25 octubre, 2021

LUIS RODOLFO MACÍAS NARVÁEZ, EL DE LAS OBRAS DE ARTE EN CUERO.

DÍCESE DE los artesanos… “Personas que realizan su trabajo a mano o con herramientas manuales por lo que hay que tener cierta destreza y habilidad para realizar su trabajo”. Yo agregaría a esta definición copiada de la Internet… “Y con mucho gusto, amor y dedicación a lo que hacen”… Lo firmo y afirmo porque lo acabo de ver, de ver y de constatar “en vivo”, vi hacer obras de arte en cuero con una minuciosidad microscópica. Va la historia…

DÍCESE DE los artesanos… “Personas que realizan su trabajo a mano o con herramientas manuales por lo que hay que tener cierta destreza y habilidad para realizar su trabajo”. Yo agregaría a esta definición copiada de la Internet… “Y con mucho gusto, amor y dedicación a lo que hacen”… Lo firmo y afirmo porque lo acabo de ver, de ver y de constatar “en vivo”, vi hacer obras de arte en cuero con una minuciosidad microscópica. Va la historia…

POR LOS lejanos años del primer tercio del siglo pasado los habitantes de aquel tranquilo Aguascalientes recibían finanzas de su motor principal, la economía que emanaba de los enormes talleres que Ferrocarriles Nacionales de México, hoy tristemente desaparecidos, tenía en esta ciudad, con firmeza y solidez se puede decir que el 90 % de los habitantes sobrepasaba a quien tenía un familiar laborando en ellos, uno de quien estaba en su nomina era don Guadalupe Macías Álvarez, ferrocarrilero de cepa que en un accidente laboral perdiera su mano derecha, él fué abuelo de quienes hoy vamos a hablar con agrado a causa de nuestra vetusta amistad con sus familiares.

DON GUADALUPE era un excelente aficionado practico, inclusive participaba en cuanto festival, pachanga o charlotada podía, simpática e irónicamente vivía y veía la vida, al grado de permitir sé le anunciara como “El Único Torero con Quince Uñas”, hombre sano de mente, sin complejos, dijimos que abuelo paterno de Luis Rodolfo Macías Narváez, el artesano de exquisitos labrados en cuero, por cierto primo hermano de Arturo, “El Cejas”. Hijo de Rodolfo y doña Gela, casado con Victoria y padre de cuatro guapas chiquillas, Fernanda, Karla, Valeria y Natalia, las niñas por quienes hace el motivante y nada complicado esfuerzo de mejorar en sus quehaceres.

EN SU taller conocimos espuertas, fundones, cajas para monteras, costureros y las pastas de los espacios donde los toreros guardan sus imágenes religiosas, las mismas que al llegar a la habitación del hotel en los lugares donde actuaran, instalan un pequeñísimo altar solicitando a las alturas su cuidado, suerte en el sorteo, que los percances y el fracaso se alejen y sobre todo que los triunfos lleguen. Verdaderas obras de arte. Le preguntamos de donde llega su gusto por adornar el cuero.

-“ESTUDIABA EL tercer semestre de administración de empresas en la local UNEA, ya había nacido mi primer hija y por lo mismo me vi obligado a buscar un empleo, me acerqué a nuestro mutuo amigo Mario Macías, propietario de una farmacia veterinaria, de inmediato me agregó a la lista de sus empleados, los conocía bien, tenía yo gusto por los equinos, inclusive había comprado una yegua que seguido montaba y a ellos les compraba medicinas, vacunas y alimentos. Ahí se elaboran artículos de charraría y cuentan con un taller de talabartería, cierto día faltó uno de sus empleados y me ofrecí a suplirlo, no sabía nada de eso, ayudaba en lo más sencillo, cosía y descosía lo que se iba a reparar, me gustaba lo que hacia y ponía empeño”.-

EL DESTINO le estaba marcando el camino a seguir. Continúa…

-“DADO A que ya la talabartería ya me había prendido le eché valor y renuncié en la veterinaria. Fui con otro excelente amigo, desgraciadamente ya desaparecido, Paco Fournier, le pedí trabajo puesto que su negocio era más grande que el anterior, me lo negó pero de inmediato agregó que yo debía de tener mi propio taller, que él me aconsejaría en todo, inclusive me señaló la maquina de coser que tiene Usted a su lado y me pidió me la llevara de inmediato, que se la pagara como fuera pudiendo, que tuviera valor, que perdiera el miedo a iniciarme como su competidor, vendí mi cochecito, conté mis ahorros y gracias a Paco, y desde luego que a Dios que bien me guío, aquí estoy y ya con mucho trabajo.- Yo agrego que también la solvencia y tranquilidad que da el saber cumplir.

