SOBRE EL JOSE TOMAS DE ANTES Y EL DE AHORA

Escrito y publicado en julio 2008.

Desde que José Tomás confirmó su alternativa mexicana en la Plaza de Toros de la las Ventas el 14 de mayo del 1996, actuando en una corrida de la Feria de San Isidro, hasta que inesperadamente y sin aparente motivo, se retiró temporalmente en Murcia en septiembre del 2002, el diestro madrileño había completado siete temporadas de matador de toros como excepcional figura, compartiendo el cetro del toreo con Enrique Ponce y “El Juli”.

Al igual que se retiró, sin dar explicaciones, después de un descanso de cinco años, el 17 de junio del 2007 José Tomás reapareció triunfalmente en Barcelona, iniciando una inesperada fiebre ‘tomasista’, de muchos más grados que la de su primera etapa en los ruedos, y que ha calentado la fiesta durante la pasada temporada y sigue acalorándola hasta hoy mismo cuando el diestro se estará recuperando de las graves cornadas que le infligió el último toro que mató y desorejó en las Ventas el pasado 15 de junio.

Desde su vuelta José Tomás ha actuado en 16 corridas obteniendo 32 orejas en la temporada europea del 2007, y este año llevaba nueve corridas toreadas hasta el 15 d junio, cuando un toro en las Ventas lo envió al dique seco. En esas corridas también ha arrasado, cortando 21 orejas y un rabo. Además de esas actuaciones en Europa ha actuado en varias corridas en México y una en Bogotá, Colombia, durante la temporada invernal, y en ambos países también ha saboreado el éxito.

Sin embargo, no son los arrolladores triunfos en estas cortas temporadas lo que más ha llamado la atención, sino la manera como los ha obtenido, dando el todo por el todo y en el proceso pagando un alto precio con sangre y porrazos, ya que desde su vuelta a los ruedos ha recibido múltiples volteretas que han resultado en cuatro heridas graves, una triple, tres en España y una México.

Estas circunstancias, más el mutismo del torero en comentar o explicar sus acciones, han dado lugar a que desde su vuelta se hable y se escriba del maestro de Galapagar no solamente refiriéndose a él como un gran torero, sino también como si fuera una figura épica y trágica, revestida de una aureola quijotesca.

Así que el ‘nuevo José Tomás’ es ahora el tema favorito de todo aquel que escribe de toros en la prensa, que reporta desde un micrófono o produce imágenes taurinas en televisión o en el Internet, incluyendo a reporteros informando en medios internacionales que nada tienen que ver con el toreo.

Se especula sobre si el diestro posee un trágico sino, un deseo de inmolarse, sus metas o sobre cualquier cosa que se desconoce de su hermética vida privada o profesional. Además, a menudo algunos críticos y aficionados alaban más su valor y total entrega que sus inmensurables innatas cualidades de súper-torero como la clase, la hondura o el arte de su toreo. Por otro lado, algunos críticos les ponen peros al valor y a la total consiente entrega del diestro, indebidamente calificando esas cualidades como torpeza torera. No obstante, en la cobertura mediática del ‘nuevo José Tomás’ pocas veces se menciona sus logros de antes, cuando esa excepcional figura del toreo durante siete temporadas brilló solamente por la calidad de su toreo sin necesidad de ser leyenda.

Ahora bien, triunfos y atención mediática han hecho que el maestro de Galapagar se haya convertido en el torero más taquillero del momento, y el que en donde quiera que se anuncie sea difícil encontrar una entrada a un alto precio, y casi imposible encontrarla al precio marcado. Esto no era siempre la norma en su primera etapa torera, pues entonces su presencia por sí sola en un cartel en festejos fuera de feria no era como ahora necesariamente una garantía para que en las taquillas se pusieran el cartel de “No hay billetes”.

Escribir aquí sobre el tema de moda viene al caso porque hace unos días, motivado por las dos triunfales tardes de José Tomas en la Feria del Aniversario de las Ventas, me envolví en una tertulia a distancia, comentado sobre el torero y sus circunstancias con varios aficionados y grandes amigos, y me extrañó que en esas divagaciones nunca salieran a relucir alusiones al importante papel desarrollado por el maestro madrileño antes de su reaparición.

