recibiría “Manolete” en su vida. Vestido de torero recibió Manuel con agrado y con una sonrisa, la montera que con su admiración y respeto depositó en sus manos un torero a un maestro.

Aquella corrida no tuvo resultados artísticos memorables debido a la mansedumbre del ganado, pero quedó grabada en la Historia del Toreo porque fue de la Plaza de Santander donde el “Monstruo de Córdoba” Manuel Rodríguez “Manolete” salió por su propio pie de una plaza de toros y además; porque en ella recibió el último brindis por parte de un compañero en el ruedo.

Después de la corrida, “Manolete” en su automóvil Buick se desplazó con su gente a Madrid donde pasó la noche. El miércoles 27 de agosto al medio día, en el mismo vehículo “Manolete” acompañado de su mozo de espadas y de su apoderado emprendió el viaje de Madrid a Linares, el grupo se hospedó en el Hotel Cervantes y el jueves 28 de agosto “Islero” de la dehesa de D, Eduardo Miura arrancó las lágrimas a todo el mundo taurino al herir mortalmente a “Manolete” cuya vida se extinguió a las cinco de la madrugada con siete minutos del viernes 29 de agosto de 1947, cuando el “Monstruo de Córdoba” estaba en la cumbre del escalafón taurino y el vacío que dejó en la torería nadie lo pudo llenar.

LA FIESTA BRAVA NO RETORNA A ARGENTINA
A principios de octubre de 1947, “Rovira” viajó a la República Argentina pretendiendo introducir nuevamente la Fiesta Brava en su país de origen, fue recibido por Eva Duarte de Perón a la que el torero le pidió apoyo para retornar las corridas de toros a esa nación diciendo, “No quiero nada para mí, solamente deseo traer a mi patria el esplendor de una fiesta que aprendí en mi tierra y que perfeccioné en la Madre Patria”. La esposa del presidente Perón prometió apoyarlo siempre y cuando las leyes de su país se lo permitieran y aprobaran su petición, pero ni las leyes lo permitieron y nadie aprobó su petición. pascualet1ro@yahoo.com.mx (CONTINUARÁ)

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