19 junio, 2021

TOROS EN TV: ESPLA REAPARECE CON ÉXITO Y GRAN TARDE DE BAUTISTA EN LA CORRIDA GOYESCA DE ARLES

12 de septiembre del 2016.
El sábado 10 de septiembre presencié en la pantalla chica la interesante Corrida Goyesca, celebrada en el Anfiteatro de Arles que abría la Feria del Arroz de esta ciudad.

El cartel estuvo formado por Luis Francisco Esplá, que regresaba a los ruedos por un día, Morante de la Puebla que, a pesar de su larga carrera, solo había actuado cuatro veces en este histórico anfiteatro, y el diestro local Juan Bautista, que además de torear doblaba sus funciones como el empresario del festejo. Lidiaron un encierro de Zalduendo ante un entendido público que llenaba el coso romano.

12 de septiembre del 2016.
El sábado 10 de septiembre presencié en la pantalla chica la interesante Corrida Goyesca, celebrada en el Anfiteatro de Arles que abría la Feria del Arroz de esta ciudad.

El cartel estuvo formado por Luis Francisco Esplá, que regresaba a los ruedos por un día, Morante de la Puebla que, a pesar de su larga carrera, solo había actuado cuatro veces en este histórico anfiteatro, y el diestro local Juan Bautista, que además de torear doblaba sus funciones como el empresario del festejo. Lidiaron un encierro de Zalduendo ante un entendido público que llenaba el coso romano.

Antes de dar mis impresiones sobre lo que presencié en la pantalla comentaré sobre las particulares circunstancias que causaron la reaparición del maestro alicantino.

Antes de reaparecer Esplá, esta temporada ha habido otros tres toreros retirados que también han vuelto a hacer el pasillo, Eduardo Dávila Miura, José Ortega Cano y Cristina Sánchez, y los tres han declarado hacerlo por diferentes razones, y que sus intenciones eran la misma que las de Esplá, el torear esa tarde para probarse a sí mismo y luego volver a su vida rutinaria. Y hasta ahora, a pesar que sus reapariciones fueron exitosas, han cumplido la promesa.

Esplá ha sido un diestro muy importante. Tomó la alternativa el 23 de mayo del 1976 a los 19 años de edad y se retiró de los ruedos en el 2009 tras dar la alternativa a su hijo Alejandro. Durante su larga carrera cosechó múltiples triunfos, convirtiéndose en uno de los mejores lidiadores del Siglo XX y en un excepcional banderillero. Por sus triunfos pagó un alto precio en sangre, pues fue herido treinta y seis veces.

Esplá es uno de los diestros de mayor nivel cultural que ha desarrollado una gran pasión por la pintura, llegando a licenciarse en Bellas Artes en la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Curiosamente esta dedicación a la pintura ha sido la causante de que el alicantino reaparezca en Arles, pues su compañero Juan Bautista, en calidad de empresario, le pidió que diseñara la decoración del ruedo del Anfiteatro de Arles para la Corrida Goyesca del 10 de septiembre y, al este aceptar, luego le animó a que reapareciera esa misma tarde, lo que el maestro, ya con 59 años de edad y siete años de estar retirado, tras bastante pensarlo, también se comprometió a hacer el paseíllo esa tarde.

Veamos ahora lo que pasó en el ruedo.
Esplá, Morante y Bautista, vistiendo trajes goyescos, hicieron el paseíllo pisando un ruedo embellecido por los diseños goyescos, obra del artista alicantino, y al concluir el paseíllo, fueron obligados a saludar en el tercio, en donde los tres agradecieron los fuertes aplausos que recibieron del público que llenaba el coso.

El primer Zalduendo de salida presentó dificultades, especialmente por el lado derecho, por donde apretaba y se quedaba corto, por lo que Esplá no pudo lucirse con el capote. No banderilleó ni a este toro ni al cuarto. Según un comentarista del festejo apuntó que esto se debía a que el diestro tenía un pie lesionado. Con la muleta se vio al buen lidiador que el alicantino ha sido siempre pues, aunque le fue imposible redondear faena, estuvo muy por encima del toro, toreándolo con facilidad y firmeza, sin notársele ni la avanzada edad ni el no haber actuado durante siete temporadas. El inicio de faena fue lucido, dando unos muletazos agarrándose en las tablas y rematándolos con un mandón trincherazo y un cambio de mano. El toro se rajó pronto, y entonces el maestro solo consiguió dar buenos pases sueltos, y al matar de una media estocada tras pinchar, se le concedió un oreja cariñosa. El trofeo de peso se lo cortó al noble cuarto animal, al que recibió con unos templados lances, Luego, el maestro se lució haciendo un bonito quite por navarras. Esplá brindó a su familia, que se hallaba en el tendido diciendo “ahora esto se acabó”. Inició su labor muletera llevando al toro a los medios con unos doblones y, tras adornarse con un molinete, continuó la faena alternando buenas series de derechazos y naturales, ejecutadas con clase, mando y temple. Al citar en la última serie tuvo una distracción y fue volteado y corneado espectacularmente. Se levantó magullado sin ser herido de impotencia. Sin mirarse, volvió al toro para recetarle una estocada corta que necesitó de un golpe de descabello, y tras pasear triunfalmente una oreja, y no la segunda que el público pedía, se retiró a la enfermería para ser atendido y de donde al rato volvió a salir.