Las faltas de referencias en nuestras discusiones a los logros del torero en su primera época me motivaron a tener la paciencia de repasar lo que desde el 1997 hasta el 2002 yo había yo escrito sobre José Tomás. Durante esos años solía escribir largos artículos resumiendo las temporadas europeas y haciendo atrevidos pronósticos para las siguientes temporadas, y naturalmente, como José Tomás, Enrique Ponce y “El Juli” habían sido los tres principales protagonistas de la fiesta de ese periodo de tiempo, había escrito profusamente sobre ellos. Por lo tanto, para refrescarles la memoria a mis amigos, les envié copias de las secciones de mis artículos que trataban de los logros del diestro de Galapagar en su primera etapa de matador de toros, y al que yo consideraba un gran lidiador, además de un torero de arte y de excepcional clase.

Otro amigo aficionado me sugirió que porque no entraba esas notas sobre José Tomás en forma de artículo en MMDT, y al yo contestarle que ya se encontraban en los resúmenes de las temporadas en la sección PERSPECTIVAS y que si alguien le interesaran las podría leer allí, me contestó “sí, pero las notas están desparramadas, y para encontrarlas habría que leer cuantiosamente sobre otros toreros que no vienen al caso”. Lo pensé y decidí entrar esas secciones dedicadas a José Tomás en forma resumen, con la intención también de refrescar la memoria del lector que tenga la paciencia y curiosidad de leer lo que yo críticamente opiné de lo que el maestro madrileño consiguió hacer en los ruedos europeos desde el año siguiente al de la confirmación de su doctorado hasta su retirada al final de la temporada del 2002, seis campañas en total.

Mi plan es entrar las secciones sobre José Tomás en orden cronológico, comenzado con lo que escribí sobre él en el artículo UN VISTAZO A LA TEMPORADA TAURINA EUROPEA DEL 1997 CON PROYECCION DE LA DEL 1998 y concluyendo con mis opiniones sobre su última campaña antes de su retirada, las que aparecen en LA TORERIA: SORPRESAS EN LA TEMPORADA EUROPEA-2002 Y EXPECTACION PARA LA DEL 2003.

Además con el fin de darle cuerpo al artículo añadí notas aclaratorias a las citas sobre José Tomás, y ocasionalmente como referencias incluí algunos datos sobre Enrique Ponce y “El Juli”, las dos figuras que con él compartieron el liderazgo durante esos años. De aquí en adelante en este articulo continuaré escribiendo esas notas aclaratorias con este mismo estilo de letra, mientras que las citas de mis artículos sobre José Tomás aparecerán escritas en letras itálicas, para así diferenciar más fácilmente los comentarios nuevos de los que comenté en los artículos de antes de su retirada . Además deseo aclarar que los números que aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los diestros se refieren a las cantidades de corridas toreadas, a la de orejas cortadas y a la de los rabos conseguidos durante la temporada siendo evaluada; ejemplo (40-45-2 [corridas-orejas-rabos, respectivamente]). Si por casualidad el lector estuviera motivado a leer los resúmenes completos de esas seis temporadas solo tiene que pulsar en los títulos de los artículos que aparecen coloreados en azul celeste.

TEMPORADA 1997
En el artículo UN VISTAZO A LA TEMPORADA TAURINA EUROPEA DEL 1997 CON PROYECCION DE LA DEL 1998, después de analizar los resultados de las actuaciones de los diestros punteros en la temporada 1997, hice hincapié en el tremendo salto hacia la cima que había dado José Tomás y pronosticaba que compartiría el poder con Ponce en la temporada del 1998.

