LAS FALLAS DE VALENCIA 2016: LA FERIA DEL CAMBIO CON TRIUNFOS RELEVANTES.

Nota editorial:
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de la Feria de Las Falla de Valencia del 2016, he resumido lo más relevante sucedido en el abono de esta feria.

Introducción

La Feria de las Fallas de Valencia es la primera feria de la temporada europea que toma lugar en una plaza de primera categoría y, por consiguiente, en ella los triunfos de los diestros tienen gran resonancia en el mundo taurino.

El ciclo ferial de Las Fallas del 2016 se compuso de dos novilladas picadas, una sin picadores, un festejo de rejones y ocho corridas de toros, los que suman un total de doce festejos. También se dieron varios festejos taurinos populares.

El abono se inició el viernes 11 de marzo con una novillada picada y concluyó el domingo 20 de marzo con un festejo mayor. En los carteles de las ocho corridas entraron 22 matadores, de los cuales ninguno hizo doblete. En el abono estuvieron presentes todas las figuras—excepto Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera— compitiendo con los nuevos valores, tal como el empresario Simón Casa al finalizar la temporada pasada había prometido que sucedería en todas las ferias de las plazas que él regenta. Dos buenos ejemplos de este cumplimiento han sido los dos mano a mano en los que en uno se enfrentaron Alejandro Talavante con Roca Rey en el otro El Juli y López Simón.

Las novilladas
En la novillada, que el viernes abrió la Feria de las Fallas, el novillero francés Andy Younes le cortó una oreja a cada novillo de su lote, mereciéndose ser el primer espada que abrió la Puerta Grande en la feria. Su importante triunfo fue una sorpresa, pues este principiante torero, que solo tiene 18 años de edad, debutó como novillero con picadores en su patria en mayo del pasado año, y desde entonces solo ha actuado en siete novilladas. A pesar de su bisoñez, se impuso a dos serios utreros que no regalaban nada, toreándolos con frescura, valor y decisión más con buenas maneras toreras y, al matar de una muy buena estocada al tercero y de media y descabello al sexto, paseó los merecidos trofeos. No se concedieron más trofeos, ya que Varea emborronó con los aceros la mejor redondeada faena de la tarde que le compuso al manejable novillo segundo, y con el manso y complicado quinto no tuvo opciones para el lucimiento. Saludó en el tercio en ambos. Jesús Chover, que abría el cartel, aunque estuvo decidido, no se acopló a sus novillos y oyó silencios. Se lidiaron serios novillos de López Gibaja que dieron un juego variado.

El lunes, en la segunda novillada, los novilleros punteros Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, que están a las puertas de la alternativa, y el valenciano Cristian Climent, que desde que debutó con caballos solo llevaba toreadas diez festejos, lidiaron un manejable encierro de El Parralejo, de cuyos ejemplares el mejor fue el quinto.

En el festejo, Lorenzo le cortó una oreja al cuarto y a Climent le concedieron una del utrero que cerró plaza. Si no ajustáramos a los trofeos podríamos decir que Marín se fue de vacío, pero si le juzgamos por sus dos excelentes actuaciones con capote y muleta, con los que toreó con tal clase, gusto, ligazón, inspiración, variedad, clasicismo, firmeza y habilidad lidiadora, que si no falla con los aceros, se hubiera ido cargando cuatro orejas. Sus dos faenas fueron redondas, especialmente la que le bordó al noble y bravo quinto utrero y, al completarlas, a pesar de los fallos en la suerte suprema, dio una aclamada vuelta al ruedo tras enviar a sus dos novillos al desolladero.

La primera oreja de la tarde, la paseó Lorenzo tras matar de un estocada caída al cuarto novillo, al que le había completado una meritoria faena que, por su calidad, aunque no por su intensidad, poco tuvo que envidiar a la de Marín. Al blando primer novillo, con la muleta, con mucha firmeza, le sacó varias tandas de pases hasta que el animal dijo no más, y entonces recurrió al toreo de cercanías, que cerró con unas luquecinas. Cobró una estocada caída, y dio una vuelta al ruedo tras la petición de un trofeo.

