25 octubre, 2021

TOROS EN TV: EN ALICANTE, UNA CORRIDA EMOCIONANTE Y TRIUFAL EN MEMORIA DE JOSE MARIA MANZANARES PADRE

25 de junio de 2015
La edición de la Feria de la Hoguera 2015 de Alicante, como muestra la imagen del torero que aparece en el cartel anunciador de la feria, obra del artista José María Cano, se ha dedicado a la memoria del diestro alicantino José María Manzanares, que falleció repentinamente el 28 de octubre del 2014. El ciclo constó de un festejo de rejones, una novillada y tres corridas de toros, que se dieron entre el sábado 20 y el miércoles 24 de junio. La corrida que cerró el ciclo fue la que enfatizó más el homenaje a Manzanares padre, al incluir en el cartel a su dos hijos, a José María, el continuador de la dinastía, y a Manuel, que está desarrollando una carrera notable como rejoneador.

25 de junio de 2015
La edición de la Feria de la Hoguera 2015 de Alicante, como muestra la imagen del torero que aparece en el cartel anunciador de la feria, obra del artista José María Cano, se ha dedicado a la memoria del diestro alicantino José María Manzanares, que falleció repentinamente el 28 de octubre del 2014. El ciclo constó de un festejo de rejones, una novillada y tres corridas de toros, que se dieron entre el sábado 20 y el miércoles 24 de junio. La corrida que cerró el ciclo fue la que enfatizó más el homenaje a Manzanares padre, al incluir en el cartel a su dos hijos, a José María, el continuador de la dinastía, y a Manuel, que está desarrollando una carrera notable como rejoneador. Completaba cartel el maestro Enrique Ponce. Esta corrida mixta fue uno de los tres festejos feriales que han sido televisados por Canal Plus Toros, por lo que, como miles y miles de aficionados, sentado en un cómodo sillón, disfruté del festejo, a la vez que recordaba la grandeza del torero homenajeado.

Antes de comentar sobre la corrida recordemos brevemente lo que fue María Dolls Abellán, que era el nombre real de José María Manzanares. Nació en Alicante el 14 de abril de 1953. Desde niño quiso ser torero, motivado por el ambiente familiar, ya que su padre era el banderillero Pepe Manzanares que dirigiría sus primeros pasos toreros. Después de torear por los pueblos de becerrista, debutó con picadores el 15 de mayo de 1970 en Benidorm (Alicante), a la edad de 17 años. Solo necesitó una temporada triunfal como novillero para merecerse el título de doctor en tauromaquia. Se alternativó solo trece meses después de debutar con picadores. Lo hizo el 24 de junio de 1971, en su ciudad natal, siendo su padrino nada menos que Luis Miguel Dominguín, y ante la presencia de Santiago Martín “El Viti”.

Confirmó la alternativa en Las Ventas el 18 de mayo del año siguiente de manos de Palomo Linares y con el mexicano Eloy Cavazos como testigo. Desde su alternativa hasta su retirada definitiva en Sevilla el 1 de mayo de 2006, durante 35 años, con un par de retiradas temporales y reapariciones entremedio, desempeñó, aunque con algunos baches, un papel estelar como una gran figura del toreo en las décadas de los 70, 80 y 90, triunfado tanto en España y Francia como en América. Fue un favorito del público limeño, como muestra que en Lima le concedieran en cuatro ocasiones el prestigioso trofeo Escapulario del Señor de los Milagros, y de la afición mexicana capitalina que lo convirtió por sus muchos triunfos en la Plaza México en lo que allí llaman “un torero consentido”. Sería Interminable el anotar los muchos ruedos europeos en los que había triunfado, que incluye el de Las Ventas, en donde, a pesar de un sector de público le hacía difícil el triunfo, cortó varias orejas y abrió la Puerta Grande. Por el contario en La Maestranza, aunque no abrió la Puerta del Príncipe, aunque lo sacaron por ahí el día de su retirada, desde su primera actuación en una corrida de la Feria de Abril de 1972 hasta el día de su sorpresiva retirada el 1 de mayo del 2006 (festejo que presencié desde el tendido, y del que escribí, ver ABRIL 2006 EN SEVILLA: LA MAESTRANZA SE ENAMORA) el público sevillano lo adoptó como suyo. Esa tarde su hijo José María, que se hallaba presente en la plaza, de una manera emotiva le cortó la coleta. El maestro José María Manzanares falleció súbitamente en su finca, situada en la provincia de Cáceres, el 28 de octubre del 2014 a los 61 años de edad. Desde su muerte su hijo José María, como esta tarde, siempre ha vestido en el ruedo un traje de condoncillos negros en señal de luto.

