31 julio, 2021

CUANDO DON SILVERIO DIJO… ¡¡¡PA´ ACABARLA DE CHINGAR!!!

SABEMOS QUE Silverio Pérez debutó en España alterando con “Manolete” en Tetuán el miércoles 1º de mayo de 1935, tarde en que al cordobés le programaron erróneamente con el nombre de “Ángel Rodríguez”, iban al lado de Liborio Ruiz y de Bonifacio Fresnillo “Varelito Chico”, con ocho de Esteban Hernández. Hubieron de pasar diez años, el 9 de diciembre de 1945, para que “Manolete” viajara a México y debutara en el viejo “Toreo de la Condesa”. Correspondió a don Silverio confirmarle la alternativa. Don Eduardo Solórzano era quien atestiguaría.

SABEMOS QUE Silverio Pérez debutó en España alterando con “Manolete” en Tetuán el miércoles 1º de mayo de 1935, tarde en que al cordobés le programaron erróneamente con el nombre de “Ángel Rodríguez”, iban al lado de Liborio Ruiz y de Bonifacio Fresnillo “Varelito Chico”, con ocho de Esteban Hernández. Hubieron de pasar diez años, el 9 de diciembre de 1945, para que “Manolete” viajara a México y debutara en el viejo “Toreo de la Condesa”. Correspondió a don Silverio confirmarle la alternativa. Don Eduardo Solórzano era quien atestiguaría.

CONOCIDO POR todos también lo es el miedo del texcocano que inclusive llegaba a alterarlo de tal manera que argumentaba lo hacía perder casi por completo la visión, o de ver doble. Los días en que vestía de luces su sistema nervioso estaba al tope y su cerebro a punto de estallar e irritable a más no poder.

ESE 9 de diciembre no fue diferente, el compromiso era fuerte por lo que se conocía ya del ídolo del español, don Silverio estaba hecho un manojo de nervios, regresaba de escuchar misa, inclusive había escrito su testamento, deseaba nadie le molestara, en su habitación solo le acompañaba el mozo de espadas que le calzaba la taleguilla y el rito fue interrumpido cuando su señora esposa avisaba tenía una llamada telefónica y que debía de contestarla. Don Silverio muy serio la tomó no le quedaba más remedio, al enterarse que al otro lado de la línea se encontraba el general Manuel Ávila Camacho, Presidente de México por aquellos años. Desde luego que la llamada era para desearle suerte agregando que… “La honra de la patria está en sus manos y todos los mexicanos esperamos que la defienda con orgullo y hoy sea Usted el triunfador”.

CUENTAN QUIENES estaban presentes, esperando acabaran de vestirlo para seguirlo en caravana hacia la plaza, que entre dientes le escucharon decir… ¡¡¡Pa´acabarla de chingar!!!

ESA TARDE “Manolete” se fue a la enfermería después de cortarle a “Gitano”, de Torrecilla”, oreja y rabo, costumbre de antaño, luego “Cachorro” lo mandó a la enfermería, afortunadamente don Silverio estuvo enorme con “Cantaclaro” y no quedó mal con el militar que mandaba en Palacio Nacional.

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