LA FERIA DE BILBAO 2016 EN TV: UN CICLO CON TOROS CON MÁS PRESENCIA QUE CASTA. GARRIDO SE CONSAGRA

30 de agosto del 2016… Sobre la feria Semana Grande de Bilbao
Agosto es el mes más taurino del año en España cuando las ferias se suceden en todo el territorio español. Sin embargo, es la feria Bilbao, denominada Semana Grande en castellano y Aste Nagusia en vascuence, la que más acapara la atención del aficionado y de los medios de comunicación, ya que en el calendario taurino español la feria de Bilbao se considera ser la tercera más importante, tras las de San Isidro en Madrid y la de Abril en Sevilla.

La Feria de Aste Nagusia, a diferencia de las ferias madrileña y sevillana, no se ha dejado llevar por la tendencia de progresivamente ir aumentando la cantidad de festejos en su abono. Consecuentemente, el ciclo de la Semana Grande ha permanecido relativamente constante desde los años cuarenta. Antes el abono consistía en una semana de festejos y ahora desde hace unos años se dan solamente dos o tres festejos más que entonces.

Antes de referirme a lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre, que es el nombre de la plaza de toros de Bilbao, anoto a continuación algunas particulares del público bilbaíno. El aficionado de Bilbao exige que en las corridas se lidie el toro con edad, peso y trapío, y reconoce y aprecia los esfuerzos que los diestros hacen cuando las condiciones de esos serios cornúpetas no son apropiadas para el lucimiento. Además, es ecuánime enjuiciando a los lidiadores, no siendo dado a las reacciones extremas de pitar o abroncar a los toreros, ni a premiarlos con excesivos trofeos.

El ciclo ferial de las Corridas Generales 2016 se inició el sábado 20 de agosto con un festejo de rejoneo, continuó al día siguiente con una novillada y, tras celebrarse seis corridas de toros, concluyó el domingo 28 del mismo mes con una corrida de toros más.

Los 21 puestos de las siete corridas de toros fueron cubiertos por 16 diestros, de los cuales solamente Diego Urdiales, López Simón y Roca Rey hicieron doblete, mientras los 13 restantes hicieron el paseíllo únicamente una tarde. En los carteles estuvieron presentes todas las importantes figuras, excepto José María Manzanares y Alejandro Talavante. Una novedad del abono fue que por primera vez durante esta temporada los jóvenes diestros revelaciones López Simón, José Garrido y Roca Rey compartieron un cartel. Esto fue lo anunciado pero por esta Roca Rey estar lesionado el festejo quedó en un manos a mano y en su primera corrida fue sustituido por Ginés Marín.

Con respecto al ganado, en este abono se anunciaron solamente dos encierros de las ganaderías consideradas toristas, el de Fuente Ymbro y el de Victorino Martín. Este último fue lidiado por Curro Díaz, sustituyendo a Manuel Escribano, y Paco Ureña en un mano a mano. Los toros de los restantes encierros más comerciales tenían poco que envidiar en seriedad y presencia a los de las dos ganaderías duras.

En el resto de este resumen, primero aparecen las reseñas de los nueve festejos, seguidas por unas observaciones cuantitativas basándome en esos datos. A continuación hago unos comentarios enfatizando las actuaciones de los diestros triunfadores y de algunos que sin puntuar tuvieron actuaciones notables. Si no menciono a un torero, el resultado de sus intervenciones puede verse en las reseñas. Y cierro el resumen con un anexo en el cual aparecen los ganadores de los premios otorgados por algunas instituciones al completarse el ciclo ferial.

Reseñas y datos cuantitativos
Bilbao, 20 de agosto. Festejo de rejones. Toros de Hdros de Sánchez y Sánchez, el 1º como sobrero tras de salida romperse un pitón el titular al rematar en un burladero, (bien presentados, bravos y de buen juego, con la excepción del sexto, que aunque fue noble y manejable tuvo poco fondo) para Pablo Hermoso (silencio; dos orejas; salida en hombros), Andy Cartagena (oreja; dos orejas; salida en hombros) y Lea Vicens (vuelta; oreja). Entrada: 1/2.