El valenciano tenía una papeleta difícil que resolver y, al no tener la técnica como sus compañeros, basó su hacer en el valor y la entrega. Sus mejores momentos, Cristian los consiguió tener con el aplomado tercer novillo, al que lanceó con temple, y le completó un ajustado quite por gaoneras. Tras banderillearlo con lucimiento, comenzó la faena en el centro del ruedo con tres cambios por la espalda, rematados con el de pecho. El resto de la faena tuvo altos y bajos con un novillo ya rajado. Tras matar de un pinchazo y una estocada perpendicular fue ovacionado tras oír un aviso. Al sexto lo recibió a portagayola y le completó un quite por verónicas algo aceleradas. Banderilleó con menos lucimiento que al tercero, y con la muleta no pudo resolver los problemas que le presentaba el animal, y al matar de una estocada caída le concedieron una oreja paisana.

En la novillada matinal sin caballos, celebrada el viernes 18, toreando novillos de Nazario Ibáñez, compitieron Calerito, alumno de la Escuela Taurina de Sevilla, Alejandro Contreras, de la Escuela Taurina de Valencia, y Ramón Serrano, de la Escuela Taurina de Murcia. Contreras fue el triunfador al cortarle una oreja al segundo novillo y dar una vuelta al ruedo en el cuarto, mientras que sus compañeros fueron ovacionados en sus respectivos lotes.

El festejo de rejones
En el festejo matinal del sábado 19, con dos tercios del aforo de la plaza cubiertos, los rejoneadores Andy Cartagena, Diego Ventura y Lea Vicens, que se presentaba en Valencia, rejonearon con lucimiento unos bien presentados astados con el hierro de Fermín Bohórquez que, como tantos otros cornúpetas lidiados en el ciclo ferial, fueron nobles y manejables, pero estuvieron faltos de fuerza y casta. Los tres jinetes pusieron todo de su parte para lograr que los espectadores se divirtieran, viéndolos hacer gala del dominio de sus bien domadas cabalgaduras y ejecutar con solvencia y lucimiento todas las suertes del rejoneo, como el parar a los toros con dominio y firmeza, colocar pares de banderillas normales y cortas a una y dos manos, o adornarse con piruetas, vistosos balanceos, hacer que los caballos muerdan al toro, hacer el teléfono u otros adornos. En el festejo se concedieron dos orejas y pudieran haber sido más, si Ventura y Vicens hubieran sido más efectivos con los aceros. La joven francesa dio una vuelta al ruedo en cada toro de su lote, y Ventura saludó en el tercio al completar sus actuaciones. Cartagena, el jinete de Benidorm, fue el maestro que puntuó, al cortarles una oreja al primer astado y otra al cuarto y, por consiguiente, saliendo a hombros por la Puerta Grande de la plaza.

Las ocho corridas
El sábado 12 de marzo se dio la primera corrida de toros con Juan José Padilla, Jiménez Fortes y José Garrido lidiando bien presentados astados de Fuente Ymbro.

La presentación fue la única calidad que tuvieron esos toros de tan afamado hierro, pues estuvieron faltos de casta y fondo, embistiendo sin fijeza ni entrega. No un buen material par el triunfo.

No obstante el joven espada José Garrido se impuso con valor y poderío al complicado tercero, para luego completarle una excitante faena en la que sobresalió el toreo clásico, especialmente tres tandas de templados y largos naturales, rematadas con ajustados pases de pecho. Lo clásico no lo fue todo, pues para llamar la atención recibió al animal con verónicas de rodillas, lo que no quitó para que luego bordara unas verónicas con gusto y temple. También, antes de dar unos doblones con la muleta, asustó al público iniciando la faena dando un inesperado farol de rodillas. Cerró su buen hacer con unas bernardinas con el público aplaudiéndole puesto en pie. Agarró un estoconazo del que rodó el animal. Paseó dos muy merecidas orejas. El sexto de Fuente Ymbro no tenía un pase, pues prontamente se rajó refugiándose en tablas. Con ese animal el extremeño estuvo muy decidido, intentando completarle alguna tanda de ligados pases, sin lograrlo, Mató con efectividad y oyó un silencio, que pronto se convirtió en el sonoro aplauso que le acompañó mientras que salía a hombros por la Puerta Grande.