José Tomás (79-67-2) es un caso atípico en el toreo moderno, cuando les toma a los neófitos matadores varias temporadas para ser figura. En 1996 José triunfó en San Isidro en su confirmación de alternativa, y en contra de la norma imperante de sumar corridas a toda costa, se propuso ser selectivo en sus actuaciones. Fue un juego peligroso pues solo toreó 36 corridas, mientras otros toreros con menos méritos doblaban esa cifra. Pero en 1997 pegó un zambombazo en San Isidro, saliendo por la Puerta Grande una tarde y entrando a la enfermería en la otra. Fue el triunfador supremo de esa feria. Continuó con el mismo planteamiento de racionar sus actuaciones, que bien pudieran haber llegado al centenar, pero antepuso la calidad a la cantidad. El plan funcionó gracias a que José es un torero especial. Posee tremenda clase, arte y suficiente valor para satisfacer a toda clase de público, especialmente al selecto y entendido, que se le ha entregado de cuerpo y alma y espera de él grandes cosas en 1998. Es curioso, pues tampoco sus estadísticas impresionan, pero si la verdad y la entrega de su toreo. José también tendrá que luchar para mantener la posición que tan de repente obtuvo.

TEMPORADA 1998
Al año siguiente en el artículo ANTICIPANDO LA ULTIMA TEMPORADA DEL SIGLO especulé al concluir la temporada cómo lo que había ocurrido en los ruedos en 1998 cambiaría el panorama en la cima del toreo en la temporada que cerraba el siglo XX.

La temporada del 98 comenzó cono terminó la del 97, con la expectación de que el famoso cartel de ‘los tres tenores”, “Joselito”, Ponce y Rivera-Ordóñez, fuera el dominante en las ferias. Pero pronto José Tomás con un ataque frontal se encargó de que eso no fuera el caso.

El primero en no ser capaz de resistir la presión fue “Joselito” (73-50-0). Sin suerte en la feria de Sevilla y salvando su paso por San Isidro con solo el corte de una oreja en varias actuaciones, el más veterano diestro del trío continuó una temporada rociada de tardes grises. Se le notaba falto de ánimo y desganado, a pesar de que de cuando en cuando diera muestras de su gran clase. El fin de su temporada fue marcado por la deslucida tarde en la corrida en solitario que en septiembre toreó en Sevilla. Ese mismo día cortó la temporada. Se especuló que se retiraba…

José Tomás (72–90-6) empezó la temporada sabiendo que no le iba a ser fácil el defender su posición de liderazgo, que a sangre y fuego había conquistado en 1997. Para comenzar no se contó con él para las Fallas de Valencia, aunque entró en los carteles por la vía de substitución, y en la Feria de Sevilla se quedó fuera; sin embargo sus triunfos en la Feria de la Comunidad y luego en San Isidro, en Madrid, demostraron que él iba a dictar los términos de sus actuaciones durante el resto de la temporada. Sus triunfos se sucedieron con una regularidad e intensidad de asombro en junio y julio, superando al principio de la temporada a los “tres tenores”. De especial importancia fue su actuación en Leganés, en las afueras de Madrid, donde por primera vez se midió con ‘los tres tenores’ juntos. Cortó orejas saliendo a hombros y como se dice entre los taurinos ‘les dio un baño’ a sus contrincantes. En agosto continuó triunfando en casi todas sus actuaciones y, sin embargo, en septiembre sus actuaciones bajaron algo de tono, aunque en su última corrida en Úbeda tuvo un gran éxito. Al cerrar la temporada José rompió en malos términos con sus apoderados y ahora será llevado por el polémico apoderado de “Joselito”. Hasta hora sus actuaciones en América han sido buenas, pero palidecen en comparación con los extraordinarios éxitos conseguidos en España. Esperemos que el cambio de administración no le afecte en lo artístico y en 1999 tenga una temporada tan especial como la pasada. Sin duda para el 1999 comparte el máximo cartel en conjunción con Ponce y “El Juli”. José Tomás posee, sentido de la lidia, hondura en su estilo y un valor sobrio. Sus éxitos transcienden el momento, pues sus faenas a menudo dejan rastros en la mente del aficionado. Se modera en el número de sus actuaciones para concentrarse en la calidad.

