LO MEJOR DE LA CORRIDA EN JESÚS MARÍA, AGUASCALIENTES.

Las palmas más sentidas ayer en Jesús María, para los ganaderos de Medina Ibarra y para “Nono” Cobos por un señorial puyazo al enrazado sexto.

Un buen juicio se anotará en las fojas de la dehesa aguascalentense de Medina Ibarra. Esto, la disposición del équite Emiliano Gamero, algunos episodios estéticos de Mario Aguilar y un puyazos paradigmático de Héctor Cobos, fue lo mejor que ayer tarde se presenció en el redondo escenario del lienzo charro y plaza de toros “Xonacatique” de Jesús María.

La familia Medina Ibarra, con hondo sentido y excelente concepto de lo que es el toro bravo, desencajonó, para dar entidad a la función, un encierro de buena presencia y con fondo bravo en general, subrayándose los astados corridos en tercero y sexto lugares. Bravura, buen estilo, fijeza y recorrido manifestó abiertamente aquel ejemplar cárdeno, quizás de menos carnes que sus compañeros de partida, empero con estas exaltadas virtudes que le hicieron merecer el halago del arrastre lento. Toro de rabo fue, premio que sin embargo no paró en la mano del presunto lidiador. Lograr mezclar la bravura y la nobleza, son misterios que los titulares del criadero de hace tiempo ya lograron penetrar y dominar.

Idéntico premio se ofreció al quinto, y que aún merecía el que cerró el festejo, un bóvido de casta recia, que exigía distancia exacta de colocación, temple y poder para haber podido dimensionar la buena sangre que por sus venas corrió. Sus embestidas poderosas y galopadas no se absorbieron en las blandas telas del actor al que le correspondió.

Franco fue al peto de la cabalgadura de Héctor “El Nono” Cobos que, aguantando como los hombres, sin desmoronar la reunión, supo regir la rienda, amacizar la vara, evitando callera a la arena su compañero equino, mantenerse sobre el dorso de éste y dando una escena de trágico dinamismo en lo que fue un señorial puyazo. Varilarguero de alto pedestal ante un genuino toro de lidia que en su natural “salvajismo” se llevó al pesado binomio del punto mismo del tercio de la contraquerencia hasta los medios. Cuando abandonaba el círculo arenoso, el público, que hizo menos de media entrada, se levantó de sus asientos y en pleitesía a su denodada labor le despidió con una ruidosa cascada de aplausos.

Gracias a los hombres de buena fe taurina –léase ganaderos- por haber exhumado esta bella e importante suerte, hoy que por tanta mansedumbre parece que algunos la pretenden desaparecer del antañón ritual que comprende la lidia de una res.

Emiliano Gamero, hombre de a caballo que popularizó su nombre a raíz de aquel rabo cortado en la Monumental aguascalentense durante la feria del año pasado, tuvo una actuación decorosa, en la que puso voluntad y ardor en el hacer. Cuenta en sus caballerizas con luminosa cuadra; caballos finos, bonitos de hechuras, muy toreros y hasta variados y vistosos de pelaje. Una salida al tercio y una vuelta al anillo sintetizaron su paso en esta tarde.

Mario Aguilar posee gran capote y formidable expresión artística para hacer el toreo práctico, no obstante haber dado episodios luminosos, así con la capa como con la muleta, se observó con modesto sitio y poco oficio, no entendiendo del todo las cualidades de su lote y viéndose errático al empuñar las espadas. Quizás algo suceda en su campo emocional y ello provoca que su físico no esté totalmente en condiciones. Un susto se llevó cuando quedó a merced de su segundo adversario viéndose en la obligación de correr a brincar la barrera, acto que no pudo consumar con la naturalidad del que está en condiciones aptas para ello. Tres orejas, demasiado excesivas, fueron el resultado estadístico de un resultado modesto taurino.

Muy poco dijo Luis Gerpe, diestro toledano que hizo su presentación como matador en Jesús María. Dado a las poses, descuida la sustancia del toreo y desnivelado de su lote ha quedado. Su estupendo primero, en idioma de toro bravo, reclamaba mayor temple, mayor dimensión a los muletazos y otro concepto taurómaco, ese del sentimiento y mejor engarzado. Una oreja le fue otorgada cuando dobló el cierraplaza.

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