Con sus respectivos problemáticos lotes, ni el maestro Padilla ni el valiente Jiménez Fortes puntuaron. El jerezano estuvo a punto de obtener un trofeo con el complicado cuarto, consiguiendo tener momentos lucidos a base de maestría y valor. Lo liquidó de media estocada en todo lo alto, y antes que el animal rodara sin puntilla, en el último aliento lo volteó y corneó. Pasó a la enfermería para ser examinado tras saludar en el tercio. En el primero fue silenciado. El silencio también lo oyó Fortes al fallar con los aceros en el segundo y en el quinto, tras completarles intermitentes faenas.

El domingo, la histórica manifestación, en la que unas 40.000 personas, después de haber recorrido las calles valencianas reclamando la libertad y el respeto hacia la tauromaquia, concluyó en la plaza de toros, en donde el maestro Enrique Ponce leyó un manifiesto resumiendo la intención de la manifestación. Poco después, ante un entusiástico público, que casi llenaba la plaza, los valientes diestros Rafaelillo, Manuel Escribano y Paco Ureña hicieron el paseíllo para demostrar lo que es la verdad del toreo, al exponer el físico enfrentándose con seis complicados astados de Adolfo Martín.

Los toros de este afamado encierro Albacerrada no embistieron con esa encastada fiereza que caracteriza a este hierro pues, estuvieron escasos de raza y fondo, presentando complicaciones, pero sin transmitir el peligro que tenían. Los momentos más álgidos de la tarde estuvieron a cargo de Ureña en el tercero y de Rafaelillo en el cuarto, los dos astados más manejables. No se esperaba que Ureña puntuara en el tercero por la falta de fuerza y entrega del astado en el primer tercio. Pero el murciano consiguió, con decisión e inteligencia, primero dominarlo y luego completarle una clásica y emocionante faena, con tal entrega que al ejecutar un derechazo fue cogido de una manera dramática, que no tuvo mayor consecuencia. Dolorido, siguió en la brecha hasta rematar al animal de una estocada caída de efecto fulminante. Paseó una oreja de peso. Con el sexto, que no podía con los 609 kilos que cargaba, estuvo muy decidido teniendo algunos momentos brillantes, pero al pinchar dos veces antes de cobrar una estocada, no hubo premio.

Rafaelillo no quiso irse de vacío. Así que mostró su intención recibiendo al cuarto con unos arriesgados lances y una media de rodillas. Luego no hubo quites, ya que la animal comenzó a defenderse. El murciano, que se ha convertido en un lidiador excepcional con los toros problemáticos, con la muleta se peleó con el Albaserrada hasta poderle, para luego construirle una faena que fue de menos a más, en la cual sobresalieron pases de mucha calidad y, al cobrar una buena estocada, el trofeo fue suyo. Con el complicado y parado primer ejemplar estuvo decidido, pero la faena no tomó cuerpo y, al matar de pinchazo y estocada, hubo silencio. Decisión tampoco le faltó a Escribano, pero el sevillano, a pesar de sus intentos de buscar el triunfo, como el irse a recibir a portagayola al segundo, y el banderillear con decisión a su lote. Sus faenas con la muleta no fueron coordinadas. Lo mejor de su actuación lo consiguió toreando con temple y gusto con el capote. Fue ovacionado en su primero y saludó en el tercio en su segundo.

El martes en la tercera corrida de toros, Iván Fandiño, Joselito Adame, que únicamente mató a un toro por ser cogido al matar al segundo de la tarde, y Juan del Álamo, que fue el único que puntuó en el festejo, se enfrentaron a un complicado encierro formado por cuatro toros de de Zalduendo y dos de El Ventorrillo, el cuarto y el último. En conjunto los descastados astados ofrecieron dificultades a los toreros, con la excepción del tercero y el quinto, que fueron los toros más manejables.

