LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Cuando la popular voz mexicana dice: “Es la misma gata pero revolcada”, expresa y explica que pese a que algo, alguna cosa o condición, se ha hecho de otra manera, su parte medular, su parte central e importante no cambió absolutamente nada.

Aunque sin ser oficial, ya se rumora con solides que un organismo ibérico y ETMSA –Espectáculos Taurinos de México, Sociedad Anónima- formarán la empresa que por quien sabe cuanto tiempo llevará la administración de la plaza más grandota del mundo.

Se construye el monopolio taurino y se hace invencible, entre que los españoles ganan en la reconquista.

El caballero que estaba sentado a la derecha aseándose el calzado, enterado del acontecimiento, dijo: -¡Uuuh, va a ser la misma! Luego el de la izquierda apuntó: -¡Donde no peor!

De tan tediosa suerte que lo que se vea en la arena del viejo pozo de las ladrilleras será rotundamente predecible.

Conociendo y sufriendo la política que ha impuesto siempre el organismo acotado a la hora de hacer ofertas, el elenco de matadores y ganaderías se puede pronosticar: La despedida del “Zotoluco”, obligada moralmente para cualquier empresa, todos los señoritos chiqueados hasta en tres tardes a costa de la marginación de otros tantos toreros luchones con entraña y torería que si le topan gallardamente a la bravura, Morante, Talavante, Juli, Manzanares, entre algunos españoles más y, para no hacer trabajar tanto a éstos, teofilitos, bernalditos, fernanditos y marroncitos a destajo. Y, sin dejar pasar la “gran novedad”: Begoña, Mimiahuápam, Santa Teresa y San Martín.

Por lo tanto quedan fuera dehesas que aún en estos tiempos de globalización, mujeres que pretenden ser hombres y hombres que pretenden ser mujeres, antitaurinos sin antitaurinísmo y despatriotización, sus titulares, en alarde de romanticismo e intemporalidad, crían el toro cabal, íntegro, con edad, trapío y bravura.

En plena juventud de 103 años inició su eterno y sublime desmayo un hombre que se dejó embrujar por la cámara fotográfica y hechizó con lo que ella aprisionó y petrificó en cuadros de incalculable valor histórico y cultural, José Cano, “Canito”, simpatiquísimo y alegre personaje que vivió siempre su presente y caminó sin miedos ni complejos por el mundo y por los callejones de infinidad de cosos de todo el planeta de los toros, amén de haber visitado las alcobas íntimas de la fiesta: ganaderías, habitaciones de toreros en el ritual de ataviarse de luces, diestros en oración y miles de asignaturas más.

Testigo único como fotógrafo profesional la tarde de la pasión y muerte de Manolete en Linares el 28 de agosto de 1947, en su lente no cerrada sino hasta lo que va de este 2016, finalmente el destino escogió la madrugada del pasado 27 para que su ser pasara a otra dimensión.

Canito vio la primera luz del mundo el 18 de diciembre de 1912 en la comunidad ibérica de Alicante. Metido al orbe de la fotografía por Gonzalo Guerra Banderas, pronto le comenzaron a mandar hacer trabajos coletudos del rango de Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez y Luis Miguel Dominguín, con quien llevó una ceñida relación.

Pretender sintetizar la vida profesional de este longevo testigo-arista de la tauromaquia en la presente cuartilla, sería ridículo y absurdo, quede por hoy nada más el adjetivo de que ha sido uno de los más reconocidos reporteros gráficos de la fiesta más bella del mundo en toda su historia. Descanse en paz este singular hombre de la lente…

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