Bilbao, 21 de agosto. Novillada. Novillos de José Cruz, el 3º fue devuelto por flojo, y se lidió un sobrero del mismo hierro (bien presentados manejables, pero escasos de fuerza y casta) para Alejandro Marcos (saludos; saludos), Pablo Aguado (silencio; saludos tras aviso) y Luis David Adame (saludos; silencio tras aviso). Entrada: menos de 1/2. Incidencias: saludaron en banderillas Manuel Ángel Gómez y Francisco Javier Sánchez Araujo tras parear al 3º, y Miguel Martín tras banderillear al 6º.

Bilbao, 22 de agosto. Primera corrida. Toros de Puerto de San Lorenzo (bien presentados y serios, de juego variado; bravos y nobles el 1º y el 5º. manejable el 4º, y escasos de fuerza el 2º y el 3º; y con dificultades el 6º) para Juan José Padilla (saludos; oreja), Joselito Adame (silencio; oreja con petición de la segunda) y Juan del Álamo (ovación tras aviso; silencio tras dos avisos). Entrada: 1/3.

Bilbao, 23 de agosto. Segunda corrida. Toros de Domingo Hernández (Bien presentados, descastados, deslucidos y sin fuerza y clase, el más movido el 1º) para Enrique Ponce (oreja; silencio tras aviso), El Juli (silencio; saludos) y López Simón (silencio tras aviso; saludos tras aviso). Entrada: 3/4. Incidencias:. El Rey Emérito Don Juan Carlos de Borbón asistió al festejo desde un palco de sombra en compañía de la Infanta Elena.

Bilbao, 24 de agosto. Tercera corrida. Toros de Alcurrucén, el 5º como sobrero tras devolverse el titular por blando (bien presentados; destacó el bravo y noble 2º, que fue premiado con la vuelta al ruedo; el resto mansos y escasos de fondo y fuerza) para Morante de la Puebla (silencio; bronca), Diego Urdiales (dos orejas; silencio; salida en hombros) y Ginés Marín, sustituyendo a Roca Rey, (saludos; vuelta al ruedo). Entrada: 3/4.

Incidencias: Diego Urdiales fue obligado a saludar tras el paseíllo en recuerdo de su gran faena del pasado año; José Antonio Carretero destacó lidiando con el capote al lote de Morante.

Bilbao, 25 de agosto. Cuarta corrida. Toros de Victorino Martín (bien presentados, descastados; escasos de fondo y sin trasmisión; el 2º el más manejable y el 6º el más complicado) para Curro Díaz, sustituyendo a Manuel Escribano, (saludos; silencio; división de opiniones) y Paco Ureña, mano a mano, (saludos; silencio tras aviso; silencio). Entrada: 1/2 Bilbao, 26 de agosto. Quinta corrida. Toros de Torrestrella (muy serios, complicados, agresivos y exigentes) para López Simón (silencio tras aviso; silencio; se retira a la enfermería por un problema respiratorio) y José Garrido, en un mano a mano por la usencia de Roca Rey (saludos tras aviso; vuelta tras petición y aviso; oreja con petición de la segunda; ovación tras aviso en el que lidió por López Simón). Entrada: 1/2.

Bilbao, 27 de agosto. Sexta corrida. Toros de Fuente Ymbro (bien presentados y muy armados, mansos y faltos de fuerza, se rajaron, se pararon y defendieron en el último tercio. excepto el 6º bis que fue bravo y noble) para Sebastián Castella (saludos; silencio), Miguel Ángel Perera (saludos; silencio) y José Garrido (saludos; dos orejas; salida en hombros). Entrada: 1/2. Incidencias: José Chacón saludó tras banderillear al 1º, y Curro Javier y Guillermo Barbero tras parear al 2º. Bilbao, 28 de agosto. Séptima y última corrida. Toros de Jandilla, el 3º bis, lidiado como sobrero tras devolverse el titular por falta de fuerza (bien presentados y variados de juego, el 2º destacados por su calidad y el 6º, deslucido el 5º, y escasos de fuerza el 1º y el 4º) para Diego Urdiales (saludos; saludos), Iván Fandiño (vuelta tras mayoritaria petición de oreja; saludos) y David Mora (silencio tras aviso; saludos). Entrada: 1/2.

