MÁLAGA: JIMÉNEZ FORTES, VALIENTE SIN PREMIO

En Málaga, tarde de mucho viento y toros sin clase. Destacó Jiménez Fortes, muy valiente aunque más reposado en la cara de los toros. Esfuerzo de Perera, que parece recuperado. Cayetano dejó dos buenas estocadas como detalle más notable.

Plaza de toros de La Malagueta, 26 de marzo de 2016. Corrida del Sábado de Gloria. Dos tercios de plaza. Tres toros de Luis Algarra, 1º,2º y 6º; dos de Vegahermosa, 3º y 4º, y uno de Jandilla, 5º, en general bien presentados, de juego variado. 1º, bravo sin fuerzas. 2º, flojo sin clase; 3º, manso y noble; 4º, brusco y reservón; 5º, de cara alta y poco recorrido, 6º, brusco y sin clase. Saludó en banderillas Curro Javier.

Miguel Ángel Perera, de lila y oro, estocada trasera (silencio tras aviso). En el cuarto, media estocada atravesada (silencio tras un aviso).

Cayetano, de frambuesa y azabache, estocada (silencio). En el quinto, estocada (ovación y saludos).

Jiménez Fortes, de tabaco y oro, pinchazo hondo y tres descabellos (ovación tras aviso). En el sexto, estocada atravesada (silencio).

Un tímido aplauso saludó el final del paseíllo, dedicado por la afición malagueña a Jiménez Fortes. Tan tímido que no cuajó y el malagueño no pudo saludar. Era la vuelta del torero al ruedo de La Malagueta después de los tremendos percances del pasado año. La versión de Jiménez Fortes en esta corrida de Pascua ha sido notable, por supuesto se ha podido comprobar que ahora es un torero reposado y más seguro en la cara de los toros. Todo ello en una tarde con el invitado indeseable del viento, que no se quiso perder la Fiesta.

De la corrida anunciada de Cuvillo no se lidió ninguno. Según parece no dieron el peso. Se remendó la corrida con tres hierros distintos. No parece un buen dato que en estos comienzos de temporada Núñez del Cuvillo no pueda lidiar una corrida en Málaga.

La lidia del tercero nos brindó un momento de emoción. Fue un tercio de quites con Perera y Fortes de protagonistas. En su turno, Perera hizo un quite variado con tafalleras, caleserinas y saltilleras. Quite valiente y brillante. Le respondió Fortes con unas gaoneras templadas que le salieron bordadas. Las palmas echaron humo.

Recibió al tercero a portagayola. El animal se paró y, estoico y sereno, le aguantó, aunque la larga no pudo ser rematada. Ese tercero permitió contemplar la buena evolución del torero. Se dirigía al centro a brindar cuando el toro, suelto y con poca fijeza, se arrancó al torero. Sin soltar la muleta toreó por alto con la izquierda con serenidad y temple. La primera parte de su labor se desarrolló en el centro con muletazos de mando. El toro se fue a las rayas y allí cuajó Fortes sus mejores muletazos con la mano muy baja, mando absoluto y un aroma de buen gusto. Era un torero reconvertido. Perdió los trofeos con la espada.

Remató la tarde otro de Algarra, el de más cuajo de la tarde. Si faltaba algo, el viento movió los engaños y el toro se echó la cara arriba con descaro. Fortes se puso en el sitio, tiró del animal con la derecha y le bajó la mano. El toro, cobarde, se paró. Otras veces le echó vistazos de arriba a abajo. Faena de valor sordo. A Fortes no le importaba ni el mal estilo ni el viento. No quedó claro que todos se percataran del mérito de su faena.

Miguel Ángel Perera estuvo muy por encima del género le cayó en suerte. El primero de Algarra, bravo en el caballo pero sin fuerzas, le permitió hacer una faena con sitio y firmeza. Sopló fuerte el viento y el toro acortó su viaje. Perera se mantuvo valiente y lo mató trasero.

El cuarto fue reservón y con la cara alta. En algunos momentos, fue un toro brusco y desagradable. Perera toreó con temple en dos tandas sobre la diestra, perdió la muleta en uno de pecho y el de Vegahermosa se quedó con medio recorrido. Estuvo afanoso, buscó el triunfo pero ni los toros ni el viento le dejaron.

Cayetano recetó dos buenas estocadas a los suyos. Fue lo más destacado de su labor. Con el segundo, de Algarra, de poca clase, Cayetano dejó alguna pincelada en forma de muletazo por alto o derechazo con empaque, todo ello sin completar una labor conjuntada. El quinto tuvo guasa. El torero evidenció tanta voluntad como carestía de recursos para resolver los serios problemas del toro de Jandilla. Dicho queda, dejó dos soberanas estocadas.

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