19 junio, 2021

RESUMEN DE LA FERIA DE SAN FERMIN 2016: ROCA REY DOS VECES EN HOMBROS POR LA PUERTA GRANDE.

Notas
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias españolas de la temporada taurina del 2016, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.

Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A continuación hago algunas observaciones sobre el ganado lidiado y el resultado económico de la feria, basado en la asistencia de público a la plaza. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones.

Notas
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias españolas de la temporada taurina del 2016, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.

Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A continuación hago algunas observaciones sobre el ganado lidiado y el resultado económico de la feria, basado en la asistencia de público a la plaza. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones. Además, en un anexo informo sobre los premios concedidos a los triunfadores de la feria por las instituciones locales.

Advierto que mis conclusiones y comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en las pantallas del televisor y lo leído en la prensa cibernética.

Sobre la popular Feria de San Fermín de Pamplona y el abono de la edición 2016

La Feria de San Fermín de Pamplona (España), que se celebra en el mes de julio, es la feria taurina más conocida internacionalmente, en parte por la popularidad de sus encierros matinales, los que son televisados para el mundo como si estos fueran espectáculos deportivos. También, ha contribuido enormemente a la universalidad las ruidosas y típicas fiestas patronales pamplonicas, que fueron temas recurrentes en los escritos de Ernest Hemingway, los que luego se representaron en escenas de algunas películas basadas en las novelas de este genial premio Nobel de literatura. Por otro lado, en un sentido estrictamente taurino San Fermín, es la feria más importante de las celebradas en una plaza de toros clasificada como de segunda categoría, y en la que los triunfos de los toreros tienen resonancia, especialmente porque estos suceden enfrentándose con los serios toros que se lidian en este ciclo ferial navarro. La feria también es famosa por el espíritu festivo y el ruido ensordecedor que reina en los tendidos, especialmente en los de sol. La realidad es que una mayoría del público va a la plaza a divertirse, y si lo que sucede en el ruedo no le interesa, en vez de aburrirse, se distraen fraternizando con los amigos, tocando música, bailando, comiendo y bebiendo. Otra característica de ese entusiasta público es la generosidad en la petición de orejas, reaccionando más a la temeridad del torero y al toreo accesorio, que a la calidad intrínseca del arte de torear. Otra peculiaridad de esta feria es que está organizada no por empresarios profesionales con la intención de lucro, sino por la institución pública Casa de Misericordia de Pamplona, cuya único propósito es ayudar a los necesitados con los beneficios que dejan los festejos.

La edición de la Feria San Fermín 2016 comenzó el martes 5 de julio con una novillada y concluyó el jueves 14 con la corrida de toros de Miura. En total, el abono se compuso de diez festejos, que incluían una novillada, un festejo de rejones y ocho corridas de toros.

Los veinticuatro puestos de las ocho corridas de toros fueron ocupados por veintidós diestros, ya que López Simón y Roca Rey hicieron doblete. Además de la atracción de estos dos espadas noveles, en los carteles destacaban las presencias de las figuras Alejandro Talavante, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera y se notaba las ausencias de Ponce, Morante y Manzanares. Otros alicientes más del abono eran las inclusiones en los carteles de notables diestros que esta temporada han triunfado en San Isidro, como Juan Bautista, Juan del Álamo, Paco Ureña o Alberto Agilar, y de maestros que triunfaron en el San Fermín de la temporada pasada, como Abellán, Padilla. Eugenio de Mora, Fandiño o Escribano. Una novedad era la reaparición de Dávila Miura para enfrentarse a toros de su familia Miura.

Con referencia al ganado, se lidiaron cuatro corridas de las ganaderías conocidas como ‘duras’, las de Fuente Ymbro, Cebada Gago, José Escolar y Miura, y otras tantas de los encierros comerciales, que más o menos apetecen a las figuras. Estas llevaban los hierros de Victorino del Rio, Jandilla, Núñez del Cuvillo y Pedraza de Yeltes.

