LA SUERTE DE PARIR

Según el Cossío, la lidia es el conjunto de suertes que se practican con el toro desde que se le da suelta del toril hasta que se arrastra. No he consultado el diccionario, pero normalmente se asocia la suerte a ese trance, donde el azar se vuelve positivo.

En tauromaquia la acepción de la palabra tiene otro significado; es un lance y, durante el desarrollo del mismo, el torero pretende cubrir el mayor tramo posible, con técnica y preparación, dejando lo mínimo al azar.

Yo pertenezco a una saga taurina y en casa siempre me llamaron La Dominguina. Los toreros de mi familia dominaron distintas suertes, como la de banderillas (Pepe) o la de matar (Domingo), y mi padre, todas ellas.

Dicen los entendidos que practicaba la lidia total o completa. Cada una de estas suertes evoca para mí algún pasaje de la vida en esa gran metáfora que supone el arte de torear.

Contaré un pequeño secreto. Cada uno de mis cuatro hijos llegaron a esta vida en distintos puntos del mundo, pero rodeados por el mismo paisaje: mis piernas vestidas con las medias de torear de mi padre. Siempre elegí la misma indumentaria para este momento trascendente: la suerte de parir.

Dicen que entrar a matar es la suerte suprema porque es el momento en el que el torero le pierde la cara al toro. La suerte suprema para una mujer es parir porque es cuando le da cara a la vida.
LUCÍA DOMINGUÍN, El País 17/05/2008

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