LUCIO SANDÍN… “¡ME HA ARRANCADO EL OJO, ME LO HA ARRANCADO!”.

El 12 de junio de 1983 vieron en Sevilla la novillada de la repetición de Lucio Sandín Sayago, que días antes había traspasado en hombros la Puerta del Príncipe, alternaba con Manolo Martín y Manuel Cruz “Morenito de Jaén”, con 4 astados de Baltasar Ibán y 2 de Hermanos Sanpedro lidiados en cuarto y quinto turnos.

El segundo de la tarde, “Santanero”, presentaba complicaciones, sin embargo Sandín no se amilanó e intentaba estructurar la faena que le permitiera volver a salir a hombros. Al tener la muleta en la izquierda resbalo en la cara de su enemigo que le derroto con tan mala suerte que el pitón interesó por el ojo derecho. El parte medico expedido en la enfermería por el doctor Ramón Villa Jiménez fue el siguiente…

“Lucio Sandín sufre herida incisocontusa el región parpedral anterior derecha que penetra en órbita enucleando el globo ocular y penetrando a través y hasta el fondo de la órbita en su cavidad craneal. Se le practica intervención de urgencia, reponiendo el globo ocular, y se traslada a los Servicios de Oftalmología y Neurocirugía. Estado gravísimo”. Agregando minutos después… “Acabamos de hacer un scanner a Lucio Sandín. Dentro de la desgracia ha habido suerte, pues el pitón no ha producido ninguna lesión intracraneal. Tiene rota la órbita del lado externo; afortunadamente no penetró el pitón en la cavidad cerebral”.

Fue trasladado a la clínica “García Morato” pero antes el sacerdote del coso, el padre Estudillo, le dio la Extremaunción. Así de grave fue la cornada.

Ingresado en el mencionado recinto hospitalario quedó en manos del doctor Campos, especializado en oftalmología.

A pesar de la desgracia siguió en la brega y tomó la alternativa el 7 de abril de 1985 en Sevilla, de manos de “Curro” Romero y Rafael de Paula de testigo. Tomó la alternativa el 7 de abril de 1985 en Sevilla, de manos de “Curro” Romero y Rafael de Paula de testigo. El 23 de mayo de 1986, fecha en la que, en el transcurso de la Feria de San Isidro, hizo el paseíllo apadrinado por el sevillano José Antonio Campuzano, y por el portugués Víctor Mendes, que comparecía en calidad de testigo. Se jugaron aquella tarde tres reses bravas pertenecientes al hierro de Murteira Grave, dos de doña Antonio Juliá de la Marca, y una con el de Cortijoliva.

La mala fortuna le perseguía y tiempo después un accidente de transito desquebrajó su cuerpo, situación que le obligó a permanecer un año encamado y totalmente inmóvil. En la reconstrucción hubieron de injertarle músculos y hueso de su propia pierna derecha la que quedó más corta, obviamente esto lo imposibilitó a continuar su profesión. En la actualidad atiende una óptica de su propiedad en la ciudad Barcelona.

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