Ahora continuaré este resumen primero anotando los carteles de los diez festejos con los resultados, en forma de breves reseñas para mostrar como el público evaluó las actuaciones de todos los protagonistas después de arrastrarse los toros que lidiaron. Luego, haré algunos comentarios generales sobre los resultados económicos y sobre el ganado lidiado, y concluiré comentando con más detalles sobre los toreros triunfadores.

Carteles con reseñas

Las siguientes son las reseñas de los diez festejos del abono, según los datos aparecidos en la prensa cibernética:

Pamplona, 5 de julio. Primera de la Feria de San Fermín. Novillos de El Parralejo (bien presentados, nobles y con buen juego en conjunto; los mejores el 1º, el 3º y el 5º, y complicado y deslucido el 6º) para Javier Marín (vuelta tras leve petición; oreja tras aviso), Luis David Adame (oreja; dos orejas; salida en hombros) y Andy Younes (silencio; silencio tras aviso). Entrada: 3/4.

Pamplona, 6 de julio. Segunda de la Feria de San Fermín. Cinco toros de Capea y uno de San Pelayo, el 5º, (bien presentados y de buen juego, excepto el deslucido 5º, el mejor el repetidor y noble 4º, al que se le dio la vuelta al ruedo) para Hermoso de Mendoza (dos orejas; dos orejas con petición de rabo; salida en hombros), Leonardo Hernández (dos orejas; ovación; salida en hombros) y Roberto Armendáriz (ovación; ovación). Entrada: casi lleno.

Pamplona, 7 de julio. Tercera de la Feria de San Fermín. Toros de Fuente Ymbro (bien presentados y muy serios, el mejor el bravo y repetidos sexto, al que se premió con la vuelta al ruedo; deslucido el 4º; encastados el 1º y el 2º, y con dificultades el 3º y el 5º) para Miguel Abellán (silencio; silencio), Paco Ureña (silencio; silencio tras aviso) y Roca Rey (oreja y herido leve; dos orejas; salida en hombros). Entrada: lleno.

Pamplona, 8 de julio. Cuarta de la Feria de San Fermín. Toros de Cebada Gago (muy bien presentados, serios y que fueron complicados y desarrollaron peligro en conjunto) para Eugenio de Mora (silencio; silencio tras aviso), Pepe Moral (silencio; vuelta tras petición) y Javier Jiménez (saludos y herido; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona, 9 de julio. Quinta de la Feria de San Fermín. Toros de José Escolar (bien presentados, de juego desigual) para los diestros Francisco Marco (silencio; silencio), Juan Bautista (saludo tras petición; oreja) y Alberto Aguilar (saludos; saludos). Entrada: lleno.

Pamplona, 10 de julio. Sexta de la Feria de San Fermín. Toros de Pedraza de Yeltes (desigualmente presentados, con mucha arboladura, serios, desiguales de hechuras. deslucidos y desrazados que se siempre vinieron a menos) para Curro Díaz (silencio; silencio), Iván Fandiño (silencio; silencio tras aviso) y Juan del Álamo (silencio; silencio tras dos avisos). Entrada: lleno. Incidencias: los toreros hicieron el paseíllo desmonterados y sin música de fondo en señal de duelo por Víctor Barrio; al finalizar el paseíllo el público en pie guardó un minuto de silencio sonando de fondo la emotiva pieza “Silencio”, interpretada por la peña “Los del Bronce”.

Pamplona. 11 de julio. Séptima de la Feria de San Fermín. Toros de Jandilla (bien presentados; los más encastados el 2º y especialmente el 5º y los más deslucidos el 1º y 4º) para Diego Urdiales (silencio; saludos tras aviso), Alejandro Talavante (oreja; vuelta al ruedo) y López Simón (oreja tras aviso; vuelta al ruedo tras petición). Entrada lleno. Incidencias: los toreros hicieron el paseíllo desmonterados y los tres diestros brindaron sus primeros toros al cielo en memoria de Víctor Barrio, fallecido el pasado sábado en Teruel.

