20 octubre, 2021

EL TORO IDEAL

Fue algo sorprendente y digno de analizarse por su capital importancia. Es el caso del toro del que todos hablaban en todas partes.

Luego que terminó el homenaje al maestro REYNALDO TORRES en la Asociación de Matadores el pasado jueves 14, se formaron corrillos de aficionados que, degustando el vino que se ofreció, hablaban de lo que se tiene que hablar, de toros. Siendo yo uno de los anfitriones y debiendo saludar a los amigos que asistieron recorrí todos los grupos y, en todos, el tema común era el indulto que se había ganado el día anterior “Cobradiezmos” el toro de VICTORINO MARTÍN en Sevilla y toreado muy pobremente por MANUEL ESCRIBANO.

Fue algo sorprendente y digno de analizarse por su capital importancia. Es el caso del toro del que todos hablaban en todas partes.

Luego que terminó el homenaje al maestro REYNALDO TORRES en la Asociación de Matadores el pasado jueves 14, se formaron corrillos de aficionados que, degustando el vino que se ofreció, hablaban de lo que se tiene que hablar, de toros. Siendo yo uno de los anfitriones y debiendo saludar a los amigos que asistieron recorrí todos los grupos y, en todos, el tema común era el indulto que se había ganado el día anterior “Cobradiezmos” el toro de VICTORINO MARTÍN en Sevilla y toreado muy pobremente por MANUEL ESCRIBANO.

Una semana más tarde, durante la fastuosa entrega de premios “Minotauro” que la Peña 432 otorga a lo mejor de la temporada de la “México” pude platicar con varios prestigiosos ganaderos amigos míos. Otra vez “Cobradiezmos” era materia de reflexión infaltable.

Son varios los hilos de análisis que propone el caso del toro de VICTORINO, todos urgentes, todos vitales, todos apasionantes. Empecemos por el asunto de la bravura, que los otros los abordaremos otro día.

Alguna vez conté que en la segunda mitad de los noventas conocí y conviví un par de días con don VICTORINO MARTÍN en Aguascalientes. Había venido a dar una conferencia y, además de cenar con él y PEPE CHAFICK, me concedió una entrevista.

– ¿Cuál es el principal factor al que le atribuye el gran éxito de su ganadería y al que se debe que llegara a primer plano luego de que nadie creía en ella cuando la compró?

– Eso para mí no tiene duda. Yo desde el principio aposté por la bravura. Ese es y debe ser el tema de hoy. Hoy que sabemos que si un calificativo define vergonzosamente la pasada temporada grande en la “México” es justo lo contrario: el descastamiento. Ese descastamiento que se repite en idéntica proporción y amenaza con marcar también la actual feria de San Marcos. Un defecto que avanza vorazmente por las plazas de todo el Planeta de los Toros.

El descastamiento es exactamente lo opuesto a lo que define a la fiesta brava. Y el gran secreto que la mantiene viva, que la ha hecho perdurar por siglos y que garantiza la emoción en las plazas, es la bravura en el toro. Ya de manera más simple no se puede decir. La bravura es el sentido de ser de este espectáculo y es lo único que puede asegurar y proteger su futuro.

Nadie puede poner en duda la bravura ejemplar que demostró “Cobradiezmos” persiguiendo la muleta. Una bravura vivaz y emotiva, bravura conmovedora que lograba el milagro de transmitir, de comunicar, de electrizar.

En México tuvimos bravura de ese calibre y la hemos ido perdiendo año con año, lustro con lustro.

Ahí en el hotel Presidente Intercontinental, en los premios “Minotauro”, me confirmaba el ganadero de Los Encinos EDUARDO MARTÍNEZ URQUIDI que, rebajar la bravura es relativamente fácil y rápido; pero recobrar la bravura es algo muy complicado de lo que no se podrán obtener resultados en menos de QUINCE AÑOS.

Por eso la urgencia en que los ganaderos vuelvan pronto a lo esencial. Seguro estoy que en este país hay todavía veneros donde encontrar simiente brava.

Es verdad que con estos toros descastados a veces se pueden lograr algunas faenas triunfales. Pero son faenas de poca emoción, descafeinadas, olvidables. Y un espectáculo sin el picante de la emoción tarde o temprano será sustituible, intercambiable por otro que tenga más contenido.

Para terminar la entrevista con VICTORINO MARTÍN le pedí un mensaje final y me contestó:

– La simiente que tengo en mi ganadería, que es lo de Saltillo, la tienen también aquí en México. Aquí tienen un tesoro y deben preservarlo atendiendo en primer lugar la bravura. Los ganaderos mexicanos tienen la palabra.
Correo electrónico: teran.paco@gmail.com

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