PRIMERA CORRIDA DE FERIA DE LA MONUMENTAL VICENTE SEGURA… JUSTICIA POÉTICA PARA JUAN LUIS SILIS

Domingo 4 de octubre del 2015
Pachuca, Hidalgo
El triunfador indiscutible del festejo fue el Juan Luis Silis, un torero que tiene todas las cualidades necesarias para ser alguien importante en la Fiesta. No obstante, el coleta capitalino no las ha tenido todas consigo en su carrera, más bien al contrario. Bástenos recordar que hace prácticamente dos años en este mismo ruedo, un astado de José Julián Llaguno le pegó una cornada espeluznante en el cuello que a punto estuvo de mandarlo al otro barrio.

Pues bien, hoy ante toros del mismo hierro, Silis triunfó de manera indiscutible. Ante el primero de su lote, un cornúpeta al que había que consentir mucho en la mínima distancia y que tenía cierto peligro, Juan Luis estuvo enorme con la muleta. Hay que señalar que templó magistralmente, completando además todos los muletazos. La faena fue intermitente debido a la poca fuerza y escasa bravura del rumiante, pero ahí quedan los naturales y los derechazos a pies juntos que fueron realmente prodigiosos.

A la hora de la verdad, Silis interpretó la suerte suprema tal y como la describió el escritor Rainer María Rilke en su poema titulado “Corrida (In memoriam Montes, 1830)”. Estos son los versos que se aplican perfectamente a la estocada en cuestión:

“…así, imperturbable, sin odio,
reclinado en sí mismo, sereno, sosegado,
hunde su estoque casi dulcemente
en la gran ola que rueda de nuevo
impetuosa a estrellarse en el vacío.”

De ese modo, el ahijado de alternativa de Mariano Ramos corto la única oreja de la tarde y dio una clamorosa vuelta al ruedo.

El resto de la corrida fue bastante deslucida. Baste por decir que los toros de José Julián Llaguno decepcionaron bastante, pues con excepción del segundo del Pana, todos acusaron una preocupante debilidad.

Abrió plaza el rejoneador colombiano Andrés Rozo, quien tuvo una decorosa actuación, aunque luego decidió regalar un octavo toro que ya no venía al caso.

El primer espada fue el inigualable Rodolfo Rodríguez “El Pana”, quien nos regaló algunos detalles capoteros y muleteriles en su primero, pero hoy no hubo milagro. Apuntemos que la gente le sigue exigiendo como si tuviera veinte años y que hasta le pitó cuando le espantó las moscas al quinto.

El jerezano Juan José Padilla se presentó ante la afición pachuqueña y estuvo digno y valiente. Si su primer toro no hubiera rodado por la arena de manera tan lastimosa a media faena y si el sexto hubiera tenido algo de casta o energía, otro gallo le hubiera cantado al carismático Ciclón de Jerez, pero… Destacaremos sus lances y derechazos de rodillas al tercero de la tarde, y sus espectaculares pares de banderillas a sus dos enemigos.

En resumen, Juan Luis Silis brilló de verdad y demostró que vale más que muchos de los espadas que están anunciados dos o tres tardes en la próxima temporada de la plaza México. Paciencia, porque hoy en Pachuca pudimos comprobar que la justicia poética es remolona e impuntual pero sí existe.

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