Pamplona. 12 de julio. Octava de la Feria de San Fermín. Toros de Victoriano del Río (serios y bien presentados y de buen juego en conjunto; el 1º, 3º y 4º manejables, y el mejor el bravo y repetidor 5º, al que se premió con la vuelta al ruedo) para Juan José Padilla (oreja con petición de la segunda tras aviso; silencio tras dos avisos), El Juli (silencio tras aviso; dos orejas; salida en hombros) y López Simón (saludos tras aviso; oreja). Entrada: lleno.

Pamplona. 13 de julio. Novena de la Feria de San Fermín. Toros de Núñez del Cuvillo (bien presentados, serios, bien hechos y armados y de buen juego en general, los mejores el 2º, el 4º y el 5º y deslucido el 6º) para Sebastián Castella (silencio tras aviso; oreja), Miguel Ángel Perera (saludos; saludos) y Roca Rey (dos orejas; silencio; salida en hombros). Entrada: Lleno.

Pamplona. 14 de julio. Décima y última de la Feria de San Fermín. Toros de Miura (bien presentados, variados de hechuras y desiguales de juego; los mejores el 2º y el 5º, los demás, complicados y con peligro) para Rafael Rubio “Rafaelillo” (saludos; vuelta tras fuerte petición), Eduardo Dávila Miura (oreja; saludos tras dos avisos) y Javier Castaño (vuelta tras petición y aviso; silencio). Entrada: lleno. Incidencias: Fernando Sánchez saludó en banderillas tras parear al sexto.

Las entradas
Como es la norma en la Feria de San Fermín, los beneficios económicos para la Casa de Misericordia han debido de ser considerables, pues lo mismo en los festejos con las figuras en los carteles, como en los festejos con carteles menos rematados, la asistencia a la plaza ha sido masiva. El coso se llenó en todos los festejos excepto en la novillada, en la que se cubrieron tres tercios del aforo.

Sobre el ganado bravo
Al comentar más adelante sobre los resultados de los festejos, me referiré específicamente a las cualidades, o falta de ellas, del ganado lidiado en la feria, por lo que aquí solo apunto a un hecho importante, que consiste en que, a diferencia de lo que sucedió en las ferias primaverales de Sevilla y Madrid, de los sesenta ejemplares corridos en los diez festejos no se devolvió a los corrales ningún toro o novillo, y que ni tampoco se rechazó ningún astado en el reconocimiento veterinario, por lo que los encierros no fueron remendados con toros de diferentes hierros.

Los triunfadores
Como muestran las reseñas, en las novilladas se cortaron cuatro orejas, en el festejo de rejones seis, y en las ocho festejos mayores catorce. O sea, que se concedieron un total de veinticuatro apéndices. Estos fueron los agraciados que puntuaron: el novillero mexicano Luis David Adame obtuvo tres trofeos y el navarro Javier Marín uno; el rejoneador Hermoso de Mendoza cortó cuatro orejas y Leonardo Hernández dos; de los matadores, Roca Rey obtuvo cinco, El Juli y López Simón dos, y Juan Bautista, Alejandro Talavante, Juan José Padilla, Sebastián Castella y Eduardo Dávila Miura una.

Los novilleros
El ciclo ferial se abrió el martes 5 de julio con una novillada, en la que debutaban en Pamplona el navarro Javier Marín, el mexicano Luis David Adame y el francés Andy Younes. Lidiaron un buen encierro de El Parralejo, cuyos novillos estuvieron muy bien presentados y, en conjunto, fueron bravos en los caballos, y embistieron al capote y muleta con nobleza y movilidad. La excepción fue el exigente novillo que cerró plaza que embestía a media altura, se quedaba corto y buscaba. Curiosamente, novillos de este mismo hierro han sido lidiados en la ya clásica novillada pamplonica desde el San Fermín 2012. Adame fue el máximo triunfador al cortar tres orejas, le siguió el navarro que dio una vuelta al ruedo en el primero de la tarde y obtuvo un trofeo del cuarto, mientras que el joven francés se fue de vacío.