Desde aproximadamente un hora antes de televisarse la corrida Canalplus Toros dedicó el tiempo a informar y comentar sobre la dinastía Manzanares, dando detalles de la vida profesional y familiar de los José María hijo y padre, y de como sus vidas se han identificado con la su ciudad que los vio nacer. Allí se hicieron toreros y en su plaza tomaron la alternativa en un Día de San Juan, y desde entonces para los alicantinos siempre habían sido la principal atracción en los carteles de la Feria de la Hoguera. Se enfatizó mayormente sobre la vida del torero homenajeado, mostrándose videos de su clásico y puro toreo, y se dieron a conocer las opiniones de varios toreros sobre su personalidad, como Dámaso Gonzales, Manuel Caballero o Enrique Ponce que fueron amigos y torearon con el maestro.

Veamos lo que pasó en la plaza el 24 de junio, cuyos tendidos estaban casi lleno de espectadores toreristas, predispuestos a que este festejo fuera un éxito. Después de Enrique Ponce y José María Manzanares, precedidos por el rejoneador Manuel Manzanares, hicieran el paseíllo, hubo un momento emocionante, durante el cual en el ruedo se rindió homenaje al maestro por un grupo de personas, formado por familiares del torero, el alcalde de Alicante, Damas de Honor de la feria, los diestros actuantes y sus cuadrillas, empleados de la plaza, más representantes del mundo taurino, que todos encadenados dándose la mano y mirando al cielo, guardaron un minuto de silencio mientras en la distancia se oían los sones del himno de la ciudad. Mientras tanto las cámaras se enfocaban en la cara del diestro Manzanares que lagrimaba por el dolor y en personajes que en los tendidos mostraban signos de emoción.

Para el rejoneo se lidiaron dos toros de Fermín Bohórquez, justos de presencia y flojos, especialmente el que abrió plaza, y para el toreo a pié cuatro ejemplares de Núñez del Cuvillo, cuyos dos primeros estuvieron escasos de presencia y fuerza, mientras que los dos últimos tuvieron más trapío y fueron bravos y manejables.

A Manuel Manzanares le tocó el toro más endeble que salió por los chiqueros, un animal que después de pararlo con lucimiento y algo de emoción, se cayó y desde entonces apenas se movió, quitándole importancia a lo que Manolo con sus cabalgaduras pudo hacerle. Falló tres veces con el rejón de muerte y a pie descabelló al primer intento. El público cariñosamente compensó su frustración obligándole a saludar en el tercio. El cuarto, otro astado de poca fuerza, que embestía con nobleza, parecía que iba a evitar que el menor de los Manzanares triunfara, pero después de que el caballero le clavó un defectivo rejón de castigo, el toro duró más de lo que se esperaba, dando ocasión para que el rejoneador se luciera en banderillas, a lomos de su buen domado Príncipe. Colocó rejones en lo alto y varias banderillas cortas. Mató de un rejonazo, y le concedieron las dos orejas, algo benévola la segunda, lo que le aseguró que pudiera acompañar a su hermano y a Ponce en la salida a hombros.