Los dos toros de Morante carecieron de fuerza y fondo, pero ambos desarrollaron diferentes condiciones. El segundo presentaba dificultades al embestir a medias arrancadas y quedándose corto, y por el contrario el quinto, aunque también carecía de fondo, embestía con nobleza, aunque sin repetir por la falta de fuerza. Con su primero el de la Puebla no se dio coba ni con el capote ni con la muleta, permitiendo con indiferencia que el toro recibiera tres puyazos a pesar del débil animal doblar las manos. Comenzó la faena con la muleta ya montada con la espada de verdad, y tras un breve macheteo, con el público protestando, mató de varias incompletas estocadas más varios pinchazos y golpes de descabello, y la bronca creció. Quiso desquitarse con su segundo, lo que el sevillano consiguió en parte. De salida, ya con el toro mostrando su flaqueza, lo lanceó con temple a media altura para cuidarlo, y no hubo quites. Inició la faena dando unos pases por alto en tablas, y en los medios intentó ligar tandas de pases por ambos lados. Las series fueron muy cortas, dándole tiempo y espacio al toro entre pase y pase, lo que ejecutó con oficio, firmeza y gusto. Mató de una media estocada en su sitio y le concedieron una oreja, que fue protestada por un sector del público al torero dar la vuelta al ruedo. Juan Bautista fue profeta en su tierra al triunfar ante sus paisanos que lo premiaron con cuatro orejas y un rabo. Su lote fue el mejor del encierro, ya que el repetidor tercero embistió con casta y nobleza, y el que cerró lo hizo también con nobleza, pero con la fuerza más justa. Bautista a su primero lo recibió con unas templadas verónicas a pies juntos más una bonita media. Tras brindar al público, comenzó la faena con unos pases de tanteo para sacar al toro a los medios. Allí completó toda su faena, dando varias tandas por los dos lados, siempre toreando con la mano muy baja, sin apenas dar toques. El toro no se cansaba de embestir y el torero aprovechaba esa repetición para alargar aún más las tandas. Lo remates fueron variados dando pases de adornos además de los clásicos de pecho. Concluyó su labor haciendo un toreo de cercanías con circulares por la espalda, adornos y desplantes. Cobró una estocada recibiendo de la que el toro rodó sin puntillas. Tras dársele una vuelta al toro en el arrastre, fue el turno del francés de dar la suya con los máximos trofeos en sus manos. Con el que cerró plaza, el diestro local se lució en los tres tercios, pues también colocó banderillas. Con el capote recibió al noble animal con una combinación de verónicas y chicuelinas. Con la muleta, la faena fue similar a la primera, con la diferencia que dio unos molinetes de rodillas, lo que no es parte de su usual sobrio repertorio. Todo lo hizo con gusto, facilidad y una firmeza pasmosa y, al cobrar otro estoconazo, paseó otras dos orejas de peso.

El diestro francés había brindado su último toro a Luis Francisco Esplá, y juntos ambos abandonaron la plaza en hombros. El alicantino fue alzado por su hijo Alejandro y su compañero Morante.

Así se cerró un festejo de los que hacen afición pues, además de las buenas actuaciones de los toreros, hubo otros aspectos que alegraron la tarde, tal como la música tocada por el famoso violinista Paco Montalvo, que, acompañado por un guitarrista, de cuando en cuando amenizó el festejo.

Reseña
Arles (Francia), Anfiteatro Romano. 10 de septiembre. Corrida Goyesca de la Feria del Arroz. Toros de Zalduendo (desiguales de presentación y de juego; los mejores fueron el encastado 3º, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, el manejable 4º y el noble 6º, estuvo falto de fuerza el 5º, y fueron complicados el 1º y el 2º) para Luis Francisco Esplá, que reaparecía por un día (oreja; oreja; salida en hombros), Morante de la Puebla (bronca; oreja) y Juan Bautista (dos orejas y rabo; dos orejas y petición de rabo; salida en hombros). Entrada: lleno. Incidencias: la terna fue obligada a saludar al romperse el paseíllo; saludó el banderillero Viotti tras parear al 3º; el famoso violinista Paco Montalvo, acompañado por un guitarrista, amenizó el festejo.

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