Adame, que ya en San Isidro dio un toque de atención al ser el triunfador de los novilleros con solo cortar una oreja de mucho peso al único novillo que mató, al costo de ser gravemente herido, en su presentación en Pamplona ha pegado un chupinazo, al cortarle una oreja a su noble primer novillo, y al desorejar a su bravo y repetidor segundo, tras bordarle una magistral faena. El sumar trofeos es admirable, pero lo es aún más la manera como el hidrocálido lo hizo, toreando con capote y muleta con variedad, firmeza, valor sereno, clase, mando, templanza, torería, gusto e inteligencia lidiadora, y con cierto carisma; más lo consiguió hacer con una pasmosa facilidad, como si estuviera toreando de salón en su casa. Además, conjugó el toreo clásico con el de cercanías y de adornos cuando los toros ya no repetían. Remató sus dos faenas con buenas estocadas, la del quinto recibiendo. Buen debut del mexicano que abandonó el ruedo saliendo en hombros por la puerta de los triunfadores. Marín, que había dado un toque de atención en su presentación en Madrid, en donde cortó una oreja, no perdió tiempo para ganarse a sus paisanos, al recibir al primer novillo con cuatro muy ajustados faroles de rodillas y una media, con lo que puso al público de pie aplaudiéndole. Con la muleta sin más comenzó la faena en los medios dando un par de series de derechazos, efectuados con temple, mando y firmeza. Con la izquierda los naturales tuvieron belleza pero les faltó ajuste. Calentó de nuevo al auditorio al completar unas ajustadas manoletinas, pero por matar de media estocada atravesada tras un pinchazo no hubo trofeo, pero sí una vuelta al ruedo. La oreja se la cortó al serio cuarto novillo-toro, al que también recibió con un afarolado de rodillas, seguido por unos elegantes lances a pies juntos. Con la muleta sobresalieron tres tandas de naturales y unos largos circulares, antes de nuevo dar unas manoletinas. Al cobrar una estocada de la que el animal tardó en doblar se ganó un trofeo, tras sonar un aviso. Sorprende que este diestro, que apenas ha toreado de novillero y esta era su segunda novillada en que actuaba esta temporada, estuviera tan seguro en la plaza. Parece que Navarra ha encontrado un nuevo torero.

A Andy Younes le tocó el peor lote, el tercero con la fuerza justa y el sexto, el único astado del encierro que presentó dificultades. Con ellos estuvo muy valiente y decidido, aunque en algunos momentos se le notó la falta de placeo. En su primero por su esfuerzo tal vez hubiera obtenido algún premio, pero al matar de pinchazo, estocada y tres golpes de descabellos, solo hubo silencio’, Y aun estuvo peor con los aceros al deshacerse del sexto con cinco pinchazos más dos golpes de descabello. También hubo silencio.

Los rejoneadores
Seis horas y media después de que en el Ayuntamiento de Pamplona sonara el chupinazo que anunciaba el comienzo de las fiestas de San Fermín, por el ruedo de la Plaza de Toros de Pamplona hacían el paseíllo el maestro de maestros del rejoneo Hermoso de Mendoza, Leonardo Hernández, el máximo triunfador de la pasada Feria de San Isidro, que debutaba en Pamplona, y el navarro Roberto Armendáriz, para rejonear un buen encierro de Capea.

Esa tarde, ante un público que casi llenaba la plaza, Hermoso, otra vez más en su tierra, dio lecciones de toreo a caballo, con el resultado de ser premiado con cuatro orejas, y el caballero debutante desorejó a un toro por partida doble, por lo que ambos abandonaron el coso en hombros, mientras que el otro jinete navarro, tras tener una lucida actuación, se fue sin puntuar por fallar con los rejones de muerte y con los aceros al desmontar.

Hermoso de Mendoza comenzó la tarde, a lomos de Napoleón, colocando un buen rejón de castigo al buen astado de Capea, que de salida salía suelto, pero respondiendo al castigo embistió con bravura, y desde ahí en adelante la faena del maestro fue de mejor a superior. Banderilleó con naturalidad y elegancia con Berlín, Belluga y Pirata, y sin olvidar hacer con ellos toda clase de emocionantes recortes y adornos en terrenos muy comprometidos, sin que el toro le tocara a sus monturas, y al rematar lo bien hecho con un rejonazo, del que dobló el toro sin puntilla, el jinete paseó dos orejas. Parecía imposible, pero su magna obra al bravo y noble cuarto astado, que fue premiado con una vuelta al ruedo al ser arrastrado, fue aun superior a la del primero, y al rematarlo de otro efectivo rejonazo, de nuevo se ganó un doble trofeo, pero el presidente no le concedió el rabo que el público pidió con fuerza.