Incidencias: saludaron Iván García y Domingo Valencia tras banderillear al 2º, y Ángel Otero tras parear al 6º; Urdiales fue obligado a saludar tras el paseíllo, e invitó a saludar a sus dos compañeros.

Observando los datos anotados en a los carteles de los nueve festejos, los números muestran que de las 54 faenas:

2 fueron pitadas;
17 fueron silenciadas;
21 fueron ovacionadas;
4 fueron premiadas con vuelta al ruedo sin trofeos;
6 fueron premiadas con una oreja; y
4 fueron premiadas con dos orejas.

Los datos también muestran que los rejoneadores Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena y los diestros Diego Urdiales y José Garrido abrieron la Puerta Grande.

Veamos ahora quienes fueron los recipientes de los trofeos concedidos en la feria: El diestro José Garrido y el rejoneador Andy Cartagena obtuvieron tres trofeos cada uno; Hermoso de Mendoza y Diego Urdiales desorejaron doblemente e un toro; y los diestros Ponce, Padilla y Adame, más la rejoneadora Lea Vicens pasearon una oreja.

La asistencia a la plaza, que tiene un aforo de 14,725 espectadores, a pesar de los buenos carteles, fue pobre, como los siguientes datos muestran: se cubrieron tres cuartas parte del aforo en las corridas de los días 23, 24 y 26; dos tercios en la del día 25; media plaza en el festejo de rejones, la novillada y las corridas de los día 27 y 28; y solo un tercio en la primera corrida de toros del ciclo.

Comentarios
A continuación hago unos comentarios sobre lo más relevante sucedido en los nueve festejos con énfasis en los toreros que puntuaron.

Triunfal corrida de rejones: Cartagena corta tres orejas, Hermoso dos y Lea Vicens una.
El sábado 20 de agosto se abrió el ciclo ferial con el festejo de rejones, en el cual el maestro Hermoso de Mendoza , qu actuaba en la coorida 2300 de su carrera, Andy Cartagena, que repetía tras haber cortado dos orejas en la anterior feria bilbaína, y la francesa Lea Vicens, que se presentaba en Vista Alegre. Lidiaron un buen encierro de Sánchez y Sánchez, cuyos toros fueron bravos y repetidores, con la excepción del sexto que, aunque fue noble, tardeó en sus embestidas. Con este buen material los tres jinetes dieron un gran espectáculo rejoneando con maestría y lucimiento, El maduro maestro Cartagena, que está cumpliendo su veinteava temporada de alternativa, fue el primero en puntuar, al cortarle una oreja al bravo segundo ejemplar. El público no cesó de aplaudirle desde que montando a “Cuco” paró al repetidor animal para clavarle en lo alto un rejón de castigo, hasta que lo remató a lomos de “Pirata”. Banderilleó a una mano con palos largos y cortos y completó plenos adornos con “Sol y Sombra”, “Pirueta” y “Picasso”, y con “Pintas” puso un par a dos manos en todo lo alto, Mató de un buen rejón de muerte, del que el astado tardó en doblar y paseó la primera oreja concedida en la feria. Aun fue más redondeada y emocionante la labor de Andy le hizo al buen quinto toro, en la que brilló especialmente rejoneando con “Sol y Sombra”, “Picasso” y “Pintas”, con lo que lidió a los toros como si los cuerpos de esas cabalgaduras fueran muletas. Un certero rejonazo garantizo el doble trofeo.

El primer toro de la tarde se rompió el pitón al estrellarse en contra de un burladero antes que Pablo Hermoso lo parara. El sobrero, también de Sánchez y Sánchez, fue manejable, pero fue perdiendo fondo conforme la labor delcaballero progresaba. Con este animal el estellés estuvo en maestro, sobresaliendo el buen tercio de banderillas montando a “Berlín” y “Viriato”. Mató de un buen rejón de muerte, e incomprensiblemente el caballero fue silenciado. Todo cambió al Hermoso enfrentarse con el bravo y repetidor cuarto, al que le construyó una original faena, basada en la inspiración y la variedad, sin olvidar su suprema maestría, en ella además de colocar con facilidad rejones y banderillas, hubo galopadas de costado, ajustadísimos quiebros, hermosinas y otros adornos. Para el recuerdo queda el excepcional par de banderillas cortas que colocó en todo lo alto cuando montaba a “Pirata”, Enterró en lo alto el rejón de muerte, lo que le garantizó el pasear un doble trofeo y abandonar el ruedo en hombros.

