UN ÁNGEL MORENO, GERMINAL UREÑA YA ESTA EN EL CIELO.

NI HABLAR, también los hombres de enorme corazón mueren, ellos a los que ese músculo no les cabe en el pecho y que son todo bondad, los que se deshacen por servir a sus semejantes cumplen un ciclo y el de mi amigo del alma Germinal Ureña Prieto dejó de trajinar la madrugada de hoy sábado en la ciudad de Celaya, Guanajuato. El cáncer, el cáncer…

GERMINAL NACIÓ en la portuguesa isla de Timor, desde muy joven llegó al Distrito Federal, donde nacieron sus hermanos Liberto “El Coleto”, Paco y varias mujercitas. Con el paso de los años decidió hacerse torero y radicó por varios años en Aguascalientes, concretamente en una las bodegas de la plaza San Marcos, fue aquí cuando el guarda plaza, don Jesús Alonso Martínez, creador de la Cuadrilla de los Niños Toreros de esta ciudad, le enseñó a manejar los hilos y las agujas con las que confeccionaba los ternos de los pequeños toreros, labores que al paso de los años perfeccionó hasta ser reconocido como el mejor sastre taurino de México cuando decidió vivir en la capital azteca.

TUVE LA suerte de acompañarlo la tarde de aquel lejano 20 de mayo de 1962, fecha en la que debutó en la plaza México, vestido de obispo y oro que se calzó en el hotel Vermont, en la habitación solo estábamos su mozo de espadas, su fiel y eterno acompañante Fernando Méndez “El Magañitas”, su servidor y quien esa tarde fungía como su apoderado, Jesús Dávila, después juez de plaza del coso de la colonia Noche Buena. Festejo muy importante para mi querido Germinal ya que abandonó la plaza a hombros de una multitud que le llevó hasta al hotel con el coro consagratorio de ¡Torero! ¡Torero!… Dos tardes más regresó pero ya sin la suerte deseada.

FUERON VARIOS los meses que me ofreció casa y alimentos de manera fraternal, nunca voy a olvidar esa media taza de avena con la que desayunábamos antes de partir a entrenar al coso más grande del mundo a las seis de la mañana en punto, regresar y de inmediato ayudar a sus labores de arreglar la ropa de torear, que ante mi desconocimiento en esas labores, convertirme en “gerente general” de barrer y trapear la pequeña casa, de ir a comprar los enseres que se iban requiriendo y abrir la puerta de las personas que iban llegando. Media taza de avena y un plato de fideos al medio día solamente, la economía escaseaba pero ni quien notar el hambre, la camaradería era el constante plato fuerte.

HOY EL Señor se apiadó de este moreno gigantón de cárdena cabellera desordenada y de tan noble corazón, el habano y la copa de tinto que acostumbraba en sus años de salud quedan en el olvido, no así el recuerdo que eternamente le guardaremos a los que ayudó.

ME DOLIO la noticia pero algún día tenderé el gusto de darle un abrazo muy fuerte, así es la vida, lo hare cuando ya no la tenga…

PARA TERMINR… Mi queridísimo “Manotas”… Nos Vemos.

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