20 junio, 2021

LA HISTORIA NOS DICE… COSSÍO DECLARA, Y LOS GANADEROS LE RESPONDEN.

Las últimas novedades en el pleito hispano-mejicano, con sus recientes derivaciones… (12 de febrero 1959).

Siempre hemos tenido la impresión -cada ves más confirmada-, de que las recientes propuestas mejicanas para resolver el pleito entre los toreros españoles y aztecas estaban demasiado influidas por intereses ajenos a los meramente toreros; es decir, que las propuestas de plazas de los estados con reserva obligatoria de puestos para toreros españoles era un episodio mas de la lucha entre las empresas mejicanas. Esto ya lo escribimos en números pasados, y solamente a titulo de recordatorio insistimos en ello.

En apoyo de nuestra tesis vamos a hacernos eco de las declaraciones que don Moisés Cossío ha hecho a la prensa mejicana.

Las últimas novedades en el pleito hispano-mejicano, con sus recientes derivaciones… (12 de febrero 1959).

Siempre hemos tenido la impresión -cada ves más confirmada-, de que las recientes propuestas mejicanas para resolver el pleito entre los toreros españoles y aztecas estaban demasiado influidas por intereses ajenos a los meramente toreros; es decir, que las propuestas de plazas de los estados con reserva obligatoria de puestos para toreros españoles era un episodio mas de la lucha entre las empresas mejicanas. Esto ya lo escribimos en números pasados, y solamente a titulo de recordatorio insistimos en ello.

En apoyo de nuestra tesis vamos a hacernos eco de las declaraciones que don Moisés Cossío ha hecho a la prensa mejicana. Motivo fundamental de estas declaraciones ha sido -y cómo no- la citada y desestimada propuesta de las empresas de los estados a los diestros españoles encuadrados en el Grupo Taurino del Sindicato Nacional del Espectáculo. Que aunque dicha propuesta ha sido desechada, su estudio nos indica con claridad el actual planteamiento del problema.

Dice el señor Cossío que no se acertaba a explicar el motivo por el cual los demás empresarios mejicanos estimulan el reto de los toreros españoles a la México -los mejicanos, como sabemos, ya se han arreglado y llevan cuatro corridas toreadas en dicha Monumental, por lo que el reto quedaba solamente «reservado» a nuestros compatriotas-, y que tampoco era admisible que nadie se ofreciese a pagar lo que no debía, aludiendo con ello a la oferta de El Toreo de pagar en nombre de la México lo adeudado a los españoles, oferta que éstos han declinado. Como en correcto derecho debe ser.

Continúa al señor Cossío sus declarándonos estableciendo la comparación entre lo que es la México y lo que son las plazas de los estados. «Todos los toreros españoles saben -afirma el empresario de la Monumental- que donde se cobran cantidades importantes es en la México, y a ningún torero español de categoría le interesa venir a torear a las plazas de los estados sin contar antes con un contrato ventajoso en la México». No deja de ser razonable su argumento.

Las declaraciones entran -en este punto- a mostrarse discrepantes con lo que llama «aval» de los ganaderos mejicanos a la oferta de las empresas.

Don Moisés Cossío discrepa y lamenta la actitud ganadera, pero algo en sus declaraciones ha sido controvertido y modificado por los dueños de las vacadas, según daremos a conocer a continuación. Lo que Cossío dice es que los ganaderos no demuestran tener amor a la Fiesta desde él momento en que – por intermedio de uno de sus agentes, don Arturo Alvares- ha pedido a la Unión de Criadores que le vendan quince corridas de toros y treinta y cinco novilladas, sin que la Unión haya respondido nada a la citada solicitud.

Y las declaraciones terminan con la oferta que ya es conocida. Estima que el Sindicato Nacional del Espectáculo -a través de su Grupo Taurino- ha dado una solución justa y lógica al problema, es decir, la solución de que no hay solución por el momento, y se reafirma en la oferta de pagar los adeudos a los toreros españoles cuando el pleito entre éstos y los toreros mejicanos se resuelva y se reanuden las actividades de los diestros hispanos en tierras de Méjico.