Con los triunfos de los dos maestros la joven rejoneadora Lea Vicens lo tenía difícil, pero la francesa respondió con un triunfo que hubiera sido aun mayor si no hubiera fallado con los aceros al deshacerse de tercer astado, del que ya tenía prácticamente al menos una oreja en la mano. No obstante con su lucida intervención en ese astado se ganó al público bilbaíno que la obligó a dar una aclamada vuelta al ruedo. Más mérito tuvo aun su actuación con el sexto, el toro menos encastado del encierro, al que le ejecutó una labor emocionante en la que hizo gala de su calidad de caballista, de la excepcional doma de sus caballos y de su dominio del arte del rejoneo. Tras lucirse rejoneando mató de con un bien colocado rejón, del que toro desafortunadamente tardó en doblar, por lo que el presidente le concedió solo una oreja. Lástima, pues este nuevo valor del rejoneo merecía haber acompañado a sus compañeros en la salida triunfal.

Sin trofeos en la novillada con un descastado encierro
Los novilleros Alejandro Marcos, Pablo Aguado y Luis David Adame, que debutaron en Vista Alegres, lidiando novillos de José Cruz, cuyos ejemplares lo único positivo que tuvieron fue la nobleza. En cambio, lo negativo abundó, pues fueron descastados y estuvieron faltos de fondos y fuerza. Esos animales les dieron pocas oportunidades para el lucimiento a los tres jóvenes espadas que se fueron de vacío, Lo mejor de la tarde, estuvo a cargo de Aguado y Adame, que si hubieran estado acertado con los aceros, hubieran conseguido un trofeo al completar las dos mejores faenas de la tarde. Adame se la completó al tercero bis, y Aguado al quinto.

El débil tercer novillo, tras Adame pararlo, fue devuelto a los corrales por apenas mantenerse en pie. El sobrero salió suelto y sin fijeza, y con el capote no hubo lucimiento. Con la muleta la suerte cambió, pues el animal se vino arriba. Adame lo recibió en los medios con tres ajustadísimos pases cambiados por la espalda rematados con unos elegantes pases del desdén. El mexicano continuó ejecutando varias clásicas series de templados derechazos y naturales, y remató su labor con unas bernardinas, cortándose dos dedos con una banderilla por ajustarse demasiado al dar una bernardina. Una estocada defectuosa tras dos pinchazos hizo que el premio quedara en una vuelta al ruedo. Pasó a la enfermería de donde salió con la mano vendada para enfrentarse con el descastado y soso sexto, en el que fue silenciado tras matar de tres pinchazos y cuatro golpes de descabello.

Aguado intentó recibir al quinto a portagayola, pero al animal ignorar al torero, continuó en el tercio dando cuatro faroles de rodillas, rematado por varias chicuelinas. Colocó al novillo en el caballo con unas artísticas chicuelinas al paso. En el último tercio el toro comenzó a marcar querencia a las tablas, lo que obligó al sevillano a llevar al animal al tercio con dominadores pases de tanteo, para allí, con gracia, elegancia y un buen sentido de la lidia, dar unas tandas de clásicos pases, mas unos adornos. Tirándose encima del astado cobró una estocada de la que salió con la taleguilla rota. El novillo no dobló y al rematarlo con tres golpes de descabello, el trofeo se le escapó y solo saludó en el tercio. Poco brillante había podido hacer antes con el parado y soso segundo novillo, al que remató de tres pinchazos y un golpe de descabello. Hubo silencio. Alejandro Marcos pechó con los dos novillos más parados y sosos, y con ellos estuvo muy decidido haciéndoles un toreo sobrio, pero sus faenas no remontaron, debido a que los novillos no transmitían emoción. Saludó en el tercio al estoquear con efectividad a ambos astados.