Leonardo Hernández se ganó al público pamplonico al cortarle dos orejas al segundo astado de la tarde, un animal que de salida se quedaba corto, pero luego embistió con codicia, haciendo posible que la labor del extremeño tuviera calidad y al mimo tiempo espectacularidad. A lomos de sus caballos estrellas Calimocho, Sol y Xarope, puso banderillas normales a una y dos manos, y las cortas al violín, siempre atacando de frente, ajustándose en los embroques y dando los oportunos cambios en los últimos instantes, cuando parecía que los caballos no tenían salida de los encuentros, emocionando a los espectadores, que al ver al toro desplomarse sin puntilla de un certero rejonazo, pidieron las dos orejas, las que el presidente otorgó con justicia. Su labor a su segundo, con el hierro de San Pelayo, también fue meritoria de al menos un trofeo, pero al toro echarse cuando el extremeño estaba dispuesto a clavar el rejón de muerte, el público se enfrió. Al toro levantarse tembloroso, antes que volviera a caerse Leonardo lo remató rápidamente con medio rejón de muerte que necesitó que se desmontara para descabellar. El premio quedó en una fuerte ovación.

Lo tenía difícil Roberto Armendáriz tras el triunfo de sus compañeros, y por tener que enfrentarse con los dos menos buenos astados del buen encierro. No obstante, el navarro no se amilanó y en sus dos actuaciones hizo méritos para puntuar, y lo hubiera conseguido si hubiera sido más efectivo con los rejones de muerte y con la espada y el descabello. No obstante a pesar de estos fallos, al retirarse al burladero fue cariñosamente ovacionado por sus paisanos para premiar su buen hacer rejoneando.

Los matadores de toros
Espectacular debut de Roca Rey: tres orejas y Puerta Grande

En la novillada y en el festejo de rejones el público que ocupaba la plaza era similar en conducta al de cualquier otra plaza importante ya que, por estar ausentes las peñas, la paz reinaba en el coso. Sin embargo, el Día de San Fermín la mayoría de los espectadores de los que cubrían la plaza hasta la bandera para ver la primera corrida del ciclo, estaban allí tanto para disfrutar con el toreo como para divertirse con las ruidosas fiestas que las peñas espontáneamente formaban en los tendidos. Y así sucedería hasta que el jueves 14 se cerró la feria.

El cartel lo componían Miguel Abellán y Paco Ureña, que volvían a San Fermín tras haber abierto la Puerta Grande la temporada anterior, más Andrés Roca Rey, que debutaba en este ruedo como matador de toros. Se enfrentaron con un serio y bien presentado encierro de Fuente Ymbro, cuyos ejemplares dieron un juego variado, siendo el mejor el bravo y repetidor sexto astado, al que se premio con la vuelta al ruedo, y el tercero fue el más complicado.

