LA PRENSA ESPAÑOLA Y JOSELITO ADAME EN SEVILLA.

6 de abril 2016.

ABC…
El Cid y Joselito Adame dan una vuelta al ruedo con dos manejables toros de la sosa corrida de Las Ramblas

Reaparece Joselito Adame de una cornada. También flaquea el tercero, con las fuerzas muy escasas. Fernando Sánchez parea, andando al toro, con gracia. Cuida Joselito al toro, que apenas transmite nada, con buen oficio y valor, pero la faena no cuaja. Está puesto con los toros que se lidian en España. Como mata a la segunda, la gente queda callada.

Se luce Adame en el sexto, el que “Vidriera” se llama, como el que inventó Cervantes en la tierra sevillana. Jarocho y Sánchez saludan, banderilleros de fama. Galopa el toro y Adame guía con temple sus muy nobles arrancadas, en circulares completos, en el centro de la Plaza y lo mata recibiendo, pero tiene la desgracia de colocar mal la espada, delantera y lateral, que se queda haciendo guardia.

LA RAZÓN.es…
DOS FAENAS DE «EL CID» Y ADAME SALVARON LA TARDE
Joselito Adame, de azul marino y oro, pinchazo hondo y estocada (silencio); y estocada que asoma y descabello (vuelta al ruedo).

Reaparición y vuelta
Joselito Adame cumplió con el capote y dejó una faena un tanto fría que apenas llegó a los tendidos, posiblemente porque se dedicó más a cuidar las nobles acometidas del animal para que no se viniera a menos. Sus muletazos tuvieron el don de la suavidad y el temple, pero faltó la chispa de la emoción. Ya al final sometió algo más al toro en una tanda de naturales que resultaron de mejor factura. A punto estuvo de cambiar el sino de la tarde con el toro que cerró plaza. Tomó los engaños con cierta raza y aunque le costó humillar, se desplazó con bondad. Y lo aprovechó el diestro azteca, que inició su faena con ocho estatuarios junto a tablas sin enmendarse un centímetro, para irse a continuación a los medios y torear con empaque y profundidad sobre la mano diestra. Compás abierto y temple en su muñeca. Se sucedieron las tandas y la tarde caminó hacia un final feliz. Bien también con la zurda para no dejar pasar su tarde en Sevilla, como ya hiciera en otras temporadas anteriores. Y es que se le da bien la Maestranza, aunque le falte el triunfo rotundo. Lástima que la espada no viajase como él se propuso…

SEVILLATORO.es…
Dos toros para salvar un festejo
Plaza de toros de Sevilla.

Sexta de abono. Media plaza. Seis toros de Las Ramblas, desiguales de presencia, dos zambombos 3º y 4º desentonaron, de juego variado. Noble el 1º; bravo y noble, el 5º; bueno, el 6º; 3º y 4º, descastados, el 2º muy parado. Saludaron en las banderillas del sexto Jarocho y Fernando Sánchez. Buena tarde de Miguel Martín.

Joselito Adame, de azul marino y oro. Pinchazo hondo y estocada. Silencio. En el sexto, estocada que asoma y descabello. Vuelta al ruedo.

MUNDOTORO.es…
El sexto colorado, el de más cuello de la corrida, tuvo su momento clave en la muleta. Ocho ayudados por alto seguidos, sin mover las zapatillas en el tercio. Una segunda tanda de derechazos en e centro del ruedo en la que el animal humilló y se desplazó. Ya en la tercera le costó más. Adame de ahí en adelante tuvo que poner más de su parte para mantener el ritmo de la faena. Llegó el molinete en una última serie antes de ir a por la espada y los del desdén y trincherillas antes de entrar a matar. La estocada recibiendo hizo guardia. Hubo leve petición de oreja.

De buenas hechuras el segundo, también tuvo buena condición. Joselito Adame despertó al público en un quite por chicuelinas rematado de una media. Alcalareño fue prendido y empujado contra las tablas cuando salió del primer par y se llevó una ovación cuando se fue a colocar el último par. Suavidad de El Cid en la primera serie de derechazos. Por el izquierdo los naturales no surgieron con la misma facilidad y volvió a coger la diestra pero el toro se rajó, buscando las tablas.

AplausoS.es…
La espada deja sin premio a El Cid y a Joselito Adame

El grandón tercero no pudo con sus kilos. Falto de fuerzas también, se le cuidó en los primeros tercios. Joselito Adame planteó una faena de entrega y disposición pero que terminó diluyéndose entre las veces que perdía las manos el toro. Se justificó el azteca sobre ambas pitones, siendo silenciado.

Buen toro el sexto, si bien duró algo menos que el quinto. Adame realizó una faena de mucha enjundia por su torería, verticalidad, firmeza y cadencia. La ejecutó entera en los medios. El toro ayudó, tuvo calidad y bondad, y la oreja estaba asegurada para el mexicano, que entró a matar recibiendo con tan mala fortuna que la espada le hizo guardia. Descabelló después. De ahí que no hubiera pañuelos y perdiera el trofeo que había ganado manejando los engaños.

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