CARTEL DE PARIS… ANTONIO CARMONA “EL GORDITO”, FERNANDO GÓMEZ “EL GALLO” Y JUAN RUIZ “LAGARTIJA”.

Conmemoraba Francia el centenario de la Revolución y la importancia, con perspectiva, de aquellos sucesos para el mundo venidero. Así que a lo largo de unas cien hectáreas, que recorrían el Campo de Marte, Trocadero, la Estación de Orsay, la explanada de Los Inválidos y una buena lengua de tierra en torno al Sena, se extendía la Exposición Universal de 1889.

Fue excepcional testigo del nacimiento de la famosa Torre Eiffel, que es ahora el reclamo primero de los parisinos, o del Pabellón París, que costeado por el gobierno de Chile, es hoy el único de los que tuvo la Exposición que sigue en pie.

España llevó sus más hondas raíces culturales, así que el 28 de junio de 1889, se construyó en el Campo de Marte, calle de la Fédération, una plaza de toros. Fue inaugurada por Antonio Carmona El Gordito, Fernando Gómez El Gallo y Juan Ruiz Lagartija.

Construida en piedra y ladrillo, con vigas de hierro sobre cimientos de piedra, tenía 116 palcos y cabida para 22.000 espectadores. Como no estaba permitido estoquear las reses que se lidiaban, el toro era devuelto a los corrales tras simular la suerte suprema al término de la lidia. El último festejo celebrado tuvo lugar el 6 de noviembre de 1892. Poco después la plaza fue demolida.

Terminaba la Exposición y con capital español, ganaderos y empresarios españoles se lanzaron al proyecto de financiar con 3 millones de francos una nueva plaza de toros, ahora en el bosque de Bolonia, con el apoyo de la embajada española, para hacer realidad el sueño de un coso de 800 metros cuadrados, construido en ladrillo y viguería de hierro, sobre sólidos cimientos de piedra.

El 10 de agosto del año 1889 se inauguró en la calle Pergolesse de París el flamante coso taurino. Se lidiaron toros del duque de Veragua y del conde de la Patilla, para: Francisco Arjona Currito, Felipe García, Ángel Pastor y Francisco Sánchez Paco Frascuelo.

Tardes de gloria vivió el ruedo parisino, cuando las máximas figuras del momento rivalizaron en el ruedo, como Lagartijo, Frascuelo o Mazzantini. Los franceses no dejaron de llenar ni sola tarde el coso, tal era su afición. El 6 de noviembre de 1892, después de tres años de gloria, aquella plaza cerró para siempre, dejando en la historia de la Tauromaquia y en la de la Capital de la Luz, el sabor incontestable de nuestra fiesta de los toros.

FUENTE: Publicado en el Programa de Mano Oficial de la Empresa Pagés el miércoles 22 de abril de 2015.

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