TEMPORADA 1999
Ahora paso en TEMPORADAS EUROPEAS 1999-2000: LA TORERIA ENTRE SIGLOS a repasar lo que el polémico José Tomás consiguió hacer en la temporada del 1999 para permanecer de gran figura compitiendo con Ponce (108-175- 8), y Julián López “El Juli” (134-282-16).

Ese año el joven maestro “El Juli”, en su segundo año de alternativa, era la novedad del momento y el torero más popular y taquillero del trío. Concluyó su campaña con 134 corridas toreadas en Europa, toreando cuatro veces dos corridas el mismo día, tres corridas en solitario y siete mano a manos, llenando las plazas el 90% de las veces. Mató 282 toros cortando otras tantas orejas,18 rabos y abrió 92 puertas grandes. Por su parte, Ponce, en su novena temporada de matador, también tuvo una temporada triunfal resistiendo el ímpetu de los pretendientes a su trono. Concluí afirmando con referencia al trío que “Así, por sus fantásticos logros José Tomás con Ponce y “El Juli” formarán el triunvirato que reinará y mandará en el toreo en la temporada entrante”.

Sigamos leyendo lo que escribía en ese resumen de temporada:
Al concluir el 1998 se especulaba que sus administradores emparejarían a Ponce y “El Juli’ con el intento de parar a José Tomás (65-108-5), quien contaba con un cartel arrollador. Este incluso hizo declaraciones negativas sobre el asunto. Verdaderamente, Ponce y “El Juli” compartieron muchos carteles a la iniciación de la temporada y no parecía haber intención de compartirlos regularmente con José Tomás, pero después del triunfo de este en San Isidro, los carteles se abrieron, y si verdaderamente hubo un plan exclusivista no se completó. Sin embargo, pocas veces se encontraron juntos José Tomás y Ponce en los ruedos de importancia y menos aun los tres juntos como en años pasados lo hacían “los tres tenores—“Joselito”, Ponce y Rivera Ordoñez—. Quizás sea cuestión económica aparte de estrategia, pues los tres son toreros muy caros para ser incluidos en el mismo cartel. Sea lo que sea, esta especulación añadió salsa picante a sus encuentros como dúo o como trío. Lo que cuenta es que los tres han generado un insuperable interés en la temporada y ellos han justificado ese interés con sus continuos triunfos.

El segundo capítulo de esta tripartita competición continuará en el año primero del siglo, pues el ya veterano Ponce, el maduro José Tomás y joven “El Juli” están en plena forma y como gallos de pelea se están afilando los espolones para continuar la lucha.

‘El artista profundo’. José Tomás (65-108-5) el ídolo de Madrid en 1999 se ha reafirmado como el ‘torero’ de España al completar con la profundidad de su clásico y artístico toreo, y con la regularidad de sus triunfos, la temporada más completa de su carrera. No obstante, su temporada no empezó fácil, por un lado se encontraba excluido de los carteles que Ponce y “El Juli” compartían. Por otro lado, en las primeras ferias no tuvo éxitos contundentes. Por Castellón su paso fue de puntilla, en Valencia se quedó fuera y en Sevilla, donde debutaba como matador, cortó solo una oreja de los seis toros que mató, aunque su estilo cayó bien a los sevillanos. Pero en San Isidro en Madrid todo cambió. Cortó seis orejas y salió dos veces a hombros en las cuatro corridas —tres de feria y la de Beneficencia— que toreó. Los trofeos los consiguió con una entrega absoluta y un profundo toreo. El término de ‘tomasmanía’ debería de usarse para el público madrileño, que empezó a evaluar la actuación de los demás toreros usando como medida la clase del maestro de Galapagar. Fue el triunfador absoluto de la feria. José Tomás se subió en el carro del triunfo en Madrid y no se apeó hasta cortar una oreja en Zafra, donde cerró su temporada. Entre medio, muchos trofeos lucían en sus manos al recibir los aplausos y oles de públicos rendidos a su arte clásico y profundo, y las puertas grandes de las plazas de Alicante, León, Algeciras, Barcelona (tres veces), Santander, Huelva, El Puerto, Salamanca, Valladolid y otras se abrieron de par en par para dejar salir a un torero de pura calidad.

