LOS “FILTROS” TAURINOS… ¿EXISTEN?

NO SOMOS LO QUE DECIMOS… ¡¡¡SOMOS LO HACEMOS!!!…

DICE EL diccionario… -“FILTRO, parte del cigarro que filtra partículas tóxicas del humo que este desprende al quemarse, para hacerlo menos nocivo para el fumador”-… Claramente dice que “menos nocivo”, sin embargo la nicotina que se cuela causa malestares mortales a algunos consumidores, inclusive a personas cercanas que aspiran, diría Sarita Montiel, “el humo embriagador”. Por lo anterior, entonces vale para pura madre el filtro. Como “los filtros taurinos” a los que hoy mencionaremos.

HABLAMOS DE filtros taurinos, tamices y/o cedazos que de igual manera no dan resultado deseado y todo se cuela indebida y deliberadamente. En concreto me quiero referir a los toros que se lidian sin la debida seriedad en lo que se refiere a la tan “pasiada” edad, peso y trapío, olvidando por completo lo primordial, ¡la casta!

DE MODA están dehesas “de dulce”, de dulce con aderezo light, descafeinadas y con casta tan rebajada como la leche consumida en los últimos años.

PARA VER, comprar y presentar un encierro debe de pasar muchos “filtros”, el primero de ellos tiene que ser el de su propietario, el ganadero que tiene la obligación de saber si lo que venderá será para una corrida o para una novillada. El segundo es el comprador, ya sea personalmente o por medio de sus veedores, le sigue quien mande el matador a reseñar los astados a lidiar, ya arreglada la negociación, y en la debida fecha, el juez de plaza dará el último vistazo y decidirá si los bureles son aptos para su lidia en la plaza bajo su mando, en lo que se refiere a trapío, para aceptarlos o rechazar el timo que se coló “por alguno de los filtros”. Como si hiciera falta alguno más. Además, si la autoridad los aceptó al llegar al coso ya no se vale contradecirse, ilógico que ya en el festejo retache a alguno a petición del molesto aficionado que, con justísima razón, a todo pulmón grita que es indigna su presencia en el ruedo, que no cumple el burel con lo anunciado, corrida o novillada. Por esto mismo…

SI EL ganadero, los veedores, la empresa, los toreros y la H. Autoridad son profesionales, y resulta que ellos “no vieron” lo que miles o cientos de gargantas encabronadas si observan, y rechazan, da por penoso entendido que… “Los patos le tiran a las escopetas”.

ADEMÁS DE chicos y mansos, que conste que me refiero a los astados, son tan desabridos en su comportamiento que en bastantes ocasiones la labor de los espadas no trasciende. Como tampoco dignifica a quienes escriben omitiendo estos errores que son dignos de un antitaurino como ese nefasto señor Moreira, ciertos diputados y varios partidos polacos que se dejan ver así al no tener dentro de su mini cerebro iniciativas en pro de México. Ellos más se unen, y parecen, a la bola de greñudos y sucios acarreados que después de manifestarse en contra de la fiesta se largan a hacer desmanes sin impórtales si destruyen fuentes de empleos, a hacer pintas en paredes de monumento históricos y rematan con la rapiña de lo que encuentran a su paso. Lo que no tocan son los toletes y escudos de la policía que les sigue para “evitar hagan desmanes, excesos y atropellos”.

¿LA VERGÜENZA de los “taurinos”, los mencionados líneas arriba, ya anda arrastrando la cobija?

TERMINO ESTO con un… ¡¡¡Viva México cabrones!!!

NOTA… ¿De verdad esto será vida?

… Nos Vemos.

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