20 octubre, 2021

TOROS EN TV. FERIA DE INVIERNO EN EL PALACIO DE VISTALEGRE (MADRID): TRIUNFALREAPARICION DE DAVID MORA, Y GINES MARIN PUNTUA

23 de febrero del 2016.
El fin de semana del 20 y 21 de febrero la llamada Feria de Invierno se celebró por segundo año en la plaza madrileña del Palacio de Vistalegre, una plaza cubierta de segunda que tiene una capacidad para cerca de 14,000 espectadores. El abono se compuso de una novillada con un cartel de novilleros punteros y una corrida de toros, en la que los diestros David Mora y Jiménez Fortes reaparecían después de los largos periodos de recuperación de las trágicas cornadas que el primero sufrió hace 21 meses Madrid y el segundo hace seis meses en Vitigudino (Salamanca).

23 de febrero del 2016.
El fin de semana del 20 y 21 de febrero la llamada Feria de Invierno se celebró por segundo año en la plaza madrileña del Palacio de Vistalegre, una plaza cubierta de segunda que tiene una capacidad para cerca de 14,000 espectadores. El abono se compuso de una novillada con un cartel de novilleros punteros y una corrida de toros, en la que los diestros David Mora y Jiménez Fortes reaparecían después de los largos periodos de recuperación de las trágicas cornadas que el primero sufrió hace 21 meses Madrid y el segundo hace seis meses en Vitigudino (Salamanca). La empresa usó este emotivo hecho para hacer una extensa publicidad de la corrida que tuvo repercusión en los medios de comunicación, en donde los dos diestros hicieron interesantes declaraciones, exponiendo que por algunos momentos sus delicadas condiciones les podría haber causado el dejar el toreo. Ambos festejos fueron televisados por Canal Plus Toros, lo que me permitió que en casa observara en la pantalla chica lo que sucedió en el ruedo de la segunda plaza capitalina.

El sábado en la novillada actuaron el toledano Alvaro Lorenzo, que en este mismo ruedo hace un año menos un día, cortó cinco orejas, más Ginés Marín y Varea, que en la temporada pasada encabezaron el escalafón novilleril, colocados en primer y tercer lugar, respectivamente. Lorenzo y Marín se alternativarán en Nimes en mayo. Ambos debutaban en Vistalegre. Lidiaron un encierro de Daniel Ruiz, cuyos utreros tuvieron las fuerza y la casta justas por lo que transmitían poca emoción, teniendo lo toreros que ponerla con una buena labor. Excepto por el complicado sexto, todos los novillos fueron manejables, siendo los mejores el cuarto y el quinto. Los tres jóvenes toreros con capote y muleta estuvieron por encima de los novillos y pudieran haber puntuado en cuatro astados, pero por el muy mal uso de los aceros solo Ginés puntuó, cortándole una oreja al noble quinto, al matarlo de una buena estocada tras completarle una buena faena. El buen cartel no atrajo a mucho público, pues el coso solo se cubrió en menos de un cuarto del aforo.

Ginés recibió a ese quinto con una larga cambiada de rodillas en el tercio, seguida por unas suaves verónicas más media. Quitó por ajustadas chicuelinas. Después de brindar al público, también de rodillas inició la faena con unos derechazos y, cambiándose de mano, dio un extraordinario natural más el de pecho. Ya de pie, la primera parte d su labor se compuso de varias tandas con la derecha y un par con la izquierda, todas ejecutadas con torería y con una maestría como si ya fuera ya un matador cuajado. Conjugó ese buen toreo clásico con unos artísticos adornos y, al toro venirse a menos, recurrió al toreo de cercanías dando con mucha entrega medios pases entre los pitones. Cobró una estocada y paseó una oreja de peso, pero no una segunda que el público pidió. Antes, con el segundo de la tarde, un noble pero muy soso utrero con poca transmisión, también se lució lanceando y en un quite por gaoneras. El último tercio lo comenzó con unos firmes estatuarios en el tercio, y continuó toreando con mucha templanza y mando, dando tiempo y espacio para que el animal durara, y de nuevo lo exprimió para sacarle unos pases dándose un arrimón. Cerró su labor con unas bernardinas, y emborronó todo lo bueno al matar de media estocada desprendida que necesitó de tres golpes con el descabello. Sonó un aviso y saludó en el tercio. O sea que los aceros le quitaron la salida a hombros, pero no el que dejara la impresión de que está más que listo para funcionar y triunfar en el escalafón superior.

