25 octubre, 2021

DOS ANÉCDOTAS, UNA MUY SERIA, SIMPÁTICA LA OTRA.

PRIMERO LA SERIA… Y ambas dos van con dedicatoria como agradecimiento a los radiólogos, las guapas primero, Marisa Guitron Chávez, Ana Ramos Jiménez, y a Luis Roberto Trejo, quienes después de tomarme varias placas ya conocen mis “muy internos secretos”.

TERMINAMOS DE entrenar en el ruedo de la plaza San Marcos, la costumbre después del ejercicio cotidiano era la obligada visita a una muy merecida rehidratación, esto lo hacíamos, repito que a diario, en la santificada, bienaventurada, respetable, consagrada y nunca bien ponderada piquera bautizada como “El Chubasco”

PRIMERO LA SERIA… Y ambas dos van con dedicatoria como agradecimiento a los radiólogos, las guapas primero, Marisa Guitron Chávez, Ana Ramos Jiménez, y a Luis Roberto Trejo, quienes después de tomarme varias placas ya conocen mis “muy internos secretos”.

TERMINAMOS DE entrenar en el ruedo de la plaza San Marcos, la costumbre después del ejercicio cotidiano era la obligada visita a una muy merecida rehidratación, esto lo hacíamos, repito que a diario, en la santificada, bienaventurada, respetable, consagrada y nunca bien ponderada piquera bautizada como “El Chubasco”, la cercana cervecería vecina al coso donde nos permitían introducir líquidos apendejadores de mayor graduación alcohólica. Siempre éramos los mismos y seguidamente la tertulia era tan amena que el astro rey nos abandonaba, en cierta tarde pasó lo siguiente.

NUNCA IMAGINÉ lo que conocería de viva voz de ese excelente subalterno que fué Alfonso Pedroza Macías “La Gripa”, buen amigo y renegado como el más, al grado de rebautizarlo su servidor como “Perfecto Contreras” ya que nunca que la ganábamos una y siempre nos llevaba la contra. La charla parecía era insulsa, vacía, insustancial pero fue enriqueciéndose según las arcas de don José Cuervo se iban agrandando, su tequila suelta lengua, espíritu y agiliza el cerebro se retoman y reaviven los recuerdos. Pues bien, Alfonso inicio sus platicadas andanzas con el misterio de omitirnos el nombre del matador, acababan de perder la amistad y eso del rencor también se le daba bien. He aquí lo escuchado…

-“TOREABAMOS EN Guadalajara, en la plaza vieja, en la del Hospicio, la corrida había salido muy brava, muy fuerte, muy seria, en un momento el astado que lidiábamos acudió al caballo provocando un peligroso tumbo, el picador se fue hasta el interior del callejón y se lo llevaron a la enfermería con el brazo derecho hecho añicos, sin embrago, y a pesar del aparatoso accidente, la puya alcanzó a penetrar un poco en las carnes del toro, el puyazo contaba como bueno, yo estaba tocando al toro mientras se reorganizaba la lidia, esperaba bregarlo hacia el montado que estaba cercano a toriles cuando escuché el cambio de tercio, no lo podía creer, un puyazo no era suficiente, sin embargo noté que la petición salió de quien lo lidiaría, disimuladamente me acerque a el, que siempre llevamos muy buena amistad por largos años, y le dije que era una pendejada el cambiarlo. No me contestó nada, al final le cortó dos orejas, y esto después de un pinchazo. La corrida era mano a mano y sus tres toros se fueron sin picar lo debido y sumó al final dos apéndices más”.-

ENTRE TRAGOS de cerveza y tequila todos escuchábamos muy atentos al banderillero, continuamos con su final…

-“POR LA noche estábamos cenando en el Hotel Morales, ahí me explicó el porque solicitó el cambio dejando “crudos” a sus enemigos, les aclaro que en la mesa estaba también presente su alternante y para sorpresa de todos nos decía que de permitir el segundo puyazo daba pie a que su compañero hiciera quites y eso no lo iba a permitir nunca, él iba por todo a como diera lugar y lo logró a pesar de sudar la gota gorda por la indispensable falta de sangrar a los toros para descongestionarlos”.-

EL SUCESO me pareció un monumento al celo, a la vergüenza, a defender su sitio y a no dejarse ganar la pelea en el ruedo por nadie, es todo un ejemplo al pundonor. Solo agregó que el otro espada se levantó y le dio un fuerte abrazo, reconocía que en el ruedo no hay amigos y que ese día había aprendido mucho por el detalle descrito.

Y NOS vamos a la simpática.

LO SIGUIENTE me lo contó el matador español José Manuel Inchausti “Tinín”, hace varios años en el mismo Madrid.

-“Cada año me contrataban en una pequeña población muy cercana a Zaragoza, en ese lugar había tenido suerte y me veían con afecto en su anual feria, ahí se acostumbra, entre tercer y cuarto toro, el espacio para la merienda, después de eso seguía yo al ser el primer espada, en el momento en que se retiraban del ruedo mis picadores, José, uno de ellos, recibió tremendo porrazo en la cabeza, un espectador de tercera fila le lanzó un enorme trozo de calabaza que por poco lo noquea. De inmediato me encaminé a enfrentar al idiota barbaján, a defender a mi amigo y subalterno, iba muy molesto pero al escucharle el porque de su acción, me costó trabajo disimular la risa ya que seriamente aceptó su error, me decía… “Perdón maestro, José ha estado hoy fenomenal, pero recuerde que el año pasado estuvo fatal, me la debía ya que ese día se retiró pasando muy alejado de mí, así, ahora, ahora ya estamos parejos y en santa paz. Felicítelo de mi parte”…

EN LOS entornos de la Fiesta hay de todo, hoy recordamos dos casos, la anécdota seria y la simpática a pesar del porrazo del montado. En la venidera semana les compartiremos varias curiosidades con datos muy interesantes… Nos Vemos.

Deja un comentario

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com