3 agosto, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Por una desconcentración en una corrida o un paso únicamente regular por una feria sería imprudente y necio desacreditar a un espada. Joselito Adame, quien no tuvo una feria sanmarqueña totalmente exitosa, retornó a España en donde, pese a no haber comparecido a la feria de San Isidro, mantiene una buena campaña triunfando en plazas del interior del territorio ibero y, sobre todo, manifestando una tauromaquia maciza, seca, robusta, cada tarde con mayor solvencia y bien encaminada para ser hoy el coletudo mexicano más internacional, muy a pesar de que muchos de sus propios paisanos, sin procuración de la prudencia para no caer en temerarios juicios, aún le regateen el título de máxima figura de la torería azteca.

Por una desconcentración en una corrida o un paso únicamente regular por una feria sería imprudente y necio desacreditar a un espada. Joselito Adame, quien no tuvo una feria sanmarqueña totalmente exitosa, retornó a España en donde, pese a no haber comparecido a la feria de San Isidro, mantiene una buena campaña triunfando en plazas del interior del territorio ibero y, sobre todo, manifestando una tauromaquia maciza, seca, robusta, cada tarde con mayor solvencia y bien encaminada para ser hoy el coletudo mexicano más internacional, muy a pesar de que muchos de sus propios paisanos, sin procuración de la prudencia para no caer en temerarios juicios, aún le regateen el título de máxima figura de la torería azteca.

Atrabancado, irreflexivo en muchos instantes, sin estilo definido y creidillo en su trato personal, Roca Rey es ahora el diestro más importante de América y el más importante de los nacidos en Perú en toda su historia de toros. Con apenas 19 años de edad y algunos meses de alternativa ya salió a hombros de la mayoría de las plazas trascendentales del planeta. Sin embargo ello no es lo notado, sino lo ilógico que un joven oriundo de un país bastante inferior en tradición taurina a México, haya podido conquistar ya el Atlas de la fiesta brava. El sistema viciado y soberbio de nuestra patria, si le queda algo de conciencia, ha de tomar nota de la fórmula para alcanzar esos tremendos logros…

Luis David Adame durante esta campaña española que se encuentra en el punto alto de la relajienta, briaga, populosa y severa feria de Pamplona se ha hecho valer como un orgullo taurino más o menos mexicano. Su preparación taurina no es nacional. Este hermano menor de Joselito fue a semejante sitio y delante de un fuerte encierro del Parralejo tuvo una rotunda desenvoltura haciendo el toreo con técnica, variedad, frescura y eficacia, también con manifestación artística sin mexicanidad, para con tres orejas en sus puños salir a hombros por cuenta de los más desbordados pamplonicas. Si antaño los diestros mexicanos (ya matadores, ya novilleros) cruzaron el Atlántico parea aportar una novedosa, híbrida y original tauromaquia, hoy han de ir al viejo mundo a prepararse para complicadamente poder hacerse de un nombre en tan hermético ambiente.

El ejercicio de la tauromaquia está estructurado por un rito identitario y muy profundo, el cual tiene como terrible esencia el peligro inminente; entre los protagonistas centrales late la alta posibilidad de la muerte, que casi siempre recae en la bestia, sin embargo el hombre puede resultar seriamente lastimado o, en el peor de los casos, hasta sin la vida. Las contingencias son flagrantes.

Lamentablemente este año ya son varios los que han dejado su existencia en las astas de los toros. El último fue Víctor Barrio, un joven y espigado diestro que sufrió una brutal cornada, mortal de necesidad, mientras practicaba la tauromaquia en el coso de Teruel, España el pasado sábado 9 del corriente.

El toro burraco, de ordinaria presencia, se coló, en su dinámica trágica se llevó el cuerpo del espada y estando éste en la arena, certero le apuntó en el tórax y el cuerno penetró hasta lesionarle la arteria aorta cegándole la existencia.

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