LA JOYA TAURINA DE MONT DE MARSAN

Una ciudad con 30.000 habitantes y una plaza de 7.000, que se ha llenado las cinco corridas de la feria

Como escribe André Viard en el último libro de ‘Tierras Taurinas’, de los 36.000 municipios existentes en Francia, se estoquean toros en menos de cien, repartidos en cuatro regiones de ventidós, y en once departamentos de 93. Es decir, que Francia no es un país taurino sino «un país donde algunas comarcas han luchado por preservar su cultura contra el poder central y buena parte de la opinión pública». Y va más allá André Viard, en Francia la tauromaquia representa «una cultura ultraminoritaria». Sin embargo, en las regiones consideradas ‘de tradición’, «su arraigo recuerda al de los indios de la Amazonía cuando vieron llegar las primeras motosierras que acabarían con su modo de vida ancestral». Y una de las plazas más impresionantes en este aspecto son las ‘Arenès du Plumaçon’, de la ciudad de Mont de Marsan, capital de la región de Las Landas, y una joya en la que se siente y se vive el toreo con una pasión sencillamente increíble: silencios sevillanos durante la lidia, sensibilidad máxima hacia el toro, su trapío, sus hechuras y procedencias y respeto reverencial para los toreros, sean de oro, de plata o vayan a pie o a caballo. En muy pocas plazas de España se viven las corridas con la intensidad con la que se respira en este coso.

Cultura taurina
Esta plaza, que fue gestionada durante décadas por la Casa Chopera, es de propiedad municipal y está dirigida por una Comisión Taurina presidida por Guillaume François, apoyada por la empresaria gala María Sara. La feria consta de cinco corridas de toros (este año se ha puesto el cartel de ‘no hay billetes’ en todas), además de novilladas con y sin caballos, corridas de rejones nocturnas y festejos landeses. La ciudad, de 30.000 habitantes, cuenta con un coso de más de 7.000 espectadores, y vive por y para su feria: se embotellan vinos con etiquetas dedicadas a las corridas, la plaza está rodeada de un espacio llamado ‘Campo de Feria’ en el que hay una impresionante oferta gastronómica y cultural, con espacios de venta de libros y todas suerte de objetos taurinos, un centro de exposiciones de pintura y esculturas taurinas y una infinidad de asociaciones con sus respectivas bandas de música.

La gestión de los aficionados
Pero si esto sorprende, lo mejor es la gestión taurina en sí: son los aficionados los que eligen las ganaderías, los toreros y las combinaciones de cada corrida. Como explica Guillaume François: «La personalidad de la afición de Mont de Marsan se asienta en un concepto mixto entre las figuras del toreo y otro tipo de corridas más dedicadas al toro. En esta plaza se busca un toro muy bien presentado, se pide la presencia de los toreros más importantes del escalafón y se apuesta por duelos que llenen de alicientes los carteles».

Y ahí están los resultados: «Hemos aumentado un 12% los abonos en relación al año pasado y más del 50% en relación a 2008. Eso refleja un trabajo de fondo muy importante». Y a partir de 100 euros se puede comprar un abono para todos los espectáculos que componen la Feria de La Madeleine.
Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.
Agosto 2014.

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