El toro malo y el bueno le tocaron en suerte al Roca Rey y con ambos armó tal lio que consiguió que los peñistas se olvidaran de sus fiestas en los tendidos para poner atención en lo que sucedía en el ruedo mientras que el peruano toreaba. Al manso y deslucido tercero que desarrolló peligro, lo recibió con unos forzados lances a pies juntos. En cambio luego, ignorando el peligro, ejecutó un ajustadísimo quite por tafalleras, dando el primer aviso de que venía dispuesto a triunfar en Pamplona a cualquier precio, como ha estado haciendo en donde actúa. Comenzó la faena de rodillas en los medios, pero tras dar el primer muletazo el toro buscó las tablas, y allí le dio otro pase de rodillas, siendo volteado muy feamente, con la consecuencia de ser herido en el escroto. Sin mirarse, sangrando, continuó toreando, consiguiendo dar cortas tandas de derechazos y naturales, ejecutados con gran firmeza y mando, con los pitones del animal rozándole los muslos, y ya con el público enardecido, cobró un estoconazo que tumbó al animal sin puntilla. Pasó a la enfermería, tras dar una vuelta al ruedo con una oreja en la mano, Allí, le pusieron varios puntos en el escroto, y decidido salió para lidiar al buen sexto. Con el capote, lo saludó con unas preciosas verónicas combinadas con chicuelinas, y puso al toro en suerte en el caballo galleando. Con la muleta, tras brindar al público, inició la faena en los medios con pases cambiados por la espalda, y continuó haciendo un toreo clásico, en el que sobresalieron tres pausadas y toreras tandas de naturales, rematadas con pases de pecho e inspirados adornos. Concluyó la faena, enardeciendo a los peñistas con una serie de derechazos de rodillas, y al cobrar un estoconazo, se aseguró la salida en hombros al cortar dos orejas más, mientras que a los restos del noble y bravo Fuente Ymbro se le daba una vuelta al ruedo. ¿Quién pudiera haber adivinado que este muchacho peruano de 19 años, sin aun cumplir un año de alternativa, ya tiene categoría de figura?

Sus compañeros, el maestro Miguel Abellán y el clásico diestro Paco Ureña torearon con oficio y estuvieron siempre decididos intentando redondear sus faenas, logrando solo tener momentos brillantes haciendo un toreo serio y sobrio que no acaparó la debida atención de los festivos peñistas y, al fallar con los aceros ambos diestros, cosa que en Pamplona no se perdona, oyeron silencios al completar sus voluntariosas actuaciones.

Juan Bautista corta una oreja al quinto toro de la tercera corrida
Tras Roca Rey sumar tres trofeos en la primera corrida, hubo que esperar hasta que en la tercera corrida otro espada puntuara en el quinto toro, ya que en el segundo festejo mayor, con un peligroso encierro, no hubo diestro triunfador.

El viernes 8 en la segunda corrida el toledano Eugenio de Mora, y los sevillanos Pepe Moral y Javier Jiménez, este debutaba en Pamplona, lidiaron un pésimo encierro de Cebada Gago, cuyos toros, incluso en la “Feria del Toro”, impresionaban por su exagerado volumen y enormes cornamentas, y asustaban por el peligro que desarrollaron durante la lidia. Eran toros que hubieran valido para el toreo del principio del siglo pasado, cuando a este tipo de animales se macheteaban para dominarlos y matarlos con eficacia, y si tal cosa sucedía el público aplaudía a los toreros, pero no son apropiados para el toreo moderno cuando se espera que los diestros los toreen como si fueran manejables. Eso fue lo que el toledano y los dos sevillanos, que necesitan del triunfo, intentaron hacer toreando con pundonor y oficio, y jugándose el ser herido. Esto tuvo aun más mérito si se considera que ninguno de los tres diestros había toreado más de tres festejos esta temporada. Con este material no tuvieron opciones para el triunfo, y los resultados fueron que Eugenio de Mora, que hacía esa tarde el primer paseíllo de su temporada, fue silenciado al matar a sus dos toros. Pepe Moral también oyó silencio en su primero y dio una vuelta al ruedo en su segundo, principalmente como premio por haber matado con una efectiva estocada, y el debutante Jiménez saludó en el tercio en el tercero y fue silenciado en el sexto. Jiménez, cuando muleteaba de rodillas al tercer complicado Cebada Gago, fue volteado dramáticamente en tres ocasiones cayendo en una de ellas sobre su cuello, quedando inmóvil por algunos momentos. Cuando lo llevaban a la enfermaría se recuperó y volvió a la lucha para rematar al toro. Pasó a la enfermería con unas lesiones en el cuello. No obstante, en contra del consejo del médico, volvió al ruedo para lidiar al sexto toro. Una gesta de torero. Jiménez después del festejo fue llevado al Hospital Virgen del Camino de Pamplona, donde emitieron el siguiente parte facultativo de las fracturas “apófisis espinosa de tres vértebras cervicales: C-5, C-6 y C-7”. Permaneció hospitalizado durante unos días.

