LA INSOLITA Y BREVE HISTORIA DE LA PLAZA MONUMENTAL DE SEVILLA

Desde que desperté a la afición taurina, cosa que casi vino a coincidir con mi despertar a la vida, había oído hablar, vagamente, de una Plaza Monumental, de corta duración, que se erigió en la capital de la Giralda para hacerle la competencia a la incomparable Maestranza. Poco había escrito sobre el particular y poco se podía saber sobre la cuestión, si acaso unas líneas no muy explicativas en algún tomo del Cossío.

Cuando ya, muy mayor, comencé a frecuentar la capital hispalense, una de las primeras cosas que quise averiguar era el emplazamiento que había tenido aquella, para mí, misteriosa Plaza, que tan solo funcionó en las temporadas de 1.918, 1.919 y 1.920. Me dijeron que estuvo en el barrio de San Bernardo, muy cerca del puente del ferrocarril, casi desde donde arranca la avenida de Eduardo Dato, muy próxima al estadio de Nervión, antigua sede del Sevilla F.C.

Cosas de la vida, a pocos metros de este coso, había estado la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, la que en 1.830 había creado el Rey Fernando VII y fue dirigida nada menos que por Pedro Romero, y de la que salieron figuras tan señeras, pilares de la Fiesta, como Curro Cúchares y Francisco Montes “Paquiro”.

En el invierno de 1.915 ya era un rumor en los cafés y casinos de la calle Sierpes, que estaba en marcha un proyecto para construir una Plaza de Toros, que casi tendría un aforo de 23.000 localidades. Ya se sabía, con certeza, que el impulsor era José Gómez “Gallito”, el inmenso Joselito, que en su deseo de captar aficionados o, por lo menos, abaratar el precio de las entradas para poner el espectáculo al alcance de todos los bolsillos, pensó en estas plazas monumentales para cumplir su propósito. Idea suya también, aunque su prematura muerte en Talavera impidió verla realizada, fueron las plazas monumentales de las Ventas, en Madrid y la de Barcelona. Ya digo, no lo hacía por afán de lucro sino por hacer el espectáculo más asequible a los bolsillos.

El socio de José, para la construcción del coso sevillano, fue D. José Lissén Hidalgo, de Dos Hermanas, importante aderezador de aceitunas e industrial con grandes negocios en Alemania.

Para la feria de Abril de 1.917 se anunciaba la inauguración de la Plaza. En el mes de Enero, Juan Belmonte ya había definido su postura: permanecería fiel a La Maestranza, mientras Joselito, naturalmente, se inclinaba al coso nuevo que él había impulsado, diciendo que aquel año le apetecía veranear en San Bernardo. La discusión estaba servida. Sevilla estaba dividida y no faltaba quien culpase al Ayuntamiento de haber favorecido la construcción de la Monumental con evidente perjuicio del coso maestrante cuyos beneficios, los caballeros de la Real Maestranza, los dedicaban a fines benéficos y culturales. Estos hicieron pública su gallarda postura diciendo que no habían hecho ninguna gestión para impedir la competencia y ni siquiera habían apelado a Su Majestad el rey D. Alfonso XIII, Hermano Mayor de dicha corporación.

En los primeros días de Abril se procedió a una operación que parecía simple rutina y resultó trascendental: la obligada comprobación de resistencia de los materiales empleados en la fábrica. Pocas horas después aparecieron grietas y en la madrugada del 11 de Abril se produjo el hundimiento de un tercio de los graderíos.

La sensacional noticia conmovió a toda la ciudad e incluso motivó comentarios desagradables en toda España. Las corridas, naturalmente, quedaban suspendidas y Joselito, por primera vez, no torearía en Sevilla en su feria de Abril. No obstante, el empresario de la Maestranza, Salguero, hizo un esfuerzo para acoplar a José en los carteles, pero éste se negó, incluso cuando se le ofreció ocupar la vacante de Belmonte, herido unos días antes en Madrid. En Barcelona ya se le habían organizado un par de corridas por aquellas mismas fechas y así, aquella feria de Abril tuvo como base a toreros como Vicente Pastor, Gaona y Saleri II, muy lejos de la categoría de José y Juan. Pero ambos, pasada la Feria, el 28 de abril, en la tradicional corrida de la Cruz Roja, hicieron el paseíllo acompañados por Rafael el Gallo.

Por fin, tras más de un año de obras, la Monumental se inaugura el día 7 de junio de 1.918. Con toros de Contreras actúan Joselito, Curro Posada y Fortuna.

