CUANDO LAS FIGURAS SE ENCUENTRAN CON “GENTE HONRADA Y DECENTE”.

POR TODOS es sabido que don Lorenzo Garza Arrambide no se dejaba ganar la pelea de ninguno de sus alternantes, aun siendo sus amigos. A todos les rivalizaba por igual, a los extranjeros y a los paisanos, era bravo en esas lides el torero de Monterrey. Me contó José Lorenzo Garza, hijo del también llamado “Ave de las Tempestades”, la siguiente anécdota.

PLAZA MÉXICO, enero 19 de 1947. Doceava corrida de la temporada, 6 de San Mateo para Lorenzo Garza, Manuel Rodríguez “Manolete”, y Arturo Álvarez “El Vizcaíno”.

EL DIESTRO español le corta el rabo al quinto, Garza, con “Tapatío”, no se acomoda y provoca que esa tarde pase a la historia como la de la gran bronca que termina con el regio en la cárcel de El Carmen. Esto se da ya que en el tendido se encontraba Emilio Maurer, padre de quien años después fuera dirigente en el fútbol mexicano, y enardecido por la mala actuación de Garza le mienta madres y no solo eso, arroja un cojín que le voltea la montera de tal forma que causa hilaridad de los asistentes y despierta más la molestia del diestro. Espada en mano se dirige a enfrentar la ofensa, afortunadamente la sangre no llega a al río pero don Lorenzo si al vehiculo que lo transporta a la prisión.

VESTIDO DE luces lo querían “encerrar” y desde luego que no lo permitió, acepta el entorilamiento bajo la condición le permitieran cambiarse de ropa, ya “en bote” desde luego que lo reconocen “sus nuevos amigos”, sus “nuevos alternantes”, los presos, que lo invitan a jugar baraja. Con la que el Maestro también era ídem, un maestro.

EN CIERTO momento el póker se suspende, Garza es llamado a presentarse a la barandilla, posiblemente a declarar o ya a obtener su libertad, y es cuando, de forma “muy enérgica”, deja las cartas bocabajo sobre la banca donde Birján aceptaba a la distinguida socialite que acompañaba al torero, y con un enérgico… “Shhh cabrones, cuidado con voltearlas”, solo para escuchar…

-“Matador, semos honrados y decentes, caímos aquí por mero accidente, vaya tranquilo que ya sabemos como maneja uste la espada”.-

LÓGICO QUE quienes escucharon lo anterior se ahogaban de la risa, más sin embargo el final fue que el temperamental Garza nos mostró que a los toreros tenemos que exigirles, cosa muy diferente a faltarles al respeto.

DON LORENZO solicitó a la empresa lo repitiera a los ocho días y, a pasar de las dudas de los organizadores, el lleno a reventar no se hizo esperar. Esos hombres, esos toreros, no se dan en maceta… Son quienes hacen las escasas épocas de oro en la fiesta mexicana.

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