Esta temporada tan completa es una merecida recompensa a un torero serio que se adhiere a sus creencias de como llevar su carrera. Es como si se quisiera poner obstáculos en su camino para después remontarlos. En una época cuando los toreros se arriman a apoderados con conexiones empresariales, compiten en maratones de actuaciones y se prodigan en la televisión para aumentar la bolsa. José Tomás navega en contra corriente, uniéndose a un apoderado discutido e independiente, moderando el número de actuaciones en Europa y América y toreando pocas corridas televisadas. En lo poco negativo de esta temporada, solo se le ha criticado el no haber dado la cara en Bilbao, el no comparecer en Pamplona en cartel con Ponce debido una cuestionada lesión y el no encerrarse como Ponce lo hizo con algunos victorinos. Todo no va ser perfecto

TEMPORADA 2000
Sigo ahora en LAS TEMPORADAS EUROPEAS 2000 Y 2001: UNA MIRADA ATRAS Y OTRA ADELANTE refiriéndome a la campaña del 2000 de José Tomás, en la cual por el diestro no querer torear en las corridas televisadas sin previa negociación de derecho de imagen, le costó el no entrar en algunas ferias, mientras que sus contrincantes aparecían regularmente en las pequeñas pantallas. Además, la suerte no acompañó al espada ese año, pues fue herido seriamente en cuatro ocasiones, lo cual también le hizo perder varios festejos.

José Tomás (55-95-1) a diferencia de “El Juli” y Ponce, por la circunstancia del tema de televisión, al que ya nos referimos en la introducción, no actuó en las ferias de más relevancia, y como es su costumbre, ha dosificado sus actuaciones, este año aun más por haber cortado la temporada prematuramente a último de septiembre en Salamanca. Estas circunstancias le hubieran perjudicado en su carrera, a no ser porque José Tomás se ha jugado el pellejo en sus actuaciones, realizando impresionantes y puras faenas en muchas de sus actuaciones, lo que le han hecho recibir múltiples y bien ganados trofeos, y le ha reafirmado la estimación que los aficionados le tienen, como un torero de culto y como una primerísima figura del toreo.

Fuera de Sevilla y Valencia, comenzó su temporada en marzo en Castellón con un mano a mano con “Joselito”, cortando una oreja. Unos días después en Zaragoza obtuvo otro trofeo y recibió la cornada más grave de los cuatro percances que ha sufrido ese año. Reapareció en Barcelona en mayo, cortando dos orejas de las catorce y un rabo que obtendría en esa plaza en cuatro actuaciones. Se dice que sus triunfos han sido la mayor causa para el renacimiento de la afición de esa ciudad catalana. Luego, siguió sumando trofeos en Córdoba, Talavera, Jerez, en Vista Alegre (Madrid), Nimes, Granada, León, Burgos, Valladolid, Escorial, Dax, Albacete, Murcia, Santander, San Sebastián, Linares, en donde fue cogido de nuevo, y en Aranjuez, El Puerto, Almería y Málaga, en cuyos ruedos salió por sus puertas grandes por desorejar por partida doble a sus toros. Abandonó prematuramente su campaña, después de torear dos corridas en Salamanca en septiembre En la primera se dejó un toro vivo, pero al otro lo mandó al desolladero sin un apéndice auricular. En su segunda tarde pagó con sangre el corte de una oreja, para congraciarse definitivamente con ese público.

La expectación para esta temporada [La del 2001] por José Tomás es enorme. Se anticipa sus grandes faenas, pero también se espera y es necesario que halle alguna manera de aparecer en las ferias importantes, en donde las corridas son televisadas. Una figura de la magnitud de este artista debe comparecer en competición con sus iguales, al menos en Sevilla y Madrid, las cátedras del toreo.