A renglón seguido, casi todos los domingos, abre sus puertas hasta sumar 18 novilladas, coincidentes con festejos en la Maestranza y con el consiguiente perjuicio para ambos cosos. Vuelven las corridas de toros por San Miguel y el 28 de septiembre torean, con toros de Benjumea, Joselito, Curro Posada, Fortuna y Varelito.

El 29, se lidian toros de Vicente Martínez para Joselito, Fortuna y Varelito, y el día 30, con ganado de Concha y Sierra, Rafael el Gallo, Curro Martín Vázquez y Joselito. Es la despedida del “Divino Calvo”, el final de una serie de corridas que su hermano José le ha organizado por diversas e importantes plazas en la que los públicos se han volcado para darle su adiós al genial torero. En esta de Sevilla su triunfo es apoteósico. Toda su repajolera gracia luce con generosidad en tan importante fecha.

Aún se celebra una corrida más. El 27 de Octubre el Club Gallito organiza una corrida de seis matadores, a toro por coleta, en la que actúan Curro Martín Vázquez, Joselito, Curro Posada, Limeño, Salero II y Camará.

En esta feria de San Miguel la Maestranza no se atreve a dar corridas de toros. Su torero estrella, Juan Belmonte, no ha toreado en todo el año, se ha tomado una temporada sabática en Lima, de donde vuelve casado con la señorita limeña Julia Cossío. Así pues, en el emblemático coso del Baratillo se dan un par de novilladas de las que es la base Manolo Belmonte, hermano del trianero.

1.919 fue el año de la competencia total, hasta el punto de que el que actuaba en una de las dos plazas no podía actuar en la otra. Juan Belmonte, como era de esperar, siguió apostando por La Maestranza y José, lógicamente, se quedó en La Monumental, que al fin y al cabo era, como decía Corrochano, el patio de su casa.

Lo gordo es que Rafael el gallo, cuando empieza la temporada, se pone a torear como si tal cosa, sin hacer caso de su anterior campaña de despedidas. El faraónico torero, que siempre ha vivido en otra galaxia, se contrata con La Maestranza pues su hermano José, es tal el disgusto que se lleva con tan irresponsable actitud (cacareada despedida y, luego torear como si tal cosa), que deja de hablarle y ya nunca más cruzarán palabra ni torearán juntos.

La coincidencia de corridas en los dos cosos pondrá en un brete a los aficionados que no sabrían donde dirigir sus pasos. Y si no, vean los carteles que se dieron en ambos cosos.

En La Monumental: Día 19 de Abril: Joselito, Varelito y Sánchez Mejías, con ganado de Esteban Hernández. El día 20, con toros de Guadalest, mano a mano, José y Sánchez Mejías.

El día 27 de abril, con toros de Gamero Cívico Joselito, Camará y Sánchez Mejías. El 28, ganado de la Marquesa de Tamarón para Joselito, Fortuna y Sánchez Mejías. Al día siguiente, con reses de Pablo Romero se repite el mismo cartel y lo mismo ocurre el día 30, en que los toros son de Doña Carmen de Federico. El 1 de Mayo se cierra la feria con toros de Darnaude para Joselito, Fortuna, Camará y Varelito.

Mientras tanto, en La Maestranza, el día 20 de abril hacen el paseíllo, con reses de González Nandid, Rafael el Gallo, Pacorro y Manolo Belmonte. El día 28, con toros de Santa Coloma, Juan Belmonte, Saleri II y Pacorro. Para el 29 se anuncian toros de Doña Carmen de Federico, Rodolfo Gaona, Juan Belmonte y Manolo Belmonte. El día 30 Miura para Gaona, Juan Belmonte y Saleri II y el 1 de Mayo cierran la feria los Concha y Sierra que estoquean el Gallo, Gaona, Juan Belmonte y Manolo Belmonte.

Plena coincidencia también en la Feria de San Miguel, donde se da el caso de que dos novilleros que disfrutaban el máximo cartel, Juan Luis de la Rosa y Manuel Jiménez Chicuelo, con media hora de diferencia, son alternativados el mismo día, en la misma ciudad y en distinta plaza.

