HISTORIA PURA… INTERESANTES DATOS DEL PANORAMA TAURINO YUCATECO POR DICIEMBRE DE 1937… 1ª PARTE.

EL PASADO mes de noviembre tuve el gusto de conocer a varios taurinos en la bellísima ciudad de Mérida, Yucatán, esto fue la tarde en la que se estrenaba, taurinamente hablando, el flamante y techado Coliseo ubicado en la carretera rumbo al puerto de Progreso. Edificaciones de moda que sirven para darle uso múltiple, rentado ahora por la sociedad propietaria a Espectáculos Taurinos de México, de quien se creía arrancaría la temporada grande precisamente la tarde en que hice las comentadas nuevas amistades y a la fecha al parecer algo se les atrancó y “na de na”, ni pa atrás ni pa adelante, pero hablaba de mis nuevos conocidos, el MVZ. Ulises Zapata León, Juez de las dos plazas merideñas, su asesor el doctor Alfonso Casares Peniche, el también docto en medicina humana-infantil César Briceño Navarrete como juez de callejón y su auxiliar Hassan González Sosa, además del presidente de la Comisión Taurina de Mérida el CP. Hernán Evia Góngora, sin olvidar a Pedro Shumen, a Alfonso Aguilar Loria, y al regidor de la Comisión de Gobierno, Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Seguridad Pública y Tránsito, Espectáculos y Cultura José Elías Lixa Abimerhi. Ellos, grupo serio y recto que sabe lo que es interpretar un reglamento en beneficio de todos quienes vamos a un coso, merecen sea el siguiente viejo escrito en su honor… Va pues por todos ellos.

Zuiza en ninguna ciudad de la Republica se siente tanto la fiesta brava como en Mérida, porque ahí la sienten por la fiesta misma, y no a través de un torero. Yo que siempre he sido yucatanófilo porque a fuerza de gentileza los yucatecos me han obligado a serlo, quiero lanzar a los cuatro vientos un panorama visto en avión del Yucatán taurino.

LAS PLAZAS DE TOROS
En Mérida hay varias pequeñas plazas de toros, siendo de éstas la más movida la de San Cayetano que es una especie de la de Tacuba de esta capital. Puede decirse que no hay domingo meridiano sin fiesta taurina de más o menos importancia e interés. Existe también la plaza vieja llamada “Circo Teatro Yucateco”, construida de madera, con capacidad para 4,000 personas y con una particularidad: no importa que llueva, porque toda la plaza está cubierta con un techo de cristal.

Como firme demostración del taurinismo meridiano se construyó la plaza nueva que lleva por nombre “Plaza de Toros de Mérida”.

Esta es ya un gran coso taurino con capacidad para 9,000 almas, hecha toda de cal y canto, y con una particularidad también; toda la plaza, inclusive el ruedo, es totalmente blanca; solo la barrera y las puertas son rojas, siendo su trazo exacto al de la plaza de toros de Granada.

El “Circo Teatro Yucateco” se inauguró en 1900, actuando Silverio Chico y Paco Durán “Pipa”, lidiándose toros de la ganadería de Sinkehuel, cruza de Murube. La plaza nueva se inauguró en 1930, actuando Freg y “Armillita” y lidiándose Piedras Negras.

GANADERIAS
Fue famosa la ya extinta de don Rafael Peón, llamada Sinkehuel, cruzada con Murube. Sus toros eran grandes –de treinta arrobas para arriba- y con mucho temperamento. La revolución acabó con dicha ganadería.

Ahora existe en plena formación la ganadería “Orizaba”, de los hermanos Palomeque. Esta ganadería es Parladé puro, sin cruza de ninguna especie, y se formó con tres sementales: “Horquillero”, “Cedacero” y “Rompegalas”. Este último mató a los otros dos, y cuando se quedó de amo y señor llegó a pesar cuarenta y dos arrobas, y su encornadura media de diamante a diamante, un metro veinte centímetros. Don Fernando Palomeque, para comprar su simiente, estuvo cinco años en España, hasta que se presentó la oportunidad de adquirir parte de lo de Parladé que heredó Gamero Cívico. Una parte –la mejor- fue comprada por don Fernando Palomeque, y la otra parte por Juan Belmonte, que ayudó al ganadero yucateco en la operación.

Se cuenta una anécdota acerca de la compra de dicho ganado: Antonio Pedroza, conocedor de Parladé, hablando un día con don Fernando le dijo que él sabía lo que había de bueno en la ganadería, porque él era el conocedor. Entonces el millonario yucateco le dijo: “Puesto que están vendiendo, yo quiero comprar lo mejor; dame los números de lo bueno, y te llevo a Yucatán por 250 pesos mensuales, y el viaje de ida y vuelta a España todos los años”. El conocedor aceptó y le dio a don Fernando la lista de lo mejor de lo mejor. Fuese don Fernando a ver a Gamero Cívico y le dijo: “Le compro a usted cuarenta vacas y tres sementales, pero en el contrato que hagamos fija usted que yo tengo derecho a escoger lo que quiera”. “Eso le va a costar a usted mucho dinero” –replicó Gamero Cívico; y entonces don Fernando, con gesto de gran señor, le firmó un cheque en blanco. Llenado el cheque por Gamero Cívico, fueron a la ganadería y, ante el asombro del ganadero español, el ganadero mexicano escogió lo mejor de lo mejor. Dicen que don Fernando Palomeque al terminar la operación, dijo: “Me quería fumar, pero yo me lo fumé”.

Los toros de Palomeque se pican con puyas de 29 líneas, pues si no es imposible lidiarlos por la enorme fuerza que les da el pasto que comen, que se llama Paraná y es tan alto que en los potreros no se ven los toros, pues los cubre totalmente el Paraná. En la tienta los hermanos Palomeque son escrupulosísimos, pues vaca que no tome más de veintidós puyazos la desechan. Cuando se retentó “Rompegalas” tomó treinta y siete puyazos, y el actual semental “Jabalino”, a los veintidós meses tomó treinta y tres puyazos. Los de Palomeque son los toros mexicanos más españoles que hay, y no son para niños bien, sino para hombres de verdad, La sangre pura, la escrupulosidad de los ganaderos y el pasto lleno de fortaleza los hacen ser los toros solo para los hombres.

HASTA AQUÍ llegamos por el día de hoy, el viernes habremos de continuar con estos interesantes datos tomados de “Revista de Revistas”, publicados en diciembre de 1937 y de la autoria de don José Jiménez Latapi “Don Difi”, “Don Dificultades”… Nos Vemos.

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