Veamos ahora como le fue a la oposición en esa temporada del 2000. “El Juli” (106-200-13), en su tercer año de matador de toros, siguió como un torero de masas y, además, silenció a algunos críticos que rutinariamente les ponían ‘peros’ a sus triunfos. En el 2000 no solamente fue el líder en número de actuaciones, trofeos, salidas a hombros y de llenar plazas, sino que cuajó faenas cumbres repletas de majestad, torería, inteligencia y poderío. Por su parte Ponce (101-117-3) cumplió su décimo año de matador, nueve años toreando más de cien corridas y ocho actuando como figura estelar. Al comenzar su temporada en el 2000, sus largas campañas y el aparecer repetitivamente en las corridas televisadas, le restaban novedad. Asimismo, su veteranía, poderío e inteligencia en los ruedos le daban y le dan a su toreo una naturalidad que conduce al público a asumir que sus logros en los ruedos son fáciles, y no el resultado de su enorme valor y determinación. Terminaba el análisis de la temporada 2000 anticipando que el taquillero “El Juli”, arrollando con su toreo completo y su popularidad creciente, el clásico José Tomás, con su profunda interpretación de la tauromaquia y la dosificación de sus actuaciones, y el majestuoso Ponce, con su veterana maestría, serán de nuevo los pilares fundamentales de los carteles de la temporada entrante. Por el momento, estas tres súper-figuras forman un sólido muro difícil de escalar por aquellos que quieran destronarlos o unirse a ellos.

TEMPORADA 2001

Paso ahora a recapitular sobre lo que significó para José Tomás su actuación en la penúltima temporada antes de su retiro temporal de los ruedos, según mi apreciación en el resumen de la temporada del 2001 en DIESTROS PARA LA TEMPORADA EUROPEA DEL 2002.

‘Los tres bastiones de la temporada’. El factor que proveyó más interés y tensión en la temporada pasada fue la dinámica en la cumbre de los tres bastiones del toreo actual: Ponce, José Tomás y “El Juli”. Al completarse la Feria de Abril en Sevilla, y basado en los resultados hasta entonces, era lógico teorizar que al concluir la temporada “El Juli”, con su amor propio y toreo variado, seguiría siendo el ídolo popular así como el torero más taquillero, mientras que José Tomás, con su profundo toreo y entrega, se consolidaría como el ídolo de los aficionados. Además se presentía que ambos conjuntamente se sentarían en el trono real del toreo, pues las diferencias en toreo y personalidad son ideales para convertirlos en una pareja de rivalidad histórica. Por el contrario después de sus iniciales actuaciones tibias, el veterano Ponce se deslizaría hacia la posición menos combatiente de prestigioso patriarca del toreo. Esa era la teoría, pero conforme se desarrolló la temporada vimos a un Ponce que, respetado por los toros, triunfaba tarde tras tarde mientras que José Tomás, aunque volvió a triunfar después del debacle madrileño en San Isidro, acortó su campaña, debido tanto a sus percances como a decisiones administrativas, dejándole vía libre a un Ponce fortificado. El teorema se ha validado solo en parte, pues para el 2002 “El Juli” seguirá siendo el diestro que manda en las taquillas y Ponce continuará de súper-figura un año más. Sin embargo, el genial artista José Tomás, aun manteniendo su estado de gran figura, tendrá que reafirmar su condición de mandón del toreo alargando su campaña y compartiendo más a menudo los carteles las principales ferias europeas con sus dos contrincantes y naturalmente triunfando.

