LOS PUYAZOS DE SERGIO.

La fiesta de los toros, como ejercicio trágico por naturaleza e impredecible, manifiesta ironías devastadoras. En su dinamismo ardiente deja escenas absurdas, mismas que parecen no tener congruencia, y se graban con fuego en las hojas blancas de la memoria de la afición.

Un día como hoy, pero de 1975, Antonio Bienvenida es arrollado por una vaquilla en una tienta, cayendo de modo tal que a consecuencias del accidente se presenta su defunción a los tres días. En estos términos cuento el hecho en el libro (no publicado) “Tauro Efemérides, la historia mundial de la fiesta comprimido en más de 4,700 fechas importantes”: ” Durante una tienta en honor al empresario peruano Graña en la plaza de la dehesa de Amelia Pérez Tabernero en el Escorial, una vaquilla de nombre “Conocida” intempestivamente retorna al anillo cuando ya se le había “dado puerta”, de tan mala situación que arrolla al maestro Antonio Bienvenida que se encontraba ya despreocupado, y cae de forma fatal, tanto como para sufrir graves lesiones en las vértebras; trasladado a Madrid con el médico López Quiles, fallece el siguiente día siete”…

Si a un torero habría que titularlo como maestro en la tauromaquia práctica, es justamente a este Antonio Bienvenida, y, sin embargo, ya retirado incluso de la profesión, le mató una vaquilla.

No precisamente era el vástago predilecto del “Papa Negro del Toreo” un hombre atlético, condición que teóricamente es necesaria para realizar mejor el toreo; empero su sabiduría, su técnica, su conocimiento sobre el comportamiento de los bureles, su sentido agudo y exacto de las distancias y los terrenos, su inteligencia para moverse en el escenario, su sensibilidad para entender la lidia completa, y su dominio del oficio en suma le llevaron a ser una de las más grandes glorias de la tauromaquia del siglo pasado.

Miembro de la dinastía taurina más importante que ha habido en toda la historia, y una de las más grandes, fue el 7° en llevar el apodo “Bienvenida”. El 25 de junio de 1922 en Caracas, Venezuela ve la primera luz y para 1936 comienza a actuar como becerrista. En este episodio hubo el intento de que hiciera pareja artística con Pepe Luis Vázquez, sin embargo, el proyecto no prosperó.

El 3 de agosto de 1939 hace su presentación en Madrid, no obstante, su consagración definitiva como novillero llega en este mismo coso, pero el 18 de septiembre de 1941, cuando fragua un sonadísimo triunfo del que por mucho tiempo se habló.

Ya bien posicionado de un sitio en el rengo menor, en el que no faltó una cornada seria en la plaza de Granada, arriba a la tarde de su alternativa. Madrid y su imponente y grave nimbo le esperan la tarde del 9 de abril de 1942; entonces su hermano Pepe, sin tener testigo, le sede la lidia y muerte de “Cabileño”, toro quemado con el No. 75 y el legendario y temido hierro andaluz de Miura.

Torero muy del paladar de la clientela madrileña, de Las Ventas salió en volandas por la puerta grande hasta en once ocasiones, solo dos debajo de la máxima marca que ostenta aún “El Viti”.

De su inicio a su fin, Bienvenida toreó 54 novilladas, 775 corridas de toros y estoqueó 113 novillos y 1628 bureles.

Antonio Bienvenida, un torero para toreros y un deleite para los aficionados profundos.

Deja un comentario