Ponce, que ha toreado 23 tardes en el coso alicantino, triunfando a menudo, volvió a hacerlo esta tarde. Al débil primero lo mimó desde el primer capotazo y cambió el tercio después de un solo picotazo. Le construyó una maestra faena que tuvo dos fases. En la primera, después de suavemente tantearlo, le completó dos templadas tandas con la derecha, el lado bueno del toro, y una por la izquierda, toreando a media altura, dándole sitio y tiempo al toro, para sin molestarlo animarlo a embestir. En la segunda fase, el maestro se entregó toreando relajado, con gusto, torería, elegancia, mando y ligazón, ejecutando dos series más de derechazos y unos pases circulares por la espalda. Al cobrar un estoconazo fulminante le concedieron las dos orejas. Con el quinto, un astado que manseó en el primer tercio, pero que tuvo fondo en la muleta, el de Chivas le ejecutó una faena más completa, sólida y clásica que la del primero, la que cerró con unas vistosas poncinas, rematadas por un molinete y un adorno. Tenía otros trofeos asegurados pero al matar de un pinchazo hondo del que toro dobló, al levantarlo el puntillero, tuvo que descabellarlo, por lo que el premio se quedó en una vuelta, tras una petición minoritaria.

Manzanares, que sin estar cien por cien recuperado, reaparecía en Alicante del percance sufrido en Granada que le hizo perder varios compromisos. Se le veía al comenzar el festejo más afectado por la tristeza del recuerdo de su padre que por su estado físico. Con el primer toro, también un animal falto de fuerza y presencia como el primero de Ponce, pero que a diferencia de ese, tuvo más hondura en el último tercio. Después de unos pases de tanteo para llevar el toro a los medios, José Mari le completó una faena derechista, ya que al intentar torear por naturales el animal se le coló peligrosamente. Las series fueron cortas, pero los pases estuvieron sobrados de torería, y al firmar lo hecho con un espadazo que tumbó al toro sin puntilla, su público pidió las dos orejas y el presidente las concedió. Lo mejor vino luego, con el bravo sexto, que estaba bastante mejor presentado que el tercero. De salida lo recibió con suaves verónicas finalizas con una ajustada media. Curro Javier y Luis Blázquez se lucieron banderilleando por lo que saludaron en el tercio. José Mari brindó al emocionado y cariñoso público que con tanto gusto había homenajeado a su padre. Después de unos pases de tanteo, inició la faena en los medios, y allí creó tres series de derechazos y dos de naturales, ejecutado con firmeza, templanza y su elegancia nativa. Luego de ejecutar unos trincherazos y adornos, de nuevo cobró otra de las estocadas marca de la casa. Al astado se le dio una inmerecida vuelta al ruedo en el arrastre, mientras que el diestro dio una aclamada vuelta al ruedo con su sonriente pequeño hijo, llevando en la mano uno de los dos trofeos que le concedieron al padre. En fin, otro momento emotivo que aun aumentó más al los Manzanares y Ponce abandonar el ruedo a hombros.

En conjunto, el festejo del 24 de junio del 2015 será recordado como un emocionante suceso, en el cual, aparte del discutible peso de los trofeos, el pueblo y la afición disfrutaron con emoción y sensibilidad de un buen toreo hecho en memoria de un singular maestro.

Reseña
Alicante, miércoles 24 de junio. Última de la Feria de Hogueras. Corrida mixta en memoria de José María Manzanares padre. Dos toros de Fermín Bohórquez, el 1º y el 4º (nobles y de poca fuerza) para el rejoneador Manuel Manzanares (ovación; dos orejas; salida a hombros) y cuatro de Núñez del Cuvillo (el 2º y el 3º pobres de presentación y escasos de fuerzas, y el 5º y el 6º bien presentados y bravos, este último fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre) para Enrique Ponce (dos orejas; vuelta tras petición; salida a hombros) y José María Manzanares (dos orejas; dos orejas con petición de rabo; salida a hombros). Entrada: más de 3/4. Incidencias: Curro Javier y Luis Blázquez saludaron tras parear al 6º; tras el paseíllo, toreros, empresa y autoridades salieron al ruedo mientras sonaba el himno de Alicante para rendir homenaje al difunto maestro con un minuto de silencio.

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