25 octubre, 2021

EL TORO ES LA MÚSICA

En su libro “El toreo: una visión inédita” Juan Antonio Pérez Mateos habla de la relación entre toro y torero. Y escribe así:

La cadencia tiene un ritmo musical, el que corea el público con los olés en una improvisada, armoniosa y eterna partitura. “Para el torero – según Ordóñez – el toro es la música. Si no tuviera música el toro, no habría esa composición hecha a base de sensibilidad”. “Yo (al toro) no lo podría tratar como enemigo”.

En su libro “El toreo: una visión inédita” Juan Antonio Pérez Mateos habla de la relación entre toro y torero. Y escribe así:

La cadencia tiene un ritmo musical, el que corea el público con los olés en una improvisada, armoniosa y eterna partitura. “Para el torero – según Ordóñez – el toro es la música. Si no tuviera música el toro, no habría esa composición hecha a base de sensibilidad”. “Yo (al toro) no lo podría tratar como enemigo”.

Es, pues, la conjunción torero- toro, o viceversa, una simbiosis compleja y misteriosa, un todo; no es de extrañar, por tanto, que Pepe Luis Vázquez le dijera a un toro pastueño mientras lo toreaba: “¡Pero si esto es el mismo Dios!” Había entrado el torero en una atmósfera de misticismo como Rafael “El Gallo”, que lloraba en las grandes faenas. He aquí, pues, el sentido espiritual del toreo.

El toro, para Domingo Ortega, nunca ha sido un enemigo, “sino un colaborador. Si se piensa que es un enemigo, no puede hacer nada con él el torero más que estar a la defensiva. Pero si se piensa que es colaborador, el hombre está tranquilo y hace todo lo que se presenta. La prueba de esto es que yo, cuando toreo, hablo mucho con los toros, dialogo con ellos y hasta les insulto, según los casos”.

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