Primera corrida: Padilla y Adame empatan a una oreja
El lunes 22 de agosto en la primera corrida de toros Juan José Padilla, Joselito Adame y Juan del Álamo hicieron el paseíllo en el coso de Vista Alegre para lidiar un encierro de Puerto de San Lorenzo, del que tres toros dieron un buen juego, el primero y el cuarto que le tocaron al diestro jerezano, y el quinto que fue lidiado por el maestro de Aguascalientes. Al cuarto Padilla le cortó una oreja, y al quinto Adame le cortó otra, mientras que Álamo con un lote con dificultades no tuvo opciones para puntuar como sus compañeros. Saludó en su primera y oyó silencio en el que cerró plaza.

Padilla, que hacía su 25 paseíllo en Bilbao, al muy serio, bravo y noble primer astado, que pesaba 591 kilos, olvidándose del toreo para la galería, le hizo un toreo clásico desde que lo paró con unas templadas y ceñidas verónicas hasta que remató la última serie de naturales con un excelente pase de pecho. Toda la faena fue basada en el toreo puro y clásico, compuesto por tandas de derechazos y naturales, ejecutadas con gusto, mando y arte. Fue faena de dos orejas, pero al matar de una estocada tendida y un bajonazo, saludó en el tercio. La oreja se la cortó al cuarto, un animal noble pero con la fuerza justa. En su faena hubo de todo, algo de buen toreo como en su primero, pero para dar a su labor la emoción que el toro no transmitía, recurrió al toreo de recursos, como el dar pases de rodillas y, con mucho valor, sacar pases metido entre los pitones. O sea, haciendo la versión del toreo que le hizo famoso, Esta vez estuvo más efectivo con la espada y paseó el trofeo ya mencionado. Banderilleó a sus dos toros con mucho lucimiento.

Adame le respondió paseando una oreja del quinto astado, un animal noble, bravo y repetidor. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas para continuar dando una serie de armónicas verónicas más un quite por chicuelinas. Inició la faena con unos doblones para dominar y meter al toro en la muleta. Continuó con unas series de naturales y derechazos, ejecutadas con mucha firmeza y dominio. Sobresalieron las tandas por el lado derecho, en las cuales adelantaba la muleta para llevar al animal encelado, toreado con mucho temple y sin apenas moverse, ligarle el siguiente pase. Concluyó su magistral hacer en las cercanías, dando unos circulares, unas manoletinas y unas lopecinas y, al matar con efectividad de un estoconazo recibiendo, el presidente le otorgó una oreja, pero no la segunda que el público pedía con mucha fuerza. Al toro de su debut, un manso que embestía a medias arrancadas y sin fijeza, lo lidió con profesionalidad y, esforzándose, logró tener algunos lucidos momentos. Lo remató de una estocada defectuosa tras un pinchazo, que necesitó de dos golpes de descabello y fue silenciado.

Ponce corta una oreja al único buen ejemplar de un decepcionante encierro
El cartel de la segunda corrida era uno de los más atractivos del ciclo. Estaba compuesto por las grandes figuras Enrique Ponce, que hacía en este coso su 62 paseíllos y El Juli, que abrió la Puerta Grande la pasada temporada, y rematado con López Simón, la máxima novedad del momento, que debutaba en Vista Alegre, lidiando un encierro de de Domingo Hernández, una de las ganaderías favoritas de las figuras. Esta atracción causó que el coso se cubriera en más de tres cuartas partes del aforo. Pues bien para esos espectadores la expectación se convirtió en decepción, a causa de las malas condiciones de cinco de los ejemplares de ese hierro, que fueron deslucidos, descastados, sosos y faltos de fuerza y movilidad, haciendo imposible que los espadas pudieran lucirse con ellos, a pesar de que los tres pusieron todo de su parte. Así que solo me referiré a la meritoria actuación de Ponce que se enfrentó con el primer toro que, a diferencia de sus hermanos, tuvo movilidad y una casta muy exigente que dio emoción a lo que el maestro de Chiva le hizo.