Alvaro Lorenzo se enfrentó con dos novillos de variado comportamiento, el primero justo de presentación y falto de fuerza y acometividad, y el cuarto serio con 497 quilos, encastado y manejable, el mejor del encierro. A ambos los entendió bien, en su primero con el capote relució en un bonito quite por tapatías, y con la muleta después de encelarlo con unos mandones y templados doblones, con mucha habilidad y firmeza, le compuso una faena dando pases bajando la mano y llevando al flojo animal embebido en el engaño para sacarle pases de calidad. En su intento de lucimiento fue volteado a mediados de la faena sin otra consecuencia que el porrazo. Continuó con pases de cercanías seguidos por unas manoletinas. Sin ser una faena redonda sí lo era para merecer al menos un trofeo. Para eso debería haber enviado al novillo de una manera efectiva al desolladero, y esto no sucedió, pues tuvo que dar un pinchazo, una estocada haciendo guardia y cuatro golpes de descabello para rematar al animal. A pesar de ello saludó en el tercio tras oír dos avisos. Con el buen cuarto se podría haber desquitado y puntuar por partida doble, al completar una gran faena efectuada con un toreo esencial y puro, revestido de unos bonitos adornos finales, pero de nuevo los aceros evitaron que lo hiciera. Mató de una estocada desprendida tras tres pinchazos, y de nuevo salió al tercio a saludar tras oír un aviso. El diestro toledano, sin triunfar, también dejó una buena impresión toreando con capote y muleta.

Varea se enfrentó con el tercer novillo que en el último tercio pronto se rajó, y con el brusco sexto que presentó dificultades. En ambos, sus faenas fueron intermitentes, con una parte buena, en la que dio muestras de ese fino y elegante aspecto que caracteriza su toreo, y otro en que no tuvo la habilidad lidiadora para imponerse a las dificultades que presentaban su lote. De todas maneras tuvo momentos muy lucidos con capote y muleta pero mató mal a ambos astados, al primero de media estocada tras tres pinchazos, y al sexto de dos pinchazos antes de cobrar media estocada defectuosa, de la que el novillo tardó en doblar. Los resultados fueron silencio tras aviso y ovación, respectivamente.

El domingo llegó la esperada emotiva corrida, en la que en un mano a mano David Mora y Jiménez Fortes reaparecían después de sus gravísimos percances y sus largas recuperaciones. Lidiaron cinco toros de Parladé, y un sobrero de Juan Pedro Domecq por ser devuelto el segundo titular, y que por correrse el turno salió en sexto lugar. Del encierro los mejores toros fueron el noble y manejable primero y el bravo y repetidor quinto que le tocaron a Mora, y los más deslucidos el cuarto y el sobrero, a los que se enfrentó Jiménez Fortes.

Durante el paseíllo, los espectadores, que cubrían la mitad del aforo de la plaza, puesto en pie no pararon de aplaudir a los espadas, y al completarse este, les hicieron salir a saludar en el tercio.