Otro dramático momento del festejo estuvo a cargo del diestro toledano cuando al dar un pase de pecho al primer Cebada Gago, este lo prendió por el muslo y fue zarandeado durante unos interminables segundos mientras el torero se agarraba al pitón tratando de desprenderse. El resultado de momento fue solo el destrozo de la taleguilla, aunque luego al desvestirse en hotel al notar una hinchazón. Pasó a un hospital con una aparente cornada interna que afortunadamente no existía.

El sábado, en la tercera corrida, actuaron el maduro diestro navarro Francisco Marco, el francés, Juan Bautista y madrileño Roberto Aguilar, que se enfrentaron a astados de José Escobar, que fueron más agresivos en el encierro matinal que por la tarde en el ruedo pues, aunque tuvieron nobleza, estuvieron en conjunto faltos de casta y fondo. Bautista fue el único espada que obtuvo un trofeo en el quinto, el mejor toro del bien presentado encierro.

El espada navarro, que parece que en la Feria de San Fermín es donde únicamente actúa en las últimas temporadas, toreó con maestría y facilidad, pero sin brillo, a sus dos manejables astados, el soso primero que no transmitía, y el deslucido cuarto, que se quedaba corto, con el que abrevió. Al dar un segundo pinchazo a su primer toro, fue volteado sin otra consecuencia de que el animal le rasgara la taleguilla, y a continuación cobró una estocada algo desprendida de la que el toro dobló. Sumó dos silencios en una tarde sin pena ni gloria. Aunque sin triunfar a lo grande, Alberto Aguilar, diestro acostumbrado a resolver los problemas que presentan las “corridas duras”, tuvo más gloria que pena lidiando tanto el tercero, un ejemplar que tuvo algo de clase al embestir con fijeza, como con el complicado sexto. Hubiera podido puntuar en el primero de su lote tras completar una lucida faena, pero al matar de pinchazo y estocada, el premio se quedó en saludar en el tercio. Al sexto le completó, con poderío y firmeza, una faena intermitente, pues el toro no repetía, y al rematarlo de una estocada certera tras un pinchazo, también saludó en el tercio.

A Juan Bautista le tocó en suerte el segundo Escobar que se movió sin entrega, pero si con nobleza, y el manejable quinto, el más potable del encierro., A ambos los lidió con maestría, seguridad, oficio y conocimientos. Al primero de su lote lo recibió con unas templadas verónicas, y luego lo puso en suerte en el caballo con unas artísticas chicuelinas al paso. A su facilona labor con la muleta le faltó impregnar la emoción que el astado carecía, por lo que su buen hacer tuvo poca resonancia en los tendidos. Mató de una bien ejecutada media estocada en todo lo alto, lo que provocó que una minoría de los espectadores pidiera una oreja. Saludó en el tercio. El trofeo lo obtuvo al hacer que el quinto ejemplar rodara sin puntilla al colocar una bien colocada estocada, tras haber completado una ligada y limpia faena, en la que sobresalieron tres tandas de derechazos efectuados con firmeza, gusto, temple y elegancia, pero con algo falto de ajuste.

Con los Jandillas Talavante y López Simón empatan a una oreja
La corrida del domingo 10 fue un festejo de silencios. Comenzó con el silencio en memoria del matador segoviano Víctor Barrio, que la tarde del sábado había fallecido en la Plaza de Toros de Teruel, como consecuencia de una cornada en el costado, y continuó con los seis silencios con los que el público les dedicó a Curro Díaz, Iván Fandiño y Juan del Álamo al completar sus intervenciones. Los tres espadas lidiaron un encierro de Pedraza de Yeltes, ganadería que debutaba en Pamplona. De los seis cornalones ejemplares lo único aceptable que tenían para la “Feria del Toro” era la exagerada presencia pues, sin excepción, fueron, descastados, deslucidos y tuvieron muchas complicaciones, pues embestían a arreones, quedándose cortos y tirando cornadas. Los tres maestros los lidiaron con oficio, valor y voluntad y, exponiendo mucho, lograron tener algunos momentos brillantes. Si se le pudiera poner un pero a las actuaciones de los diestros fue el que no fueran más efectivo con los aceros , especialmente Juan del Álamo, que oyó dos avisos en el sexto tras matar de una estocada baja más once golpes de descabello.