He aquí los carteles de La Monumental. Día 28, con toros de Guadalest, Joselito, Camará, Varelito y La Rosa, que toma la alternativa. El día 29, ganado de Darnaude, para Joselito, Camará y Varelito y el día 30, Gamero Cívico para Joselito, Varelito y La Rosa. En las mismas fechas, en La Maestranza hacía el paseíllo el día 28, con santacolomas, Juan Belmonte, Manolo Belmonte y Chicuelo, que tomaba la alternativa y que era uno de los toreros más artistas que ha dado la Tauromaquia, poseedor de una gracia y un estilo que creó escuela y que es, ni más ni menos, lo que hoy llamamos escuela sevillana. Todos los toreros que, posteriormente, pertenecieron a ella (Pepe Luis, Manolo González, Pepín Martín Vázquez y un largo etcétera), bebieron de la fuente del torero de la Alameda de Hércules. El 29, con ganado de Albaserrada, actuaron El Gallo, Juan Belmonte y Chicuelo. Y el 30, cuatro toros de Concha y Sierra y cuatro de Rincón (lo que hoy es Carlos Núñez) para El Gallo, Juan Belmonte, Manolo Belmonte y Chicuelo.

Aparte de esto, en La Monumental se dieron 17 novilladas y en La Maestranza 13. Demasiados festejos, además en días coincidentes, para una Sevilla que, por aquel entonces, no llegaba a doscientos mil habitantes.

1.920 es el final de la película. Los Caballeros Maestrantes y los responsables de La Monumental acuerdan cesar en una competencia que a todos perjudicaba. Es más, parece ser que ambos cosos fueron regidos, aquel año, por una misma empresa. Yo no sé si a todo esto contribuiría Su Majestad la Reina Doña Victoria Eugenia, cuando le pidió a Joselito, en una fiesta dada en honor de la augusta dama en La Venta de Antequera, que toreara en La Maestranza la corrida a beneficio de la Cruz Roja, de la que era presidenta, y que se había de celebrar el 29 de Abril. Dicen que al ruego de Su Majestad José le contestó: “Mi Reina no me pide favores. Mi Reina me da órdenes”.

El caso es que José volvió a La Maestranza y Belmonte debutó en La Monumental quedando los carteles de esta manera en aquella feria de Abril. En La Monumental, 21 de Abril: toros de Doña Carmen de Federico para Joselito, Manolo Belmonte y Sánchez Mejías. El 22 reses de Guadalest para Joselito, Juan Belmonte y Chicuelo. El 23, los siempre temibles Miuras para Joselito, Juan Belmonte, Varelito y Sánchez Mejías.

Y en La Maestranza el 4 de abril (Domingo de Pascuas) torearon Gallito, Juan Belmonte, Sánchez Mejías y Chicuelo. El día 18, primer día de feria, actúan con santacolomas Varelito, Sánchez Mejías y Chicuelo. El 19, con Tamarón, Joselito, Juan Belmonte y Manolo Belmonte. El día 20, con toros de Roincón, Juan Belmonte, Varelito y Chicuelo.

El día 29, ya fuera de Feria, tiene lugar la corrida de la Cruz Roja de la que antes hablábamos (cartel que podéis ver en el Museo Taurino de nuestro Club Taurino) y en la que, con ganado de Gamero Cívico actúan, mano a mano, José y Juan. Era el último día que Sevilla iba a ver al inmenso Joselito. Unos días después, el 16 de Mayo, lo esperaba Talavera. Precisamente ese mismo día, en su Plaza Monumental toreaban una novillada de Guadalest, un tal Juan Sánchez “Jumillano” (nada que ver con el gran taurino Isidro Ortuño y su hijo Emilio, figura en los años cincuenta) Joseíto de Málaga y Daniel Moreno.

Aún se dieron dos corridas más. Una el 3 de junio. Un modesto cartel compuesto por Luis Freg, Dominguín (padre) y Valencia I. Y otra en san Miguel para El Gallo, Manolo Belmonte, Chicuelo y Granero, que la víspera había recibido la alternativa en la Maestranza de manos del faraónico Rafael.

Ya no se volvió a abrir el coso. Por un lado dicen, y así lo creo, que sin José aquella Plaza no tenía sentido. Por otro, que la derrota de Alemania en la primera guerra mundial dio al traste con los negocios del Sr. Lissen, su mecenas. El caso es que el edificio, abandonado, se fue desmoronando poco a poco. Algún vestigio ha quedado hasta hace poco, según me cuentan viejos sevillanos, por donde el puente del ferrocarril, en San Bernardo. Igual que en la memoria de las gentes, donde esta plaza ya es una lejana y extraña referencia.

Pero su recuerdo no se ha perdido del todo. Nos lo recuerda La Plaza de Toros de Pamplona, construida en 1.922 con los mismos planos que la Monumental sevillana.
FUENTE: Andrés Salas.

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