LOS GANADEROS RESPONDEN

Pero -como decimos más arriba- los ganaderos aztecas no están conformes con las alusiones de que les ha hecho objeto el señor Cossío, y hasta nuestra redacción ha llegado, autentizada con la firma del presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia de Méjico, A. C , don José C. Madrazo; del secretario, don José Antonio Llaguno G, y del primer vocal, don Manuel Buch, una carta dirigida a don Moisés Cossío con fecha 3 de febrero, y que copiada a la letra dice como sigue:

«Muy señor nuestro:
Referente á sus declaraciones, publicadas el día de hoy en los diarios especializados, queremos aclararle los puntos de ellas en que hace mención de nosotros:

1) En primer lugar, no contestamos la carta abierta que hace tiempo nos dirigió el señor don Arturo Alvares, conocido también como «El Vizcaíno», por no reconocerle ninguna representación oficial como miembro de la empresa, que por sus declaraciones de hoy sabemos ya que usted también forma parte de ella; pero ahora que usted aclara que esa carta si fué girada por su empresa, procedemos a contestarla: Si usted es nuevo en el medio taurino, el señor Alvares no lo es, y debía saber que parte de la seriedad y prestigio de la Fiesta reside en su tradición; pues bien, ha sido y sigue siendo tradicional que sean las empresas las que se dirijan particularmente a cada ganadero que les interese para tratar de llegar a un acuerdo en precio y condiciones; nosotros podemos mediar en la contratación de un ganadero solamente cuando sea él quien nos lo solicite, y de ninguna manera podemos forzarlo a que comunique a esta Unión sus condiciones de contratación si él no lo desea; lo único que podemos hacer en ese sentido es girar una circular a nuestros agremiados solicitándoles si es que ellos lo desean así, que se pongan en contacto con determinada empresa, servicio que está también a sus órdenes como a las de cualquier otro.

2) La seriedad de su empresa de la cual usted quiere hacer gala en sus declaraciones, se ve muy mermada por el hecho de ponerse a hacernos cargos sin estar interiorizado en el asunto; el «aval» que usted dice que dimos para que lo vetaran consistió en una carta que nos solicitaron varias empresas de provincia, en la cual se hiciera constar que desde su fundación, que en algunas data de más de treinta años, todos los tratos que han tenido con nuestros agremiados han sido regidos por la más absoluta solvencia moral y económica, y dado que nunca hemos recibido una queja de ninguno de nuestros socios que merme la solvencia de las empresas solicitantes, no tuvimos ningún inconveniente en extenderles la constancia que deseaban. Como ve usted, en ningún momento empleamos el verbo «avalar», cuyo significado, según, el diccionario, es muy distinto. Cabe aquí aclarar también que los empresarios solicitantes tuvieron la gentileza de mostrarnos el escrito que dirigieron al Sindicato del Espectáculo en España, y su contenido era el mismo que han publicado en los periódicos, no mencionando en absoluto ningún veto a la Plaza México.

3) Por último, queremos recordarle que esta Unión presta servicio a todos los elementos de la Fiesta, dentro de sus atribuciones; puede usted preguntarle al señor Conde y al licenciado Garciadiego, que hasta entonces se habían dirigido a nosotros como únicos representantes oficiales de su empresa, si no les extendimos inmediatamente, y a pesar de haberlo solicitado en horas de la noche y molestando en sus respectivos domicilios a nuestros directivos, la constancia que les exigió la Oficina de Espectáculo como requisito para autorizarles la venta, del derecho de apartado, consistente en certificar que las firmas de los contratos de ganaderos que ustedes le presentaban eran auténticas.

Por la Directiva: él presidente, José C. Madrazo; el secretario, José Antonio Llaguno C; el primer vocal, Manuel Buch.

Méjico, D. F., 3 febrero 1959.»

Por nuestra parte no entramos a comentar los términos de la polémica, y una vez cumplido con nuestro deber dé información y de servicio a la actualidad del tema hispanoazteca, hacemos punto.

FUENTE: Revista El Ruedo XVI – Madrid. 12 de febrero 1959.

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