Apenas dejar de sonar estas ovaciones, volvieron a sonar fuertemente al Mora recibir al primer astado con unos lances de cartel de toro, por el temple y la torería que contenían, y siguieron sonando mientras el madrileño ejecutaba un quite por verónicas de similar calidad. El toro era noble y bravo y no se cansaba de embestir. Tras brindar al público, en el último tercio se vio a un Mora distinto, toreando con más empaque y finura que antes del percance, cuando tenía que ganarse las entradas en las ferias a base de valor y entrega, y a menudo con ganado torista. Comenzó la faena con unos firmes estatuarios, seguidos por tandas de pases por ambos lados, construidos con un gusto y torería fuera de serie. No necesitó ni de adornos ni arrimones para mantener al público entregado hasta cobrar una estocada, haciendo la suerte suprema como mandan los cánones. Paseó las dos orejas. Con el tercero, un cornúpeta complicado con poca entrega, con el capote lo mejor fue un artístico quite por chicuelinas. Un momento de emoción también fue el brindis a un grupo de personal médico allí presente que había hecho posible que el espada esta tarde volviera a los ruedos. La faena de muleta fue magistral, pues con firmeza y un valor seco ejecutó templados y ligados pases dando propios toques, tiempo y espacios necesarios para que el toro no se rajara por completo. Otro estoconazo acabó con el animal, e incomprensiblemente no hubo una petición mayoritaria de oreja, teniéndose el madrileño que conformar con una salida al tercio. Salió el encastado y noble quinto, y con este animal Mora dio lecciones de toreo bueno. Toreó con la misma clase y ligazón con que actuó en el primero, pero si esto fuera posible, lo hizo aun con más majestad, elegancia y entrega. Tan metido en faena estaba, dando pases tras pases cada uno con más gusto, torería y relajo que el anterior, como sí ya llevara cincuenta corridas toreadas, que cometió el error, ahora tan común, de alargar la faena demasiado, cuando ya el toro no daba más de sí, y al dar un pase recibió una fuerte voltereta que, por suerte, no lo envió a la enfermería. Entonces, a toro pardo cobró una estocada atravesada que necesitó tres golpes de descabellos perdiendo los trofeos. El público le hizo dar una pausada vuelta al ruedo, con sabor a dos orejas, bajo los gritos de “torero, torero…”. Salió en hombros como lo hará muchas veces si continúa haciendo ese muy puro toreo. ¡Enhorabuena maestro!

Jiménez Fortes en su reaparición en Vistalegre comenzó su sexta temporada como matador de toros, y durante esas cinco temporadas pasadas ha actuado relativamente poco, por a menudo, haber sido fuertemente castigado por los toros. De él es de admirar que, aunque su toreo se basa en un valor seco y una determinación sin frontera para conseguir trofeos a cualquier precio, siempre en sus reapariciones ha pisado el ruedo sin perder esas admirables cualidades toreras. Por lo tanto no ha sido una sorpresa que eso hiciera este 21 de febrero en el ruedo capitalino, en el que se jugó el pellejo intentando de conseguir trofeos con un lote no apropiado para ello. Ahora bien, aunque su tres astados no se lo permitieron, con su esfuerzo y entrega tuvo buenos momentos toreando con capote y muleta. En sus tres faenas los momentos más aplaudidos fueron los arrimones finales, después de haber intentado redondear faenas haciendo un toreo más clásico. Al segundo se lo quitó de en medio al tercer golpe de descabello tras cobrar medía estocada atravesada, al cuarto de una estocada baja, y al sexto con una estocada después de pinchar dos veces. En las tres ocasiones oyó un aviso. El público reconoció su esfuerzo haciéndole saludar en el tercio al completar sus tres actuaciones, y aplaudiéndole fuertemente al abandonar el ruedo. Ojalá esta temporada los toros respeten a Jiménez Fortes, para que el diestro pueda consolidarse como el gran torero que pudiera llegar a ser.

Reseñas
Palacio de Vistalegre (Madrid).Sábado, 20 de febrero – Feria de Invierno. Novillos de Daniel Ruiz Yagüe (de presencia variada, descastados aunque manejables en conjunto; los mejores el 4º y el 5º, y complicado el 6º) para Álvaro Lorenzo (saludos tras dos avisos; saludos tras aviso), Ginés Marín (saludos tras aviso; oreja tras aviso) y Varea (silencio tras aviso; ovación). Entrada: casi un 1/4. Incidencias: Ginés Marín y Varea hacían su presentación en esta plaza; Javier Ambel y Oscar Martínez saludaron tras banderillear al 5º.

Palacio de Vistalegre (Madrid). Domingo, 21 de febrero – Feria de Invierno. Toros de Parladé, el 2º fue devuelto a los corrales por flojo, corriéndose turno y saltando en 6º lugar el sobrero de Juan Pedro Domecq (bien presentados, de juego variado; los mejores el noble y manejable 1º y el bravo y repetidor 5º, para el que se pidió la vuelta al ruedo no concedida, manejable y falto de fuerza el 2º. deslucidos el 3º y el 4º y con dificultades el 6º) para. David Mora (dos orejas; saludos; vuelta tras aviso; salida a hombros) y Jiménez Fortes (saludos tras aviso; saludos tras aviso; saludos tras aviso). Entrada: 1/2. Incidencias; los dos espadas saludaron en el tercio tras el paseíllo; y Ángel Otero y José María Tejero tras banderillear al segundo.

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