A DIEGO SÁNCHEZ SE LE MURIÓ JORGE AGUILAR “EL RANCHERO”.

DIEGO SÁNCHEZ Muñoz nace el 25 de julio de 1953 en la tierra que vio morir a Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Linares, decide hacerse torero y cambia su nombre por el de “Lázaro Carmona”. Toma la alternativa el 16 de julio de 1978 en Palma de Mallorca siendo Paco Núñez “Currillo”, su padrino, de testigo Agustín Parra “Parrita”, el astado de la ceremonia llega de la finca de Sepúlveda de Yeltes, “Pajarero” fué el de la formalidad.

HOY HEMOS conocido al espada español, desde luego que tratado, y durante un desayuno nos contó la amarga experiencia de ver caer a un enorme torero cómo lo fue don Jorge Aguilar “El Ranchero”. Esto es el resultado de nuestro encuentro con el atento torero español…

-“POR AQUELLOS años yo hacia campaña por este país, seguido iba a las ganaderías tlaxcaltecas y fue ahí donde conocí a don Jorge, hicimos buena amistad y aprendí mucho a su lado, nunca escatimó consejos, desde luego que él ya no estaba en activo. Yo me hospedaba en un hotel vecino al Monumento a la Revolución, tu recuerdas que su casa era muy cercana a ese lugar, seguido pasaba por mi, el 27 de enero de 1981 también lo hizo, iríamos a tentar a Coaxamalucan, recuerdo que me comentó antes de salir del centro de la capital mexicana que había olvidado, por aquello de las dudas, subir a su vehiculo capotes y muletas de su propiedad. Le dije que no se preocupara, que si el gusanito de bajar a pegar algunos pases le nacía usara mis avios. Por nuestra amistad conocía de sus males cardiacos y que siempre le acompañaban unas capsulas que tomaba por prescripción de por vida, eran algo que aligeraban sus viejos males cardiacos”.-

QUIEN ESCRIBE trató durante varios años al torero fallecido, don Jorge nació en la legendaria ganadería de Piedras Negras el 29 de abril de 1927 y siempre enarbolo con orgullo el estandarte de ser un tlaxcalteca al que todos estimábamos por su don de persona bien nacida, junto a su mencionada bandera llevaba la de una digna y elegante humildad, sencillez, amistad y enorme sinceridad en su transparente compromiso para con sus semejantes. Basta recordar que 24 horas después de cortarse el añadido en la plaza México, el 11 de febrero de 1968, alternando con Joselito Huerta y Jesús Solórzano con toros de Mimiahuápam, volvió a vestir de luces, esto en un acto que por si solo habla de la clase de persona que era, lo hizo en la hacienda que le vio nacer para despedirse de los propietarios de la hacienda, de los caporales, vaqueros y de todos quienes laboraban ahí. Prosigue Lázaro Carmona.

-“YA EN el tentadero no se aguantó y me pidió la muleta, inició una tanda por naturales y después de pegar el tercero cayó hacia atrás como una tabla, pensamos se había resbalado, algo intuí y corría hacia donde había dejado su chamarra para torear más cómodo, solo me separaban a lo más cinco o seis pasos, tomé la pastilla y al retornar para colocarle la capsula sublingual vi que le corría un hilillo de sangre por la comisura de sus labios. De inmediato nos dimos cuenta que estaba grave, lo subimos al automóvil de Juan Antonio González, el veterinario hijo del propietario de la dehesa, quien manejó a toda velocidad hasta el sanatorio de Apizaco, yo iba en el asiento trasero dándole masaje en el pecho al matador pero nunca aprecie signo alguno de vida. El infarto fue fulminante y así se fue, toreando en el campo”.-

IRONÍAS DEL destino que en este sui generis caso se portó con benevolencia, le permitió irse como llegó a este mundo, en tierra brava, haciendo lo que siempre fue su pasión, y con total seguridad presentó al Señor sus credenciales humanas con una sonrisa. Había cumplido cabalmente la encomienda que le fue asignada a ejercer en esta tierra. Nadie duda que don Jorge fuera un muy excelente torero, además de un admirable esposo y padre. Héctor de Jesús “El Hachegé”, también heredero de Coaxamalucan, emocionado con la partida de su amigo escribió lo siguiente.

Tlaxcalteca, cien por ciento
campirano y buen torero
fue valor y sentimiento
Jorge Aguilar “El Ranchero”.

El veintisiete de enero
a las doce horas cabales
murió en “la raya”, “El Ranchero”
bordando tres naturales.

Fue el año de ochenta y uno
que no olvidaremos nunca.
Un ataque inoportuno,
lo mató en Coaxamalucan.

Tlaxcala llora con pena
y lo llora el mundo entero.
¡Sabemos que tu faena
la terminaste en el cielo!

La Malinche se lamenta
con ayes de sufrimiento,
pues fue testigo en la tienta
de ese terrible momento.

Los toros braman inquietos.
Las vacas se arremolinan.
Los bueyes se quedan quietos
y los pájaros, no trinan.

Los caporales se agachan
con lágrimas lastimeras.
Los “maletillas” se marchan
a soñar glorias toreras.

Ya me voy, ya me despido
ténganlo ustedes presente:
Que el torero que se ha ido
fue el mejor y el más valiente.

ALGUNOS DATOS del bien recordado campirano espada mexicano… Debutó como novillero en Tehuacán, Puebla, en marzo de 1945. Dos años después, 1º de junio, la Monumental México lo ve alternando con Nacho Pérez y el español radicado entre nosotros, José Laurentino Rodríguez “Joselillo”, tarde con astados de La Laguna. Mano a mano el portugués Diamantino Vizeu le otorga la alternativa en la plaza que hoy lleva su nombre, la de Tlaxcala capital, el 13 de marzo de 1949 con el toro “Cócoro” de La Laguna. Renuncia a ella y el 19 de noviembre del siguiente año en la plaza más grande del mundo le ven cortar cuatro orejas y dos rabos a novillos de la multicitada dehesa lagunera. Sin duda alguna esto influye para retomar el doctorado que se da el 28 de enero de 1951 donde su padrino fué el llamado “Lobo Portugués” Manolo Dos Santos y don Jesús Córdoba y de nuevo cornúpetas de La Laguna, el escenario la plaza México.

DECIDE RETORNAR a España y debuta en Barcelona el 4 de mayo del año 1954, a los dos meses confirma en Madrid al lado de Manolo Navarro, Luis Briones y Jaime Malaver con una corrida de Manuel García Aleas.

CORTO SE nos hizo el desayuno y le agradecimos nos confiara su dolorosa y amarga experiencia con don Jorge Aguilar, la plática con el matador Carmona fué muy amena, él regresa a España en esta semana pero nos prometió continuarla en abril, espera vivir nuestro serial sanmarqueño en la compañía de alguno de los espadas que representa, hoy en la plaza México acompañó a Fabián Barba y no a Escribano como escuchamos decir “por ahí”. Nos despedimos deseándole feliz viaje y un pronto retorno… Nos Vemos.

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