POR MOMENTOS mi distracción, que es mucha, es a causa de que llaman mi atención los pequeños cinceles, troqueladoras de diferentes tamaños, varias rebajadoras, las suajadoras, ciertos moldes, sobre todo las piezas que están por terminar, carteras para hombre, bolsas femeninas, los artículos que Luis Rodolfo surte al equipo canino de la policía local, bozales, correas, collares y un poco más. A otras corporaciones les entrega las fornituras que acostumbran usar como obligatorias en sus uniformes. Los cazadores le llevan cuernos de venado para forrar las bases a lucir, los charros tienen monturas, chaparreras, cuartas, protectores para las patas de los caballos, toquillas para sombreros y decenas de mercaderías diferentes, desde luego que todo en cuero perfectamente bien trabajado, bien “arrematao” como diría un taurino.

“DE SOPETÓN” se aparece el culpable de que Luis Rodolfo esté en éste mundo, Rodolfo padre, excelente, y ya decía que viejo amigo, en años de edad y de trato mutuo, claro que hermano de Arturo, el verdadero “Cejas”, de quien hereda el alias el actual matador de toros. Desviamos un poco la “platica talabartera” y nos encaramos a recordar añejas andanzas y es cuando brotan las anécdotas de la tercia presente, pero nos enfocaremos solo a las vividas por el artesano en cueros.

-“DICEN, CUANDO le va mal a uno, que la culpa es por no estudiar, no lo creo así. Arturo Saldívar y yo estudiamos juntos un tiempo, los dos primeros años de secundaria, él ya era becerrista, al igual que mi primo, y ya ve, ninguno terminó una carrera y afortunadamente vamos saliendo a flote con bien, ellos como matadores de toros ampliamente reconocidos y yo apegado al trabajo que tanto me gusta.- Interrumpe “el más mayor” de los presentes al invitarnos una bebida, que conste no alcohólica, y proseguimos…

-“OTRO GRAN amigo es Manuel Fernández “El Chicharo”, muy latoso por cierto. En cierta pasada fecha él me acercó un fundón, el de Juan Pablo Sánchez con quien colabora como mozo de espadas, la noche ya iniciaba, me pedía le hiciera ciertos arreglos que me llevaría varias horas terminarlo pero por supuesto que acepté, lo que conocí minutos después me dejó helado, lo requería para la corrida del día siguiente y muy habilidosamente comenzó a hablar y a hablar, no paraba de hacerlo, contaba mil cosas, algunas increíbles, y nunca repare que así me distraía, el tiempo pasó y sin sentirlo me di cuenta que el sol ya había salido, eran casi las ocho de la mañana pero se salió con la suya y se fué con el trabajo terminado, me dio cuerda sin notarlo”.- Toma un respiro y un sorbo del refresco “palmado” por su señor padre, y prosigue… “Pero don Pedro, no crea que en ese momento me fui a la urgente y necesaria cama, en la puerta me encontré con mi antiguo compañero de secundaria a que también le urgía la reparación de su fundón y ni para donde hacerme. Afortunadamente salí avante doblemente, esto gracias al teléfono por raro que le pueda parecer ya que mi esposa siempre conoció donde estaba, donde pasé la noche en ese tiempo de feria y jolgorio, y arreglé los apuros de mis dos desidiosos amigos que dejan para última hora sus arreglos”.-

TAMBIÉN CONOCIMOS que José Tomás es otro de sus clientes, a él no le hace espuertas ni fundones, le hace a su medida un guante especial –recomendado por un ortopedista- que usa en su mano derecha para proporcionarle fuerza.

CON PEQUEÑOS y constantes cincelazos a logrado grandes cosas, el reconocimiento de todos porque su trabajo es muy fino, que el vender su auto y gastarse sus ahorros en su equipo no fue un error y, que desde ese octubre del año 2011, con pequeños y constantes cincelazos, va cincelado el patrimonio para sus cinco mujeres, y orgullosamente el trabajo de un nativo de Aguascalientes se ha paseado por todos los callejones el orbe taurino. Por lo anterior vale la pena conocer lo que este joven hace, lo pueden encontrar en la Av. De la Convención poniente 210, altos. Sus números telefónicos son… 449 196 97 00 y el 242 18 29 con el identificador 92*13*18979… Nos Vemos.

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