Con ese lote del Álamo dio una buena tarde de toros, mostrando con su gran actuación que es uno de los jóvenes valores que, a los 25 años de edad, al comenzar su sexta temporada de matador de toros, aun sigue pidiendo el sitio que hasta ahora se le ha negado, a pesar de cortar varias orejas en Madrid en los dos pasados años. El salamantino con gran disposición, firmeza y torería se impuso a los dos Zalduendo, arrancándole a cada uno una oreja. Para ello un diestro caracterizado por hacer un toreo clásico y sobrio, además de hacer ese toreo, tuvo que dar toques espectaculares, como el recibir a un astado con largas cambiadas de rodillas y también comenzar sus faenas rodillas en tierra, o rematarlas haciendo un toreo de cercanías cuando sus toros se negaban a embestir más. Se lució ejecutando la suerte suprema al deshacerse de sus cornúpetas con una efectiva estocada. Los trofeos y la salida a hombros fueron ganados a pulso.

Con el segundo astado Joselito Adame estuvo lucido con el capote mientras que el toro se movía, pero al venirse a menos en el último tercio, la faena no tomó vuelo. Cobró una estocada que necesitó del descabello, y al animal doblar, ya moribundo le pegó una cornada en el muslo. El mexicano, tras saludar en el tercio, se retiró a la enfermería en donde fue intervenido de una grave cornada. Este fue el parte facultativo emitido por el Doctor Gustazo Zaragoza: “cornada en la cara anterior distal del muslo izquierdo, disecó la cara anterior y llegó a perforar el recto anterior, Joselito tendrá que llevar una férula de yeso de 2 a 3 semanas. Ahora le ingresaremos para comprobar su evolución. El riesgo principal es la infección y otras complicaciones que puedan surgir”.

Fandiño tuvo que lidiar tres toros y ninguno le dio oportunidades para salir airoso del trance, ni tampoco con ellos el diestro vasco estuvo tan capaz e inspirado como en otras tardes. Esto no quitó para que actuara con decisión para conseguir tener algunos brillantes momentos. Al matar al primero de una estocada, saludó en el tercio, y fue silenciado tras fallar con los aceros en sus otros dos toros.

La corrida del miércoles tuvo un cartel valenciano, formado por el veterano diestro Vicente Ruiz “El Soro” alternando con Jesús Duque y Román, dos jóvenes espadas de la tierra que apenas han toreado como matador, y a quienes Simón Casas le había dado una oportunidad para que en este festejo se hicieran notar. Oportunidad que Román aprovechó, toreando con la misma decisión y buenas maneras como lo hacía de novillero hasta que, al doctorarse, la afición lo perdió de vista. Se corrió un descastado encierro con los tres hierros del maestro El Capea, cuyos toros estuvieron bien presentados, pero en los dos primeros tercios fueron abantos y a la muleta llegaron sin fondo, aunque embistiendo con cierta nobleza. Sobresalió el cuarto que fue noble y manejable, y el más complicado fue el primero.

Román desde que le hizo un emocionante quite por saltilleras en el centro del platillo al complicado primer toro de El Soro, hasta que abandonó el ruedo bajo fuertes aplausos, dejó claro que es un torero que pide paso. Al tercer astado lo recibió dando unas verónicas de rodillas, y en esa posición también inició su labor muletera. Continuó con habilidad y firmeza tratando de redondear faena a un toro rajado que pronto buscó las tablas, y allí, aprovechando la querencia, remató su labor con arriesgados pases de cercanías, dados con valentía y torería. Cobró una estocada que necesitó del descabello. Hubo una fuerte petición de trofeo, pero el premio se redujo a una aclamada vuelta al ruedo. Recibió al sexto a portagayola y, al toro salir suelto lo persiguió y cada vez que se paraba le daba una larga cambiada de rodillas, para luego quitar por chicuelinas. Su labor muletera a otro animal sin fondo fue similar y, al cobrar una estocada que también necesitó del descabello, el presidente le concedió la oreja. En conjunto, el joven diestro estuvo muy por encima de sus toros y si tuviera otra actuación así en su confirmación de alternativa en el próximo San Isidro, el torero estaría en camino de llegar a la meta que de novillero prometía.