La campaña europea pasada de José Tomás (36-52-0), para lo que es hoy la norma para las figuras del toreo, ha sido corta. Dos circunstancias han sido las causas de sus pocas actuaciones. La primera fue involuntaria pues fue causada por la cornada de Sevilla en abril y la lesión de la muñeca que recibió en Santander a final de julio, la que le forzó a estar fuera de los ruedos hasta el 29 de agosto. La otra causa tiene carácter administrativo, ya que el diestro, o su apoderado Arranz, dosifica sus actuaciones y elige cuidadosamente donde y cuando tenerlas y suele cortar la temporada sin actuar en las ferias de octubre. Esta singularidad se le ha aceptado a José Tomás, pues hasta ahora acallaba las dudas o críticas que pudieran existir, toreando con la verdad, profundidad y emoción de su toreo y con sus contundentes y sucesivos triunfos. Sin embargo, el año pasado se esperaba que, después del tropiezo madrileño, el diestro cambiara su sistema y estuviera en la brecha hasta el final, para borrar las dudas que se habían levantado con respecto a su determinación para continuar siendo uno de los mandamases. Sin embargo, el madrileño, siguiendo su costumbre, evitó algunas ferias importantes como las de Julio de Valencia, San Fermín de Pamplona, Bilbao y Zaragoza, y toreó su última corrida en Barcelona el 24 de septiembre, en donde como también es su norma, triunfó cortando dos orejas. Dicho esto, hay que reconocer que José Tomás ha triunfado fuertemente en la mayoría de sus actuaciones—un promedio de 1,75 trofeos por corrida, con 14 faenas de dos orejas—y que todas sus presentaciones excepto tres fueron en plazas de primera y segunda categoría. Comenzó la temporada con los bombazos sevillanos, abriendo la Puerta del Príncipe de la Maestranza dos veces, y en su tercera corrida obtuvo un trofeo a cambio de un percance, y se fue de Sevilla con el trofeo de ‘triunfador de la feria’. Durante la temporada José Tomás obtuvo otros grandes triunfos en Granada, Jerez de La Frontera, León, donde resultó ‘el triunfador’, Murcia, Valladolid, Linares. San Sebastián de los Reyes, Ronda, y especialmente en Barcelona, en donde salió a hombros en dos ocasiones, negándose a hacerlo en una tercera, y cortó un total de seis orejas en sus cuatro presentaciones. Sin embargo, es su paso por San Isidro lo que emborronó su campaña. En su primera corrida el ídolo de Madrid fue aplaudido fuertemente, pero en su segunda tarde antagonizó a la concurrencia al percibir que el diestro después de una sosa faena y de pinchar y descabellar varias veces, dio la impresión de no intentar de rematar a su segundo toro de Adolfo Martín, dejando pasivamente que sonara el tercer aviso. Así que en el 2002 José Tomas seguirá siendo la gran figura que es, pero tendrá que hacer una campaña más intensa para seguir mandando en el toreo. La magia de este enigmático diestro es que siempre ha tenido el don de solventar las más espinosas situaciones. Así sea.

En cambio, en esa temporada “El Juli” (88-163-5), aunque sumó menos actuaciones que el año anterior, debido a los tres graves percances que sufrió en Madrid, Málaga y Bilbao, completó su tercera campaña de matador, afianzándose como el torero más taquillero de entonces, al poner el cartelito de ‘no hay billetes’ en 52 tardes, y además acrecentó la calidad de su toreo. Por otro lado Ponce en su onceava temporada de alternativa, seguía asentado en la cumbre. Cuando parecía que, a causa de su tibio principio de la temporada, iba a descender, ya que sus actuaciones en Valencia, Sevilla y Madrid carecieron de relieve, a partir de últimos de mayo se alzó de nuevo con sonados triunfos, completando por décima vez los cien festejos, con la suerte de completar otra campaña sin que los toros lo hirieran. Por algunos momentos llevó el peso de la temporada junto con “El Juli’ cuando José Tomás estaba herido, y en solitario cuando ambos rivales estuvieron heridos al mismo tiempo.

TEMPORADA 2002
Finalmente me refiero a la última campaña de José Tomás antes de su retiro en LA TORERIA: SORPRESAS EN LA TEMPORADA EUROPEA-2002 Y EXPECTACION PARA LA DEL 2003. Pero antes incluyo aquí unos datos sobre las participaciones de “El Juli” (112-167-6) y Ponce (56-53-20) en esa temporada. Estos dos diestros permanecerían con poca oposición al frente del toreo por cinco años más hasta José Tomás volver en junio del 2007.