Ponce lo recibió con unos lances de tanteo y no hubo quites pues el toro apretaba y se defendía con genio. Llegó al último tercio creyéndose el amo del ruedo, pero se encontró con un Ponce que lo dominó con unos genuflexos pases de castigo, haciéndole saber que el que mandaba era él. En los medios continuó la faena haciendo un toreo con mucha firmeza y mando, sin olvidar su conocida clase y elegancia. Conforme avanzaba la faena el de Chiva, haciendo un toreo clásico, toreaba con más ajuste, entrega y gusto. Tras ejecutar unas poncinas cobró una estocada trasera y paseó una oreja de peso. Fue una faena dominadora de un consumado maestro. Con el débil cuarto se vio la faceta de torero enfermero pues, con mucha paciencia y temple toreando a media altura, intentó mantener el toro de pie, pero luego al apretarle y bajarle la mano, el debilucho animal cesó de embestir, por lo que Ponce cortó la faena y, al rematarlo de una estocada trasera tras dos pinchazos, oyó silencio.

El Juli y López Simón saludaron en el tercio al terminar con uno de sus toros y fueron silenciados en el otro, Esta era la única actuación del Juli en la feria, mientras que a López Simón el viernes le queda una oportunidad para mostrar la calidad de su toreo, como lo ha estado haciendo en donde torea.

Tercera corrida: Urdiales desoreja a un Alcurrucén de vuelta al ruedo
El miércoles Morante de la Puebla, Diego Urdiales, el máximo triunfador de la feria Semana Grande 2015, y Ginés Marín, que debutaba en Bilbao sustituyendo a Roca Rey, lidiaron un descastado encierro de Alcurrucén, cuyos ejemplares mansearon y estuvieron faltos de fuerza y fondo, excepto el bravo y noble segundo, al que se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre.

Morante tuvo una tarde para olvidar. Lidió dos toros que, aunque no le ofrecieron opciones para triunfar, él tampoco lo intentó. Con obvia indiferencia no hizo nada notable ni con el capote ni con la muleta para buscar el éxito, y además falló con los aceros. Con el capote permitió que su banderillero José Antonio Carretero lidiara los dos toros. El público silenció al de la Puebla al rematar a su primero, y lo abroncó fuertemente al deshacerse de su segundo y al abandonar el ruedo.

Ginés Marín también se enfrentó con dos toros que no parecían tener opciones para el lucimiento, pero siendo un joven torero que ansia y necesita el éxito, se arrimó a ellos como un jabato, y los toreó con mucha firmeza, buenas maneras, y con la profesionalidad de un diestro que hubiera hecho una campaña de una cuarentena de festejos, cuando esta era solo la novena corrida que toreaba esta temporada. En su primero saludó en el tercio, y en el que cerró plaza tras una voluntariosa labor que hubiera merecido un trofeo, al matar de un pinchazo hondo y un golpe de descabello, dio solamente una merecida vuelta al ruedo, tras una petición minoritaria.

Diego Urdiales el año pasado enderezó su carrera el Bilbao, pues esta temporada cuando sus éxitos han sido escasos, otra vez en Vista Alegre ha vuelto a triunfar también con un toro de Alcurrucén, el único bravo y noble del encierro. El público recordando su pasado triunfo en esta plaza lo hizo saludar en el tercio al romperse el paseíllo. Urdiales recibió al segundo astado, un bravo, noble pero exigente animal, con unas artísticas y templadas verónicas a pies juntos, oyendo los primeros aplausos, los que se repetirían durante toda la faena de muleta. La faena la comenzó dominando al animal con unos pases de castigo. En el tercio ligó tandas de naturales y derechazos con esa difícil naturalidad y gusto que caracteriza su puro y clásico toreo. Culminó su artístico hacer sin adornarse, sino dando otra tanda de naturales aun más perfectos que los anteriores. Un estoconazo le hizo pasear un doble trofeo. El quinto astado fue devuelto a los corrales por flojo, y en su lugar salió un soso sobrero del mismo hierro que no tuvo buenas condiciones para repetir el éxito. Lo mató de pinchazo, media estocada tendida y tres golpes de descabello, y oyó silencio. Urdiales repite en la última corrida del ciclo. Entonces tendrá dos ocasiones para cosechar algún trofeo más ante un público que lo admira.