Duque que había tomado la alternativa con cortes de orejas en Las Fallas del 2014, desde entonces apenas ha toreado media docena de festejos. No obstante se le vio tranquilo y toreando con decisión toda la tarde con toros exigentes, pero sin poder obtener el triunfo que necesita para salir del lugar en donde se encuentra, Saludó en su primero y fue ovacionado en su segundo.

Es difícil describir la actuación de El Soro, por el respeto y admiración que se le tiene, pero es obvio que por su avanzada edad y por la completa falta de facultades, es hora de que diga un adiós al toreo activo. Esta tarde, al complicado y peligroso primero le dio un par de muletazos y feamente se lo quitó de en medio, y con el noble y manejable quinto se lució en unos lances de salida y en un quite por chicuelinas. En cambio con la muleta hizo lo mismo que con el primero. Oyó pitos y división de opiniones, respectivamente.

El jueves tuvo lugar el primero de los dos mano a mano, en los cuales una figura consagrada competía con uno de los dos nuevos valores más relevantes. Esa tarde fue el turno del maestro Alejandro Talavante de competir con el joven Roca Rey, lidiando tres toros de Victoriano del Río, y otros tantos Toros de Cortés que, en conjunto, fueron descastados y faltos de clase, aunque tuvieron movilidad, El cuarto, con el hierro de Toros de Cortés, fue la excepción, ya que fue bravo, repetidor y manejable. No importó la baja calidad del ganado para que los dos espadas compitieran tanto en quites como en el último tercio. Ambos diestros estuvieron muy por encima de sus toros. Sin embargo puede afirmarse que la tarde fue de Roca Rey, quien sumó tres trofeos abriendo la Puerta Grande, mientras que el extremeño solo obtuvo uno.

Roca Rey con el capote durante toda la tarde estuvo inspirado y variado, haciendo toda clase de suertes, tanto en sus toros como en sus turnos de quite, ejecutando verónicas adelantando la pierna y a pies juntos, delantales, chicuelinas, tafalleras, gaoneras, saltilleras o caleserinas, Con la muleta toreó con la seguridad, la firmeza y el conocimiento de un maestro consagrado, cuando en realidad a penas lleva seis meses doctorado, y con la inspiración, el arte, el sentimiento, el gusto y el valor, cualidades naturales que son intuitivas. Su más completa y variada faena se la hizo al buen cuarto toro. La inició en el centro del ruedo con cuatro ajustados pases cambiados por la espalda, seguidos de un natural más un pase del deprecio. Continuó con tandas de clásicos derechazos y naturales, dados con mucho temple y mando y sin apenas toques, más llevando al toro prendido de la muleta y pasándoselo muy cerca. Los pases eran tan ligados, que no se sabía donde terminaba uno y el otro comenzaba, y los remates eran variados e imprevisibles. Con el público puesto en pie, cerró su creación torera con pases circulares, arrucinas y adornos entre los pitones. Un estoconazo envió al astado al otro mundo y el presidente le concedió las dos orejas, pero no el rabo que el público pedía con fuerza. El peruano paseó otra oreja del Victorino del Rio que cerró plaza, y saludó en el tercio tras una petición mayoritaria tras matar al segundo de una estocada caída. Vaya manera de triunfar en la primera feria de primera de la temporada europea.

