EL MADRID INNECESARIO

Me reclamaba el otro día un amigo lector, cuando aseguré que JOSÉ TOMÁS no era un maestro del oficio sino más bien un torero muy limitado de recursos que debía su fama básicamente a su condición temeraria: – ¿Cómo puede usted decir eso si ya lo consagró la plaza de Madrid, un público que sólo le da su respaldo a los maestros?

Y le contesté: – Usa tu propio criterio, no el de los demás. No te fíes de lo que dicen otros y menos de lo que dice el público de Madrid, me lo vas a agradecer toda la vida.

Recuerdo lo anterior porque ahora, con la adecuada renuncia de JOSELITO ADAME a torear en carteles de quinta categoría en la venidera feria madrileña, hay quienes consideran eso como una grave equivocación del mexicano toda vez que, dicen, sólo un triunfo en la plaza de Las Ventas puede ungirlo definitivamente como figura del toreo; que un triunfo ahí no sólo es rigurosamente necesario, sino imprescindible.

Otro craso error.

El triunfo en Madrid siempre será relativo. Ha habido casos de toreros que llegaron a su máxima categoría sin necesidad de ese escalón madrileño; SILVERIO PÉREZ y MANOLO MARTÍNEZ sin ir más lejos. “EL COMPADRE” no compareció ahí porque -confesó después- le dio miedo el trapío de lo que tendría que lidiar; mientras que MANOLO, aunque sí confirmó su alternativa en la capital española y hasta cortó una oreja, pocas corridas toreó en toda la península (siempre en plan triunfal) debido a que se aburrió teniendo que lidiar -además de toros- una permanente y sucia guerra que le planteaba la politiquería taurina de empresarios y apoderados asustados por el enorme peligro que les significaba un torero extranjero tan bueno. Y acabaron por echar de sus plazas con ruines artimañas, embrollos e intrigas al “MEXICANO DE ORO”.

Sin embargo ambos, el texcocano y el regiomontano, sin necesidad ninguna del aval madrileño son indiscutiblemente dos máximas glorias en la historia del toreo.

En cambio, existen ejemplos de triunfadores en la capital española y en la feria de San Isidro que después en México y en todo el Planeta de los Toros fueron poco menos que un torero más y, permítanme por respeto a esos toreros, ahorrarme los nombres.

La verdad es que Madrid nunca ha sido una referencia imprescindible para considerar a alguien una figura. No por lo menos a las figuras mexicanas. Las figuras mexicanas que han triunfado en Madrid lo han hecho como un valor añadido, como una cereza de pastel; se les reconoce y se les aplaude que lo hayan logrado, pero ellos llegaron a la jerarquía de figuras desde antes, sin necesidad de Las Ventas.

El éxito en Madrid puede servir, pero no es indispensable en el camino de la cima. Ese camino se recorre siendo atractivo para las mayorías, tocando las emociones más profundas de los públicos, realizando faenas inolvidables que no es lo mismo que faenas premiadas con apéndices. Ni siquiera son necesarias las falsas “salidas en hombros” que se acostumbran hoy por hoy.

Es ese el camino que debe retomar JOSELITO ADAME. Sin buscar orejas en la estadística, sino dejando con su toreo una huella inolvidable en el corazón del aficionado. Madrid no es indispensable.

EL TERCERO
Damos cumplidas gracias a El Sol de Puebla por la publicación de nuestra columna a lo largo de los tres años que se cumplieron esta semana. Y principalmente a ustedes amables lectores que nos honran con su creciente lectura, preferencia y retroalimentación.

REFLEXIONES TAURINAS nació con el muy complejo propósito de ayudar, no a SABER, sino a ENTENDER de toros. Y a través de la permanente comunicación que mantienen los aficionados con nosotros es como nos percatamos que nuestro objetivo se va cumpliendo lenta pero sólidamente. Nos complace que así sea. Gracias siempre.

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