En la cuarta corrida los victorinos decepcionan
De un encierro de Victorino Martin se anticipa que los toros sean encastados y se muevan y que tanto los buenos como las alimañas, que salen a menudo por los chiqueros, sean exigentes y pidan toreros que con valor y conocimientos les puedan, El resultado es que, el publico raramente se aburre, pues la emoción se siente en los tendidos. Pues bien, si los aficionados que el jueves 25 de agosto que ocupaban los tendidos no hubieran sabido por los carteles que los toros lidiados esa tarde eran de Victorino Martín no lo hubieran adivinado, ya que los astados que vieron fueron descastados, sosos, con la fuerza justa, e incluso manejables y sin dar la sensación de peligro.

El cartel para lidiar ese descafeinado encierro estuvo formado por Curro Díaz, que debutaba en Vista Alegre a los 18 años de su alternativa, sustituyendo al lesionado Manuel Escribano, que como espectador se encontraba en el callejón, y por Paco Ureña, que en la edición de la feria del 2015 sumó dos orejas. Competían en un mano a mano.

Con este material ninguno de estos dos finos y clásicos toreros pudieron puntuar, aunque ambos, con habilidad lidiadora y esfuerzo dejaron muestras de su particular refinado estilo. El linarense Díaz completó su mejor faena con el quinto toro, el que más se movía del encierro, aunque también carecía de fondo. Curro consiguió bordarle una veintena de limpios, templados, ajustados y artísticos muletazos de superior calidad, y a sabiendas de que el toro no tenía más, decidió entrar a matar, lo que hizo cobrando una buena estocada de la que el toro dobló. Incompresiblemente, este entendido público, en vez de pedir una oreja, expresó división de opiniones, al parte del público no valorar que el cortar la faena era una sabia decisión del torero. Curro en el primer toro saludó en el tercio y en el tercero fue silenciado.

Las actuaciones de Paco Ureña tampoco calaron en los tendidos por la sosería de su lote. Su mejor faena se la ejecutó al segundo Victorino y, al remarlo con una estocada trasera más dos golpes de descabello, fue fuertemente ovacionado y saludó en el tercio. En el cuarto, al que mató de media estocada y cuatro golpes de descabello, oyó silencio tras un aviso, También fue silenciado al deshacerse del ejemplar que cerró el festejo.

Dos momentos emotivos del festejo fueron cuando los dos diestros brindaron uno de sus toros a Escribano que aun está recuperándose de una gravísima cornada.

Garrido corta tres orejas y sale en hombros en su doblete
El cartel original de la quinta corrida era uno, o tal vez, el más interesante del ciclo, ya que por primera vez en esta temporada se anunciaban juntos los tres noveles diestros López Simón, José Garrido y Roca Rey, pero al este estar recuperándose de una herida, la empresa decidió dejar el festejo en un mano a mano. Decisión que no gustó a la afición bilbaína, que hubiera preferido que el cartel lo hubiera completado otro novel diestro. Así que al hacer el paseíllo el madrileño y el extremeño el público los abucheó, como si ellos fueran los responsable de la situación. Mal comienzo, menos mal que el público luego cambió y animó a los dos toreros durante sus arriesgadas actuaciones.

Se corrió un serio encierro de Torrestrella, de los que todos sus ejemplares fueron complicados y agresivos, que se diferenció del encierro del día anterior por su peligro, por lo que los aficionados le dieron importancia a las actuaciones de los diestros.

López Simón solo se enfrentó a dos toros y ninguno fue apto para el lucimiento. Con el primero, que no humillaba y acortaba las embestidas estuvo muy decidido, pero emborronó lo hecho al rematarlo de un pinchazo hondo, estocada baja y tres golpes de descabello. Al dar el segundo golpe, el verduguillo saltó al tendido hiriendo levemente en un brazo a un espectador. Hubo silencio. Tras retirarse al callejón comenzó a sentir un ataque de ansias que le afectó a la respiración. Allí permaneció hasta que, sin energías, se enfrentó con el complicado tercero, al que no pudo completarle una faena con lucimiento, y al mandarlo al matadero con una estocada atravesada, pasó a la enfermería para ser atendido, y de donde no volvió a salir para torear al quinto, Así que Garrido tuvo que lidiar cuatro toros. Este fue el parte facultativo: “Durante la lidia del tercer toro fue atendido de una alcalosis respiratoria con cuadro vasovagal. Necesitó de asistencia ventilatoria y ansiolítica que le impidió continuar la lidia. Pronóstico leve que le impide continuar la lidia. Firmado: José Luis Martínez Bourio”.