Talavante no puntuó hasta acabar con el quinto toro, un ejemplar con poderío que cargaba casi 600 kilos y que no parecía fácil, Lo recibió con unas templadas verónicas más media y revolera. Picado por el triunfo del peruano en el cuarto, inició la faena toreando con naturalidad de rodillas en los medios. Fue arrollado al dar uno de esos rodillazos, y sin mirarse volvió a arrodillarse para dar otros pases con aun más temple y torería. De ahí en adelante la faena fue para arriba en calidad al completar varias series de muletazos clásicos, abrillantados por sus inspirados remates. El astado entonces se vino abajo y también la faena, calentándola de nuevo al completar unas ajustadas manoletinas, antes de cobrar una estocada caída. Paseó una oreja de peso. Sus dos primeros toros no tuvieron fondo, y no obstante el maestro, con decisión y habilidad lidiadora tuvo momentos muy lucidos. Al primero lo mató de una estocada tras un pinchazo, y al toro tardar en doblar sonó un aviso. Saludó en el tercio. Este complicado animal hirió gravemente a Santiago Acevedo al salir de colocar un par de banderillas. Talavante se deshizo del tercer astado de media estocada tras pinchar tres veces, y oyó silencio.

El viernes tomó lugar el segundo mano a mano programado en Las Fallas, en el cual se enfrentaban toreros de dos generaciones taurinas, uno, El Juli, una gran figura que manda en el toreo y quiere seguir mandando, y otro un joven diestro, López Simón, que tiene que darlo todo para dejar de ser novedad y convertirse en la gran figura que está en camino de serlo. Se enfrentaron a un encierro compuesto por cuatro toros con el hierro de Garcigrande, uno el cuarto bis, lidiado como sobrero por inutilizarse el de turno, y dos de Domingo Hernández, el quinto y el sexto. Los astados estuvieron bien presentados y, en conjunto, fueron manejables, siendo el tercero el más complicado y el quinto el más bravo y noble. El mano a mano no decepcionó a un público que casi llenaba el coso, pues en todo momento hubo una verdadera competición en los turnos de quites.

El Juli tuvo una gran tarde, en la cual se vio a un maestro capaz de usar diferentes técnicas para lidiar y torear a toros de variadas condiciones, y además triunfar con ellos. Al primer Garcigrande, noblón pero muy escaso de fuerza, El Juli lo cuidó, dándole sus tiempos, llevándolo siempre muy toreado a media altura, sin dar toques, y acompañando las embestidas, y así lo hizo durar para completarle una lucida faena que hubiera merecido un trofeo si no hubiera pinchado antes de cobrar una estocada trasera. Hubo petición de oreja no concedida y como premio saludó en los medios. El tercero, también un Garcigrande, fue un animal complicado, que embestía a trompicones y sin humillar. Con este astado se vio al maestro poderoso. Comenzó la faena con pases de castigo para luego, metiéndose en los terrenos del toro, robarle series de pases, ejecutados con firmeza y mando. La faena fue emocionante y, al cobrar una estocada trasera, paseó una oreja. Lo grande llegó con el bravo y noble quinto. Lo recibió con unos lances y pasó en el quite, pero al López Simón hacer un bonito quite, el maestro, en el centro le compuso un perfecto quite por lopecinas, con el público aplaudiendo de pie. Con la muleta, después de unos pases de tanteo dio un inesperado molinete de rodillas, y desde ahí en adelante dio una lección de buen toreo, completando muy ligadas tandas de muletazos por ambos lados, para dando el pecho y adelantando la muleta, con la mano muy baja, ligar los pases, rematando las series con pases de pechos, adornos y desplantes, mientras que un público entusiasmado no cesaba de aplaudir. Como todo no es perfecto, mató de dos pinchazos y un descabello. No obstante la petición de trofeos fue tan intensa que el presidente se vio obligado a otorgar una oreja, en una faena de dos.