Esa temporada “El Juli” fue el diestro que más actuó, más triunfos consiguió y más plazas llenó en la temporada del 2002, la que fue su mejor campaña hasta entonces. Los números dan una idea de la envergadura de su hazaña: 173 trofeos, 59 salidas a hombros, un indulto y corte de orejas en todas las ferias importantes, excepto las de Madrid y Málaga. Lo negativo de su campaña fue el ser herido gravemente en dos ocasiones. Los números son importantes, pero aun lo fue más el conseguir que parte de una crítica reacia y a una minoría de ortodoxos aficionados reconocieran que Julián como un diestro de clase, capaz de plasmar un toreo profundo cuando su casta y las ansias de triunfar se le permiten. Por otro lado, la temporada de Ponce fue definida por dos graves cornadas y por una anemia que le retardaron la recuperación de su último percance. Por estas causas estuvo fuera de circulación por 81 días.

Sin embargo, el valenciano ha toreado 56 corridas y, aunque con menos regularidad de éxitos de los que él acostumbra, ha obtenido grandes triunfos cortando 53 trofeos y saliendo a hombros en 16 ocasiones en plazas tan importantes como las de Madrid y Barcelona. Dejemos a la oposición para seguir refiriéndonos al sujeto de este artículo.

‘En la cima: antes estaban tres y ahora estarán dos’. Durante los últimos cuatro años Enrique Ponce, José Tomás y Julián López “El Juli” han sido los astros más brillantes del toreo y, aunque el aficionado ha echado de menos que hubiera una clásica competencia directa al estilo “Manolete”- Arruza, la presencia de al menos dos de los tres en los abonos feriales ha sido imprescindible para asegurar la venta de los abonos. Esta ha sido la situación en la temporada pasada aunque, debido a los dobles percances de Ponce y José Tomás, y a la prematura ‘retirada’ de este, “El Juli” sobrellevó con éxito el mayor peso de la temporada. Sin embargo, la situación se presenta diferente para el 2003, ya que no se puede contar con la inclusión de José Tomás en los carteles y, a la vez, los otros dos maestros han manifestado que planean disminuir sus actuaciones. Por consiguiente, la ausencia del diestro de Galapagar y las más cortas campañas de sus contrincantes van a incrementar la atracción de Ponce y “El Juli” para los empresarios y al mismo tiempo van a haber más oportunidades en los carteles de feria para los toreros revelaciones que han surgido con fuerza en el 2002…

José Tomás (49-44-0) de nuevo ha mostrado en la pasada temporada que un hombre hermético y algo enigmático que hace que las determinaciones que toma en su carrera taurina sean imprevisibles y polémicas. A la vez su toreo es de tal calidad, valor, verdad y hondura que aparte de ser figurón del toreo se ha convertido en un torero de culto, al cual se le permite tomar decisiones que no son las que se esperan de una súper-figura. Y, aun así, ha sido uno de los diestros mandones desde que triunfó en Madrid al confirmar su alternativa en la feria de San Isidro 1996. Pero vamos al grano.

José Tomás también, al igual que Ponce, ha tenido una campaña frenada por lesiones, aunque estas hayan sido de menos gravedad que las del valenciano. Visitó la enfermaría con una lesión en el pecho en Granada el 30 de mayo. Nueve días después reapareció en Barcelona. Luego en Badajoz el 22 de junio tuvo una seria cornada, la que lo tuvo exactamente un mes fuera de los ruedos y, finalmente, recibió un puntazo en la mano el 19 de agosto en Mont-de-Marsan (Francia), de la que reapareció, sin estar recuperado, cuatro días después. Para el diestro madrileño el ser castigado por los toros no es anormal, pues en sus siete temporadas de matador ha sido corneado o lesionado por los toros unas catorce veces y el valor no se le ha ido por las heridas.

Su campaña ha sido irregular, con actuaciones sin obtener trofeos en Sevilla, Valencia, Santander, San Sebastián, Nimes (Francia), Albacete o Murcia, y a la vez, no ha pisado los importantes ruedos de Pamplona, Bilbao, Logroño y Zaragoza. En cambio se ha ganado 44 trofeos, y ha abierto 12 puertas grandes, entre ellas las de Jerez de la Frontera y la del Puerto de Santa María en Cádiz, Granada, Málaga, Ciudad Real, Cuenca, Linares, Almería, Palencia, Valladolid, Salamanca y la de Madrid. El pu

Deja un comentario