Garrido venia a triunfar a cualquier precio, porque aunque desde que tomó alternativa el año pasado ha triunfado a menudo, nos se le ha dado el sitio que se merece entre los nuevos valores. Una excepción ha sido en Bilbao en donde ha hecho doblete como premio a sus éxitos obtenidos en las dos últimas temporadas en Vista Alegre. Los resultados que muestran la reseña de como fue premiado a rematar a los cuatro toros, ‘saludos, vuelta tras petición sin concedérsele el merecido apéndice, oreja con fuerte petición de la segunda, que el presidente ignoró, y ovación’ no dan la mínima idea del zambombazo que esta tarde dio este ambicioso torero lidiando a cuatro complicados y peligrosos astados. Lo que hizo toreando con firmeza, clase, enjundia y buenas maneras más con la profesionalidad como si fuera una figura del toreo y además, arriesgando su vida pegándose arrimones al finalizar sus faenas como si fuera un novillero hambriento. Era impresionante como toreó con capote y muleta a los difíciles torrestrellas como si estos fueran los manejables ejemplares que a menudo se lidían de este hierro. Lo que el extremeño no pudo realizar fue una de esas faenas que dejan recuerdo porque eso era una quimera. En cambio, esto sucedería con el último astado de Fuente Ymbro que lidió al día siguiente.

Esa tarde en el penúltimo festejo del ciclo, Garrido completaba el cartel formado por las figuras Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, que habían tenido el gesto de apuntarse para lidiar el encierro de Fuente Ymbro, que no es precisamente un hierro favorito de las figuras. Los ejemplares de este hierro generalmente son encastados y exigentes. En cambio, esta tarde cinco de ellos decepcionaron por la falta de casta, fondo y fuerza, y por embestir sin continuidad ni dar sensación de peligro, y el sexto tuvo tal debilidad que el presidente lo devolvió a los corrales. Con ellos el diestro francés y los dos extremeños, con mucha voluntad, entrega y oficio, consiguieron tener lucidos momentos, pero sin poder redondear una faena que se mereciera un premio mayor. Castella saludó en el primero y fue silenciado en el cuarto y Perera tuvo los mismos resultados en el segundo y en el quinto, mientras que Garrido saludó en el tercero.

Entonces pasó lo inesperado al salir el sobrero del mismo hierro que en el último tercio, fue bravo, noble y repetidor, la antítesis de sus hermanos, lo que permitió que Garrido le realizara la excepcional faena que no pudo lograr hacerle a ninguno de los torrealtas. De salida eso no parecía iba a suceder, pues el animal salió suelto, por lo que no hubo lucimiento con el capote. Inició la faena con unos mandones pases de tanteo para dominar y llevar al bravo animal a los medios. Allí, adelantando la muleta, bajando la mano y, toreando con firmeza, mando y gusto, bordó largas tandas de naturales y derechazos que, al rematarlas con ajustados pases de pecho o del desdén, ponía al público de pie aplaudiendo, No hacía falta hacer nada más, pues los trofeos los tenia ganados, pero para asegurarlos antes de entrar a matar, rodillas en tierra, dio unos molinetes, una tanda de derechazos rematada con un pase de pecho, y al cobrar un estoconazo, esta vez el presidente sacó al mismo tiempo los dos pañuelos, lo que le garantizó la salida por la Puerta Grande y el ser el matador más premiado en la Feria de Aste Nagusia 2016.

En la última corrida el presidente le niega a Fandiño un merecido trofeo En el último festejo del ciclo hicieron el paseíllo Diego Urdiales, el diestro vasco Iván Fandiño y el madrileño Dav

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