López Simón, después de parar con unos templados al segundo astado, que de salida repetía con casta, y de competir en quites con su compañero, inició la faena con unos pases de tanteo para sacar al astado a los medios. Allí, a base de un seco valor y una entrega total, le ejecutó una emocionante faena, que tuvo altos y bajos, incluso sufriendo un par de desarmes, Tras dar unas manoletinas y un par de apretados pases de pecho más uno del desprecio, colocó un estocada arriba de la que toro rodó. Dio la vuelta al ruedo mostrando la primera oreja otorgada esa tarde. La segunda se la cortó al cuarto bis de Garcigrande, pues el de turno fue devuelto por falta de fuerza. El sobrero fue manejable y embestía con nobleza. El joven diestro madrileño inició su labor muletera de rodillas en los medios dando unos derechazos con temple y mando más uno de pecho. Ya de pie, tras dar un molinete de hinojos, continuó dando dos tandas por el mismo lado y una de templados naturales con los correspondientes remates. Buscando el efectismo cerró la faena dando unos pases circulares de rodillas para luego cobrar una estocada delantera tras dar un pinchazo. Al serio y manejable animal con 612 kilos, que cerró plaza le ejecutó una faena sin redondearla en la que sobresalió más el arriesgado toreo para la galería que el toreo hondo, que caracteriza a este excepcional torero. Tal vez la presión del momento tuvo la culpa. De todas maneras fue una de las más bellas estampas de la feria el ver a los dos diestros madrileños, el maduro y el nuevo salir a hombros por la Puerta Grande al son de los fuertes aplausos de los espectadores.

En la corrida vespertina del Día de San José se lidió un encierro de Núñez del Cuvillo, cuyos ejemplares tenían una nobleza bobalicona pero carecían de fuerza y empuje. A tal punto blandeó el ganado, que el primero y el tercero fueron devueltos a los corrales, y los que permanecieron en el ruedo en más de una ocasión doblaron las manos, o se cayeron, provocando espontaneas protestas de un público que, al mismo tiempo, simpatizaba con los toreros animándolos con sus aplausos. Con este material Enrique Ponce, Sebastián Castella y David Mora hicieron todo lo posible para lucirse y transmitir algo de emoción a los tendidos. Otro factor negativo de la tarde fue la lluvia intermitente que cayó durante el festejo.

Ponce, fue el que mejor salió del trance, gracias su seco valor, paciencia y habilidad lidiadora con lo que, a menudo, hace que endebles astados, que parecen no tener un pase, se mantengan de pie y terminen embistiendo. Eso logró hacer esa tarde con el primero bis y especialmente con el cuarto al que al matarlo de una estocada tras un pinchazo, le cortó una oreja, la única concedida en el festejo. En su primero saludó en el tercio. Curiosamente esta era la cien corrida de toros en que actuaba en Valencia.

David Mora, que volvía a actuar después de su triunfal reaparición en Vistalegre, fue el actor de otro buen momento, al torear al tercero bis, un animal débil como sus hermanos, pero algo más movido. El madrileño con el capote con torería ejecutó unas templadas verónicas, y con la muleta completó una faena que fue de más a menos, consiguiendo dar un par de cortas series de pases por ambos lados antes de que el toro no diera más. Hubo petición de oreja no concedida. Dio una vuelta al ruedo. Fue ovacionado en el tercero.

Castella con mucho pundonor intentó sacarle partido a su desagradecido lote, pero ninguna de sus faenas tuvo eco en los tendidos. Fue silenciado en el segundo y aplaudido en el quinto.

El domingo se cerró el ciclo taurino con la octava corrida de toros, en la cual El Fandi, José María Manzanares, y Cayetano lidiaron toros de Juan Pedro Domecq. La primera sorpresa fue que ya con Las Fallas oficialmente concluida el sábado, la plaza tuvo la mejor entrada de los doce festejos, la segunda fue que los toros de la admirada ganadería de Juan Pedro, en conjunto, sin llegar al extremo de los débiles astados lidiados el día anterior también fueron sosos y estuvieron faltos de fuerza, siendo los más débiles el primero y el segundo, mientras que el noble tercero fue el más bravo y repetidor, y el más complicado el sexto, el lote de Cayetano.

El Fandi se enfrentó con el primero, un toro noble pero sin fondo que embestía a media altura, y con el cuarto, manejable pero con poca transmisión. En ambos con mucha decisión y entrega tuvo buenos momentos en los tres tercios, especialmente toreando de capote y banderilleando. En cambio, con la muleta intentó ganarse al público con rodillazos, desplantes, adornos y un toreo de cercanías consiguiéndolo a medias. Con los aceros no estuvo muy eficiente y los resultados fueron oír silencio tras un aviso en su primero y saludar en el tercio en su segundo tras una petición minoritaria.