La tragedia de lo sucedido en Teruel se sintió toda la tarde, manifestándose en los toreros haciendo el paseíllo desmonterados con un lazo negro prendido en la manga, más sin música de fondo. Al finalizar el paseíllo el público en pie guardó un minuto de silencio, sonando de fondo la emotiva pieza “Silencio”, interpretada por la peña “Los del Bronce”. Incluso los peñistas estuvieron menos ruidosos que de costumbre, También los espadas brindaron sus primeros toros al cielo en memoria de Víctor Barrio. La experiencia esa tarde tuvo que ser especialmente difícil para Curro Díaz, pues el sábado fue el primero en asistir a Barrio, al este ser corneado. En las cuatro restantes corridas todos los espadas hicieron lo mismo, hacer el paseíllo desmonterados y brindar su primer toro al cielo en memoria del segoviano.

El lunes en el séptimo festejo de la feria la situación cambió para mejor pues Talavante le completó una excepcional faena al bravo quinto toro del buen encierro de Jandilla y le cortó una oreja al segundo, y López Simón, en la primera actuación de su doblete, paseó un apéndice del tercero y dio una vuelta al ruedo en el que cerró plaza. El cartel lo encabezó el clásico diestro Diego Urdiales que, con el lote menos manejable, tras actuar con decisión y voluntad, pero sin redondear ningunas de sus faenas, fue silenciado en el primero y saludó en el tercio en el cuarto.

Talavante saludó al manejable serio cinqueño que salió en segundo lugar con unos templados lances más unas chicuelinas. La faena de muleta la inició con una expuesta arrucina de rodillas. Luego, continuó haciendo el toreo clásico, ligando con firmeza y torería pases por ambos lados, y remató su labor con una tanda de derechazos de rodillas, seguidas, ya de pie, con unas manoletinas rematadas con un pase de pecho, y al cobrar una estocada trasera que necesitó del descabello, paseó solo un trofeo. La faena al bravo y noble quinto, otro cinqueño, fue completamente diferente, pues no hubo variedad, sino solo puro toreo clásico. En los medios se sucedieron tandas de naturales y derechazos, toreando a cámara lenta con fijeza, mando, enjundia, sabor y gusto. Los remates también fueron clásicos, los tradicionales pases de pecho, y al matar de un pinchazo, media estocada trasera más un golpe de descabello, una de las mejores faenas de la feria solo fue premiada con una apoteósica vuelta al ruedo.

Tras Talavante puntuar en el segundo astado, López Simón se arrimó como un jabato en el tercero, un animal que salió suelto y sin fijeza, aunque luego en el último tercio embistió con casta, lo que permitió que el madrileño lo toreara con el frio valor, serenidad, decisión, eficiencia, torería, gusto, clasicismo, mando, y templanza, como es su norma. Tras lucirse con unas templadas verónicas de salida, el madrileño inició la faena de muleta con unos estatuarios, más un cambio por la espalda y un pase de pecho. Luego, con los pies clavados en la arena, continuó con tres tandas de derechazos y otras tantas de naturales, rematadas con pases de pecho o adornos. Remató su hacer con un pase circular y unas manoletinas dadas rodillas en tierra, y al matar de una estocada tras dar un pinchazo recibiendo, empató a una oreja con el diestro extremeño. El serio sexto, con 575 quilos de peso, fue un toro incierto, que embestía a trompicones, y aun con estas condiciones, el diestro de Barajas inicio la faena como si fuera un manejable animal, dándole unos derechazos de rodillas, rematados con uno de pecho y un adorno. Luego la faena fue intermitente por las problemáticas condiciones del toro, y al cobrar pinchazo y una e

Deja un comentario