El lote de Manzanares le ofreció al alicantino aun menos oportunidades para puntuar, ya que el segundo apenas se mantenía en pie, y el quinto, con clase y nobleza, al darse una voltereta durante el primer tercio perdió la poca fuerza que originalmente tenía. Con ellos José María, con mucha firmeza y gusto, y sin atacarlos, les completó vistosas faenas, en las cuales la calidad fue tapada por la falta de emoción. A ambos los envió al desolladero con una estocada tras un pinchazo. Fue silenciado en su primero y en su segundo agradeció los aplausos en el tercio.

Cayetano, que había reaparecido la pasada temporada toreando solo ocho corridas, desde entonces, esta ha sido su primera presentación en una plaza de primera, y la hizo desorejando al tercero, el único buen astado del encierro. Lo recibió con una limpia larga a portagayola, para luego llevar galleando el toro al caballo. El último tercio también lo inició de rodillas dando unos derechazos en redondo, rematados con un pase de pecho también de hinojo. Esto no es la norma de este artista diestro que basa su toreo en el clasicismo. Y con ese estilo continuó su labor, dando series de naturales y derechazos por ambos lados hasta firmar lo hecho con una excelente estocada. Con el complicado sexto cumplió y al matar con otra estocada, fue ovacionado.

Cayetano, saliendo a hombros por el portón de los triunfadores, cerró una entretenida feria, en la que se han visto competir toreros maduros con jóvenes valores, y lidiarse pocos bravos toros.

Reseñas y resultados
Valencia. Viernes, 11 de marzo. Primer festejo de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja (desiguales de presentación y juego, encastado el 3º y muy manso el 5º) para Jesús Chover (silencio tras dos avisos; silencio tras aviso), Varea (saludos tras aviso; saludos) y Andy Younes (oreja con petición de la segunda; oreja; salida a hombros).Entrada: 1/4. Valencia. Sábado, 12 de marzo. Segundo festejo de la Feria de Fallas. Toros de Fuente Ymbro (bien presentados pero descastados, deslucidos y complicados, en conjuntos, los más manejables el 3º y el 4º) para Juan José Padilla (silencio; saludos tras petición; pasó a la enfermería), Jiménez Fortes (silencio tras dos avisos; silencio tras aviso) y José Garrido (dos orejas tras aviso; silencio; salida a hombros). Entrada: 1/2. Incidencias: parte facultativo emitido por el Dr. Cristóbal Zaragoza “Juan José Padilla durante la lidia del cuarto toro de la tarde sufrió una cogida con traumatismo craneal y torácico izquierdo, con intenso dolor de cabeza y costal. Se practica TAC craneal y estudio radiográfico costal que son normales. La exploración neurológica y auscultación pulmonar no presenta hallazgos patológicos. El paciente debe permanecer en reposo con tratamiento analgésico y antiinflamatorio”.

Valencia. Domingo 13 de marzo. Tercer festejo de la Feria de Fallas. Toros de Adolfo Martín (bien presentados. manejables, pero escasos de raza y blandos; el más complicado el 1º y el más toreable el 3º) para Rafaelillo (silencio; oreja y petición de la segunda, y aviso), Manuel Escribano (ovación tras aviso; saludos) y Paco Ureña (oreja; ovación). Entrada: más de 3/4. Incidencias: tras el paseíllo el público obligó a saludar a los tres diestros mientras que el público en pié gritaba “libertad, libertad…”

Valencia. Lunes, 14 de marzo. Cuarto festejo de la Feria de Fallas. Novillos de El Parralejo (correctos de presentación, manejables en conjunto; el mejor bravo y repetidor 5º) para Álvaro Lorenzo (vuelta tras petición; oreja tras aviso), Ginés Marín (vuelta tras aviso; vuelta tras aviso) y Cristian Clim

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